Buch lesen: "Historia natural. Libros VII-XI"

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BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 308


Asesores para la sección latina: JOSÉ JAVIER ISO y JOSÉ LUIS MORALEJO .

Según las normas de la B. C. G., la traducción de este volumen ha sido revisada por FRANCISCO MANZANERO CANO .

© EDITORIAL GREDOS, S. A.

Sánchez Pacheco, 85, Madrid, 2003.

www.editorialgredos.com

Las traducciones y notas han sido llevadas a cabo por Encarnación del Barrio Sanz (Libro VII), Ignacio García Arribas (Libro VIII), Ana M.a Moure Casas (Libro IX), Luis Alfonso Hernández Miguel (Libro X), M.a Luisa Arribas Hernáez (Libro XI).

COORDINADORA : Ana M.a Moure Casas.

REF. GEBO385

ISBN 9788424934187.

LIBRO VII *

(1) El mundo con sus tierras, pueblos, mares, *** 1 notables, [1] islas y ciudades, se encuentra de ese modo 2 . Las características de los seres que viven en él requieren una observación no menos particularizada, aunque el espíritu humano ni siquiera en esto pueda abarcarlo todo.

El comienzo se dedicará con toda razón al hombre, por cuya causa parece que la naturaleza ha engendrado todo lo demás con un precio grande y cruel frente a tantos dones suyos, de manera que no se puede juzgar si ha sido para el [2] hombre la mejor madre o la más funesta madrastra. En primer lugar, es el único de todos los seres vivos que se cubre con recursos ajenos. A los demás les concedió diversos modos de cubrirse: caparazones, cortezas, pieles, espinas, pelo, púas, crines, plumas, alas, escamas, lana; incluso a los troncos de los árboles los ha protegido del frío y del calor con una corteza, a veces doble: sólo al hombre en el día de su nacimiento, desnudo y en la tierra desnuda, lo incita al vagido y al llanto, y a ningún otro entre tantos animales lo incita a verter lágrimas, y éstas inmediatamente después del comienzo de su vida 3 . En cambio, ¡por Hércules!, la risa más precoz [3] y rápida no se da a nadie antes de los cuarenta días 4 . A partir de este primer momento de luz se apoderan de él ataduras que ni siquiera tienen las bestias que nacen entre nosotros, y torpeza en todos sus miembros. Así, el que ha nacido felizmente yace atado de pies y manos, llorando el ser que está destinado a gobernar sobre los demás, e inaugura su vida con suplicios por una sola culpa, porque ha nacido 5 . ¡Ay, qué locura la de aquellos que con este inicio creen que han nacido para la soberbia! La primera esperanza de fuerza [4] y el primer don del paso del tiempo lo hace semejante a un cuadrúpedo 6 . ¿Cuándo anda como un hombre? ¿Cuándo comienza a hablar? ¿Cuándo tiene una boca fuerte para los alimentos? ¿Durante cuánto tiempo tiene la cabeza palpitante 7 , como prueba de que es el más débil de todos los animales? Finalmente, las enfermedades y tantos remedios inventados contra los males, ¡y esos remedios también son vencidos enseguida por cosas inesperadas!

Y los demás seres perciben unas características propias, unos se sirven de la velocidad de sus miembros, otros de la rapidez de vuelo, otros pueden nadar: el hombre no sabe nada de nada sin instrucción, no habla, no anda, no come y, para abreviar, ¡espontáneamente por su naturaleza no hace otra cosa que llorar! Por eso, ha habido muchos que pensaban que lo mejor era no nacer o ser suprimido lo más rápidamente posible 8 . Es el único de los seres vivos al que se le ha dado el [5] dolor por la muerte, los excesos del lujo, y de maneras ciertamente innumerables y a través de todos sus miembros, el único al que se le han dado la ambición, la codicia, un inmenso deseo de vivir, la superstición, la preocupación por la sepultura y también acerca de lo que sucederá después de él. Ningún ser tiene una vida más frágil, ninguno un deseo mayor de todo, un pavor más oscuro, una saña más aguda.

Por último, el resto de los seres se comporta con rectitud dentro de su propia especie. Vemos que se congregan y se mantienen firmes frente a los que son diferentes: los fieros leones no luchan entre sí, la mordedura de las serpientes no afecta a las serpientes, incluso las bestias del mar y los peces sólo se muestran crueles contra los de distinta especie. En cambio, ¡por Hércules!, la mayor parte de los males del hombre procede del hombre 9 .

[6] 1 Del conjunto del género humano, en una gran parte, también he hablado en mi exposición de los pueblos. Y, desde luego, no voy a tratar ahora los ritos y costumbres, innumerables y casi tantos cuantos grupos de hombres existen; sin embargo, creo que no se deben omitir algunos y, en especial, los de los que viven más lejos del mar, entre los que no dudo que a muchos algunas cosas les van a parecer prodigiosas e increíbles. Pues, ¿quién iba a creer que existían los etíopes 10 antes de verlos? o ¿hay algo que no cause asombro cuando se tiene conocimiento de ello por primera vez?, ¿cuántas cosas se cree que no se pueden hacer hasta [7] que se han hecho? Realmente, la fuerza y majestad de la naturaleza carecen de credibilidad si alguien se ciñe solamente a algunas partes de ella y no a su totalidad. Por no hablar de los pavos reales 11 , de las manchas de los tigres y de las panteras y de los colores de tantos animales, es un hecho breve de decir pero infinito en su valoración, que hay tantos idiomas, tantas lenguas, tan gran diversidad de formas de hablar que un extranjero para el de otro país apenas hace el papel de hombre. Ya en nuestro aspecto y en nuestro [8] rostro, aunque sólo hay en él diez miembros o poco más, entre tantos miles de hombres no existen dos figuras que no se puedan distinguir, cosa que no puede conseguir ningún arte en un número pequeño de objetos por más que se lo proponga. Y, sin embargo, yo no voy a empeñar mi credibilidad en la mayoría de estas cosas y más bien remitiré a los autores que se nombren en todos los temas dudosos, sin que repugne seguir a los griegos, tanto por su exactitud mucho mayor, como por su dedicación más antigua al estudio.

2 (2) Aspectos sorprendentes de algunos pueblos

Ya he mencionado que hay pueblos [9] escitas, y muchos, que se alimentan de carne humana 12 . Esto mismo sería increíble si no pensáramos que en la región central de la tierra (incluso en Sicilia e Italia), hubo pueblos de semejante monstruosidad, como los cíclopes y los lestrígones 13 ; y, mucho más recientemente, al otro lado de los Alpes, existía la costumbre de hacer sacrificios humanos a la manera de aquellos pueblos, cosa que dista poco de comer carne humana 14 . Y a continuación de aquellos que están situados al norte, no lejos del [10] sitio mismo donde se levanta el aquilón, y de la cueva que toma nombre de éste, en el lugar que llaman Ges Clitron 15 , se cuenta que están los arimaspos, de los que ya he hablado 16 , caracterizados por tener un solo ojo en medio de la frente, y que están continuamente en guerra por las minas con los grifos, una especie de fieras con alas, según la tradición general, que extrae oro de galerías subterráneas, siendo admirable la avidez que ponen las fieras en custodiarlo y los arimaspos en arrebatárselo; lo escriben muchos autores, pero los más famosos son Heródoto y Aristeas de Proconeso 17 . [11] Sin embargo, más allá de los demás escitas antropófagos, en un gran valle del monte Ímavo 18 , hay una región que se llama Abarimo, en la que viven unos hombres salvajes con las plantas de los pies vueltas detrás de las piernas, de extraordinaria velocidad, que vagan de un lado para otro en compañía de las fieras 19 . Betón 20 , el que midió los itinerarios de Alejandro Magno, ha reseñado que estos no pueden respirar bajo otro cielo, y por eso ni son arrastrados ante los [12] reyes vecinos ni lo fueron ante Alejandro Magno. Isígono de Nicea cuenta que los primeros antropófagos, que dije que estaban al norte, a diez días de camino por encima del río Borístenes, beben en calaveras y se ponen ante el pecho la piel con pelos a modo de servilletas 21 . Según el mismo, en Albania nacen unos de pupilas glaucas, canos desde la infancia, que ven más de noche que en pleno día. Cuenta, además, que a trece días de camino por encima del Borístenes los saurómatas siempre toman la comida al tercer día 22 .

Según Crates de Pérgamo, en el Helesponto, en los alrededores [13] de Pario, existió una raza de hombres, a los que llama ofiógenes, que solían curar las mordeduras de serpiente con el simple contacto y extraían el veneno del cuerpo con la imposición de las manos. Según Varrón, todavía hay allí unos pocos cuya saliva es antídoto contra las mordeduras de serpiente 23 . También en África existió un pueblo [14] semejante, como escribe Agatárquides, el de los psilos, llamado así por el rey Psilo, cuyo sepulcro está en un lugar de la Sirte Mayor 24 . El cuerpo de éstos tenía congénito un veneno, mortífero para las serpientes, con cuyo olor las adormecían; y tenían la costumbre de exponer ante las más feroces de ellas a sus hijos recién nacidos y, de ese modo, probar la virtud de las mujeres, pues las serpientes no huían de los hijos adulterinos. Este mismo pueblo fue llevado casi al exterminio por los nasamones, que ahora ocupan esos lugares 25 . Sin embargo, una raza procedente de aquellos que habían huido o estaban ausentes cuando fue la lucha, permanece todavía hoy en unos pocos lugares. También en Italia [15] perdura una raza semejante, la de los marsos, que dicen que proceden de un hijo de Circe, por lo que tienen ese poder innato 26 . Y, por otra parte, en todos los hombres hay veneno contra las serpientes: dicen que, al ser alcanzadas por la saliva, huyen como del contacto del agua hirviendo y, si les entra en la boca, incluso mueren, especialmente con la saliva de un hombre en ayunas 27 .

Calífanes cuenta que, más allá de los nasamones y limítrofes con ellos, están los maclias, andróginos, con características de ambos sexos, que copulan entre sí tomando alternativamente una u otra naturaleza. Aristóteles añade que tienen la [16] mama derecha de hombre y la izquierda de mujer 28 . Asimismo en África, según Isígono y Ninfodoro, hay algunas familias de hechiceros por cuyos elogios perece el ganado, se secan los árboles y mueren los niños 29 . Añade Isígono que hay gente de la misma clase entre los tribalos y los ilirios 30 , que hacen hechizos incluso con la mirada y matan a aquellos a los que contemplan largo tiempo, especialmente con los ojos encolerizados; su maleficio se deja sentir con más facilidad en los adultos, y lo más notable es que tienen dos pupilas en cada [17] ojo. Relata Apolónides 31 que, en Escitia, también hay unas mujeres de esa clase, a las que llaman bicias. Filarco cuenta también que en el Ponto están los «tibios» y otros muchos de las mismas características, cuyas marcas son que en un ojo tienen dos pupilas y en el otro la efigie de un caballo; y que, además, esos mismos no pueden sumergirse ni siquiera sobrecargados de ropa 32 . Según Damón, de manera no muy diferente de ellos, en Etiopía están los fármaces, cuyo sudor provoca la descomposición de los cuerpos que tocan 33 . Incluso [18] entre nosotros, Cicerón afirma que, en cualquier parte, todas las mujeres que tienen dos pupilas hacen daño con la mirada 34 . Hasta ese punto la naturaleza, habiendo puesto en el hombre la inclinación de las fieras de alimentarse con vísceras humanas, quiso poner también veneno en todo el cuerpo e, incluso, en los ojos de algunos, para que no existiera ninguna clase de mal que no estuviera en el hombre.

No lejos de la ciudad de Roma, en el territorio de los faliscos, [19] hay unas pocas familias que se llaman hirpos. Éstas, en el sacrificio anual que se ofrece a Apolo al pie del monte Soracte 35 , al caminar sobre un montón de leña encendida, no se queman y, a causa de ello, por un senadoconsulto perpetuo 36 , están exentas de la milicia y de todas las demás cargas. En el [20] cuerpo de algunos nacen miembros prodigiosos en algún aspecto como, en el caso del rey Pirro, el dedo gordo del pie derecho, con cuyo contacto se ponía remedio a los enfermos del bazo. Cuentan que no pudieron quemarlo con el resto del cuerpo y está en un templo guardado en una urna 37 .

[21] La India y la zona de los etíopes son especialmente abundantes en prodigios. En la India nacen los seres más grandes. Prueba de ello son los perros, más grandes que los demás 38 . Se cuenta que hay árboles de tan gran altura que no se pueden sobrepasar con flechas; incluso la fecundidad del suelo, el clima templado y la abundancia de agua hacen, si es posible creerlo, que bajo una sola higuera se puedan guarecer varios escuadrones de jinetes 39 , las cañas son de tal altura que, algunas veces, en su seno, apto para navegar, cada [22] internodio puede llevar hasta tres hombres 40 . Consta que allí muchos hombres superan los cinco codos de altura, no esputan, no les afecta ningún dolor de cabeza, dientes u ojos, pocas veces de alguna otra parte del cuerpo: los fortalece el calor tan templado del sol. Sus filósofos, a los que llaman gimnosofistas, se mantienen mirando al sol desde la salida hasta el ocaso con los ojos inmóviles y están todo el día sobre la arena ardiente apoyándose unas veces en un pie y otras, en otro 41 . Megástenes asegura que en un monte que se llama Nulo hay unos hombres con las plantas de los pies [23] vueltas, que tienen ocho dedos en cada pie; y que en muchas montañas una raza de hombres con cabeza de perro se cubre con pieles de fieras, emite un ladrido en lugar de voz, está armada de uñas y se alimenta de las fieras y aves que caza; cuando él lo escribía había más de ciento veinte mil de éstos 42 . Ctesias escribe, además, que en cierto pueblo de la India las mujeres sólo paren una vez en la vida y los recién nacidos encanecen al instante. Él mismo también, que existen unos hombres, que se llamarían monocolos, con una sola pierna, y de extraordinaria agilidad para el salto; que también se llaman esciápodas, porque en los mayores calores permanecen tumbados boca arriba en el suelo protegiéndose con la sombra de los pies 43 ; que no lejos de ellos están los trogloditas y, enseguida, a partir de éstos hacia Occidente, hay unos sin cabeza, que tienen los ojos en los hombros 44 . También hay sátiros en las montañas de la parte [24] oriental de la India (se conoce como región de los catarcludos); son una especie de animal agilísimo, que caminan unas veces a cuatro patas y otras erguidos, con aspecto humano; por su velocidad no son capturados sino viejos o enfermos 45 . Taurón llama salvaje al pueblo de los coromandas; sin voz, con un grito horrendo, con cuerpos cubiertos de pelo, ojos glaucos y dientes de perro. Según Eudoxo, en el sur de la India, los hombres tienen pies que miden un codo, y las mujeres los tienen tan pequeños, que se las llama estrutópodas 46 . Según Megástenes, entre los indios nómadas [25] hay un pueblo que, en lugar de nariz, sólo tiene agujeros; con las piernas endebles como los reptiles; se llaman esciratas 47 . Además, que, en lo más remoto del territorio de la India por la parte oriental, en las proximidades de la fuente del Ganges, están los ástomos, sin boca, con todo el cuerpo cubierto de pelo, que se visten con la pelusa de las hojas, y viven sólo del aire que respiran y de los olores que perciben por la nariz; no tienen ninguna clase de comida o bebida, sólo los diversos olores de las raíces, de las flores y de las manzanas silvestres que llevan consigo en las marchas más largas para que no les falte su aroma; se los mata sin dificultad [26] con algún olor más fuerte. Se dice que, más allá de éstos, en la parte más lejana de las montañas, están los trispítamos y los pigmeos, que no sobrepasan los tres palmos de altura, es decir, tres dodrantes, con un clima saludable y siempre primaveral, protegidos del aquilón por las montañas; Homero también contó que los atacan las grullas 48 . Es fama que, en primavera, sentados a lomos de carneros y cabras, armados con flechas, descienden en tropel hasta el mar y destruyen los huevos y polluelos de esas aves; la expedición se lleva a cabo en tres meses; de otro modo no resistirían a las siguientes bandadas; sus chozas se construyen de [27] barro, plumas y cáscaras de huevo. Aristóteles cuenta que los pigmeos viven en cuevas, todo lo demás acerca de ellos, como el resto de los autores 49 . Isígono cree que los indios cirnos viven ciento cuarenta años; lo mismo, los etíopes macrobios, los seres y los que viven en el monte Atos, éstos sin duda porque se alimentan de carne de víbora; por ello, esos animales no son ponzoñosos para sus personas ni para su ropa 50 . Según Onesícrito 51 , en unas regiones de la India [28] en las que no hay sombra, existen unos hombres de cinco codos y dos palmos, que viven ciento treinta años y no envejecen, sino que mueren como si fueran de mediana edad. Crates de Pérgamo llama gimnetes 52 a unos indios que sobrepasan los cien años; bastantes los llaman macrobios. Según Ctesias, un pueblo de éstos, que se llaman «pandas», situado en unos estrechos valles, vive doscientos años; en la juventud tiene el cabello blanco, que ennegrece en la vejez 53 ; por el contrario, otros, próximos a los macrobios, no [29] sobrepasan los cuarenta años; sus mujeres sólo paren una vez. Eso también lo cuenta Agatárquides y, además, que se alimentan de langostas y que son veloces. Clitarco les dio el nombre de «mandos», y Megástenes, incluso, enumera trescientas aldeas de ellos. Las mujeres paren a los siete años, y a los cuarenta les llega la vejez 54 . Según Artemidoro, en la [30] isla de Tapróbane, una vida larguísima transcurre sin ninguna enfermedad del cuerpo 55 . Según Duris, algunos indios se unen con fieras, y sus hijos son medio fieras y medio hombres 56 . Entre los calingas 57 , un pueblo de la misma India, las mujeres conciben a los cinco años y no sobrepasan los ocho de vida. Y en otro lugar, nacen hombres con rabo recubierto de pelo, de extraordinaria velocidad, y otros se cubren completamente con las orejas 58 .

El río Árabis separa a los oritas de los indios. Aquéllos no conocen otro alimento que los peces, que secan al sol después de hacerlos pedazos con las uñas y, así, de ellos hacen [31] pan, según refiere Clitarco 59 . Más allá de Etiopía, según Crates de Pérgamo, están los trogloditas, más veloces que los caballos; además, unos etíopes sobrepasan los ocho codos de altura; ese pueblo se llama sírbota. Un pueblo de los etíopes nómadas, llamados menisminos, que está orientado al septentrión siguiendo el río Ástrago, dista del Océano veinte días de camino; viven de la leche de los animales que llamamos cinocéfalos, cuyos rebaños apacientan, matando a los machos, excepto los necesarios para la reproducción 60 . [32] En los desiertos de África, se presentan a la vista figuras de hombre y, al momento, se desvanecen.

La naturaleza hizo del género humano estas y otras cosas semejantes como objeto de burla para ella, para nosotros, como curiosidades prodigiosas. ¿Y quién podría enumerar una por una las que hace cada día y casi cada hora? Baste para dejar al descubierto su poder, el haber puesto pueblos entre las cosas prodigiosas.

A continuación, unas cuantas cosas muy conocidas en el hombre.

3 (3) Partos prodigiosos

El nacimiento de trillizos está confirmado [33] por el ejemplo de los Horacios y los Curiacios 61 . Por encima de ese número, se tiene entre los hechos extraordinarios, excepto en Egipto, donde el beber agua del río Nilo produce fertilidad 62 . Más cerca, en los últimos días del Divino Augusto, una tal Fausta, plebeya de Ostia, al dar a luz a dos niños y otras tantas niñas, presagió sin duda el hambre que vino a continuación 63 . Se informa también que, en el Peloponeso, una mujer dio a luz cuatro veces quintillizos, y que la mayoría de todos sus partos vivió. Afirma Trogo que, en Egipto, incluso de un solo vientre, nacen siete al mismo tiempo 64 .

Nacen incluso algunos de uno y otro sexo al mismo [34] tiempo, los que llamamos hermafroditas, antiguamente llamados andróginos, y considerados como seres prodigiosos, ahora, en cambio, como objetos de placer 65 . Pompeyo Magno, entre los adornos del teatro, puso maravillosos retratos de personas famosas, trabajados con el mayor cuidado por grandes artistas; entre ellos se lee que, en Tralles, Eutíquide fue depositada en la pira funeraria por veinte hijos, después de haber tenido treinta partos 66 , y que Alcipe parió un elefante. Aunque eso se cuenta entre las cosas portentosas. Pero el hecho es que, en los comienzos de la guerra mársica, una esclava parió una culebra 67 y, entre los seres monstruosos, se dan también partos multiformes de maneras diferentes. El emperador Claudio escribe que en Tesalia un hipocentauro [35] murió el mismo día de su nacimiento, y nosotros mismos, durante su principado, vimos conservado en miel uno que le habían traído de Egipto 68 . Entre otros ejemplos está el de un recién nacido de Sagunto que, el año en que la ciudad fue destruida por Aníbal, volvió al vientre de su madre nada más nacer 69 .

4 La transformación de mujer en hombre no es cosa de [36] mitos. Encontramos en los Anales que, en Casino, durante el consulado de Publio Licinio Craso y Gayo Casio Longino 70 , uno, de muchacha bajo la potestad paterna, se convirtió en niño, y por orden de los arúspices fue deportado a una isla desierta. Licinio Muciano expone que él vio en Argos a Aresconte, que se había llamado Arescusa e, incluso, se había casado; luego, le vinieron la barba y la virilidad, y tomó esposa. Él vio también, en Esmirna, un niño de las mismas características 71 . Yo mismo vi en África a Lucio Consicio, ciudadano trisditano, que se había transformado en hombre el día de la boda, 〈y vivía cuando yo escribía esto〉 72 .

*** en los partos de gemelos pocas veces sobreviven [37] tanto la madre como los hijos, a no ser que viva uno solo; y si son de distinto sexo, es todavía menos frecuente que sobrevivan los dos. Las niñas nacen más rápidamente que los niños, del mismo modo que envejecen más rápidamente. En el vientre de la madre, los niños se mueven más y se llevan casi siempre en la parte derecha, las niñas en la izquierda 73 .

5 (4) La reproducción del hombre. Plazos de gestación de 7 a 13 meses con ejemplos célebres

Los demás seres vivos tienen un [38] tiempo determinado para la gestación y para el parto; el hombre nace durante todo el año y con un plazo de gestación incierto; uno, en el séptimo mes; otro, en el octavo; incluso, hasta en los comienzos del undécimo. Antes del séptimo mes nunca es viable. En el séptimo mes tampoco nacen, a no ser que hayan sido concebidos la víspera o al día siguiente del plenilunio, o en el interlunio. Según la tradición, en Egipto [39] se nace en el octavo mes y, ciertamente, tales partos son viables ya incluso en Italia, contra la opinión de los antiguos 74 . Esto varía de muchos modos. Vistilia, esposa de Glicio y, después, de Pomponio y Órfito, ciudadanos muy ilustres, tuvo de ellos cuatro hijos, siempre en el séptimo mes; dio a luz a Suilio Rufo en el undécimo, a Corbulón, en el séptimo, ambos cónsules, y después a Cesonia, esposa del [40] príncipe Gayo, en el octavo 75 . Para los que nacen dentro de estos meses, el mayor peligro es hasta los cuarenta días; en cambio, para las embarazadas, el peligro está en los meses cuarto y octavo y, en ellos, los abortos son mortales 76 . Cuenta Masurio que el pretor Lucio Papirio, al presentar uno demanda legal como heredero en segundo grado, dio la posesión de los bienes en contra de él, porque la madre decía que había tenido el parto a los trece meses, ya que no parecía que estuviera determinado con seguridad un plazo de tiempo para los partos 77 .

6 (5) Señales en las embarazadas indicadoras del sexo antes del parto

[41] A partir de los diez días de la concepción los síntomas de que ha comenzado un hombre son: dolores de cabeza; en los ojos, vértigos y mareos; repugnancia en las comidas, y náuseas. La gestación de un niño da mejor color y un parto más fácil; el movimiento en el vientre se produce a los cuarenta días. Todo es contrario en el otro sexo: un peso insoportable y una ligera hinchazón de las piernas y la ingle; en cambio, el primer movimiento es a los noventa días 78 . Pero la mayor debilidad, cualquiera que sea el [42] sexo, se produce al brotar el pelo en el feto y en el plenilunio; ese tiempo perjudica mucho a los recién nacidos y, sobre todo, a los niños pequeños. Y hasta tal punto repercute en las embarazadas la manera de andar y todo lo que se pueda decir, que, las que toman comidas demasiado saladas, dan a luz a niños que no tienen uñas y, si respiran, paren con más dificultad. Un bostezo durante el parto es mortal, así como es abortivo haber estornudado después del coito 79 .

7 Da pena y también vergüenza considerar qué insignificante [43] es el origen del más soberbio de los animales, cuando para la mayoría llega a ser causa de aborto el olor que produce una lámpara al apagarse 80 . ¡De estos comienzos nacen los tiranos, de éstos los espíritus sanguinarios! ¡Tú que estás confiado en las fuerzas de tu cuerpo, tú que abrazas los dones de la fortuna y ni siquiera te consideras discípulo de ella, sino hijo, tú cuya mente es la de un emperador, [44] tú que te crees un dios, rebosante de orgullo por alguna razón, pudiste morir por tan poca cosa! Y todavía hoy puedes morir por una causa mínima, como un minúscula mordedura de serpiente o también, como el poeta Anacreonte, por una uva pasa, o como el pretor Fabio Senátor, atragantado por un solo pelo en un sorbo de leche 81 . Para terminar, realmente hará una justa valoración de la vida aquel que recuerde siempre la fragilidad humana.

8 (6) Partos monstruosos

[45] Es contrario a la naturaleza, que los niños nazcan sacando primero los pies, por esta razón los llamaron Agripas, como partos difíciles 82 . Así dicen que nació Marco Agripa, casi el único ejemplo de felicidad en todos los nacidos de ese modo; aunque se cree que éste también expió el augurio de haber nacido invertido con su enfermedad de los pies, una juventud desdichada, pasarse la vida entre armas y muertes y, por la culpa de su llegada 83 , con toda su descendencia en la tierra, desgraciada; y, sobre todo, por las dos Agripinas, que engendraron a los príncipes Gayo y Domicio Nerón, azotes del [46] género humano; y, además, con la brevedad de su vida, muerto a los cincuenta y un años, entre los tormentos de los adulterios de su esposa y el penoso servicio a su suegro 84 . También Nerón, príncipe hace poco tiempo y enemigo del género humano durante todo su principado, nació de pie, según escribe Agripina, su madre 85 . El orden natural es que el hombre nazca de cabeza, la costumbre, que sea levantado por los pies.

9 (7) Nacidos por cesárea

Tienen los mejores auspicios los [47] que, al morir la madre en el parto, nacen, como dicen que nacieron Escipión Africano el Mayor y el primero de los Césares, después de cortar el vientre de su madre, por lo que también se los llamó cesones 86 . De igual modo nació también Manilio, el que entró con su ejército en Cartago 87 .

10 (8) Qué son los vopiscos

Entre los gemelos llamaban vopiscos a los que quedaban retenidos en el vientre y nacían después de que el otro hubiera muerto por aborto 88 . Y de hecho, en torno a esto, surgen, aunque excepcionales, los mayores prodigios.

11 (9) La concepción del hombre. La reproducción del hombre

A excepción de la mujer, pocas [48] hembras conocen el coito estando preñadas; de hecho, sólo llega a tener uno o dos fetos más. Figura en escritos de médicos y también en los que se ocupan de investigar esas cosas, que en un solo aborto salieron doce fetos. Pero, cuando ha pasado muy poco tiempo entre dos concepciones, se gestan los dos, como se vio [49] en el caso de Hércules y su hermano Ificles 89 , y en aquella que en un parto doble tuvo uno parecido al marido y otro, al amante; asimismo, en una esclava de Proconeso 90 , que, de coitos del mismo día, engendró uno parecido al amo y otro, a su administrador; y en otra que, después de un parto normal, tuvo otro de cinco meses; y de nuevo, en otra, que habiendo tenido un niño sietemesino, en los meses siguientes dio a luz gemelos 91 .

(10) Ejemplos de parecidos entre hombres

[50] (10) Ya son conocidas por todo el mundo diversas cosas como que de hombres sin defecto, nacen mutilados; de mutilados, hombres sin defecto y hombres con el mismo miembro mutilado; y que algunas señales, lunares y cicatrices, incluso, se reproducen. (Entre los dacios, reaparece en el brazo la marca de su origen en la cuarta generación.

[51] 12 Hemos oído decir que en la familia de los Lépidos nacieron tres en sucesión discontinua con un ojo cubierto por una membrana) 92 ; y otros se parecían a un abuelo e, incluso, entre gemelos, uno se parecía al padre y otro, a la madre y, un año después, nació otro parecido al mayor como si fuera gemelo; algunas mujeres siempre paren hijos parecidos a ellas; otras, al marido; otras, a ninguno de los dos; y algunas, las hijas, al padre y los hijos, a ellas. Está fuera de duda el ejemplo de Niceo, famoso púgil que nació en Bizancio; éste, a pesar de que su madre, fruto del adulterio de un etíope, en nada difería del color de los demás, reprodujo en él a su abuelo etíope 93 .

Realmente el cómputo de parecidos es inmenso y se [52] piensa que en ellos influyen muchas cosas de forma fortuita: la vista, el oído, la memoria y las imágenes grabadas en el momento mismo de la concepción. Incluso se cree que un pensamiento que, de repente, pasa velozmente por la cabeza de uno de los dos da o mezcla un parecido: y por eso hay más diferencias en el hombre que en todos los demás animales, porque la velocidad de los pensamientos, la rapidez mental y la diversidad de carácter imprimen marcas multiformes, mientras que los demás seres vivos tienen una mente inmóvil y parecida a todos los demás, cada uno dentro de su especie. Con el rey Antíoco de Siria tuvo un gran parecido [53] uno de la plebe, de nombre Artemón, hasta el punto de que Laódice, la esposa del rey, después de haber sido ya asesinado Antíoco, representó, por medio de él, el mimo de su elogio y de la sucesión del reino 94 . Eran parecidos a Pompeyo Magno, Vibio, un individuo de la plebe, y Publicio, uno liberado incluso de la esclavitud, con un aspecto casi igual, reproduciendo aquella boca llena de integridad y el mismo honor de su eximia frente; la misma causa, también, [54] impuso a su padre el sobrenombre de Menógenes, su cocinero, que tenía ya el de Estrabón, debido al aspecto de sus ojos, por reproducir igualmente el esclavo su defecto 95 ; a un Escipión, un simple esclavo de un negociante de puercos había dado el de Serapión; después de él, a otro Escipión de la misma familia, le dio nombre el mimo Salvitón 96 ; así como Espínter, un mimo de segunda categoría, y Pánfilo, uno de tercera, a Léntulo y Metelo, elegidos cónsules el mismo año, por lo que fue especialmente violento el hecho fortuito de que al mismo tiempo se vieran en el teatro las imágenes de [55] los dos cónsules 97 . Por el contrario, el orador Lucio Planco dio nombre al histrión Rubrio; a su vez, los también histriones Burbuleyo y Menógenes dieron nombre a Curión, el padre, y a Masala, el que fue censor, respectivamente 98 . En Sicilia, un pescador reprodujo ciertamente no sólo la imagen del procónsul Sura, sino hasta su gesto al hablar, su forma de arrastrar la lengua y su mala pronunciación 99 . A Casio Severo, el célebre orador se le echó en cara el parecido con el mirmilón Armentario 100 . [Recientemente, en la familia Junia, no se distinguía a Galión del liberto Castelano, ni al senador Agripino del mimo Sannio, al que llamaban Paris] 101 . Toranio, el mercader de esclavos, vendió a Antonio, ya triúnviro, unos jóvenes de [56] extraordinaria belleza, nacidos uno en Asia, otro al otro lado de los Alpes, como si fueran gemelos: tan idénticos eran. Después, cuando al descubrirse el engaño por la forma de hablar de los jóvenes, fue increpado por Antonio, enfurecido, que se quejaba entre otras cosas de la magnitud del precio (pues los había comprado por doscientos sestercios), el mercader, con ágil ingenio, respondió que los había vendido en tanto porque el parecido entre los que han nacido del mismo vientre no era extraordinario; en cambio, encontrar personas procedentes de pueblos diversos con una apariencia tan acorde, estaba por encima de toda tasación; y tan favorable admiración le produjo, que aquel espíritu de la proscripción, en ese momento enfurecido además por el ultraje, entre toda su fortuna, no tenía otra cosa en más aprecio 102 .