Buch lesen: "Pilates para la tercera edad"
Portadilla


Derechos de Autor
Autor: Manuel Pedregal Canga
Corrección del texto: José Antonio Cabello Largo
Diseño de la cubierta: David Carretero
Edición: Editor Service, S.L.
© 2021, Editorial Paidotribo
http://www.paidotribo.com
E-mail: paidotribo@paidotribo.com
Primera edición
ISBN: 978-84-9910-939-8
ISBN epub: 978-84-9910-948-0
Thema: VFMG, 5LKS, MQS
Diseño de maqueta y preimpresión: Editor Service, S.L., Diagonal, 299; 08013 Barcelona
Índice
índice
PRÓLOGO
INTRODUCCIÓN
capítulo I
SALUD FÍSICA Y SALUD MENTAL: SENSACIÓN DE BIENESTAR
Cambios asociados al envejecimiento
Pérdida de masa ósea: osteoporosis
Contraindicaciones para personas con osteoporosis
Aumento de las curvas en la columna vertebral
Alteración de la marcha
Rigidez articular: artrosis
Disminución de la fuerza muscular
¿Existen evidencias sobre los beneficios de la práctica del método Pilates en la tercera edad?
Una revisión más concreta sobre lo que se ha estudiado respecto de la idoneidad del método Pilates en personas mayores
Ejercicio para nuestros mayores
Funcionalidad articular y estructural
Dependencia-fragilidad-autoestima
Algunos factores recurrentes en personas mayores
Cómo alejar a nuestros mayores de la silla
Si beneficia a todos nuestros alumnos, ¿por qué a nuestros mayores no?
Primeras reflexiones antes de comenzar el trabajo de campo
Desensibilización ante el ejercicio
Control de la respiración
Adaptación mental
Alineación ideal en personas mayores
capítulo II
CÓMO PREVENIR LAS CAÍDAS
Control del equilibrio
Respuestas más comunes ante el desequilibrio
Respuesta con un paso largo justo después del tropiezo
Respuesta con un paso largo justo después del tropiezo, adelantando la pierna contralateral
Estrategia de empezar a dar pasos cortos y rápidos en lugar de estabilizarse manteniendo la postura
Estrategia de control del equilibrio basada en el balance sobre el eje de los tobillos
Estrategia para equilibrarse basada en el control-descontrol del balance de la cadera
A prueba de caídas
Gestión del trastorno de la marcha en el adulto mayor
Nuestra propuesta concreta (de momento) se compone de los siguientes ejercicios
Nuestro modelo de aprendizaje
Tu modelo de comunicación
La elongación axial: ¿se aplica igual en una persona mayor que en el resto de personas?
capítulo III
ENTRENAMIENTO DE ESTRATEGIAS ANTE EL TROPIEZO
Estrategia para equilibrarse activando la musculatura fásica
Sin rotadores externos perdemos buena parte de nuestras posibilidades durante la marcha
Objetivos ante deficiencias musculares relacionadas con el movimiento
Niveles de fuerza imprescindibles en adultos mayores
Precauciones que evitan factores de riesgo
¿Qué pasa con el trabajo de control motor?
capítulo IV
Hacer ejercicio y reentrenamiento aplicado para reducir caídas
El trabajo de foot work en el reformer
Serie escapular desde posición de sentado
Balanceo desde posición de sentado
Serie para correas en las piernas
Movilización en extensión con asistencia
Trabajos desde pelvis elevada
Trabajo con muelle largo en las piernas
¿Cojín detrás de la cabeza?
Muelle corto en las manos en posición supina
Muelle largo en las manos sentado
Abrir el pecho con la barra de torre
Presión de piernas sentado en la silla
Presión de piernas más muelle largo en las manos
Presión de piernas más barra de torre en las manos
Presión de piernas más muelle largo en los hombros
Cuatro apoyos en el reformer
Extensión de cadera en el reformer
Presión de piernas lateral en la silla
Muelle largo en una sola pierna en posición de pie
Presión de piernas frente a la silla
Presión de piernas supino en el cadillac
Flexión lateral con barra de torre
De posición de sentado a posición de pie
Control del apoyo
Acometer el escalón
Serie para la estabilidad en la marcha contra resistencia
Estabilidad en la marcha contra resistencia en las caderas
Caminar sobre el sitio contra resistencia
Empuje de brazos en posición de pie
Estabilidad sobre una sola pierna con la espiga en las manos
Caminar hacia atrás
Pequeña sentadilla resistiendo un empuje
Sentadilla contra la pared
Pasar sobre el disco rotador
Sentadilla con asistencia en el cadillac
Presión de brazos frente a la silla
capítulo V
¡Somos compatibles con el trabajo en el gimnasio!
Trabajo de fuerza en las piernas
Trabajo de fuerza en el torso
Trabajo de fuerza en los brazos
BIBLIOGRAFÍA
A mi familia, por la paciencia regalada mientras trabajaba en este libro; a mis padres, por la cultura sobre el bienestar que siempre transmiten en sus vidas, en especial a mi madre, porque solo una madre puede soportar las más de quinientas fotografías que hemos tenido que realizar para presentar estos ejercicios.
PRÓLOGO
Hace tres años, al hacerme cargo de la puesta en marcha del centro de recuperación funcional de Ovida –y sobre la base de mi experiencia de más de una década como practicante del método Pilates en el estudio de Manuel Pedregal–, comenzamos a dar forma a la idea de aplicar esta disciplina como ayuda terapéutica en nuestro centro de rehabilitación.
Tras formar a todo el equipo de fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales, y adquirir el material técnico preciso, empezamos a utilizar la técnica Pilates, combinada con otras propias de la fisioterapia y la terapia ocupacional.
Hay que indicar que los reformers se adaptaron a nuestro tipo de usuarios (es decir, personas mayores): en concreto, se hicieron más altos para facilitar el acceso de nuestros residentes de más edad. Igualmente –y en todo momento– también se adaptó la forma de trabajo.
En aquel momento –y creo que hasta ahora todavía es así– nadie se había planteado esta modalidad de ejercicio con el perfil de residentes que tenemos en Ovida. Nuestra apuesta incluía invertir en la formación de un equipo de cinco personas, así como en la adquisición de todo el material preciso para dar servicio en una sala acondicionada para ello de unos 180 metros. La magnitud de la inversión refleja nuestra convicción en la apuesta.
He de subrayar que nuestros usuarios tienen un perfil muy variado, ya que contamos con personas mayores institucionalizadas con deterioro cognitivo o sin él y una capacidad funcional en ocasiones muy limitada que, en general, podemos definir como «frágiles»; y, también, con usuarios convalecientes que acuden de forma temporal durante varias semanas para hacer rehabilitación, tratándose en este caso de mayores «robustos».
Otro perfil de residentes de Ovida es el de personas jóvenes con discapacidad física o intelectual, así como usuarios de perfil psiquiátrico.
En conjunto, hemos tratado problemas traumatológicos, reumatológicos, neurológicos (Parkinson, ELA, lesión medular, demencia, ACV…). En todo momento, en cada uno de los casos, se contó con supervisión médica.
Durante meses, en colaboración y bajo la tutela de Manuel Pedregal, trabajamos con esta miscelánea de pacientes. Poner todo esto en marcha no fue sencillo, pues hubo que sortear muchas reticencias tanto por parte de los usuarios como de los terapeutas, ya que en determinados momentos era un reto que generaba bastantes dudas no solo con respecto a su aplicación –y no únicamente en relación con la forma–, sino también –por qué no decirlo– en cuanto a su efectividad y sus posibles contraindicaciones.
Sea como sea, tras varios meses de intenso trabajo que queda recogido en este libro que ahora publica Manuel, podemos decir que hemos incorporado el método Pilates a nuestras técnicas de rehabilitación. En ciertas ocasiones no fue posible aplicar esta técnica, pero han sido excepciones contadas y, en general, la gran mayoría de los residentes que han tenido la oportunidad de experimentarla se han mostrado satisfechos con su práctica, permitiéndonos trabajar, en el departamento médico, de una forma muy cómoda y eficaz, con resultados muy satisfactorios.
En la actualidad, seguimos aplicando el método Pilates en nuestro centro de rehabilitación. La versatilidad del sistema nos sigue siendo de utilidad para trabajar con este perfil de personas. Si bien la primera toma de contacto ha durado algo más de un año, con el asesoramiento de Manuel Pedregal, como ya hemos mencionado, hoy tenemos procedimientos propios para aplicar el método Pilates bajo responsabilidad directa de nuestro equipo.
En Ovida ponemos en valor el trabajo de Manuel Pedregal por varias razones. En primer lugar, porque debía proponer aplicaciones del método Pilates destinadas a personas con perfiles realmente complicados. Segundo, porque tales intervenciones debían razonarse, ser seguras y, además, comportar un camino de mejora evidente para nuestros usuarios. Y, por último, por su paciencia y tesón, pues, para su aprobación, toda esta labor se debía presentar al equipo médico, que sometía a revisión las diversas propuestas. De hecho, las clases debían dictarse en presencia del fisioterapeuta titular, o bien del médico rehabilitador. A todo ello hay que sumar las dificultades lógicas que conlleva implementar un nuevo sistema de trabajo dentro de una estructura en la que ya existen procedimientos bien instaurados. Han sido retos que recayeron en un alto porcentaje bajo la responsabilidad de Manuel.
Como responsable de este proyecto, solo puedo añadir que lo inédito del propósito se complementó con la firme decisión de la empresa Ovida de apostar por mejorar nuestra oferta a fin de proporcionar una mejor salud física y emocional a nuestros clientes. He sido testigo de excepción de un proyecto tripartito en el que la profesionalidad vocacional de una persona ajena al ámbito de la medicina se sincroniza con la visión de un equipo médico abierto profesionalmente, todo ello sobre la base de una empresa que en todo momento ofreció soporte para que el proyecto finalmente pudiera nacer y tener continuidad.
Manuel ha decidido dejar el proyecto en manos de nuestro equipo, pues todos entendemos que la tarea debe ser continuada con criterios supervisados por los terapeutas titulares de nuestros clientes. Valga este prólogo como agradecimiento a su contribución para incluir a Ovida en el grupo de empresas de la salud que hoy ofrecen el método Pilates como sistema terapéutico de recuperación funcional para personas mayores.
Cristina Reig Gourlot
Médico general en Ovida
INTRODUCCIÓN
Este libro, sin duda, es el mayor desafío de todos cuantos he planeado hasta la fecha. No conozco aventura libresca similar en este campo que trate de argumentar que una persona mayor puede y debe ejercitarse en torno al método Pilates.
No tengo en cuenta diversos artículos y columnas periodísticas en donde sí es posible encontrar relacionados el Pilates y la tercera edad. A mi entender, una cosa es redactar un escrito de quince o veinte párrafos y otra muy distinta tratar de desarrollar este ámbito terapéutico en profundidad, sobre la base de datos y propuestas razonadas, con rigor y una aplicación práctica contrastada.
Cómo fue que un profesor de Pilates terminara interesándose por este perfil de personas mayores, hasta el punto de embarcarse en un proyecto de esta envergadura, es algo que trataré de aclarar a continuación.
En un momento determinado, a fin de resolver una dolencia lumbar, un empresario que dirige un establecimiento geriátrico, aconsejado por su terapeuta, decide acudir a mi centro a practicar Pilates. Su problema se soluciona en pocas semanas y, fruto de esta relación inicial, comenzamos a elucubrar en torno a la idea de desarrollar para sus clientes, un programa de trabajo basado en el método Pilates. La idea va fraguando progresivamente hasta el punto de que, finalmente, decidimos aunar esfuerzos en este proyecto: el método Pilates se integraría en el departamento médico de Ovida (nombre del centro de mayores al que nos estamos refiriendo).
El equipo al que se debía sumar Pilates Oviedo cuenta con un doctor en geriatría, un rehabilitador y varios fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales. Nuestra labor inicial era proponer terapias aplicadas a perfiles concretos de usuarios de Ovida. El protocolo consistía en que el rehabilitador y los fisioterapeutas supervisaran la propuesta y compartieran, en los primeros intentos, siempre la experiencia con los usuarios y con nosotros. Teníamos la certeza de que la idea era brillante, pero también éramos conscientes de que acoplar la propuesta de Pilates a los procedimientos ya existentes que se aplican con regularidad en este departamento médico podía suponer un problema: ¿por qué modificar algo que ya sabemos que funciona? Esta cuestión era difícil de resolver si tenemos en cuenta que el método Pilates era completamente desconocido para estos profesionales de Ovida. Acoplarnos a los fisioterapeutas no constituyó una barrera, pero traspasarla llevó su tiempo. Contábamos con ello.
En la actualidad, los usuarios de Ovida realizan rutinas de entrenamiento Pilates en una sala especialmente acondicionada para ello, los terapeutas titulares dominan cada día más este método y todos están de acuerdo en que con esta herramienta consiguen muy buenos resultados. Por supuesto, mantienen sus procedimientos de trabajo anteriores, que complementan con nuestras nuevas propuestas.
La experiencia confirma algo en verdad interesante: la labor de los profesionales de la fisioterapia puede complementarse perfectamente con la labor de los profesionales de Pilates, conformando un tándem cuyos resultados son óptimos. Un tratamiento inicial para resolver problemas de índole mayor será complementado con programas de ejercicio que favorecen un mantenimiento de la recuperación, pues en cierta medida nuestros clientes adquieren la responsabilidad de mantenerse activos y atentos a su salud.
La aceptación o rechazo de nuestras propuestas es una tesitura que tenemos que afrontar si queremos que nuestro trabajo sea tenido en cuenta y considerado serio y bien fundado, no solo por parte de nuestros clientes, que mayoritariamente depositan su confianza en nosotros en el día a día, sino también por profesionales del ámbito médico. Estos últimos tienen que encontrar en nuestros procedimientos datos sensatos, razonados y avalados por la ciencia.
«Mis alumnos están contentos y convencidos de mi profesionalidad; es evidente que hago un buen trabajo, pues no obtendría buenos resultados si no estuviera haciendo bien las cosas.» ¡Así, solemos justificarnos como grandes conocedores del método Pilates! Permanecemos en nuestra zona de confort, sin darnos cuenta de que precisamos contrastar lo que hacemos si queremos crecer como técnicos en esta materia.
Tras catorce años inmerso en esta especialidad terapéutica, creo que la evolución no pasa por que los doctores o fisioterapeutas se conviertan en profesores de Pilates, sino porque estos últimos nos alineemos con los procedimientos que aquellos entienden como adecuados y razonados en lo concerniente al ejercicio relacionado con la salud.
Considero pues un acierto que las clases que impartimos a alumnos de Ovida sean supervisadas por fisioterapeutas: simplemente, trabajamos bajo la «crítica» y estricta visión de un profesional de la salud, en ocasiones contando incluso con la asistencia del médico rehabilitador, que también asiste como observador a nuestras sesiones. Hay que tener muy claro que avanzar en nuestra labor implica siempre exponerse a la aceptación del sistema. Sin embargo, este aspecto a menudo no se afronta con la suficiente confianza y perdemos así la posibilidad de ocupar nuestro espacio natural, que no es otro que aceptar el reto y la responsabilidad de adaptar el método Pilates a las condiciones más apropiadas de cada persona concreta.
La propuesta que presentamos en este libro solo se puede entender como modesta aportación de un profesor de Pilates con catorce años de experiencia profesional en esta disciplina terapéutica, más otros quince años de práctica y enseñanza del karate. En los cuatro libros que he publicado hasta la fecha he manifestado reiteradamente mi intención de alejarme de presentar la «receta definitiva». Se trata, simplemente, de mi propuesta. Hay otras y en un futuro no muy lejano seguro que habrá más. En cualquier caso, a todos los que presentamos un trabajo como este nos encanta saber qué piensan nuestros lectores y lectoras. Así pues, si estos ejercicios –y los fundamentos teóricos subyacentes– aplicados a nuestros mayores te parecen mejorables, os animo a que iniciéis el proceso para publicar vuestras ideas o poneros en contacto con nosotros. En serio: estoy deseando leer cualquier iniciativa en este campo. ¡Toda contribución será bienvenida!
capítulo I
SALUD FÍSICA Y SALUD MENTAL: SENSACIÓN DE BIENESTAR


Cambios asociados al envejecimiento
Pérdida de masa ósea: osteoporosis
El nivel de mineral en nuestros huesos alcanza su grado máximo una vez pasada la adolescencia, comienza a reducirse en nuestra madurez y disminuye rápidamente durante la vejez. La resistencia de nuestros huesos depende de la cantidad de mineral que contiene nuestro esqueleto. Por este motivo, cuando el nivel de mineral en nuestro sistema óseo es menor de lo esperado, algunos esfuerzos localizados, caídas o traumatismos pueden producir fracturas con más facilidad.

Contraindicaciones para personas con osteoporosis
La literatura médica nos indica que el paso de los años es un factor que predispone a la pérdida de masa ósea: con el tiempo, nuestros huesos se van volviendo más frágiles debido, principalmente, a alteraciones relacionadas con la fijación del calcio. Este problema está directamente relacionado con la dificultad que tienen las personas mayores para sintetizar vitamina D, necesaria para fijar el calcio al hueso.
Es por esta razón por la que se recomienda una exposición moderada a irradiación solar, ya que la luz del sol es necesaria para la síntesis de vitamina D.
La Densidad de Masa Ósea (DMO) es el indicador habitual para reflejar el estado de salud del hueso. La disminución de la DMO conlleva un aumento de la probabilidad de aparición de fracturas y una disminución de la capacidad de regeneración del tejido óseo lesionado. (Cummings, 1993; Marshall, Holt et al., 1996).
Ya veremos más adelante que, en la práctica, proponer ejercicios a personas con esta problemática debe incluir ciertos márgenes de seguridad. Aunque no todas las personas con disminución en su masa ósea tienen por qué sufrir una fractura al realizar un movimiento contraindicado, sí creemos que son los candidatos número uno si se dan suficientes contribuyentes durante ese ejercicio. Por consiguiente, lo esencial será prevenir o reducir las posibilidades de que se produzca una fractura a lo largo del entrenamiento.
También sabemos que la mayor pérdida de masa ósea se concentra en el hueso trabecular y no tanto en el cortical. Por este motivo, las fracturas más habituales se localizan especialmente en zonas con este tipo de tejido: en concreto, la cadera, la columna y la muñeca.
Nuestra recomendación –con carácter general– es efectuar flexiones anteriores de la columna, rotaciones al final de rango o contra resistencia e inclinaciones laterales al final de rango. Estos movimientos deben ser cuidadosamente modificados a fin de mantener la columna vertebral de estas personas lo más lejos posible de fuerzas que pudieran comprometer segmentos vertebrales aislados.
De entre los múltiples estudios que relacionan el ejercicio con personas que padecen osteoporosis, hemos elegido dos como ejemplo. Únicamente queremos evidenciar que el efecto del ejercicio en personas con osteoporosis está ampliamente documentado:
«Los músculos de la espalda más fuertes reducen la incidencia de fracturas vertebrales: un seguimiento prospectivo de diez años de mujeres posmenopáusicas». Dr. M. Sinaki, Department of Physical Medicine and Rehabilitation. Mayo Clinic, 200 First Street SW, Rochester MN 55905, USA.
«Efecto del ejercicio en la movilidad, el equilibrio y la calidad de vida relacionada con la salud en mujeres osteoporóticas con antecedentes de fracturas vertebrales: un ensayo aleatorizado y controlado». A. Bergland (Faculty of Health Sciences Oslo University College Oslo Norway).
«Postmenopausal spinal osteoporosis: flexion versus extension exercises». Sinaki, M; Mikkelsen, BA,. 1984 oct; 65(10): 593-596.
En este estudio se eligieron cuatro grupos de control: personas con osteoporosis que se someten a ejercicios solo de extensión, solo de flexión, flexión y extensión y personas que no hacen ningún tipo de ejercicio. Algunas conclusiones de esta investigación resultan muy relevantes para nuestro campo de trabajo:



Trabajar en extensión la columna vertebral de una persona con osteoporosis nos parece lo más apropiado, pues la columna torácica de estas personas puede presentar grados de flexión exagerados. Debemos tener en cuenta que pasar de una curva en la columna de flexión a zona neutra ya implica un trabajo muy serio en extensión. Por lo tanto, cuando determinamos el objetivo de trabajar en extensión valoramos si la posición neutra requiere un trabajo de inversión de la flexión que nos fijamos como fin primario. Antes de que una cifosis torácica pueda mostrarnos una extensión debe pasar por su zona neutra. En definitiva, antes de pensar en un ejercicio de extensión tradicional, ten siempre en cuenta contemplar la neutralidad en la columna.
Este razonamiento se podría aplicar igualmente a la articulación de una cadera que lleva alineada en una ligera flexión desde hace años, lo cual no nos permitirá pasar a extensión a la primera de cambio. Más bien encontraremos que, insistiendo en pedir extensión cuando este movimiento está limitado, veremos la extensión ocurrir en la región lumbar como compensación a dicha restricción.


Aumento de las curvas en la columna vertebral
La agudización de la cifosis está muy relacionada con la pérdida de masa ósea en la columna vertebral. Para relacionar nuestras clases con este perfil de personas tendremos que modificar todos los ejercicios que implican flexión anterior. En ningún caso trabajaremos aumentando la cifosis que nuestros alumnos puedan estar padeciendo: como muestra la figura, un aumento de la cifosis implica que las escápulas modifican su posición natural (los hombros se adelantan).
Cuando esto sucede, comenzaremos a presentar problemas de movimiento en los hombros: pierden flexibilidad; incluso es posible que determinados gestos nos resulten dolorosos.
Es común pensar: «Mi espalda está demasiado curvada; me duele cuando hago determinados ejercicios». Por este motivo quien razona así cree que hacer ejercicio no es posible, pues no podrá moverse sin sentir dolor. Nada más lejos de la realidad: nuestros objetivos nunca estarán orientados a corregir completamente la forma de la columna. Aunque no consigamos corregirla al cien por cien, un trabajo de Pilates moderado seguramente que procurará buenas sensaciones y mejorará nuestra postura corporal.
