Buch lesen: "La ciudad de Dios. Libros XVI-XXII"

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Según las normas de la B.C.G., la traducción de este volumen ha sido revisada por Alberto Medina González.

© de la traducción y las notas: Rosa Mª Marina Sáez, 2020.

© EDITORIAL GREDOS, S. A., 2020.

Diagonal, 189 – 08018 Barcelona

www.rbalibros.com

Primera edición: mayo de 2020.

RBA • GREDOS

REF.: GEBO545

ISBN: 978-84-249-3976-2

Realización de la versión digital: El Taller del Llibre, S. L.

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LIBRO XVI

SUMARIO

1  Si después del diluvio, desde Noé hasta Abraham, se encuentran algunas familias de aquellos que viven conforme a Dios.

2  ¿Qué había sido representado proféticamente en los hijos de Noé?

3  Sobre las generaciones de los tres hijos de Noé.

4  Sobre la diversidad de las lenguas y el comienzo de Babilonia.

5  Sobre el descenso del Señor para confundir la lengua de los que construían la torre.

6  Cómo debe entenderse el lenguaje con el que Dios se dirige a los ángeles.

7  ¿Acaso incluso las islas más alejadas de las tierras han recibido todas las especies de bestias a partir de ese número que fue preservado en el arca de la inundación del diluvio?

8  ¿Acaso de la descendencia de Adán o de los hijos de Noé ciertos linajes de seres humanos han dado lugar a los monstruos?

9  ¿Ha de creerse que la parte inferior de la tierra, que es la opuesta a la que habitamos, tiene antípodas?

10  Sobre la generación de Sem, en cuya descendencia se encarrila la línea de la ciudad de Dios dirigiéndose hacia Abraham.

11  La primera lengua en uso de los seres humanos fue aquella que después fue llamada hebrea por el nombre de Heber, en cuya familia se conservó tras producirse la dispersión de las lenguas.

12  Sobre la época de Abraham, a partir de la cual se forma un nuevo orden de la línea sucesoria santa.

13  Cuál parece que fue el motivo de que en la migración de Taré, por la que abandonando a los caldeos pasó a Mesopotamia, no se hace ninguna mención de su hijo Nacor.

14  Sobre los años de Taré, que completó el tiempo de su vida en Jarán.

15  Sobre el tiempo de la marcha de Abraham en el que, siguiendo el mandato de Dios, salió de Jarán.

16  Sobre el orden y la naturaleza de las promesas de Dios, que le fueron hechas a Abraham.

17  Sobre los tres imperios más renombrados de los gentiles, uno de los cuales, el de los asirios, ostentaba la más alta preeminencia ya engendrado Abraham.

18  Sobre la segunda alocución de Dios a Abraham, por la que se le promete a él y a su descendencia la tierra de Canaán.

19  Sobre la castidad de Sarra, protegida por Dios en Egipto, de la que Abraham había dicho que era no su esposa, sino su hermana.

20  Sobre la separación de Lot y Abraham, que satisfizo a ambos al quedar salvaguardado su afecto.

21  Sobre la tercera promesa de Dios, por la que se garantiza la tierra de Canaán a Abraham y su estirpe.

22  Sobre los enemigos de Sodoma, vencidos por Abraham, cuando también liberó a Lot del cautiverio y fue bendecido por el sacerdote Melquisedec.

23  Sobre la palabra del Señor a Abraham, por la que se le prometió una posteridad que había de multiplicarse como la multitud de las estrellas. Creyendo en ella fue justificado cuando todavía conservaba su prepucio.

24  Sobre el simbolismo del sacrificio que se le ordenó ofrecer a Abraham después de haber solicitado que se le instruyera acerca de lo que había creído.

25  Sobre Agar, la esclava de Sarra, quien la misma Sarra quiso que fuese concubina de Abraham.

26  Sobre el testimonio de Dios a Abraham, por el que le promete en su vejez un hijo de la estéril Sarra y le instituye como padre de pueblos y refrenda la garantía de la promesa mediante el rito de la circuncisión.

27  Sobre el varón, que si al octavo día no hubiese sido circuncidado, su alma perece, porque rompió la alianza de Dios.

28  Sobre el cambio de los nombres de Abraham y Sarra que, no pudiendo engendrar a causa de la esterilidad de la una y de la avanzada edad de ambos, alcanzaron el don de la fecundidad.

29  Sobre los tres varones, o ángeles, bajo cuya forma se revela que Dios se apareció a Abraham junto a la encina de Mambre.

30  Sobre Lot, liberado de los sodomitas, consumidos ellos mismos por el fuego celeste, y sobre Abimelec, cuya concupiscencia no pudo ultrajar la castidad de Sarra.

31  Sobre Isaac, nacido según la promesa, al que se le dio nombre por la risa de sus padres.

32  Sobre la obediencia y fe de Abraham, en la que fue probado mediante la ofrenda de la inmolación de su hijo, y sobre la muerte de Sarra.

33  Sobre Rebeca, nieta de Nacor, a la que Isaac tomó por esposa.

34  ¿Qué debe entenderse en el hecho de que Abraham después de la muerte de Sarra tomó como esposa a Cetura?

35  ¿Cuál era el significado de la respuesta divina sobre los gemelos todavía encerrados en el útero de su madre Rebeca?

36  Sobre el oráculo y la bendición que Isaac recibió no de distinto modo que su padre, amado por su mérito.

37  Sobre lo que se prefiguraba místicamente en Esaú y Jacob.

38  Sobre Jacob, enviado a Mesopotamia para tomar esposa, la visión que tuvo en el camino y sus cuatro esposas, aunque había pedido una sola.

39  Cuál fue la razón de que Jacob recibiera también el sobrenombre de Israel.

40  De qué modo se cuenta que Jacob entró en Egipto con setenta y cinco almas, cuando la mayoría de aquellos que se mencionan fueron engendrados con posterioridad.

41  Sobre la bendición que Jacob prometió a su hijo Judá.

42  Sobre los hijos de José, a los que Jacob bendijo con el cambio profético de sus manos.

43  Sobre los tiempos de Moisés, de Jesús Nave, de los jueces y de los reyes, de los cuales ciertamente el primero es Saúl, pero David es considerado el más importante, tanto por el símbolo como por sus méritos.

1

Resulta difícil descubrir con claridad a partir de lo que dicen las escrituras si después del diluvio han continuado las huellas de la ciudad santa en su avance o si se han visto interrumpidas por el transcurrir de los tiempos de impiedad, de tal manera que no existiera entre los seres humanos ningún adorador del único Dios verdadero, porque después de Noé, que con su esposa y sus tres hijos y sus otras tantas nueras mereció librarse de la devastación del diluvio por medio del arca, no encontramos en los libros canónicos proclamada de forma evidente la piedad de nadie por testimonio divino hasta Abraham, excepto en el hecho de que Noé hace valer a sus dos hijos, Sem y Jafet, con su bendición profética, intuyendo y previendo lo que había de suceder mucho después.

De ahí resultó también que a su hijo mediano, es decir, más joven que el primogénito y mayor que el último, que había pecado contra su padre, lo maldijo, no en su persona, sino en la de su hijo, nieto suyo, con estas palabras: Maldito sea el niño Canaán, será esclavo de sus hermanos1. Canaán, por su parte, había nacido de Cam, que no había cubierto la desnudez de su padre mientras dormía, sino que, por el contrario, la había puesto en evidencia. De ahí también que a continuación añadió una bendición de los dos hijos, el mayor y el menor, diciendo: Bendito sea el Señor Dios de Sem, y Canaán será su esclavo; engrandezca Dios a Jafet, y habite en las moradas de Sem2, así como también la plantación misma de la viña de Noé, la ebriedad causada por su fruto, la desnudez de este mientras dormía, y todo lo demás que allí sucedió y fue puesto por escrito está cargado de significados proféticos y oculto por un velo3.

2

Pero ahora, ya alcanzado el cumplimiento de los hechos en sus descendientes, ha quedado suficientemente manifiesto lo que había estado oculto. En efecto, ¿quién prestando atención a ello con rigor e inteligencia no lo reconocería en Cristo? Lo cierto es que Sem, de cuya descendencia Cristo nació en carne, significa «renombrado»4. Pero ¿qué hay más renombrado que Cristo, cuyo nombre ya exhala su aroma por todas partes, así como en el Cantar de los Cantares, anticipándolo también la propia profecía, se le compara con ungüento derramado, en cuyas moradas, es decir, en las iglesias, habita la extensión de las naciones5? Pues Jafet significa «extensión»6. Finalmente Cam, que significa «cálido»7, hijo mediano de Noé, como si se separase de uno y otro y permaneciese en medio de ambos, ni en las primicias de los israelitas, ni en la plenitud de los gentiles, ¿qué otra cosa simboliza sino el linaje de los heréticos, caldeado no por el espíritu de la sabiduría, sino por el de la impaciencia, que suele poner en ebullición las entrañas de los herejes y perturbar la paz de los santos? Pero esto redunda en beneficio de los que progresan, según aquellas palabras del apóstol: Es conveniente también que existan herejías, para que aquellos de probada virtud se hagan visibles entre vosotros8. De donde también está escrito: el hijo instruido será sabio, y utilizará al necio como su sirviente9. Lo cierto es que muchas premisas relativas a la fe católica, mientras son hostigadas por la ardiente agitación de los heréticos, a fin de que puedan ser defendidas frente a ellos, son examinadas con mayor rigor, comprendidas con mayor claridad y proclamadas de manera más apremiante, y la discusión suscitada por el adversario se presenta como una oportunidad de aprender. Aunque no solo quienes están escindidos de manera totalmente abierta, sino todos los que se glorían del nombre cristiano y viven en medio de la perdición, no sin razón pueden parecer representados por el hijo mediano de Noé. Lo cierto es que la pasión de Cristo, que es simbolizada por la desnudez de aquel hombre, por un lado, la proclaman profesándola y, por otro, la deshonran obrando mal. Por consiguiente, acerca de tales personas se ha dicho: Por sus frutos los conoceréis10. Por dicho motivo, Cam fue maldecido en su hijo, como si de su fruto, es decir, de su obra, se tratara. Por ello, también su propio hijo Canaán significa propiamente «sus movimientos»11. ¿Qué otra cosa es más que su obra? Pero Sem y Jafet, como la circuncisión y el prepucio, o como el apóstol los llama de otro modo, judíos y griegos12, pero llamados y justificados, conocida en cierto modo la desnudez del padre, que simbolizaba la pasión del Salvador, tomando un vestido lo colocaron sobre sus espaldas, entraron de espaldas y cubrieron la desnudez de su padre, y no vieron lo que cubrieron por respeto. En efecto, de algún modo en la pasión de Cristo honramos lo que se hizo por nosotros y despreciamos el crimen de los judíos. El vestido simboliza el sacramento, las espaldas el recuerdo de los tiempos pasados13, ya que, sin duda, ya en aquel tiempo en el que Jafet habita en las moradas de Sem y el mal hermano en medio de ellos, la iglesia celebra la pasión de Cristo como cumplida, no la prevé todavía como futura.

Pero el mal hermano se convierte en siervo, es decir, en esclavo de sus hermanos buenos en su hijo, es decir, en su obra, dado que para el ejercicio de la paciencia o para la progresión de la sabiduría los buenos se sirven sabiamente de los malos. Hay, en efecto, según el testimonio del apóstol, quienes proclaman a Cristo no de manera honesta, pero dice, que Cristo sea proclamado, ya bajo pretexto ya sinceramente14. Lo cierto es que él mismo plantó la viña de la que dice el profeta: la viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel15, y bebe de su vino (ya se entienda aquí aquel cáliz, del que dice: ¿podéis beber el cáliz que yo habré de beber16? Y Padre, si es posible, pase de mí este cáliz17, con el que, sin duda, simboliza su pasión; ya, dado que el vino es el fruto de la viña, con ello se significa más bien que tomó de la propia viña, es decir, del linaje de los israelitas, la carne y la sangre por nosotros, para poder padecer), y se embriagó, es decir, padeció, y se quedó desnudo18. Pues allí quedó desnuda, es decir, se manifestó, su debilidad, de la cual dice el apóstol: Aunque fue crucificado en su debilidad19. Por ello, el mismo dice: la debilidad de Dios es más fuerte que los hombres y la necedad de Dios es más sabia que los hombres20. Y tras haberse dicho: y quedó desnudo, lo que añade la escritura: en su casa21, muestra con discernimiento que habría de sufrir la cruz y la muerte a manos del pueblo de su carne y de los de su casa de su sangre, es decir, de los judíos. Esta pasión de Cristo los réprobos la proclaman externamente, solo con el sonido de su voz, pues no comprenden lo que proclaman. Los honestos, en cambio, guardan tan gran misterio en el hombre interior y honran dentro de su corazón la debilidad y la necedad de Dios, ya que es más fuerte y más sabia que los hombres. Símbolo de ello es el hecho de que Cam saliendo anunció esto en el exterior, pero Sem y Jafet, para cubrirlo con un velo, es decir, para honrarlo, entraron, es decir, obraron en el interior.

Indagamos estos secretos de la escritura divina, según nuestras posibilidades, unos de forma más o menos coherente que otros, sin embargo, reteniendo como cierto, según la fe, que estos no se llevaron a cabo ni se pusieron por escrito sin alguna prefiguración de lo que habría de suceder, y que no deben ser referidos sino a Cristo y su iglesia, que es la ciudad de Dios. Desde el origen del género humano no cesó su anuncio profético, que vemos cumplirse por todas partes. Así pues, bendecidos dos de los hijos de Noé y maldecido uno en medio de estos, durante más de mil años22 hasta Abraham se hizo el silencio en la conmemoración de algunos justos que adoraron a Dios piadosamente. Y no podría creer que no los hubiera, sino que, si se recordasen todos, resultaría demasiado extenso, y respondería más al rigor histórico que a la providencia profética. Por consiguiente, el autor de estos textos sagrados o, mejor dicho, el Espíritu de Dios a través de él, expone aquellos relatos en los que no solo se narren hechos pasados, sino también se predigan acontecimientos futuros que, no obstante, atañen a la ciudad de Dios, ya que también cualquier cuestión que aquí se expone acerca de personas que no son ciudadanas suyas se incluye con el propósito de que aquella progrese o destaque por comparación con el contrario. No debe considerarse necesariamente que todos los hechos que se narran poseen además un sentido simbólico; pero a causa de aquellos que lo poseen se insertaron también los que no simbolizan nada. Efectivamente, la tierra es hendida únicamente por la reja; pero para que esto pueda hacerse, también son necesarias las otras partes del arado; y en las cítaras y en otros instrumentos musicales semejantes solo las cuerdas son aptas para la emisión de sonidos; pero para que puedan serlo, existen también las restantes piezas en el ensamblaje de los instrumentos, que no son pulsadas por los músicos, pero estas están conectadas a aquellas, que las hacen resonar al ser pulsadas. Así, en la historia profética se cuentan algunos hechos que no poseen simbología alguna, pero a las cuales se añaden aquellos que la poseen, y en cierto modo se vinculan.

3

En consecuencia, a continuación deben examinarse las generaciones de los hijos de Noé y debe añadirse lo que parece que se ha de decir acerca de ellas a la presente obra, en la que se muestra el recorrido a través de los tiempos de una y otra ciudad, a saber, la terrena y la celeste. En efecto, comenzaron a ser recordadas a partir de su hijo menor, llamado Jafet, del cual se mencionaron ocho hijos23 y siete nietos de dos de sus hijos, tres de uno, cuatro del otro, por lo que hacen quince en total. Por su parte, los hijos de Cam, es decir, del hijo mediano de Noé, son cuatro, y sus nietos cinco, de uno solo de sus hijos, sus bisnietos dos, de uno de sus nietos. Su suma da once. Enumerados estos, se vuelve al principio, por decirlo de algún modo, y se dice: Cus, por su parte, engendró a Nebrot; este comenzó a ser un gigante sobre la tierra. Este era un gigante cazador contra el Señor Dios24. Por esto dicen: Como Nebrot, gigante cazador contra el Señor. Y se produjo el comienzo de su reino sobre Babilonia, Orec, Arcad y Calane, en la tierra de Senaar. De aquella tierra salió Asur y construyó Nínive, la ciudad de Roboot y Calac y Dasem, entre Nínive y Calac: esta es la ciudad grande25. Más adelante ese Cus, padre del gigante Nebrot, fue mencionado en primer lugar entre los hijos de Cam, del que ya se habían contado cinco hijos y dos nietos. Pero engendró a ese gigante o bien después de que hubieran nacido sus nietos, o bien, cosa que resulta más creíble, la escritura habló de él por separado a causa de su preeminencia, puesto que también se recordó su reino, cuyo comienzo era aquella nobilísima ciudad de Babilonia, y las ciudades o regiones que se mencionan junto a ella. Pero lo que se ha contado de que Asur salió de aquella tierra, es decir, de la tierra de Senaar, que pertenecía al reino de Nebrot, y construyó Nínive y otras ciudades que ha enumerado, sucedió mucho después, cuestión que tocó aprovechando la ocasión con la excusa del prestigio del imperio de los asirios, que admirablemente expandió Nino, el hijo de Belo, fundador de la gran ciudad de Níníve, ciudad cuyo nombre deriva del suyo, de manera que era llamada Nínive a partir de Nino26. Asur, por su parte, de donde proceden los asirios, no estuvo entre los hijos de Cam, el hijo mediano de Noé, sino que se encuentra entre los hijos de Sem, que fue el hijo mayor de Noé27. De ahí se hace patente que de la estirpe de Sem surgieron los que después conquistaron el reino de aquel gigante y desde allí se extendieron y fundaron otras ciudades, la primera de las cuales fue llamada Nínive por Nino. De aquí se vuelve a otro hijo de Cam, que se llamaba Mesraim, y se recuerda a los que engendró, no como individuos, sino como siete naciones. Y de la sexta, como de un sexto hijo, se recuerda que surgió la nación que recibe el nombre de filistea, de donde hacen ocho. De ahí se vuelve de nuevo a Canaán, el hijo en el cual fue maldito Cam, y son mencionados los once que engendró. Después se indica hasta qué fronteras llegaron, mencionándose algunas ciudades. Y por esto, si se cuentan los hijos y nietos, se citan treinta y uno nacidos de la estirpe de Cam.

Resta por mencionar a los hijos de Sem, el hijo mayor de Noé, pues el relato de esas generaciones, comenzado por el menor, llega gradualmente hasta él. Pero la relación desde donde comienzan los hijos de Sem presenta cierta oscuridad que debe ser aclarada en la exposición, porque atañe, y mucho, a la cuestión que investigamos. En efecto, se lee así: Y Sem, el padre mismo de todos los hijos y hermano mayor de Jafet, tuvo como descendencia a Heber28. El orden de las palabras es el siguiente: y Sem tuvo como descendencia a Heber, también él mismo, es decir, el propio Sem, tuvo a Heber, y este Sem es el padre de todos los hijos. Así pues, quiere darse a entender que Sem es el patriarca de todos aquellos que han nacido de su estirpe, a los que había de mencionar, ya sean sus hijos, ya sus nietos y bisnietos y otros descendientes suyos. En realidad, Sem no engendró directamente a ese Heber, sino que se encuentra en quinto lugar a partir de él en la línea de sus descendientes. Lo cierto es que Sem entre otros hijos engendró a Arfaxat, Arfaxat engendró a Cainán, Cainán engendró a Sala, Sala engendró a Heber. Consecuentemente, este mismo fue mencionado no sin motivo en primer lugar en la descendencia procedente de Sem y antepuesto incluso a sus hijos, aun perteneciendo a la quinta generación, dado que es verdad lo que transmite la tradición, que los hebreos reciben su nombre de aquel, como hebereos. Aunque también podría darse otra interpretación, que parezca que reciben su nombre de Abraham, como Abraeos; pero, evidentemente, la verdad es que se llaman hebereos a partir de Heber y después, debilitada una letra, hebreos29, cuya lengua solo pudo conservar el pueblo de Israel, en el cual la ciudad de Dios fue peregrina en los santos y proyectada en todos como símbolo. Así pues, en primer lugar se nombran seis hijos de Sem, después de uno de ellos nacieron sus cuatro nietos y, del mismo modo, otro de los hijos de Sem engendró a su nieto, y de aquel igualmente nació un bisnieto y de allí un tataranieto que es Heber. Heber, por su parte, engendró dos hijos, a uno de los cuales llamó Falec, que significa «el que divide»30. Después la escritura, añadiendo y dando explicación de este nombre, dice: Porque en sus días fue dividida la tierra31. Más adelante se mostrará qué sentido tienen estas palabras32. Por otra parte, el otro que nació de Heber engendró doce hijos; y por esto todos los descendientes de Sem hacen veintisiete. Por tanto, en total todos los descendientes de los tres hijos de Noé, a saber, los quince de Jafet, los treinta y uno de Cam y los veintisiete de Sem, hacen setenta y tres. Después la escritura continúa diciendo: Estos son los hijos de Sem en sus tribus, según sus lenguas, en sus territorios y en sus naciones33; y, asimismo, dice de todos: estas son las tribus de los hijos de Noé según sus generaciones, según sus naciones. De ellas se dispersaron las islas de las naciones sobre la tierra tras el diluvio34. De donde se concluye que hubo entonces setenta y tres o, más bien (cosa que se demostrará más adelante), setenta y dos naciones, no individuos. Pues incluso antes, tras mencionarse a los hijos de Jafet, se concluyó así: De ellas se dispersaron las islas de las naciones sobre la tierra, cada uno según su lengua en sus tribus y en sus naciones35.

Por otra parte, entre los hijos de Cam en cierto pasaje se mencionan más claramente las naciones, como mostré más arriba. Mesraim engendró a los que son llamados Ludiim36; y de este mismo modo las restantes naciones hasta siete. Y una vez mencionados todos, más adelante concluye diciendo: Estos son los hijos de Cam en sus tribus, según sus lenguas, en sus territorios y naciones37. Por consiguiente, los hijos de muchos no son mencionados por el siguiente motivo, porque al nacer se agregaron a otras naciones, pero ellos mismos no fueron capaces de formar una nación. Pues ¿por qué otra razón, siendo mencionados ocho hijos de Jafet, solamente se nombran los hijos nacidos de dos de ellos, y siendo citados cuatro hijos de Cam, tan solo se añaden los nacidos de tres, y siendo nombrados seis hijos de Sem, se incluye la descendencia de dos? ¿Acaso los restantes se quedaron sin hijos? Lejos se esté de creerlo. En lugar de ello, no formaron naciones por las cuales mereciesen ser recordados porque, conforme iban naciendo, se agregaban a otras naciones.