Buch lesen: "Yi jin jing"
Yi Jin Jing
Ejercicios tradicionales para el estiramiento del músculo-tendón en la Antigua China
Pedro Jesús Jiménez Martín
Teresa Menchén Rodríguez

Diseño de cubierta: Rafael Soria
© 2013, Pedro Jesús Jiménez Martín
Teresa Menchén Rodríguez
Editorial Paidotribo
Les Guixeres
C/ de la Energía, 19-21
08915 Badalona (España)
Tel.: 93 323 33 11 – Fax: 93 453 50 33
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E-mail: paidotribo@paidotribo.com
Primera edición
ISBN: 978-84-9910-175-0
ISBN EPUB: 978-84-9910-484-3
BIC: WSTM
Fotocomposición: Editor Service, S.L.
Diagonal, 299 – 08013 Barcelona
Advertencia
Las prácticas de este libro no pretenden reemplazar los servicios de tu médico ni proporcionar una alternativa al tratamiento médico profesional. Esta obra no ofrece un diagnóstico ni un tratamiento para un problema médico específico que tú pudieras tener. Las prácticas que aquí se desarrollan son benignas (o seguras) y pueden ser beneficiosas (si se llevan a cabo tal como se indica) para tu salud física y psicológica. No obstante, si tienes algún problema serio, ya sea médico o psicológico (como una enfermedad de corazón, hipertensión, cáncer, operaciones recientes, etc.), deberás consultar a tu médico antes de emprender ninguna de estas prácticas.
Índice
Prefacio
Introducción
Capítulo 1. Bodhidharma
Bodhidharma y el budismo chan
Bodhidharma, las artes marciales y el Yi Jin Jing
Referencias bibliográficas
Capítulo 2. Salud en Oriente frente a salud en Occidente
Medicina Oriental frente a Medicina Occidental
Referencias bibliográficas
Capítulo 3. La flexibilidad
Concepto e implicaciones de la flexibilidad
Anatomía y fisiología de la flexibilidad
Referencias bibliográficas
Capítulo 4. Secuencia del Yi Jin Jing
Introducción a la secuencia
Posturas básicas
Posiciones básicas de las manos
Las 28 posturas del Clásico de la Transformación de los Tendones
Movimiento 1. Acariciar la pelota en postura de jinete
Movimiento 2. Estirar los brazos con paso de T
Movimiento 3. Frotar las manos en postura de jinete
Movimiento 4. Lamentar que la tierra no tenga asas
Movimiento 5. Empujar la montaña y clavar las manos
Movimiento 6. Manos de nube a izquierda y derecha
Movimiento 7. Girar la cintura y clavar atrás
Movimiento 8. Girar la cintura y clavar abajo
Movimiento 9. Clavar las manos con paso de T
Movimiento 10. Estirar las palmas con paso de T
Movimiento 11. Abrazar y empujar en paso de ataque
Movimiento 12. Empujar con las palmas en paso cruzado
Movimiento 13. Atacar con el puño en paso cruzado
Movimiento 14. Estirar brazos y piernas en la horizontal
Movimiento 15. Estirar brazos y piernas en la vertical
Movimiento 16. Empujar hacia arriba mil onzas
Movimiento 17. El niño adora a Buda
Movimiento 18. Atacar con el puño y clavar las manos
Movimiento 19. Giro de cintura y llevar en las palmas
Movimiento 20. Puño sobre la cabeza y empujar con las palmas
Movimiento 21. Mover la cintura y avanzar los hombros
Movimiento 22. Contemplar la luna con paso de T
Movimiento 23. La golondrina se revuelve en el nido
Movimiento 24. Dirigir la cabeza hacia el cielo con los pies firmes en la tierra
Movimiento 25. El gallo de oro sobre una pata
Movimiento 26. Girar la cintura y levantar los pies
Movimiento 27. Puños en la espalda y dejar caer los pies
Movimiento 28. Regular la respiración y cerrar
Referencias bibliográficas
Sobre los autores
Prefacio
Teresa y Pedro parten de su propio conocimiento y experiencia para escribir este valioso libro sobre el método de 28 ejercicios del “Clásico de transformación del músculo/tendón”. Se dice que esta obra tiene su origen en el monje budista Bodhidharma.No obstante, con el paso de los años muchas personas han tenido diferentes perspectivas desde las que ejercitarse con este método. De cualquier modo, en lo que se refiere a “esencia“,“vitalidad” y “espíritu”, la mente y el cuerpo se ejercitan de la misma manera con independencia del enfoque. Esta serie de 28 ejercicios del“Clásico de transformación del músculo/tendón”fue publicado por el señor Chang Wei Zhen, vicepresidente de la “Asociación China de Qi Gong y Wu Shu”. Este método nos permite una práctica coherente y continua, y también podemos elegir los ejercicios en función del estado de nuestra salud y forma física. Con ello podemos prevenir y curar enfermedades, pero sólo si insistimos en la práctica de forma asi-dua. Mediante el entrenamiento de la mente y el cuerpo podremos conocer la naturaleza y comprenderla, y así conocernos a nosotros mismos. De esta forma, seremos nuestros propios dueños, ¡esforcémonos para conseguirlo!

Liang Puwan

Introducción

Los Yi Jin Jing que se presentan en este libro constituyen un atabla de ejercicios destinada a fortalecer la salud y la condición física en general a través de movimientos dinámicos y posturas estáticas.Esta tabla, con diferentes variantes, es muy popular en China, y tradicionalmente se asocia con beneficios físicos, como el fortalecimiento de los tendones, y energéticos, ya que favorece la circulación de energía por los meridianos del cuerpo. Según Yang Jwing-Ming (1995), la palabra Yi significa“cambiar”,”sustituir”o“alterar”; Jin significa“músculos y tendones”, y Jing significa “clásico” o “tratado”; de modo que el término suele traducirse como “Tratado del cambio del músculo/tendón”.
Los motivos que nos han llevado a escribir este libro son numerosos. En primer lugar, como agradecimiento al maestro Liang Puwan por las valiosas enseñanzas que nos viene ofreciendo desde hace ya unos cuantos años en el parque del Retiro de Madrid, con un espíritu de humildad y honestidad que engrandece su persona. En segundo lugar, para poder divulgar y compartir con el resto de los practicantes los innumerables beneficios que esta tabla de ejercicios nos ha aportado desde que la aprendimos con el maestro.Y en tercer lugar,y no menos importante,para documentar una secuencia tradicional del Yi Jin Jing ante la expansión de las “nuevas formas renovadas” que nos están llegando desde China y que pueden dar lugar, con el tiempo, a que se pierdan estas pequeñas joyas de las prácticas.
El libro se ha estructurado en dos partes. En la primera se abordan diferentes aspectos teóricos, como la biografía del monje indio Bodhidharma (capítulo 1), al que se considera el transmisor y divulgador inicial de estos ejercicios, donde se afrontan dos visiones sobre su figura, importantes pero polémicas: su asociación con la transmisión del budismo chan (conocido como zen en japonés) en China y con el origen de las artes marciales y los Yi Jin Jing en este país, y el concepto de salud en China (capítulo 2), para dar a conocer las diferencias de aproximación metodológica y filosófica hacia el concepto de salud que hay entre Oriente y Occidente, y para exponer la necesidad, en el occidental, de cambiar su paradigma de evaluación y enjuiciamiento a fin de poder acceder a las sutilezas que nos ofrece la Medicina Tradicional China. Se desarrollan unas bases teóricas básicas respecto a la flexibilidad, la fisiología y la anatomía del estiramiento y el trabajo con el tendón (capítulo 3),con el fin de comprender mejor los principios que hay detrás de estos ejercicios para lograr los mejores beneficios posibles con y durante su práctica.
En la segunda parte se ofrecen, en primer lugar, una serie de recomendaciones o consejos básicos que se deberían respetar a la hora de realizar la tabla; un apartado específico para describir cómo deben ser las posturas corporales correctas de manos y pies que se adoptan durante la práctica, y por último, la secuencia de los 28 ejercicios que constituyen los Yi Jin Jing, a través de un material fotográfico muy completo y numerosas explicaciones sobre los pasos que hay que seguir en la secuencia de cada movimiento, resaltando las zonas anatómicas donde debe incidir el estiramiento y la intención que hay que poner en cada ejercicio.
Consideramos que este libro puede ser muy útil para los practicantes (alumnos y profesores) de estilos internos como el Tai Chi Chuan o Chikung que quieran profundizar en el trabajo que estén realizando con los Yi Jin Jing o iniciarse en el mismo; para las personas que practican artes marciales chinas, japonesas, coreanas o de cualquier otra tradición, dado que estos ejercicios están relacionados históricamente con el origen de las artes marciales, y por tanto conocerlos supone profundizar un poco más en su práctica, y además porque representan una fórmula exclusiva para fortalecer sus tendones y evitar lesiones, y asimismo potenciar su flexibilidad; e incluso para los practicantes de meditación, ya que estos ejercicios fueron considerados como una base para poder progresar en las prácticas avanzadas de meditación.
Estos contenidos también pueden ser muy interesantes para los profesionales de la actividad física y del deporte porque abren un nuevo ámbito de exploración e investigación en un área desconocida hasta ahora en Occidente,como es el trabajo específico sobre el tendón,que había quedado relegado al ámbito de la rehabilitación y la fisioterapia, y que, sin embargo,desempeña un papel esencial en aspectos tan importantes como la precisión del movimiento, facilitar la alternancia entre flexión y extensión en movimientos rápidos, la graduación de la fuerza e impedir que la tensión exagerada supere los límites de la amplitud articular previniendo las posibles lesiones.
Antes de terminar esta introducción nos gustaría expresar un agradecimiento especial a Javier Blázquez Pérez por los dibujos que elaboró específicamente para los artículos de la serie del Yi Jin Jing que aparecieron en la revista “Tai Chi Chuan” (Números 11, 12 y 13) y que destacan con gran claridad las intenciones que hay detrás de cada ejercicio, y que amablemente también ha cedido para poder completar la información de este libro.
Capítulo 1
Bodhidharma

Fuente. Bodhidharma. Arashiyama (Japón)
Históricamente se ha considerado que el creador de los ejercicios Yi Jin Jing fue el famoso monje budista de origen indio llamado Bodhidharma. Este monje es una figura de gran relevancia en la tradición oriental y se asocia con el florecimiento de la escuela budista chan (conocida como zen en japonés) en China, el origen de las artes marciales chinas y la transmisión de los ejercicios Siba Luohan Shou o las “Dieciocho manos de Lohan”.
Para desarrollar este capítulo se han establecido dos apartados: el primero trata sobre la figura de Bodhidharma dentro de la tradición budista, y el segundo, sobre su asociación con el origen de las artes marciales y los ejercicios Yi Jin Jing.
Bodhidharma y el budismo chan
El término budismo es un concepto que se utiliza para designar diferentes tradiciones espirituales y filosóficas derivadas de las enseñazas de Buda, y, por tanto, se puede afirmar que no existe una religión, espiritualidad o filosofía homogénea llamada budismo, sino un ramillete heterogéneo de religiones, espiritualidades y filosofías budistas con ciertos parecidos (Piñero y Peláez, 2007).
Como punto de encuentro, todas las diferentes y numerosas escuelas budistas han sido agrupadas bajo dos términos principales: Hinayana o Pequeño Vehículo y Mahayana o Gran Vehículo; al que se añade un tercer vehículo, denominado Vajrayana o Vehículo Indestructible. La palabra “vehículo” (yana) hace referencia a una balsa, un medio de transporte que ayuda a pasar de una orilla a otra en un río, a cruzar las aguas turbulentas de la ignorancia. Lo que es conveniente recordar es que, como vehículo, es un medio no un fin, una fórmula que intenta transmitir lo inexpresable, lo que Buda había comprendido bajo el árbol de la iluminación, pero que una vez alcanzado se debería desechar, al igual que no sería sensato, habiendo llegado a la otra orilla, aferrarse a la barca y seguir cargando con ella sobre la espalda (Zimmer, 2010).
La tradición Hinayana corresponde a las escuelas budistas que se extendieron por el sur de Asia hacia países como Sri Lanka, Tailandia, Myanmar, Laos o Camboya; el Mahayana se expandió por el norte hacia China, el Tíbet, Corea y Japón, y el Vajrayana alcanzó su máximo desarrollo en el Tíbet, Bután, Ladakh (India) y Mongolia. La distinción entre estas tres líneas tiene que ver, entre otros aspectos, con(Cheng, 2002; Mora, 2006; Piñero y Peláez, 2007; Tola y Dragonetti, 1999; Zimmer, 2010):

1. La etapa vital de Buda tras la iluminación. El Hinayana correspondería a la transmisión de los primeros años del maestro tras alcanzar la iluminación, mientras que el Mahayana correspondería a los últimos años de su vida. En fechas, Buda vivió hacia el año 560-480 a.C., y el Hinayana corresponde al canon que se escribe tras su muerte, mientras que se acepta que la fecha de creación del Mahayana fue en el año 250 a.C.
2. La filosofía sobre cómo alcanzar la iluminación. En el Hinayana se busca una iluminación personal representada por la figura del arhat, mientras que el Mahayana busca la iluminación de todos los seres, con la figura del bodhisattva, aquel que renuncia a la iluminación hasta que todos los seres sin excepción estén preparados para pasar al nirvana antes que él.
3. El nivel de comprensión de los discípulos. Según el Mahayana y el Vajrayana, Buda impartió sus enseñanzas en función de la capacidad de comprensión y receptividad de sus discípulos, de modo que el Hinayana, como primeras enseñanzas, sería para personas con menor sensibilidad.
Lo que es cierto es que Buda no escribió nada, pero tuvo que enseñar mucho, ya que vivió cuarenta y cinco años después de la iluminación. Tras su muerte, seguramente las escuelas empezarían a redactar sus propios textos canónicos para legitimar sus puntos de vista y criticar los de otras escuelas.
4. El tiempo. La diferencia entre el Mahayana y el Vajrayana radica, además de la base textual que utilizan, el primero el sutra y el segundo el tantra, en el tiempo que se tiene que invertir para alcanzar la liberación. Si en el Mahayana es necesario un incontable número de vidas a través del ciclo de la trasmigración, en el Vajrayana se considera que se puede alcanzar en una sola vida con las técnicas adecuadas.
El budismo llegó a China desde la India en el siglo I d.C., en la dinastía Han Oriental (25-220 d.C.), y se convirtió en la religión principal del país en los siglos siguientes. Este budismo inicial mezclaba enseñanzas del Hinayana y el Mahayana, aunque después, con el tiempo, desaparecería la influencia del primero. El éxito de esta nueva religión fue posible por el derrumbamiento de las instituciones y el sistema de pensamiento confucionista en la segunda mitad del siglo II. Como datos a destacar, se puede señalar que alrededor del año 300 había más de 180 centros budistas establecidos en las capitales de Chan´an y Louyang, con unos 3.700 monjes, y que en el año 311, con la invasión de los hunos, China quedó dividida en dos dinastías: Norte y Sur. Aunque el budismo arraigó en ambas zonas, en el Norte, como esta religión no era nativa, fue protegido y apoyado por los conquistadores extranjeros, que construyeron numerosos templos y monasterios, como el de Shaolin, Louyang o Dunhuang (Diepersloot, 2004).

Templo de Lingyin (Hangzhou)
El budismo que llevó Bodhidharma a China, aunque corresponde a la tradición Mahayana en una de sus escuelas denominada“chan”, también habría desarrollado aspectos del Hinayana que quedarían reflejados en los ejercicios de cultivo del cuerpo, como veremos más adelante en este capítulo.
El linaje de esta escuela, aunque esto todavía no está confirmado en estamentos académicos, se considera que es tan antiguo que su origen se remonta hasta Mahakasyapa, discípulo directo de Buda. Según la leyenda, cuando el maestro estaba dando un sermón en el Pico del Buitre y le preguntaron por la iluminación, él simplemente levantó una flor en silencio y la mostró a sus discípulos. Parece ser que sólo Mahakasyapa sonrió, mostrando que había comprendido su mensaje. Como dentro de la tradición chan se considera que la transmisión de la iluminación se realiza de maestro a discípulo, mediante un proceso de comunicación de “corazón a corazón” y no a través de escrituras, se defiende la existencia de una línea ininterrumpida de herederos del conocimiento alcanzado por Mahakasyapa que habría llegado hasta la actualidad, y que en el pasado aparece asociada con la figura de grandes practicantes espirituales de la India como: Ananda, Shanavasin, Upagupta, Dhitika, Mishaka, Vasumitra, Buddhanandi, Buddhamitra, Parshva, Punyayasha, Anabodhi, Kapimala, Nagarjuna, Kanadeva, Rahulabhadra, Samghamandi, Samghayathata, Kumaralata, Shayata, Vasubandhu, Manorata, Haklenayasha, Simhabodhi, Bashashita, Punyamitra y Prajñadhra, hasta llegar al propio Bodhidharma, que habría sido así el 28º patriarca de esta escuela (Nukariya, 2005).
A lo largo de la historia, la biografía de Bodhidharma ha experimentado un progresivo embellecimiento y enriquecimiento de detalles en los diferentes textos que hacen mención al maestro. Lachman (1992), quien ha realizado un interesante trabajo sobre este proceso y su reflejo en la representación artística de Bodhidharma, cita que la primera referencia que se encuentra de su persona aparece en el Lo-yang ch´ieh-lan chi, Yang Hsüan-chih, en los monasterios budistas de Loyang en el año 547 d.C. En la descripción sobre el monasterio de Yung-ning se puede leer:

Jardín budista chan en Shuzhou
“En estos días hay en el monasterio un monje procedente del oeste llamado Bodhidharma, un persa que procede de las tierras centrales de las partes remotas y desoladas. Cuando éste vio el disco dorado reflejando la luz del sol detrás de las nubes y escuchó las campanas en el viento enviando su sonido hacia el cielo, cantó un elogio y miró con admiración hacia aquello que consideró una divina construcción. “En mis 150 años” dijo, “he estado en muchas partes y he viajado por muchos países, pero un templo de esta belleza no se puede encontrar en ninguna parte en el continente de Jambudv pa ni en todas las tierras de Buda”. Unió las manos y recitó “namah” por muchos días.” (1992:242)
La siguiente referencia correspondería al Hsü Kao-sen chuan, compilado por Tao Hsüan (596-667 d.C.), en el que se dice que Bodhidharma fue el hijo de un Brahmán del sur de la India que llegó a China durante la dinastía Liu-Sung (420-479 d.C.). Allí fue al norte, al estado de Wei, donde enseñó meditación y tuvo dos discípulos, Tao-yü y Shang Kuang (Huikuo en japonés). Además, se afirma que transmitió el Lankāvatāra Sūtra.
Más tarde, en el año 710 d.C., en el Ch´uan fa-pao chi, se añadirían dos nuevas anécdotas: varios intentos de envenenar al maestro durante su estancia en el monasterio Shaolin, y cómo una persona, Sung-yūn, en su regreso a China desde la India, afirmó haber visto a Bodhidharma ir en dirección a las montañas de Parmir hacia la India y que al abrir su tumba se encontró vacía.

Otro texto, del año 733 d.C., el P´u-t´i-ta-mo nan.tsung ting shih-fei lun, escrito por Tu-ku P´ei, recogería el famoso encuentro entre Bodhidharma y el Emperador Wu de Liang (502-550 d.C.) y la transmisión de una túnica que pasaría de generación en generación como símbolo de la transmisión del patriarca. En el año 774 d.C. en la obra Li-tai fa-pao chi, se aumentaría de dos a tres el número de discípulos del maestro, y se narraría que les había transmitido a uno su carne, a otro sus huesos y al último su médula.
Por último, señalar que sería en el siglo VIII cuando se añadiría a su biografía la tradición de que “meditó nueve años mirando a la pared arrancándose los párpados” en el templo Shaolin y la historia de Shang Kuang sobre cómo alcanzó la iluminación.
En la tradición chan, se dice que Bodhidharma encontró su sucesor en su discípulo Shang Kuang (Huikuo). Según la leyenda, este discípulo fue al templo Shaolin a visitar al maestro para recibir sus enseñanzas. Parece ser que éste, para poner a prueba su fuerza de voluntad y su deseo de aprender, le hizo permanecer frente a la puerta del templo bajo la nieve y la lluvia durante siete días, y que el discípulo, al ver que el maestro no le aceptaba, decidió cortarse un brazo como muestra de su determinación.
Más tarde, Shang Kuang alcanzaría la iluminación a través de la siguiente conversación. Un día, mientras el maestro meditaba, Shang Kuang se acercó a Bodhidharma y le transmitió la preocupación que sigue:“Maestro, la mente de vuestro discípulo aún no está tranquila. Os ruego que me déis la calma.” El maestro, al escuchar esto, simplemente le contestó:“Tráeme aquí delante esa mente y yo la pondré en calma.” El discípulo, tras un rato de silencio, le respondió:“Maestro he estado buscando la mente, pero no la he podido encontrar.”A lo que Bodhidharma alegó:“Entonces ya la he puesto definitivamente en paz.” (Dumoulin, 1993; Nukariya, 2005).
Según la leyenda, el reconocimiento de Shang Kuang como sucesor del maestro se produjo cuando Bodhidharma próximo a morir convocó a sus dos discípulos para pedirles que le explicasen lo que habían aprendido con él. El primero dijo:“Todo es vacío”, y el maestro le respondió diciendo que había llegado a los huesos del budismo chan. Cuando le llegó el turno a Shang Kuang, éste simplemente se inclinó en silencio ante el maestro, quien, ante este gesto, le contestó: “Tu has tocado la médula”, convirtiéndole en su sucesor.

Dada la falta de información documental histórica rigurosa, la figura de Bodhidharma está rodeada de una gran controversia en numerosos aspectos. Por ejemplo, no hay conformidad de criterios respecto a las fechas de cuándo pudo llegar a China, ya que si en los documentos históricos aparece el año 420 y 470, en la tradición budista se cita el año 520. Tampoco hay acuerdo respecto a la ruta de acceso y los lugares que visitó primero. Algunos postulan que llegó a Guangzhou atravesando el océano desde Madras, al sur de la India, y que de allí fue por tierra a Nanjing, mientras que otros consideran que vino por tierra atravesando las montañas de Pamir y el desierto, y continuando por el Río Amarillo hasta Luoyang, el centro de la cultura budista de la época.
Bodhidharma, las artes marciales y los Yi Jin Jing
El mito que asocia a Bodhidharma con el origen de las artes marciales chinas y la transmisión de los ejercicios Yi Jin Jing se apoya en la idea de que en la tradición india, a la que pertenecía el maestro, y bajo la influencia del yoga, se concedía especial atención al cuidado del cuerpo y su purificación (kriya) para poder progresar en las prácticas espirituales.
En particular, se sabe que desde el siglo III al siglo VI se desarrolló un importante debate intelectual sobre la relación cuerpo-espíritu en el trabajo espiritual, marcado por el enfrentamiento entre budistas y confucionistas. El monje budista Huiyuan (334-416 d.C.) defendía que la forma corporal se agota, pero el espíritu es indestructible. Fan Zhen (sobre el 450-515 d.C.), confucionista y contemporáneo al reinado del emperador Wu de Liang al que según la historia habría visitado Bodhidharma, defendió que si el cuerpo desaparece, el espíritu desaparece. Una idea que hizo reaccionar al propio emperador Wu en contra con la redacción del ensayo “el espíritu indestructible” (Cheng, 2002).
Bodhidharma, como transmisor de ejercicios físicos para la salud según la tradición, habría sido un defensor de la idea del cultivo del cuerpo. Este argumento, por otro lado, podría haber sido apoyado posteriormen-te por la gran influencia taoísta que recibió el budismo chan a lo largo de la historia, y ayudaría también a entender por qué se produjo el de-sencuentro entre el maestro y el emperador Wu que se cita en la tradición chan.

Bajo esta perspectiva, se asume que cuando Bodhidharma llegó al templo Shaolin encontró a unos monjes que mostraban un estado físico deficiente, con un cuerpo deteriorado por las posturas de meditación mantenidas durante largas horas en condiciones climáticas adversas, mala alimentación, etc. El maestro, compadeciéndose de los monjes, decidiría transmitirles una serie de ejercicios físicos que se corresponderían con dos tablas de ejercicios cortas: los Yi Jin Jing (Enseñanzas para la transformación de tendones, destinado a fortalecer el cuerpo) y el Xi Sui Jing (Lavado de la médula de los huesos, destinadas a fortalecer la sangre, el sistema inmunológico y el sistema nervioso), y una tabla larga: el Shiba Luohan Shou (Los 18 movimientos de manos de los inmortales o arhats) (Diepersloot, 2004).
La aparición del término “arhats”, de origen Hinayana, muestra la importancia que, en aquella época en China, todavía mantenían las técnicas corporales de esta tendencia budista (técnicas que habrían sido introducidas por el monje An Shigao en Louyang en la segunda mitad del siglo II), y haría patente la influencia taoísta que recibió el budismo chan, ya que, en la traducción de los términos sánscritos al chino, la figura del arhat se asimiló con el zhenren o el “hombre verdadero” del taoísmo (Cheng, 2002).
Respecto a los Yi Jin Jing, parece ser que un monje encontró en un muro del templo Shaolin el documento original escrito en lengua sánscrita, dado el origen indio de Bodhidharma. Este monje lo llevaría después al Monte Ermei para que el sacerdote indio Ban Tsyh Mih Dih lo tradujese (Jwing-Ming, 1995).
Por el origen budista e hindú de estos ejercicios (que se puede suponer ya que Bodhidharma llegó desde la India), en sus inicios, los Yi Jin Jing no habrían tenido asociada ninguna teoría sobre meridianos, puntos de acupuntura o canalización de la energía, como sí ocurre actualmente. Así, y dado que han pasado muchos siglos desde su creación hasta la actualidad, la influencia del taoísmo habría ido incorporando todos los principios de la Medicina Tradicional China que ahora se conocen.
Respecto al origen de la asociación entre las artes marciales y este maestro, parece ser que el Shiba Luohan Shou habría sido la base para el desarrollo posterior de lo que se conoce hoy en día como la escuela Shaolin de las artes marciales. Esta escuela, que goza de una gran fama marcial en la actualidad, ya habría sido registrada en numerosos documentos históricos. Por nombrar algunos, se pueden citar referencias a que en el año 621 d.C. prestaron ayuda al Emperador Li Shimin de la dinastía Tang, y en el período Ming Jiaquing (1522-1566 d.C.) ayudaron a controlar a los piratas en el área de Songjiang próxima a Shanghai (Diepersloot, 2004; Henning, 1981).

Buda en el templo de Lingyin (Hangzhou))
Parece ser que, en el año 1513, el académico Du Mu viajó al monasterio Shaolin para estudiar la información que aparecía en unas inscripciones de estelas medievales y descubrió información de gran relevancia respecto a la historia marcial de sus monjes. En particular, encontró siete textos correspondientes a los años 621-728 en los que se describía cómo los monjes utilizaron las armas por primera vez para defenderse de los ataques de bandidos, y luego, en apoyo a Li Shimin (600-649) en las campañas contra Wang Shichong que darían lugar a la dinastía Tang (618-907) y convertirían a Li Shimin en emperador. Según los datos des-cubiertos, parece ser que este apoyo militar fue una opción estratégica que ayudó al monasterio a recibir el favor de los emperadores de la dinastía Tang y a asegurar su supervivencia, en una época en la que el budismo perdía el apoyo imperial a favor del taoísmo. Pero es importante señalar que en estos textos no se alude en ningún momento a las técnicas de lucha que han hecho famoso al monasterio en nuestros días, y que incluso en los textos religiosos de la época no se aludía a la habilidad marcial de los monjes, quizá porque ello era contrario a los principios de la espiritualidad (Shahar, 2000).
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