Buch lesen: "Vida de los doce Césares I"

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BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 167


Asesores para la sección latina: JOSÉ JAVIER ISO Y JOSÉ LUIS MORALEJO .

Según las normas de la B. C. G., la traducción de este volumen ha sido revisada por ANTONIO RAMÍREZ DE VERGER .

© EDITORIAL GREDOS, S. A.

Sánchez Pacheco, 85, Madrid, 1992.

www.editorialgredos.com

PRIMERA EDICIÓN , 1992.

REF. GEBO273

ISBN 9788424932022.

INTRODUCCIÓN GENERAL
I. ORÍGENES Y DESARROLLO DE LA BIOGRAFÍA EN ROMA 1

En la biografía latina confluyeron cuatro tradiciones biográficas: una de ellas pertenecía a las propias costumbres y hábitos de los romanos, y las otras tres procedían, como tantas veces, de Grecia.

Las raíces romanas

A los romanos les gustó siempre cultivar el recuerdo de hombres famosos por medio de canciones en los banquetes (carmina convivalia 2 ) o de discursos fúnebres (laudationes funebres 3 ) en prosa, pronunciados para rememorar las virtudes del difunto. Asimismo se explotaron otro tipo de composiciones del mismo tenor. Las naeniae eran pequeñas lamentaciones fúnebres, en las que se recordaban los valores del fallecido. Las familias nobles conservaban en los atria de sus casas las imagines maiorum o retratos de cera de sus antepasados; cada una de ellas iba acompañada de un titulus imaginis, donde se hacía constar el nombre de la persona, los cargos que había desempeñado y los honores militares que había recibido. Los elogia consistían en inscripciones funerarias, en las que se incluían el cursus honorum, las acciones famosas (res gestae) y las virtudes del fallecido 4 . Otras formas de biografía rudimentaria eran los stemmata, o árboles genealógicos, y los epitafios de todas clases. Todas estas composiciones tenían un carácter biográfico a la vez que encomiástico, y en ellas se puede apreciar un sustrato latino para el género de la biografía.

El encomio griego

El encomio consistía originariamente en una canción triunfal en honor del vencedor de los juegos. Los profesores de Retórica lo sacaron de la poesía para convertirlo en prosa en uno de los ejercicios preliminares (progymnásmata) de la oratoria epidíctica 5 . La alabanza o vituperio de hombres famosos se elaboraba de acuerdo con un guión complejo y rígido. Los esquemas de Burgess 6 , Marrou 7 , Lausberg 8 , o Jenkinson 9 , que proceden del rétor griego Teón 10 , puedan dar idea de la estructura artificiosa de los encomios:

I. Bienes exteriores:

a) noble cuna;

b) medio: ciudad natal, conciudadanos, bondad de su régimen político, padres y familia;

c) cualidades personales: educación, amigos, fama, servicios públicos realizados, riqueza, número y belleza de los hijos, muerte feliz.

II. Bienes físicos o corporales: salud, fortaleza, belleza, vitalidad desbordante y capacidad para sentimientos profundos.

III. Bienes espirituales:

a) virtudes: sabiduría, templanza, arrojo, justicia, piedad, nobleza, sentimiento de grandeza;

b) acciones derivadas:

1. en cuanto a su objetivo: acciones altruísticas y desinteresadas, miras puestas en el bien y no en lo útil o agradable, acciones por el interés público, riesgos y peligros corridos;

2. en cuanto a las circunstancias: oportunidad, originalidad, acciones llevadas a cabo personalmente, si el héroe ha hecho más que los demás, si le han ayudado sólo unos pocos, si ha obrado por encima de su edad, contra toda esperanza, no sin dificultades, si lo que ha hecho lo ha realizado rápido y bien.

Todo lo anterior pertenecía a la inventio u organización de la materia. A ello había que añadir las reglas que fijaban la elección del lenguaje apropiado, el estilo y la puesta en escena.

De las escuelas de Retórica, por ejemplo, proceden los retratos que leemos en determinados historiadores, como Polibio 11 . Y de la escuela de los rétores surge la biografía encomiástica como un género propio. Los primeros ejemplos son la Vida de Evágoras de Isócrates, publicada en torno al año 365 a. C., y el Agesilao de Jenofonte, aparecido poco después. Los dos autores persiguen el mismo objetivo: «elogiar a un gran hombre y ponerlo de ejemplo a sus conciudadanos», para usar las palabras de André y Hus 12 . En otras ocasiones el encomio alcanza un desarrollo independiente, como en la Vida de Filopemen 13 de Polibio, o aparece en forma de retrato en una obra histórica, tal como hemos apuntado más arriba.

La escuela peripatética

Los filósofos, rivales tradicionales de los rétores, desarrollaron otro tipo de biografía. Bajo la influencia de Aristóteles, se interesaron por analizar y clasificar diferentes tipos de personalidad. Su discípulo Teofrasto publicó en torno al año 319 a. C. los Caracteres, obra que proporcionaba material para ejercicios retóricos 14 y que servía a la vez como modelo para delinear las figuras convencionales del teatro contemporáneo 15 . Aristoxeno, rival de Teofrasto, escribió unas Bioi Andron que incluían Vidas de Pitágoras, Sócrates y Platón; en ellas dejó fijado el tipo de biografía peripatética: el carácter de los hombres se refleja en sus acciones. El objetivo de estas biografías reside no tanto en el elogio de un personaje cuanto en el análisis de su carácter. Otros representantes de la corriente peripatética fueron Antígono de Caristo, Sátiro y Hermipo de Esmirna, quienes no sólo contaron las vidas de grandes estadistas y generales, sino que se preocuparon de filósofos, poetas y legisladores 16 . La biografía peripatética intentó ser un poco más objetiva que la encomiástica acudiendo a los aspectos positivos y negativos de los personajes, pero con su afán por las anécdotas y las digresiones cayó en el sensacionalismo, en el escándalo y, lo que es peor, en la indiferencia ante la verdad.

La biografía científica

De la edición de textos griegos en Alejandría surgió la necesidad de redactar unas introducciones, en las que se esbozaba la vida del autor 17 , poniendo más énfasis en la cronología que en el carácter mismo del personaje. Los filólogos alejandrinos no estaban interesados en los aspectos morales, o filosóficos de estas biografías, sino en la acumulación de datos eruditos. Eran, pues, más áridas, pero, en cambio, buscaban más la verdad de los hechos. La influencia que ejercieron sobre la biografía romana fue enorme. Recuérdense los ejemplos de Suetonio, Donato o Servio. El biógrafo más destacado de esta corriente fue Jasón, discípulo de Posidonio.

Los tres tipos de biografía griega, antes citados, fueron cultivados en Roma. La biografía encomiástica está representada por la Vida de Agrícola de Tácito 18 , la peripatética tiene a su mejor valedor en Cornelio Nepote (ca. 109-27 a. C.), mientras que los Gramáticos y rétores de Suetonio siguen los principios de la biografía erudita de los alejandrinos.

A M. Terencio Varrón (116-27 a. C.) se le considera como el fundador del género biográfico en Roma. Escribió una obra, hoy perdida, titulada Hebdomades o Imagines, que consistía en quince libros con unas setecientas Semblanzas de pesonajes griegos y latinos, acompañadas cada una de un retrato y un epigrama 19 . En ellas se comparaban los caracteres de los griegos y romanos, como luego haría Plutarco. Después de Varrón, San Jerónimo cita a Santra e Higino. Y tras ellos viene Cornelio Nepote, el primer gran biógrafo latino.

II. APUNTE BIOGRÁFICO DE SUETONIO 20

Gayo Suetonio Tranquilo nació probablemente 21 en torno al año 69 d. C., fecha en la que se suicidó el último emperador de la familia original de los Césares. No sabemos con certeza su lugar de nacimiento. Unos hablan de Hippo Regio, en el norte de África, y otros lo sitúan en Italia, sea en Roma, en Pisauro o en Ostia 22 . Tras el paréntesis del año citado, transcurrido en medio de una feroz lucha por el poder, subió al trono la dinastía de los Flavios (69-96), a la que reemplazó la de los Antoninos (96-192), que cubrió el período de mayor prosperidad y tranquilidad del Imperio Romano. La fecha de nacimiento suele deducirse, con todo tipo de reservas, de algunos pasajes de la obra del mismo Suetonio y de ciertas referencias en las Cartas de Plinio 23 .

El padre de Suetonio fue oficial del ejército y pertenecía al orden ecuestre (equites) 24 , es decir, a la clase media alta, precisamente la que nutría los puestos más importantes del ejército y de la administración imperial. La clase ecuestre sólo estaba por debajo de la clase senatorial, la de mayor rango social.

La familia de Suetonio procedía probablemente del norte de África, pero parece que ya se había establecido en Roma a finales de la década de los sesenta. Al final del siglo I d. C., Suetonio ejerce de abogado en el foro y poco después del año 100 quiso servir en una legión en Britania, pero renunció a tal servicio. Parece ser que regresó a Hippo Reggius, la moderna Bône, acompañando a Adriano en un viaje por África 25 para hacerse cargo de un sacerdocio, más honorífico que efectivo. Visitó probablemente la provincia de Bitinia 26 durante la época en que Plinio el Joven era allí gobernador, en torno a los años 111-112. Aparte de estos viajes 27 , la carrera de Suetonio transcurrió por entero en Roma, donde desempeñó sucesivamente tres cargos al servicio del emperador, cargos que habían sido desempeñados por libertos y que ahora pasaron a personas que pertenecían al orden ecuestre. En el reinado de Trajano (98-117) desempeñó el cargo de secretario a studiis, una especie de ayudante del emperador que le proporcionaba material de lectura para su política administrativa. Después de este cargo, o al mismo tiempo, fue responsable de las bibliotecas imperiales (secretario a bibliothecis) con personal subordinado a él. Finalmente, tras la muerte de Trajano en el Este, desempeñó el cargo de secretario para la correspondencia imperial (ab epistulis), por el que despachaba la correspondencia oficial 28 . En el 121 o 122, Suetonio y Septicio Claro, uno de los comandantes de la guardia pretoriana, fueron cesados en sus cargos por no tratar a la emperatriz Sabina con el debido respeto 29 . A partir de entonces, dejó de tener acceso particular a los archivos imperiales, pero no a los documentos de las bibliotecas públicas, que podía consultar como cualquier otro ciudadano. En realidad, las noticias sobre la vida de Suetonio, como sobre la mayoría de los escritores antiguos, son más bien escasas: las alusiones, ya citadas, de las Cartas de Plinio el Joven durante los años 96-111; una mención dudosa en la vida de Adriano de la Historia Augusta 30 , escrita unos 250 años después de la muerte de nuestro autor; una observación de Juan Lido 31 , filólogo bizantino del siglo VI , sobre la dedicatoria de la Vida de los doce Césares a Septicio Claro 32 ; y diversas citas y alusiones a sus obras en gramáticos y filólogos tardíos, tanto griegos como latinos. La inscripción encontrada en Bône (Argelia) en 1952 confirma los datos de la carrera de Suetonio hasta su cese en el cargo imperial 33 .

Nada sabemos de Suetonio a partir del año 121. Se cree que murió varios años después, a juzgar por la cantidad de escritos que dejó y su escrupulosidad en editarlos.

III. OBRAS DE SUETONIO

Su obra, pese a que Plinio el Joven le tilda de in edendo haesitator 34 , fue amplia, aunque únicamente se conserven las Vidas de los doce Césares y los Gramáticos y rétores.

Sus trabajos conocidos 35 se podrían dividir, siguiendo a A. Wallace-Hadrill 36 , en cuatro grupos: a) obras lexicográficas: Sobre los nombres y clases de vestidos, Sobre los defectos corporales, Sobre los insultos, Sobre los signos del tiempo atmosférico, Sobre los nombres de mares y ríos, Sobre los nombres de los vientos; b) obras anticuarias o ensayos sobre instituciones: Sobre los juegos de los griegos, Sobre los espectáculos de los romanos, Sobre el año romano, Sobre los hábitos y costumbres de los romanos, Sobre la institución de los cargos públicos; c) obras biográficas: Hombres famosos, Cortesanas famosas, La vida de los Césares; d) obras diversas: Prata, Sobre los signos de abreviación en los libros, Sobre la República de Cicerón.

No se consideran obras auténticas de Suetonio las Differentiae sermonum ni una Historia bellorum civilium que le atribuía A. Reifferscheid 37 .

Sus obras se pueden clasificar también en tres grupos: obras perdidas, De viris illustribus, y De vita Caesarum.

Obras perdidas 38

Las obras de Suetonio que no han llegado hasta nosotros son las siguientes:

a) La lista del léxico de Suda:

— Sobre los juegos de los griegos, cuyos restos indican que fue escrita en griego.

— Sobre los insultos, escrita también en griego. Se conserva un resumen en un manuscrito del siglo XIII , encontrado por Miller en 1868 y conservado en la Biblioteca Nacional de París en el Parisinus 1630, del siglo XIV . La obra clasifica por grupos las palabras insultantes desde Homero hasta su propia época.

— Sobre los signos de abreviación en los libros, cuyos restos se conservan en la Biblioteca Nacional de París en un manuscrito del año 780, descubierto por Teodoro Mommsen.

— Sobre la República de Cicerón, una defensa de la obra de Cicerón del mismo título contra los ataques del gramático Dídimo de Alejandría.

— Sobre los espectáculos de los romanos, que tendría un contenido similar al De spectaculis de Tertuliano. Aulo Gelio la designa con el título de Ludicra historia 39 .

— Sobre el año romano, conocida por los préstamos que toman de ella Macrobio, Censorio y Solino 40 .

— Sobre los nombres y clases de vestidos, titulada por Servio 41 De genere vestium, y de la que se conservan cinco fragmentos.

— Sobre los hábitos y costumbres de los romanos, de la que sólo se conserva un fragmento en Carisio.

b) Otras obras

— Sobre la institución de los cargos públicos, cuyo título (De institutione officiorum) lo conocemos por el gramático Prisciano. Trataría sobre las reformas administrativas de Adriano, tanto en el Estado como en el palacio imperial.

— Cortesanas famosas, de la cual sólo conocemos el título gracias a una cita de Juan Lido 42 .

— Sobre los reyes (De regibus), en la que se enumeraban en tres libros los reyes de Europa, Asia y África. Se conoce a través de una referencia de Ausonio.

— Sobre hechos varios (De rebus variis), de la que se conserva un solo fragmento y versa sobre cuestiones gramaticales.

— Prata, que sería una especie de enciclopedia sobre historia natural, en la que se incluiría la obra Sobre los defectos corporales (De vitiis corporalibus). Fue muy usada a lo largo de la Edad Media.

De viris illustribus 43

La obra consistiría en un conjunto de biografías de poetas (desde Livio Andrónico), oradores (a partir de Cicerón), historiadores (desde Salustio), filósofos, gramáticos y rétores. Sólo ha llegado hasta nosotros los Gramáticos y rétores, compuesta en torno al año 113, debido a su transmisión independiente del resto de la obra 44 . Efectivamente, el texto del De grammaticis et rhetoribus salió a la luz en un manuscrito de Hersfeld, catalogado por Niccoli 45 en 1431, que contenía las obras menores de Tácito (Germania, Agrícola y Diálogo de los oradores) junto a la obrita de Suetonio. El manuscrito, hoy perdido, fue trasladado a Roma por Enoc de Ascoli en 1455. De él derivan las numerosas copias que se hicieron durante el siglo XV .

Los restos de algunas vidas de poetas se han reconstruido 46 a través de las numerosas noticias de Jerónimo en su traducción de la Crónica de Eusebio, o gracias a que se han conservado junto a escolios o en las ediciones de algunos autores, como Terencio, Virgilio, Horacio, Tibulo, Lucano y Plinio el Viejo.

De vita Caesarum 47

Consta de doce biografías en ocho libros completos, excepto los capítulos iniciales del primero, en los que aparecerían el título de la obra, la dedicatoria a Septicio Claro y el relato del nacimiento, infancia y adolescencia de Julio César.

Se acepta como posible fecha de su publicación 48 la de los años 119-120. Sin embargo, Bowersock 49 sostuvo que las últimas seis biografías (Galba-Domiciano) fueron escritas en época de Trajano, antes que las primeras. Tal propuesta ha sido refutada, entre otros, por Bradley y por Baldwin 50 . Por su parte, Gascou 51 coloca la fecha de publicación entre finales del año 123 y el 128.

La obra comprende, además de la vida de Julio César, la de los emperadores de las dinastías de los Césares y de los Flavios. Los ocho libros se distribuyen así: I: Divus Iulius, Julio César (muerto en el 44 a. C.); II: Divus Augustus, Augusto (27 a. C.-14 d. C.); III: Tiberius, Tiberio (14-37); IV: C. Caligula, Calígula (37-41); V: Divus Claudius, Claudio (41-54); VI: Nero, Nerón (54-68); VII: Galba Otho Vitellius, Galba (junio del 68-enero del 69), Otón (enero-abril del 69), Vitelio (abril-diciembre del 69); y VIII: Divus Vespasianus Divus Titus Domitianus, Vespasiano (69-79), Tito (79-81) y Domiciano (81-96).

Siguiendo en líneas generales el método de la biografía erudita de los alejandrinos, Suetonio narra las Vidas de manera muy esquemática, desarrollando puntos comunes en todas ellas: antecedentes y orígenes, nacimiento, prodigios, anécdotas, carrera política, gestas realizadas, carácter, aspecto físico y muerte. Pero no emplea siempre el mismo esquema, sino que lo varía de acuerdo con sus preferencias 52 . Incluso a veces se permite la libertad de introducir una biografía diferente dentro de otra, como en el caso de la de Calígula, que se inicia con una breve biografía de su padre Germánico (1-7).

Esta forma de biografía seguramente se empleó antes para figuras literarias, y de ahí se adaptó a la descripción de personalidades de la vida pública 53 . Suetonio había tenido tiempo de ejercitarse en las vidas de poetas, gramáticos y rétores en su De viris illustribus.

El mismo Suetonio nos explica el método que ha seguido en la exposición del material de las Vidas:

Después de haber presentado el conjunto, por así decirlo, de su vida, pasaré a exponer cada una de sus partes, pero no por orden cronológico, sino a través de sus distintos aspectos («neque per tempora sed per species»), para poder describirlas y hacerlas comprender de forma más clara 54 .

Esta opción de contar las Vidas «per species» consiste en adelantar primero los títulos de los capítulos que se van a tratar y desarrollarlos después. Es lo que hace, por ejemplo, en Augusto 61, 1:

Puesto que ya he referido cuál fue su conducta en los cargos militares y civiles, así como en la dirección del Estado por toda la tierra, tanto en paz como en guerra, pasaré ahora a exponer su vida íntima y familiar, e igualmente cuáles fueron sus costumbres y su fortuna en su casa y entre los suyos desde su juventud hasta el último día de su vida 55 .

Se trata de un recurso retórico, llamado partitio o divisio, por el que se enumeran los puntos que se van a tratar 56 . El problema reside en que, con este método, Suetonio pasa a tratar los diferentes puntos de las Vidas sin marcar la transición de uno a otro 57 .

A veces, la divisio sirve para estructurar una biografía en dos partes bien diferenciadas, como en Calígula 22, 1:

Hasta aquí hemos hablado de Calígula como príncipe (de principe), réstanos referirnos a él como un monstruo (de monstro).

El mismo principio, de división de virtudes y vicios 58 , lo aplica en la biografía de Nerón:

He agrupado estos hechos, algunos de los cuales no merecen la menor censura, mientras que otros son incluso dignos de grandes alabanzas (non mediocri digna laude), para separarlos de sus vilezas y sus crímenes (a probis ac sceleribus eius), de los que hablaré a continuación 59 .

Esta forma de narrar «per species», forma alejada de Nepote y Plutarco, en opinión de André y Hus 60 se debe a tres factores: a la inclinación de Suetonio por la investigación erudita y la anécdota reveladora, a su concepción dinástica del poder y al carácter profundamente romano de su obra.

Llama la atención en las Vidas la desproporción en extensión entre las seis primeras biografías y el resto, lo cual ha dado pie a- pensar que las últimas seis biografías puedan ser una especie de añadido a las seis primeras 61 .

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