Buch lesen: "La Caza de La Perdiz Con Escopeta, Al Vuelo y con Perro de Muestra"
Manuel Saurí
La Caza de La Perdiz Con Escopeta, Al Vuelo y con Perro de Muestra

Publicado por Good Press, 2022
EAN 4057664141392
Índice
LA CAZA DE LA PERDIZ
PRÓLOGO. EL PORQUÉ DE LA OBRA.
TRAJE DEL CAZADOR.
LA ESCOPETA.
MUNICIONES.
PERRO PERDIGUERO.
MODO DE TIRAR A LAS PERDICES.
1.º DE AGOSTO.
SETIEMBRE.
OCTUBRE Y NOVIEMBRE.
DICIEMBRE Y ENERO.
FEBRERO.
VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE CAZAR SOLO Ó ACOMPAÑADO.
TERRENOS Y RECUERDOS AGRADABLES.
CAZAR DE MALA LEY.
NUESTROS CAZADORES.
MÁXIMAS Y CONSEJOS.
EPÍLOGO Dedicado al Teniente general D. Lorenzo Milans del Bosch.
NOTAS AL CALCE
LA CAZA
DE
LA PERDIZ
Índice
CON ESCOPETA, AL VUELO
Y CON
PERRO DE MUESTRA
por
MANUEL SAURÍ
El que sabe cazar la perdiz al vuelo, con perro de muestra, debe cazar bien á todo, lo mismo ánade, codorniz ó becacina, que conejo, liebre ó jabalí, etc., etc.
Baron de Córtes, Recuerdos de caza.
BARCELONA
MANUEL SAURÍ, EDITOR
1877
Es propiedad del autor y editor.
Queda hecho el depósito en manos de los cazadores.
BARCELONA.—Imprenta de la Viuda Miró y C.ª, Sobradiel, 10.—1877.
PRÓLOGO.
EL PORQUÉ DE LA OBRA.
Índice
He puesto este epígrafe al prólogo de mi obra, y creo no ando acertado, pues antes debia preguntarme: ¿A qué escribir de caza despues de publicado el libro: Los cazadores, parto del ingenio del fecundo novelista Enrique Pérez Escrich, y el titulado: Recuerdos de caza, escrito por el infatigable émulo de san Eustaquio, señor baron de Córtes?
En esto está el quid de mi osadía; y todo el que haya tenido la fortuna de leer las producciones que acabo de citar, comprenderá el móvil que me ha guiado al dar á la estampa estos apuntes, si es que se toma el trabajo de leer mis dislates.
He dicho y adelante.
TRAJE DEL CAZADOR.
Índice
Aunque parezca secundario ocuparse del traje que debe usar el cazador, únicamente me limitaré á encargar que éste sea sencillo y sin jactancia. Interiormente llevará camiseta de franela, lo cual le evitará muchos resfriados si tiene la prudencia de cambiarla al llegar de la cacería á la casa ó parada. Esto prenda de ropa es más conveniente en verano, aunque parezca improcedente por el excesivo calor que hace. Conviene asimismo acostumbrarse al uso de la alpargata, llevando escarpines de lana: el pié va resguardado y se pisa en blando; así se trepa mejor el monte. En ciertos terrenos debe usarse el zapato claveteado, lo cual evita resbalones; borceguíes y pantalon ancho, para que la rodilla juegue con comodidad: el cuerpo abrigado con blusa ó chaqueta desprovistas de aberturas, ojales y colgajos, ni tampoco conviene llevar leontina en el reloj, pues todas estas cosas ofrecen el inconveniente de que al hacer uso de la escopeta, se enredan con el pié de gato ó bien con el disparador, y esto, además de interrumpir y hacer perder un tiempo precioso para apuntar la pieza de caza, que se va sin poderla saludar, tambien puede acarrear (punto importante que se debe evitar) algun lance desagradable, tal como que se dispare la escopeta sin el beneplácito del cazador. Lo cual, á más del susto que ocasiona, es fuente de lamentables desgracias.
Las camisas se usarán anchas de cuello, sin pretensiones ni ridiculeces, cubriéndose la cabeza con un sombrero ligero, de alas regulares, item más, un pañuelo de seda sujeto en la sien; con lo que se evitan los dolores reumáticos de cabeza, y es un gran preservativo contra el frio. En época de calor debe evitarse que el sudor corra por el rostro, cosa tan molesta.
LA ESCOPETA.
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El arma es conveniente que sea de dos cañones, sistema Lafaucheux; su peso poco más ó menos de seis libras y media á siete; inferior á este peso tiene el inconveniente que al salir el tiro hace un pequeño movimiento de vibracion y perjudica la seguridad del mismo, y de más tambien fatiga demasiado al cazador, lo cual no hay que echar en saco roto. El arma de dos cañones tiene la ventaja de poder efectuar lances por duplicado. Muchas veces al primer tiro se yerra la pieza, y se alcanza con el segundo; otras, despues de haber tirado arranca otra pieza cercana y aún se mata, y además (esto es lo principal) el cazador anda por esos mundos de Dios con más garantía contra cualquier eventualidad: en toda querella que se suscite es más respetado.
Basta que el calibre de la escopeta coja el cartucho marca 16. Los gallitos deben caer siempre á voluntad del cazador; así es que los puntos han de estar si no al pelo, entre col y col lechuga.
Gastando 40 á 50 duros en una escopeta, se obtiene una buena arma de caza; lo demás es cuestión de puro lujo, sin ninguna influencia en la precision del tiro.
MUNICIONES.
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La pólvora debe ser escogida, bastando con que el buen probador señale 5 grados. El cartucho se empleará de cartulina fina, para que entre y salga sin necesidad de saca-cartuchos. Una vez haya servido, debe tirarse, pues tiene sus inconvenientes el volver á usarlos. El plomo ó sea los perdigones, en los meses de agosto, setiembre y octubre basta emplearlos del número 6; en noviembre, diciembre, enero y febrero, entre el 4 y el 5. En esta época del año la perdiz se tira á mayor distancia, y como está en su apogeo, necesita el plomo mayor para hacerla dar la voltereta.
PERRO PERDIGUERO.
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El verdadero compañero del cazador es sin disputa el perro; por lo tanto, debe buscarse dócil, obediente é inteligente. Sabido es que, como aquél comparte las glorias y fatigas con tan leal amigo, los dos se reparten cariñosamente el almuerzo, aunque sea á trueque de quedarse el amo con apetito.
Las castas del perro seter-pointers no han dado en nuestro país los resultados que eran de esperar, de suerte que los cazadores hánse fijado en los perros perdigueros, ampurdaneses, mallorquines y navarros, los cuales han producido mejores resultados por su obediencia y por no adelantarse tanto como los seters y pointers. Como éstos recorren el terreno que debe seguir el cazador, quítanle la ilusion al indicarle la pista.
Hay perro (de castas cruzadas como el podenco-sabueso) que apenas tiene facha de perdiguero, y sin embargo da buenos resultados, pero necesítase mucho rigor para domarlos; una vez logrado esto, son incansables y dóciles, y nunca se aspean.
Exigid del perro que tenga buenos vientos, firme muestra y blanda boca, y con estas circunstancias, si el cazador sabe cazar y matar, de seguro tendrá un excelente compañero que seguirá bien á un peon, y cobrará las aliquebradas. En tal caso dejad para otros la casta y la hermosura, pues esto es secundario.
Las perras son generalmente más dóciles y finas, pero tienen cierto inconveniente que la naturaleza no ha querido evitar, por cuyo motivo los cazadores prefieren el macho.
Es conveniente cortar el rabo al perro, pues al moverse agita las matas, se estropea hasta el punto de ensangrentarse con los zarzales, echa á perder las uvas y bate las mieses; si bien esta operacion de cortarles el rabo les afea, porque no hay duda que es más bello y sublime cuando está de muestra con la cola paralela al horizonte.
Se observará que cuando arquean el rabo los perros de raza pura, indica liebre; un poco inclinado pero recto, conejo; con la punta al horizonte, perdiz; recto y un poco levantado, codorniz. Al perro bien castizo le repugna traer la becada, guiones, las pollas de agua, y sobre todo los sabocs, y algunos hasta los palomos.
Hay cazador que para lograr un perro de primo cartello, págalo á cualquier precio, creyendo que depende del can si mata más ó menos perdices; y éste conoce á tal punto el cambio de dueño, que se han dado casos de demostrar su agrado al nuevo amo abandonándole en el mismo momento que se hace la prueba. Sobre esto pudiera llenar unas cuantas cuartillas, mas sólo me limitaré á aconsejar que el que quiera un buen perro que se lo haga.
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