Buch lesen: "El segundo sexo en el Río de la Plata"
Contents
1 Prólogo
2 Un libro y una autora que se anticipó a su tiempo
3 PRIMERA PARTE
4 En el cincuentenario de El segundo sexo
5 Jornada sobre Simone de Beauvoir en la Biblioteca Popular José Ingenieros
6 Para la mujer la libertad comienza por el vientre
7 Jornadas de homenaje a Simone de Beauvoir en el cincuentenario de El segundo sexo
8 Mesa 1. Historia y política
9 Mesa 2. Autobiografía y subjetividad
10 Mesa 3. Lecturas de El segundo sexo
11 Mesa 4. Cuerpo y compromiso
12 Presentación del libro El segundo sexo de Editorial Sudamericana
13 Bibliografía
14 SEGUNDA PARTE
15 A setenta años de El segundo sexo
16 Jornadas en homenaje a Simone de Beauvoir a los setenta años de El segundo sexo
17 Bibliografía
18 TERCERA PARTE
19 Más lecturas y debates
20 El segundo sexo
21 Simone de Beauvoir y el feminismo hoy
22 Bibliografía
Landmarks
1 Cover


El segundo sexo en el Río de la Plata / Nora Domínguez ... [et al.] ; compilación de Mabel Bellucci ; Mariana Smaldone. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Marea, 2021.
Libro digital, EPUB - (Historia Urgente ; 87)
Archivo Digital: descarga
ISBN 978-987-8303-60-4
1. Feminismo. 2. Organización de Mujeres. 3. Patriarcado. I. Domínguez, Nora. II. Bellucci, Mabel, comp. III. Smaldone, Mariana, comp.
CDD 305.420982

Dirección editorial: Constanza Brunet
Edición: Víctor Sabanes
Corrección: Brenda Wainer
Diseño gráfico de tapa e interiores: Hugo Pérez
© 2021 Mabel Bellucci – Mariana Smaldone
© 2021 Editorial Marea SRL
Pasaje Rivarola 115 – Ciudad de Buenos Aires – Argentina
Tel.: (5411) 4371-1511
marea@editorialmarea.com.ar
www.editorialmarea.com.ar
ISBN 978-987-8303-60-4
Impreso en Argentina – Printed in Argentina
Depositado de acuerdo con la Ley 11.723. Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio
o procedimiento sin permiso escrito de la editorial.

En recuerdo a Dora Coledesky.
Nuestro tributo a Tununa Mercado.
Prólogo
Un libro y una autora que se anticipó a su tiempo
Pocos libros y personajes disponen del privilegio de ser guía a numerosas generaciones como es El segundo sexo y su autora, Simone de Beauvoir. Aún más, esos dos tomos persisten en interpelar sin pausa hasta el momento actual y preservan un poder libertario que todavía se ejerce sobre millones de lectorxs. Desde su aparición El segundo sexo provocó amores, pasiones, omisiones y también odios irreconciliables.
Para conmemorar los cincuenta años de El segundo sexo, se reunió en París un Coloquio Internacional. Su nombre fue Cinquantenaire du Deuxième Sexe. Colloque Internationale sous le haute patronage l’Unesco et du Ministère de la Culture y contó con la coordinación general de la escritora y teórica Christine Delphy y la historiadora del movimiento feminista y la sexualidad, Sylvie Chaperon. Se llevó a cabo en dicha capital, del 19 al 23 de enero de 1999. Esta conferencia estuvo compuesta por académicxs, investigadorxs, escritorxs, activistas feministas, es decir, con lo más granado del mundo intelectual de Europa, Estados Unidos, Canadá, América Latina, Europa del Este, Senegal, Nigeria, Japón, Irán, entre otras tantas regiones y países. Esos cincuenta años mostraron que El segundo sexo siguió siendo cabecera de la revolución feminista y no parece haber envejecido. Sin embargo, este no fue el único celebratorio que hubo de esta autora que entró en la vida de las mujeres para no irse nunca más. En Buenos Aires, el 11 de junio de 1999, se constituyó un homenaje para recuperar lecturas y recuerdos sobre Simone de Beauvoir en la Biblioteca Popular José Ingenieros. La Comisión por el Derecho al Aborto junto al colectivo anarquista Mujeres Libres fueron sus promotoras. Por lo visto, El segundo sexo no solo se convirtió en un repertorio de afinidades para mujeres heterosexuales, lesbianas, bisexuales y gays argentinxs sino también para otras personas que por más que quedaron impresionadas por su firmeza argumental, no sintieron al feminismo como parte de su patrimonio identitario.
Poco tiempo después, el 5 y 6 de agosto de 1999, se realizaron las Jornadas en Homenaje a Simone de Beauvoir en el Cincuentenario de El segundo sexo, organizadas por el Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género (IIEGE), cuya dirección estuvo a cargo de la doctora Dora Barrancos, en la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad de Buenos Aires (UBA). El Museo Roca, Instituto de Investigaciones Históricas, emplazado en una antigua casona con un estilo art decó, abrió sus puertas para alojar este ciclo. La invitación a participar hablaba de la importancia de reflexionar sobre la obra completa beauvoiriana, así como sobre las repercusiones de su vida privada/amorosa, ideas y prácticas en los medios intelectuales, feministas y políticos de izquierdas. Lamentablemente, por razones económicas, todas las ponencias presentadas no llegaron a constituir un libro, como las organizadoras habían pensado en su inicio. Por lo tanto, estuvieron más de 20 años sin publicar. Gracias al empeño de la doctora Nora Domínguez y de la actual directora del IIEGE, la doctora Mónica Tarducci, nos permitieron tomar contacto con ese material guardado. Ambas compiladoras entonces decidimos asumir la ardua tarea de recuperar la mayor cantidad de los textos reunidos para aquella ocasión. De allí, que en El segundo sexo en el Río de la Plata aparece un número importante de las ponencias que constituye la primera parte.
Años más tarde, el 12 de septiembre de 2008, se organizó la Jornada de Homenaje a Simone de Beauvoir, en ocasión de los cien años de su nacimiento. Esta jornada se llevó a cabo con el auspicio del Departamento de Lenguas Modernas y del Centro Interdisciplinario de Investigaciones en Género de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Se presentaron diez ponencias que luego integraron, en 2010, la obra Simone de Beauvoir: Las encrucijadas de “el otro sexo”, compilado por Beatriz Cagnolati y María Luisa Femenías, La Plata, Edulp (Biblioteca Crítica de Feminismos y Género) y Universidad Nacional de La Plata. Llama la atención que hasta este presente se haya publicado solo este libro que, en su momento, tuvo una muy buena recepción. A diferencia, existe un sinnúmero de ensayos, artículos periodísticos y académicos que circularon a lo largo de estas dos últimas décadas.
El 7 de octubre de 2019, las dos compiladoras partimos a Montevideo para presentar nuestras ponencias en la Mesa en Homenaje a Simone de Beauvoir a los setenta años de El segundo sexo, en el marco de las Jornadas Académicas de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE) de la Universidad de la República. Este evento constituye la segunda parte de esta obra. La organización estuvo a cargo de la historiadora Graciela Sapriza y la antropóloga Susana Rostagnol, docentes e investigadoras de la casa. En esa instancia las contribuciones de docentes y estudiantes confirmaron una vez más el impacto y la vigencia de los contenidos de El segundo sexo, aún después de tantos años transcurridos de su primera publicación. Se comprobaron allí antiguas fidelidades al texto, al mismo tiempo, que se incorporaban al círculo de las lectoras de Simona nuevas generaciones de investigadorxs de diversos campos disciplinarios. Frente a la amistad hermanada con nuestras dos colegas uruguayas, decidimos invitarlas a compartir juntas esta obra. Así, distintos trabajos presentados en esta oportunidad integran El segundo sexo en el Río de la Plata.
La tercera parte, se denomina “Más lecturas y celebraciones”. En ella se recopila el prólogo de la narradora, periodista y crítica cultural María Moreno, escrito en 1999 para la nueva edición de El segundo sexo, traducido por Juan García Puente y editado por Sudamericana. Lo acompaña un texto de Nora Domínguez “Simone de Beauvoir y el feminismo hoy”, leído en la 34a Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, el 26 de abril de 2008.
La materia prima de la que nos valimos para componer este ensayo de historia de las ideas y literario-filosófico fue armándose desde los testimonios de compañeras de lucha feministas, hasta revistas, programas, correspondencias, una serie de ponencias académicas, ensayos, artículos periodísticos y folletos. Así, percibimos que estábamos frente a un trabajo intenso de recopilación, revisión y catalogación de materiales producidos desde fines de la década del noventa en adelante.
Sin duda, ambas compiladoras situadas en un mismo ideal y objetivo, nos unimos bajo designios claros y precisos. Un libro, y sobre todo este libro, siempre es el resultado de un quehacer colectivo. Por ello, se impone expresar una larga serie de agradecimientos. En primer lugar, a lxs autorxs que nos autorizaron a publicar sus ponencias, en algunos casos luego de someterlas a sustanciales revisiones.1 Nuestra deuda de gratitud a las autoridades del IIEGE que nos aportaron esa memoria inédita archivada, a la Librería de las Mujeres, a la profesora e investigadora Nora Domínguez y al historiador Omar Acha por su colaboración comprometida. También a Víctor Sabanes, coordinador editorial, y a Constanza Brunet, directora de Marea Editorial, nuestro profundo agradecimiento por el trato respetuoso y profesional hacia nuestra producción.
Mabel y Mariana,
Ciudad de Buenos Aires, julio de 2020.
1 Ambas compiladoras hemos decidido respetar las marcas de época de los trabajos que aquí recopilamos, así como las decisiones de sus autorxs. Por lo tanto, en muchos casos, el uso del lenguaje no suscribe a un estilo inclusivo no binario.

PRIMERA PARTE
En el cincuentenario de
El segundo sexo
Jornada sobre Simone de Beauvoir en la Biblioteca Popular José Ingenieros
Para la mujer la libertad comienza por el vientre
El 11 de junio de 1999, al cumplirse cincuenta años de la primera edición de El segundo sexo publicado el 24 de mayo de 1949, en Buenos Aires, se organizó un homenaje para recuperar lecturas y recuerdos sobre Simone de Beauvoir y, a la vez, un rescate crítico de esta obra mayor. Para ello, se usó el salón de lectura de la Biblioteca Popular José Ingenieros (popular pero no pública), en el histórico barrio de Villa Crespo, en la calle Juan Ramírez de Velasco 958. Se llamó “Jornada sobre Simone de Beauvoir”.
Las propulsoras del festejo fueron el colectivo anarquista Mujeres Libres junto a la Comisión por el Derecho al Aborto con su adalid indiscutida, Dora Coledesky. Ambos frentes funcionaban como organizaciones autónomas, financiadas con el aporte de sus propias integrantes y con la estrecha e incondicional colaboración de los/as amigos/as comprometidos/as con dichas causas. Dentro de la Comisión había unanimidad de criterio en considerar El segundo sexo algo así como “el libro rojo de la nueva feminidad” y, al mismo tiempo, como lectura alentadora que cimentó a grupos inaugurales de los años setenta hasta ese presente. Por lo tanto, su gravitante influencia forjó a dos generaciones de activistas feministas, periodistas, escritoras e intelectuales.
Por otro lado, Mujeres Libres también cumplía diez años de trayectoria. Para ellas decir patriarcado era decir jerarquía, dominación, subordinación, genocidio, incesto, explotación y control del trabajo, como así también de la reproducción y la sexualidad de las mujeres. Con una bandera lila, color emblemático de las feministas, pintada con una “A” grande en negro, ícono de las movidas ácratas, que de tan grande permitía salir de adentro de la vocal un cuerpo de mujer estirando los brazos a punto de romper cadenas, Mujeres Libres disfrutaba de su historia libertaria.
Una foto de Simone de dimensiones 3D posaba sobre las espaldas de lxs cinco panelistxs: Emilio J. Corbière (1943-2004), profesor universitario, abogado, historiador y periodista socialista, habló sobre historia política e historia de las ideas en la Argentina; Dora Coledesky (1928-2009); Lily Sosa de Newton (1920-2017), escritora, biógrafa y ensayista, autora de Las argentinas de ayer a hoy (Zanetti, 1967) y del Diccionario biográfico de mujeres argentinas (Plus Ultra, 1972); María Elena Oddone (1927) mentora del Movimiento de Liberación Feminista (MLF) en 1972, y fundadora de la revista Persona (1974-1975, 1980-1983), y Mirta Henault (1927-2020), obrera y ensayista, editora del primer libro feminista en nuestro país Las mujeres dicen basta, en 1972. La coordinación de la mesa quedó a cargo de Mabel Bellucci y Raquel Disenfeld, ambas integrantes de Mujeres Libres. En apoyo a este evento llegaron todo tipo de adhesiones: el suplemento Las12 del diario Página/12; Pampa Mercado, referente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH); Francine Masiello, profesora de la Universidad de Berkeley; la revista de Ciencias Sociales Periferia; Mujeres Sin Moldes, grupo feminista de Tandil, y Margarita Gropper, Nora Cortiñas y Carmen A. de Lapacó, integrantes de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora.
Tras las huellas de los testimonios
La apertura estuvo a cargo de Emilio Corbière, personaje célebre por su estallante oratoria. Su relato se centró en describir la coyuntura histórica a partir de la posguerra de la cual provenía este texto revolucionario:
El carácter más sobresaliente del escenario internacional durante los cincuenta, es el enfrentamiento constante entre las dos superpotencias surgidas después de la Segunda Guerra Mundial: Estados Unidos y la Unión Soviética, con sus respectivos aliados. En 1947, estalla la Guerra Fría entre ambos bloques.
Europa es el continente más afectado por la contienda bélica y su reconstrucción se sustenta básicamente en el sacrificio de la ciudadanía, especialmente, en aquellos países implicados en la guerra. No sucede así con Estados Unidos que emerge como modelo del capitalismo industrial, ni tampoco con América Latina, continente, que con sus más y sus menos, sale beneficiado al ser abastecedor de productos alimenticios, reactivando considerablemente sus exportaciones.
Este período histórico atraviesa la Revolución Comunista en China (1949); la guerra de Corea (1950-53); la expulsión de los ingleses de Irán (1952); la liberación de Indochina del dominio francés (1954); las luchas por la independencia nacional en Argelia (1954-1961); la Revolución húngara (1956); el desvanecimiento de las grandes potencias coloniales de la etapa imperial y la Revolución cubana (1959).
En 1948, se aprueban dos tratados internacionales para la protección de los derechos fundamentales de los ciudadanos: la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre y la Declaración Universal de Derechos Humanos. Ambos instrumentos jurídicos nacen como respuesta de la comunidad internacional frente a las aberraciones cometidas durante las dos guerras mundiales. Terminada la guerra, la tecnología alcanza un alto desarrollo para colocarse al servicio de la economía en tiempos de paz y aplicarse a la vida práctica.
Las sociedades avanzadas de Occidente reforman al capitalismo clásico en un Estado de Bienestar. Así, se integran en una sola generación a la clase trabajadora y a los sectores populares al mercado a través de políticas públicas de corte social y democrático. Por lo tanto, la economía interpela a la ciudadanía desde un solo sentido: como compradores de bienes y servicios. Los Estados modernos por temor al avance del comunismo, reconocen derechos básicos en el terreno político, civil, educativo, de la salud y recreativos, por los cuales los movimientos de resistencia obrera venían luchando por esas conquistas fundamentales.
Luego, Dora Coledesky relató su exilio en Francia desde 1978 hasta 1985:
Cuando llegué estaba en su auge la lucha por la legalización del aborto que Simone había encabezado junto a otras feministas. Tenía todavía dificultades con la lengua, igualmente leí el primer tomo. A mi llegada a la Argentina leí La fuerza de las cosas que me enviaron de regalo desde París donde ella hacía unas precisiones sobre El segundo sexo. Anteriormente, yo no la conocía ni tampoco había leído su libro. Esto es explicable porque yo no era feminista. Estaba incorporada a la lucha revolucionaria desde muy joven, pero en los partidos llamados revolucionarios había verdaderos prejuicios con respecto al feminismo. Sin embargo, algunas compañeras que venían de grupos como el Movimiento al Socialismo (MAS) y del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) en la posdictadura conocían algo de feminismo y discutían conmigo. Fue allí cuando, junto con una de ellas, empezamos a cuestionar el porqué cuando hablábamos las mujeres siempre se nos interrumpía, no así cuando hablaban los hombres. Pero el descubrimiento del feminismo, de las reuniones de mujeres va a ser para mí en Francia, no solo por las francesas sino por la cantidad de mujeres latinoamericanas venidas de México, Perú, Colombia, Venezuela y Guatemala. Algunas exiliadas y otras venían a estudiar o a trabajar y se enfrentaban en las reuniones con aquellas del Cono Sur que preocupadas con la situación de las dictaduras militares poníamos el acento en la solidaridad política con Argentina, Chile, Bolivia y Uruguay. Aprendí mucho de ellas a pesar de que su suerte fue variada y muchas retrocedieron en la lucha. ¿Dónde mamaron estas compañeras el feminismo? Es difícil decirlo, yo creo que fue su propia experiencia unida a que captaron enseguida en Francia lo que significaba el feminismo. Formamos un grupo de latinoamericanas. Llegamos a ser cincuenta que nos reuníamos en un aula de la universidad de París de Jussieu. Éramos muy heterogéneas. Ahora viéndolo a la distancia me parece increíble y me pregunto: ¿qué nos llevaba a reunirnos cada lunes? Evidentemente, era una necesidad.
Le siguió Lily Sosa de Newton con su texto Impresiones sobre El segundo sexo de Simone de Beauvoir:
Compré y leí El segundo sexo en 1965, cuando salió la edición de Siglo Veinte. Conocía la obra de Simone de Beauvoir como novelista y todo lo referente a su relación con Sartre y el existencialismo. Sabía que era una mujer de una inteligencia superior, aunque ideológicamente no compartiera algunos aspectos de su posición. Desde hacía tiempo era frecuentadora asidua y apasionada de cuanto se refería a las mujeres tanto históricas como modernas y buscaba las obras escritas por ellas. Manejaba bastante bibliografía porque entonces, en 1965, estaba preparando mi libro Las argentinas de ayer a hoy, que se publicó al año siguiente. Confieso que El segundo sexo me deslumbró pues nada de lo que había leído anteriormente me mostraba de manera tan precisa y contundente una realidad que todas intuíamos, sin tomar exacta conciencia de su peso. Muchos años antes, en 1941, había entrado en contacto con la obra de Virginia Woolf, Un cuarto propio y Tres guineas, notables ensayos sobre la situación real de las mujeres en su país. Fue entonces cuando empecé a pensar en algo que, en el mismo marco de análisis, sintetizase la trayectoria de las argentinas y sus esfuerzos para escapar del esquema patriarcal que regía sus vidas. Fue Simone de Beauvoir quien me brindó un enfoque histórico y filosófico válido para todos los países y épocas y su argumentación me mostró la posibilidad de comprender muchos puntos oscuros, fruto de alegatos retóricos que a nada conducían dada la confusión existente. Había que llegar a la raíz profunda, y eso fue lo que hizo El segundo sexo. Se trataba de salir del entramado o por lo menos intentarlo, por eso, las mujeres lucharon a brazo partido durante siglos. Simone de Beauvoir no dejaba en su obra aspecto sin analizar, partiendo de la base de que mientras las mujeres fueran solo consideradas en función de objeto, de “el otro”, no lograría ocupar el lugar que le correspondía, y que le era usurpado por el “primer sexo”. Su libro, original y sumamente completo, era, desde luego, para un público lector especifico y, por ende, reducido. No recuerdo, en esos años, haberme enterado de la repercusión que pudo tener. Esto empezó bastante tiempo después, como sabemos, y alcanzó proporciones considerables, afortunadamente, divulgando el concepto de género y otros enfoques que ya dejaron de lado el encuadre existencialista de Beauvoir. Las entidades existentes, en aquel tiempo, numerosas, tenían otros intereses. Incluso, supongo que no conocían la obra de la francesa. Cuando salió mi libro, en 1966, llamó la atención, tan grande era el desconocimiento del mundo femenino del país. Para muchos fue un descubrimiento de nuestras mujeres, pero ignoro que hubiese repercusiones sobre la obra de Simone de Beauvoir, que a mí me había impresionado tanto. Creo que los estudios posteriores fueron muy influenciados por aquel libro, surgiendo a partir de ahí en otros países, otras teorías y especu- laciones al respecto. Los antropólogos, psicoanalistas y sociólogos elaboraron nuevos andamiajes y surgirán otros en el futuro. Ojalá que no queden en la pura teoría. Lo importantes es afirmar con estricta justicia que El segundo sexo –un título genial– debe ser siempre reconocido como un hito esclarecedor en los estudios de las mujeres y en la aplicación práctica de algo que ya no se puede negar.
Después, María Elena Oddone se presentó comentando “Mi gratitud es eterna. Me siento retribuida”:
Esta obra llegó a mis manos en el año 1962, fecha de la edición que yo poseo. Conocía de Simone de Beauvoir por sus novelas y por su famosa relación con Sartre. En la década de los cincuenta yo vivía enclaustrada al cuidado de una familia numerosa, la única ventana al mundo eran los libros, la radio y los diarios. No pude saber si las mujeres de esa época tenían inquietudes intelectuales o de cualquier otro tenor. En el ambiente en el que yo vivía las mujeres como yo eran amas de casa y madres de familia. Fue en esa época que se produce el boom de las mujeres en la universidad. Pero yo no me enteré. Mi pasión por la lectura no tenía temas determinados, sino que era confusa. Pero la condición subalterna de la mujer no me era indiferente debido a mi propia realidad. Nunca había escuchado la palabra feminismo, aunque ya conocía a las sufragistas de principio del siglo xx. Mi defensa de las mujeres en reuniones familiares causaba escándalo. Pero me faltaban argumentos para sostener esa defensa. Mi encierro en el que vivía era por la voluntad de un marido despótico y de una familia religiosa, aunque yo había abonado para recibir el impacto de El segundo sexo. Fue el empleado de la librería donde compraba mis libros el que me ofreció la obra, porque conocía mi interés sobre el tema de la mujer. Sería un cataclismo beneficioso claro está, pero no al primer momento. Fue un alumbramiento y, al mismo tiempo, una caída del pedestal en el que yo creía estar: una mujer maravillosa y una diosa madre. A decir verdad, descubrí lo que en realidad era: una sirvienta que no tenía los elementos para saber quién era. Un ser inferior al servicio de todo y de todos. Soy fuerte y no le quito el cuerpo a la realidad, pero lo que leía superaba mi fortaleza. Pese a lo cual no dejaba el libro en todo el día y seguía leyéndolo en todo momento. Desde entonces mi vida no fue lo que era. Soy una persona influenciable, pero para mí El segundo sexo tuvo importancia significativa porque allí estaba escrita mi realidad. Y además me la explicaba, me daba respuestas a mis preguntas. A la vez, descubrí algo que no sabía que yo poseía: poder. Pasaron muchos años para que la libertad del intelecto se convirtiera en la libertad del existir como persona. Tuve que sortear millones de obstáculos, levantar la lápida de una educación castrante. El segundo sexo me dio el conocimiento y la fuerza para vencer todos los obstáculos, el saber que estaba en el camino correcto y el poder de armar mi propio destino. El precio es alto y lo pago todos los días. Y lo seguiré pagando hasta el fin de mis días. La libertad lo vale y eso se lo debo a Simone de Beauvoir.
Mirta Henault fue la única expositora con una impresión diferente al resto:
Entre 1955 o 56 me prestaron El segundo sexo. Supongo que habrá sido alguien de la izquierda. Así, llegó a mis manos. En ese entonces yo militaba en un grupo trotskista llamado Partido Obrero Revolucionario. En el grupo se debatía la revolución permanente, trotskismo versus estalinismo y sobre todo en el terreno político-gremial el entrismo en el peronismo como movimiento de masas. Esas eran las discusiones que se daban. No otras. Una vez como una actitud muy osada se planteó la represión sexual del proletariado. En realidad, tengo que confesar que El segundo sexo no me produjo el impacto que le produjo a mis compañeras. Igual armábamos reuniones para discutirlo. Yo me identificaba más con Virginia Woolf. Incluso, no recuerdo haber escrito alguna reseña sobre la aparición de esta obra en el semanario Palabra Obrera del partido, de gran difusión en la clase trabajadora, en el cual yo era una colaboradora permanente. Eso me había fogueado con la pluma, no cabe duda. Además, había estudiado periodismo. A El segundo sexo tampoco los grandes diarios lo tuvieron en cuenta. En efecto, lo ignoraron porque el tema de la mujer no tenía relevancia alguna. Lo mismo pasó con la revista Sur, dirigida por Victoria Ocampo, por más que ella fuese feminista también lo omitió justamente por el compromiso que tenía Simone de Beauvoir con la izquierda. Aunque pasó desapercibo tanto para la militancia como para el periodismo, hay que reconocer que en aquellos años había una alta participación de las mujeres en los sindicatos y en los grupos de izquierda, por más que ninguna llegaba a la dirección. Por ejemplo, yo misma fui delegada del gremio metalúrgico y después del textil. Era oradora en asambleas y actos públicos. Si bien no había salido de Buenos Aires, me topé con un texto pionero de la psicoanalista y feminista marxista británica Juliet Mitchell, Women: The Longest Revolution (Las mujeres: la revolución más larga), de 1966. Este escrito clave del movimiento feminista europeo me dio la posibilidad de pensar la lucha de las mujeres por fuera del marxismo. Me cambió mi mirada ideológica y mi pensamiento político. Yo tenía muchas cuentas pendientes con las ideas revolucionarias y ella ponía el dedo en la llaga con sus duras críticas a la misoginia de las izquierdas. Entonces yo me hice feminista, así a secas; de la noche a la mañana, pero sin olvidar las luchas contra la explotación social. Podría decir que me encontraba entre lo viejo y lo nuevo. Por supuesto, ya estaba preparada para ese cambio de paradigma. Fui fruto de esos nuevos vientos, no creo ser una excepción.
Pertenezco a una generación que desafiaba la búsqueda de un mundo diferente que derribase los muros de las jerarquías y las desigualdades. En efecto, ese recorrido lo hicieron también muchas mujeres de izquierdas europeas y estadounidenses. Lo cierto fue que me despedí de todos mis compañeros del grupo y me volqué de lleno al nuevo activismo con mi entrada a la agrupación UFA, fundada en Buenos Aries, en 1970. “Hablan primero de la revolución, y luego de nuestros problemas. La mayor revolución que se está produciendo hoy no es en absoluto la del proletariado: es la de las mujeres”, sostenía Simone de Beauvoir dentro de su entorno. Por último, agradezco por haberme hecho recordar un periodo potente de mi vida, a partir de este homenaje a El segundo sexo.
Así, cerró aquel homenaje llevado a cabo en la Biblioteca Popular José Ingenieros. Esta biblia del feminismo fue obse- quiada y agasajada por una concurrencia sumamente heterogénea y amena, conforme a un espacio libertario. Tal ocasión sirvió para remediar una deuda pendiente con Simone de Beauvoir.