Buch lesen: "La Palabra del Señor"

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Alurralde, Pedro (osb)

La palabra del Señor ilumina nuestra vida / Pedro Alurralde (osb). 1a ed - Munro : Surco Digital, 2021.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-987-47923-1-0

1. Liturgia. 2. Monasterios. 3. Homilías. I. Contreras Boerr, Enrique (osb), ed. II. Título.

CDD 230

© 2021 SURCO Digital

Munro – Prov. Buenos Aires – Argentina

www.surco.org

Primera edición digital, enero 2021

ISBN: 978-987-47923-1-0


© Imagen de tapa: Particular de “Cristo Resucitado”. Escultura de madera tallada y policromada del S. XVII que se conserva en el Museo de Arte Jesuítico de San Ignacio Guazú, Paraguay.

Hecho el depósito que prevé la ley 11.723

Reservados todos los derechos.

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Índice

Presentación

JESUCRISTO, NUESTRA COMÚN ESPERANZA DE GLORIA

Domingos del Ciclo “A” ADVIENTO

DOMINGO 2º

DOMINGO 2º

DOMINGO 3º

DOMINGO 4º

NAVIDAD

MISA DE LA NOCHE

MISA DEL DÍA

DOMINGO DENTRO DE LA OCTAVA DE NAVIDAD

OCTAVA DE NAVIDAD

DOMINGO 2º DESPUÉS DE NAVIDAD

EPIFANÍA DEL SEÑOR

CUARESMA

DOMINGO 1º

DOMINGO 2º

DOMINGO 3º

DOMINGO 4º

DOMINGO 5º

DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR

PASCUA

VIGILIA PASCUAL

DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR

TIEMPO DE PASCUA

DOMINGO DE LA OCTAVA DE PASCUA

DOMINGO 3º

DOMINGO 4º

DOMINGO 5º

DOMINGO 6º

ASCENSIÓN DEL SEÑOR

DOMINGO DE PENTECOSTÉS

SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO

TIEMPO DURANTE EL AÑO

DOMINGO DEL BAUTISMO DEL SEÑOR

DOMINGO 2º

DOMINGO 3°

DOMINGO 4°

DOMINGO 5°

DOMINGO 6º

DOMINGO 7º

DOMINGO 8º

DOMINGO 9º

DOMINGO 10º

DOMINGO 11º

DOMINGO 12º

DOMINGO 13º

DOMINGO 14º

DOMINGO 15º

DOMINGO 16º

DOMINGO 17º

DOMINGO 18º

DOMINGO 19º

DOMINGO 20º

DOMINGO 21º

DOMINGO 22º

DOMINGO 23º

DOMINGO 24º

DOMINGO 25º

DOMINGO 26º

DOMINGO 27º

DOMINGO 28º

DOMINGO 29º

DOMINGO 30º

DOMINGO 31º

DOMINGO 32º

DOMINGO 33º

NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO

Domingos del Ciclo “B” ADVIENTO

DOMINGO 1º

DOMINGO 2º

DOMINGO 3º

DOMINGO 4º

NAVIDAD

MISA DE LA NOCHE

MISA DEL DÍA

DOMINGO DENTRO DE LA OCTAVA DE NAVIDAD

OCTAVA DE NAVIDAD

DOMINGO 2° DESPUÉS DE NAVIDAD

EPIFANÍA DEL SEÑOR

CUARESMA

DOMINGO 1º

DOMINGO 2º

DOMINGO 3º

DOMINGO 4º

DOMINGO 5º

DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR

PASCUA

VIGILIA PASCUAL

DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR

TIEMPO PASCUAL

DOMINGO DE LA OCTAVA DE PASCUA

DOMINGO 3º

DOMINGO 4º

DOMINGO 5º

DOMINGO 6º

ASCENSIÓN DEL SEÑOR

PENTECOSTÉS

SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO

TIEMPO DURANTE EL AÑO

BAUTISMO DEL SEÑOR

DOMINGO 2º

DOMINGO 3º

DOMINGO 4º

DOMINGO 5º

DOMINGO 6º

DOMINGO 7º

DOMINGO 8º

DOMINGO 9º

DOMINGO 10º

DOMINGO 11º

DOMINGO 12º

DOMINGO 13º

DOMINGO 14º

DOMINGO 15º

DOMINGO 16º

DOMINGO 17º

DOMINGO 18º

DOMINGO 19º

DOMINGO 20º

DOMINGO 21º

DOMINGO 22º

DOMINGO 23º

DOMINGO 24º

DOMINGO 25º

DOMINGO 26º

DOMINGO 27º

DOMINGO 28º

DOMINGO 29º

DOMINGO 30º

DOMINGO 31º

DOMINGO 32º

DOMINGO 33º

NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO

Domingos del Ciclo “C” ADVIENTO

DOMINGO 1º

DOMINGO 2º

DOMINGO 3º

DOMINGO 4º

NAVIDAD

MISA DE LA NOCHE

MISA DEL DÍA

DOMINGO DENTRO DE LA OCTAVA DE NAVIDAD

OCTAVA DE NAVIDAD

DOMINGO 2º DESPUÉS DE NAVIDAD

EPIFANÍA DEL SEÑOR

CUARESMA

DOMINGO 1º

DOMINGO 2º

DOMINGO 3º

DOMINGO 4º

DOMINGO 5º

DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR

PASCUA

DOMINGO DE PASCUA DE RESURRECCIÓN

TIEMPO PASCUAL

DOMINGO DE LA OCTAVA DE PASCUA

DOMINGO 3º

DOMINGO 4º

DOMINGO 5º

DOMINGO 6º

ASCENSIÓN DEL SEÑOR

PENTECOSTÉS

SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO

TIEMPO DURANTE EL AÑO

DOMINGO DEL BAUTISMO DEL SEÑOR

DOMINGO 2º

DOMINGO 3º

DOMINGO 4º

DOMINGO 5º

DOMINGO 6º

DOMINGO 7º

DOMINGO 8º

DOMINGO 9º

DOMINGO 10º

DOMINGO 11º

DOMINGO 12º

DOMINGO 13º

DOMINGO 14º

DOMINGO 15º

DOMINGO 16º

DOMINGO 17º

DOMINGO 18º

DOMINGO 19º

DOMINGO 20º

DOMINGO 21º

DOMINGO 22º

DOMINGO 23º

DOMINGO 24º

DOMINGO 25º

DOMINGO 26º

DOMINGO 27º

DOMINGO 28º

DOMINGO 29º

DOMINGO 30º

DOMINGO 31º

DOMINGO 32º

DOMINGO 33º

NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO

Solemnidades y Fiestas

2 de febrero: PRESENTACIÓN DEL SEÑOR

24 de junio: NACIMIENTO DE SAN JUAN BAUTISTA

29 de Junio: SANTOS PEDRO Y PABLO

15 de agosto: ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

14 de septiembre: EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

1º de noviembre: TODOS LOS SANTOS

2 de noviembre: CONMEMORACIÓN DE TODOS LOS FIELES DIFUNTOS

8 de diciembre: LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA

Noticias biográficas de los Autores citados en las notas

Presentación

En el transcurso de su vida monástica el P. Pedro fue escribiendo sus reflexiones sobre los Evangelios dominicales de los tres ciclos que actualmente celebramos en la liturgia. Fiel a su estilo coloquial, breve y conciso, sus meditaciones “jugosas”, nos transmiten siempre un mensaje de esperanza, saliendo al encuentro de las preocupaciones de nuestro tiempo.

Cuando ya llevaba algún tiempo en esa tarea, me pidió que colaborara con él, agregando, a continuación del texto evangélico, algún aporte de los autores de los primeros siglos de la era cristiana. Acepté con gusto el ofrecimiento. Y así vio la luz la sencilla obra que ahora presentamos.

El plural presentamos no es un error porque, aunque el P. Pedro ya no está físicamente entre nosotros, siempre tuvo el deseo de que, concluida la tarea, el trabajo realizado pudiera estar disponible para el mayor número posible de fieles.

A las reflexiones sobre los Evangelios dominicales, en un segundo momento, el P. Pedro quiso añadir algunos aportes para las fiestas o solemnidades que, en determinados años, se celebran el domingo.

Esta obra tiene algunas limitaciones que no conviene silenciar. La primera, no están presentes todas las grandes fiestas de nuestro calendario, por ejemplo, faltan las meditaciones sobre la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Segunda, nunca se le puso un título a esta obra. El que ahora se ha escogido, por tanto, es un agregado póstumo. Finalmente, algunas de las meditaciones puede que se repitan, o sean muy parecidas entre las de un ciclo y otro.

Las limitaciones creo que en modo alguno le quitan valor a este gran esfuerzo de una vida entera, que está en plena consonancia con otra importante obra del Autor, e incluso emparentada por el título: Tomando por guía el Evangelio, que guía e ilumina nuestras vidas.

Enrique Contreras, osb

JESUCRISTO, NUESTRA COMÚN ESPERANZA DE GLORIA

En memoria del P. Pedro Eugenio Alurralde, osb (14.01.1933 – 24.04.2020)


¡Cuántas veces escuchamos al P. Pedro utilizar esa frase, especialmente en la celebración de la Eucaristía! Ella sintetizaba el sentido de su vida: Jesucristo; y la meta anhelada: llegar a la eterna felicidad anunciando la gloria del Resucitado1.

La vida monástica del P. Pedro se caracterizó por un deseo ferviente de dar a conocer el seguimiento de Jesucristo en la vida monástica, propagarla, irradiarla e implantarla en diversas regiones de América Latina.

Fue un monje extremadamente “móvil”; tal vez para el sentir de muchas personas: “un poco mucho”. Es muy posible que nunca hayamos comprendido ese secreto “ardor” que lo movilizaba, el mismo que experimentaron los discípulos de Emaús de camino con el Resucitado.

Poco tiempo después de su ordenación sacerdotal (10.12.1967), fue designado primer prior del Monasterio autónomo de Los Toldos (19.05.1968). Pero pronto comenzó a sentir que debía ponerse al servicio de otras Comunidades del Cono Sur: en 1974, fue a colaborar con los monjes de la Abadía de Cristo Rey (El Siambón, Tucumán); y en 1976, como prior de este Monasterio, inició la fundación del Monasterio de Nuestra Señor de la Paz (Calmayo, Córdoba); poco más tarde, en 1977, fue elegido primer abad del Siambón, concluyendo su servicio abacial el 13 de noviembre de 1978.

No habían transcurrido seis años, cuando, en 1984, fue designado prior de la nueva fundación de la Abadía de Los Toldos en Paraguay: Tupäsy María, donde trabajó con mucho empeño hasta 1992. En esta etapa su cuerpo comenzó a dar signos de cansancio y a pedirle que transitara un poco más despacio sus días en la tierra.

Sin embargo, todavía tuvo fuerza suficiente como para colaborar con el Monasterio de Calmayo, a partir de la segunda mitad año 2004. El esfuerzo y la entrega que puso en este nuevo servicio fue mucho mayor de lo que el P. Pedro dejó traslucir hacia afuera. Sin duda, el costo físico que tuvo que pagar resultaría determinante para los años que seguirían.

Durante estas “peregrinaciones”, que así las consideraba, casi espontáneamente surgía la pregunta de quienes lo rodeábamos: ¿son en verdad necesarias? Su respuesta, en cierta ocasión, fue: “Como encadenado por el Espíritu, voy sin saber lo que me sucederá. Sólo sé que, de ciudad en ciudad, el Espíritu Santo me va advirtiendo cuántas cadenas y tribulaciones me esperan” (cf. Hch 20,22-23). Lo llamativo es que lo dijo en el inicio de su peregrinación, en tanto que san Pablo lo afirmaba en su despedida de los presbíteros de Éfeso.

En los períodos que bien podríamos llamar de “sosiego”, fue escribiendo varios libros, más bien breves, en los que volcaba sus vivencias, sus experiencias personales y comunitarias. De entre ellos cabe mencionar su “versión extractada de la Regla de san Benito”, a la cual en un segundo momento añadió un comentario, y finalmente publicó en un pequeño libro: “Tomando por guía el Evangelio”, prologado por el Cardenal Eduardo F. Pironio. Esta obra conoció varias ediciones, y en cada una de ellas introdujo pequeñas modificaciones.

La muy especial atención que le dedicó al texto de nuestro Padre san Benito, es el signo preclaro de la preocupación constante, ya mencionada, y principal del P. Pedro, la motivación de su existencia: dar a conocer la vida monástica benedictina, propagarla, irradiarla; que hubiera más monjas, más monjes y más monasterios en nuestros países de América Latina.

Esa meta, si se me permite la expresión, lo “perseguía”. Y por ello siempre tuvo un aprecio del todo particular por la Conferencia de Comunidades Monásticas del Cono Sur, siendo uno de sus iniciadores, y su primer presidente.

Los últimos años de la existencia terrena del P. Pedro no fueron fáciles. La progresiva cuasi inmovilidad que le impuso su ajetreado físico fue onerosa para él, y por momentos le hacía sufrir, privándolo de su proverbial alegría y buen humor. Pero nunca le impidió seguir participando activamente en la vida comunitaria. Más bien fue como un gran retiro espiritual que lo preparó para el encuentro definitivo con el Señor.

Dejemos ahora que el mismo P. Pedro nos regale, a modo de herencia espiritual, la explicación de su pedagogía del camino:

«La vida del hombre es habitualmente un largo camino. El hombre es tierra que anda. Pero cuando este camino se encara con óptica de fe, se convierte entonces en peregrinación, y el cristiano en peregrino.

El camino de los peregrinos de Emaús tiene un carácter ejemplar para nosotros los creyentes. Y la presencia del Señor resulta iluminadora.

Somos una Iglesia pascual que peregrina en la fraternidad, y que se nutre de tres vivencias pascuales, claramente explicitadas por el Señor resucitado a través de sus palabras y de sus gestos.

La primera está relacionada con el sacramento de la palabra hecha letra. El discípulo tendrá que ser un hombre de la Palabra, primero por escucharla y conocerla, y luego, por anunciarla. “Les interpretó en todo las Escrituras lo que se refería a él”.

La segunda vivencia pascual, está íntimamente vinculada con la Eucaristía, sacramento pascual por excelencia; en donde nos alimentamos de la palabra hecha carne. “Tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio”.

La tercera está representada por el sacramento del hermano. “Nosotros sabemos que hemos pasado /pascua/ de la muerte a la vida, porque amamos a nuestros hermanos”.

Al asumir a nuestro hermano como un sujeto amable y no como un mero objeto de consumo, estaremos experimentando también una vivencia pascual. “¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?”.

Cuenta el Papa Gregorio el Grande (siglo VI) en su vida de san Benito, que un sacerdote fue a visitar al monje en la solitaria ermita donde vivía; y recordarle que ese día era Pascua. El hombre de Dios, mirándolo le dijo: “¡Verte a ti hermano, ha sido pascua para mí!”».

1. Cf. Col 1,27; Ignacio de Antioquía, Carta a los Efesios 21,2.

Domingos del Ciclo “A”

ADVIENTO
DOMINGO 2º

«En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Cuando venga el Hijo del hombre, sucederá como en tiempos de Noé. En los días que precedieron al diluvio, la gente comía, bebía y se casaba, hasta que Noé entró en el arca; y no sospechaban nada, hasta que llegó el diluvio y los arrastró a todos. Lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre. De dos hombres que estén en campo, uno será llevado y el otro dejado. De dos mujeres que estén moliendo, una será llevada y la otra dejada.

Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor. Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo Hombre vendrá a la hora menos pensada» Mt 24,37-44

~ ° ~

«Si amamos a Cristo, también debemos desear su venida. Es perverso, y, por lo mismo, ignoro o no creo que tenga lugar que se tema que venga Aquel a quien amas; que pidas venga, tu reino, y temas ser oído. Pero ¿de dónde procede el temor? ¿De qué ha de venir el juez? ¿Por ventura es injusto, malévolo, envidioso? (...) ¿Quién ha de venir? ¿Por qué no te alegras? ¿Quién ha de venir a juzgarte sino el que vino a ser juzgado por tu provecho? No temas al acusador, del cual Él mismo dijo: El príncipe de este mundo fue arrojado fuera (Jn 13,31). No temas que ha de ser mal abogado, pues el que ahora es tu abogado, ha de ser entonces tu juez. Allí estará él, tú y tu causa; la manifestación de tu causa es el testimonio de tu conciencia. Cualquiera que seas el que temes al futuro juez, corrige ahora tu actual conciencia. (...)

Pongamos la mirada en él, ¿qué digo?, en Dios, que se dignó por su misericordia, bajo el amparo de su Espíritu, proporcionarnos estas palabras, conforme Él sabe lo que conviene a nuestras debilidades. Pues ¿qué enfermo se atreverá a dar un consejo al médico?»1.

ESPERANDO A ALGUIEN

En vísperas de la revolución francesa, había gente que seguía bailando el minué, mientras la Bastilla caía desplomada. Hoy en día podemos preguntarnos por qué tanta gente no se inmuta y permanece en apariencia indiferente, frente a los acontecimientos trágicos que sacuden a la humanidad.

Parecería existir en ellos una complicidad silenciosa, que los induce a continuar inmersos en el mundo de lo frívolo y de lo superficial.

Entonces, ¿cómo estar prevenidos para discernir ese sacramento de salvación que es la celebración de la Navidad?, en medio del estrépito de una sociedad capitalista que propone al hombre antivalores que lo deshumanizan?

Estar preparados, no significa andar en permanente búsqueda de señales o acontecimientos extraordinarios, como algunos lo suponen. Significa estar despiertos y lúcidos para poder interpretar los signos de los tiempos que se suceden en el gran teatro del mundo; sin dejarnos seducir por el torbellino de las emociones que pretenden apropiarse de nuestros corazones.

Podríamos resumir el mensaje del Adviento diciendo: “¡Dime a quién esperas, y te diré quién eres!”.

Tenemos que preguntarnos si todavía esperamos a Alguien que pueda cambiar nuestra vida, como cambia la vida de una familia, al nacer un niño.

Este Niño Dios podrá también cambiar la nuestra, siempre que estemos dispuestos a dejárnosla cambiar.

1. San Agustín, Enarraciones sobre los Salmos, 147,1 (trad. en: Obras de San Agustín, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1967, t. XXII, pp. 828-829 [BAC 264]).

DOMINGO 2º

«En aquel tiempo se presentó Juan el Bautista, proclamando en el desierto de Judea: “Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca”. A él se refería el profeta Isaías cuando dijo: ‘Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos’.

Juan tenía una túnica de pelos de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. La gente de Jerusalén, de toda la Judea y de toda la región del Jordán iba a su encuentro, y se hacía bautizar por él en las aguas del Jordán, confesando sus pecados.

Al ver que muchos Fariseos y Saduceos se acercaban a recibir su bautismo, Juan les dijo: “Raza de víboras, ¿quién les enseñó a escapar de la ira de Dios que se acerca? Produzcan el fruto de una sincera conversión, y no se contenten con decir: ‘Tenemos por padre a Abraham’. Porque yo les digo que de estas piedras Dios puede hacer surgir hijos de Abraham. El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles: el árbol que no produce buen fruto será cortado y arrojado al fuego. Yo los bautizo con agua para que se conviertan; pero aquel que viene detrás de mí es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de quitarle las sandalias. Él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego. Tiene en su mano la horquilla y limpiará su era: recogerá su trigo en el granero y quemará la paja en un fuego inextinguible”» Mt 3,1-12

~ ° ~

«Juan es la voz, Cristo es la Palabra. Cristo existió antes que Juan, pero junto a Dios, y después de él, pero entre nosotros. ¡Gran misterio, hermanos! Estén atentos, perciban la grandeza del asunto una y otra vez. (...) Juan representaba el papel de la voz en este misterio; pero no sólo él era voz. Todo hombre que anuncia la Palabra es voz de la Palabra. Lo que es el sonido de nuestra boca respecto a la palabra que llevamos en nuestro interior, eso mismo es toda alma piadosa que la anuncia respecto a aquella Palabra de la que se ha dicho: En el principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios; ella estaba en el principio junto a Dios (Jn 1,1-2). ¡Cuántas palabras, mejor, cuántas voces no origina la palabra concebida en el corazón! ¡Cuántos predicadores no ha hecho la Palabra que permanece en el Padre! Envió a los patriarcas, a los profetas; envió a tan numerosos y grandes pregoneros suyos. La Palabra que permanece envió las voces, y, después de haber enviado por delante muchas voces, vino la misma Palabra en su voz, en su carne, cual en su propio vehículo. Recoge, pues, como en una unidad, todas las voces que antecedieron a la Palabra y resúmelas en la persona de Juan. Él personificaba el misterio de todas ellas; él, sólo él, era la personificación sagrada y mística de todas ellas. Con razón, por tanto, se le llama voz, cual sello y misterio de todas las voces»2.

¡CADA VEZ MÁS CERCA!

Los cristianos no creemos en el mito del eterno retorno, y en que todo vuelva a repetirse. Sabemos que cada paso que damos, nos acerca más al encuentro pleno y definitivo con el Señor. Pero la condición que él nos exige es reanimar nuestro espíritu de conversión.

¿Pero qué es la conversión? La conversión es el esfuerzo que hacemos para retomar con corazón purificado el seguimiento de Cristo. Muchos piensan ingenuamente, que uno se convierte de una vez para todas; pero esto no suele suceder siempre así.

La conversión es una gracia que Dios nos regala. Hay que pedirla y recibirla “setenta veces siete”, por pura gratuidad.

Convertirnos, significa redimensionar nuestra escala de valores. Retomar un camino jalonado por momentos litúrgicos fuertes de iglesia, como puede ser el del Adviento. Convertirse implica practicar las virtudes y combatir los vicios de nuestra naturaleza humana.

Cuentan de un anciano monje que se cruzó con una famosa cortesana rodeada de su dorado séquito. Al verla, se quedó contemplándola un largo rato, deslumbrado por su hermosura. Sus discípulos estaban escandalizados. Pero él con lágrimas en los ojos les dijo: “Observen cómo esta mujer luce y se adorna con lo mejor que tiene, para seducir a los hombres. En cambio, nosotros, ¡con qué poco espíritu de conversión nos preocupamos por buscar agradar al Señor, y para llamar su atención!”.

2. San Agustín de Hipona, Sermón 288, 4 (trad. en: Obras completas de san Agustín, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1984, t. XXV, pp. 138-139 [BAC 448]).

€6,99
Altersbeschränkung:
0+
Veröffentlichungsdatum auf Litres:
15 November 2024
Umfang:
542 S. 4 Illustrationen
ISBN:
9789874792310
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Rechteinhaber:
Bookwire
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