Buch lesen: "Ahora me toca a mí"
COLECCIÓN VISIÓN PYME
Ahora me toca a mí Cómo recuperar el placer de dirigir la empresa
MÓNICA ROMÁN

Román, Mónica
Ahora me toca a mí : cómo recuperar el placer de dirigir la empresa/Mónica Román. - 1a ed. revisada. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Temas Grupo Editorial, 2022.
Libro digital, Amazon Kindle
Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-987-8387-44-4
1. Pequeña y Mediana Empresa. 2. Estrategia. I. Título.
CDD 658.3
© Mónica Román, 2019, 2022
© TEMAS Grupo Editorial SRL, 2022.
Cerrito 136 Piso 3°A.
Ciudad Autónoma de Buenos Aires
C1010AAD. República Argentina
Teléfonos: (5411) 4381.1182 o 4383.6336
www.editorialtemas.com
ISBN 978-987-8387-44-4
Integra la Colección VISIÓN PYME
1ra. edición, febrero de 2022
Comité TEMAS Grupo Editorial
Dirección : Jorge Scarfi
Coordinación general: Julieta Codugnello
Supervisión general: Betiana Cabutti
Comunicación & Marketing: Martín Scarfi
Logística y Distribución: Emmanuel López
Diseño & Diagramación: Caterina Tabbia
Conversión a formato digital: Libresque
Queda hecho el depósito que previene la ley 11.723 Prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos de este libro en cualquier forma y medio sin previo permiso por escrito de los autores y/o titulares de Copyright.
Prólogo
A medida que me interné en la lectura de este libro —que con vocabulario sencillo me definió como empresario— se me ampliaron los recursos, me hizo sentir otra vez el líder y protagonista de esta historia empresaria.
Si yo hubiese elegido un título, hubiese sido «Del esfuerzo a la claridad». En mi trayectoria empresarial y como asesor de pymes, descubro que cada vez que puse esfuerzo me hubiese sido provechoso buscar claridad, y tengan en cuenta que les habla un empresario de la generación de 1950 que siempre creyó en el esfuerzo. Qué diferente se hace nuestra tarea si cada vez que sentimos que las cosas nos están costando, nos cuestionamos el esfuerzo y nos detenemos hasta encontrar caminos alternativos más simples y fáciles.
Al leer estas páginas descubrí dos cosas: la primera, que cuánto de mi trayectoria empresaria no es solamente mérito mío, sino el haber tenido a Mónica cerca que me permitió pulir, cambiar y tallar un empresario diferente; y la segunda, este libro abre la mente, siembra en nuestro quehacer cotidiano orgullo de ser empresario y humildad en todo lo que tenemos por aprender.
En la trayectoria de todo empresario se hace necesario ir cambiando maneras de pensar y es fundamental, fuera de nuestros ámbitos cotidianos, encontrar opciones que amplíen nuestras maneras de juzgar, analizar y decidir.
Esta lectura incrementa nuestros umbrales de entendimiento, porque aparecen respaldando los conceptos citas de especialistas y toca temas de tan diferentes disciplinas como complejos somos.
¡Qué hermoso encontrar alguien que investigue para nosotros y que logre hablarnos de manera sencilla para no dejar de mejorar! En una lectura breve es increíble lo que uno puede crecer, el mundo que nos puede aparecer. Me queda solo un mensaje final para alguien que ama a las pymes y valora al empresario que la lidera: Mónica, ¡no dejes de escribir!
José María Quirós
Esa mañana de verano de 1993, cuando me senté por primera vez frente a José María Quirós en su oficina de la calle Paraguay, yo no conocía el significado de la palabra «pymes» y en ese momento jamás hubiera imaginado que esa palabra iba a quedar pegada a mi vida profesional para siempre.
Yo iba con la finalidad de colaborar con él en los aspectos pedagógicos de lo que era su Seminario de Dirección de Pequeña y Mediana Empresa. En los primeros encuentros, él me daba pequeñas «clases» acerca del funcionamiento de la empresa, los números del negocio y la cultura organizacional.
Siempre lo vi como un mentor con gran conocimiento de las pymes, pero recién después de muchos años de leer publicaciones especializadas, de investigar divulgaciones sobre pymes en distintos países, de ver casos de empresas y de hablar con empresarios, fui tomando real dimensión de que de verdad fue un pionero que hizo escuela en esto. Decir Quirós es decir pymes. Es una misión y es una marca.
De lo mucho que aprendí desde aquel verano hasta hoy, lo más importante es la mirada hacia el empresario que siempre nos definió y nos define como equipo. Una mirada de valoración y de respeto. Y una misión: la de cuidar al empresario y de difundir este enfoque para que, como sociedad, también lo cuidemos. Por eso este libro.
Ya en el tramo final de mi carrera, contenta con el recorrido, agradezco a los consultores que cada martes, durante más de veinte años, compartieron sus casos y sus inquietudes. A los de antes, Rita y Fernando. A los de ahora, Julia, Rita, Cora, Susana, Ezequiel, Victoria, Silvina, Milena y Ramiro. A los nuevos directores, Martín y Hernán, por el impulso y el apoyo. Y a los maestros de siempre, José María y Roberto.
Mónica Román
CAPÍTULO 1
Llaves para dar el próximo paso que tu empresa necesita
Las tres paradojas del fundador o fundadora de una empresa
Hay tres grandes paradojas que le suceden al dueño de una pyme hasta el momento en que decide ir más allá de su talento natural y elegir algo diferente.
La primera es haber llegado a un lugar que jamás hubiera imaginado y no sentirse satisfecho. Algo así como: «Estoy orgulloso de mi empresa, pero no estoy feliz» o «Estoy orgulloso de mis logros pasados, pero ahora estoy desmotivado».
La segunda paradoja es haber construido una empresa para tener libertad y, sin embargo, sentirse cada vez más atado a la empresa que él mismo construyó. Esto se expresa en frases como: «Cada vez tengo más gente trabajando, pero tengo menos tiempo» o «Mi empresa me ayuda o trabajo para mantenerla».
Y la tercera es haber hecho la empresa de la nada, haberla formado tal como quería que fuera, y ver que, con el correr de los años, eso que formó tiene personalidad propia y ahora es lo que le maneja la vida. Eso se siente cuando se dicen cosas como: «No puedo tomar las decisiones que quisiera» o «Lo intenté mil veces, pero no se puede».
Estas páginas te van a permitir mirar tu negocio desde un lugar totalmente distinto para que la empresa sea como la imaginaste y para que le sirva al cliente, a todos los que participan de ella y, especialmente, a tu vida.
Antes esfuerzo, ahora claridad
Era junio y hacía rato que era de noche. Los empleados se habían ido a las 6. Daniel calculó que en media hora terminaba y que de ahí se iría directo al sanatorio.
Le entró un WhatsApp de su hijo: «¡¡Nació Thiago!! 2.9 kg. Todo OK».
Con 57 años y cuando supuestamente iba a estar viviendo sin trabajar, se perdió el nacimiento de su primer nieto por cumplir, otra vez más, con algo «imperioso» para la empresa.
Tu empresa y tu vida siempre estuvieron entrelazadas. Tanto que, cuando empezaste, la empresa eras vos y vos eras la empresa. No te importaba si tenías que trabajar 15 horas por día porque el esfuerzo se recompensaba.
Antes, cuanto más le dabas, más crecía y más ganabas. Ahora, aunque dupliques el esfuerzo, no podés moverla ni cambiar el número. Porque traspasó el estadio en el que el esfuerzo podía superar cualquier cosa.
En paralelo, también sucedieron situaciones vitales tuyas. Nacimientos, quizás divorcios, nuevos matrimonios, el fallecimiento de algún ser querido y el crecimiento de los hijos. Tampoco vos sos el mismo.
La vida tiene una curva inevitable y la mayor parte está jugada. Ya estás en el futuro que pensabas. Creaste el negocio para que le sirva a tu vida y no para servirle como empleado de lujo. Los años pasan volando y, por eso, el próximo paso tiene que ser para la calidad de tu vida. Para que seas vos el que elija cuánto tiempo dedicarle a la empresa y desde qué rol.
En algunos casos motivados por el ingreso de los hijos; en otros, por problemas de salud o, más felizmente, por el inicio de una nueva relación, los empresarios que pudieron pensar acerca de qué querían para su empresa y para su vida lograron dar ese paso que tanto habían buscado. Porque no dejaron la solución para más adelante y encararon seriamente la construcción de su riqueza, la consolidación de la empresa y el espacio para disfrutar de su vida personal.
Antes, el esfuerzo era una bisagra para el crecimiento; ahora, lo que más impacta en el desarrollo es la claridad. Tener claridad acerca de qué es lo que más te importa y cómo querés vivir en los próximos años le va a dar una potencia renovada a tu negocio.
¿Por qué tu motivación ya no es la misma?
Toda pyme que supera la incertidumbre del emprendimiento crece de manera continuada por unos años, hasta que en algún momento las cosas se complican y entra en el período más duro de su evolución: la etapa reactiva.
Los motivos por los que se llega a la etapa reactiva están muy bien descriptos en el libro Etapas de la pyme1 de José María Quirós. Y las claves para sacar adelante a una empresa en esta situación están planteadas claramente por Hernán de la Riva en su libro Potenciá tu empresa2. Son dos lecturas ineludibles para entender y resolver la etapa reactiva.
Independientemente de los umbrales de caos que cada empresa y su dueño puedan tolerar, la etapa reactiva es demoledora para cada uno en su medida.
Implica vivir un período de alerta máxima en el que podés ser atacado por cualquier costado. Desde permanentes demoras y fallas en los productos, hasta la demanda de un cliente o la amenaza del banco. Es ir a trabajar sin otro propósito que atajar penales tratando de cumplir como se pueda y a costa de lo que sea. Significa estar expuesto a un montón de compromisos sobre los cuales ya no tenés control y encima ver que disminuye la rentabilidad.
En el peor de los casos, la complejidad termina estrellándose por sí misma. Y en el mejor de los casos, por un recorte cruento que tuviste que hacer para recuperar el control.
Nadie sale ileso de esta etapa. A partir de ese momento, las cosas nunca vuelven a ser como antes. El dueño se contiene y trata de mantener la empresa en un tamaño manejable. Pero como el negocio, los clientes y el mercado están en permanente movimiento, él la timonea para mantenerla en la dimensión conveniente. La hace crecer hasta que roza la zona de riesgo y la restringe hasta que vuelve a necesitar un empujón. Durante el resto de su vida empresaria, pondrá todo su esfuerzo en sostener este equilibrio con tal de no volver a la complejidad, a menos que haya un cambio de enfoque que genere una verdadera transformación.
Y tiene razón, porque mantiene a la empresa en la dimensión equivalente a su capacidad para controlarla. Al principio, la pérdida de dominio del negocio es silenciosa, pero después se nota en los tiempos de entrega, en la calidad y en lo más difícil de esquivar: los problemas financieros. Por eso, aunque el empresario en el fondo ni siquiera lo advierta, trabajará para esa estabilidad movediza avanzando 2 y retrocediendo 1 y volviendo a avanzar 1 para luego volver a atrasar 2.
Con los años, quien alguna vez fue un emprendedor imbatible hoy se encuentra atrapado en un proceso del cual no se puede bajar, porque tiene que mantener la rueda del negocio día tras día. Y, lógicamente, sobreviene una sensación de desesperanza, de falta de pasión y de estar siempre en movimiento, pero siempre en el mismo lugar. Enfrentando problemas repetitivos e inevitables.
La falta de motivación que sentís no es por trabajar mucho, sino porque ves que la empresa no evoluciona al nivel de los logros que tuviste. Porque, para vos, hacer malabares para cuidar lo que lograste no es un objetivo suficiente. El problema de permanecer regulando es que se va perdiendo la magia que te diferenciaba. Y, por consiguiente, el brillo del negocio.
Lo más estimulante de la vida no es el dinero ni el prestigio, es la sensación de avanzar hacia un propósito. No importa si avanzás mucho o poco, si vas lento o rápido. Avanzar es la recompensa que realimenta el siguiente paso. Y tu próximo paso tiene que ser para avanzar hacia la rentabilidad, hacia el tiempo personal y la calidad de vida, dentro y fuera de la empresa.
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