Buch lesen: "Las cadenas musculares (Tomo III)"
LAS CADENAS MUSCULARES
Tomo III
La pubalgia
Léopold Busquet
Prefacios de Jean-Michel Larqué y Pierre Villepreux 5
5a Edición

Título original: Les chaînes musculaires. Tome III
© Éditions Frison-Roche
Traducción: Carlos Urritz
Diseño de cubierta: David Carretero
© 2019, Léopold Busquet
Editorial Paidotribo
www.paidotribo.com
E-mail: paidotribo@paidotribo.com
7a reimpresión de la 5a edición
ISBN: 978-84-8019-221-7 (Vol. III)
ISBN EPUB: 978-84-9910-851-3
BIC: MFG; VXH
Fotocomposición: Vicgraf, S.L.
Indice
Prefacio J.M. Larqué
Prefacio P. Villepreux
Introducción
Definición
Recuerdo anatómico
Fisiología del pubis
En estática
En dinámica
Resumen del papel fisiológico del pubis en dinámica
La pubalgia traumática
Tratamiento de la pubalgia traumática
La osteopatía
La terapia manual
La fisioterapia
Las cataplasmas
Los vendajes funcionales
La acupuntura
La homeopatía
La fitoterapia - La aromaterapia
Los antiinflamatorios - Las infiltraciones
El láser
La pubalgia crónica
Estudio crítico
Los isquiotibiales
Compensaciones estáticas
Compensaciones dinámicas
Pubalgia en la práctica del fútbol o del rugby
Primera compensación: limitación del ángulo del golpeo
Segunda compensación: flexión de la rodilla
Tercera compensación: flexión de la rodilla de apoyo
Recuerdo anatómico de los abdominales
Participación de los rectos del abdomen
Participación de los oblicuos
Pubalgia en la práctica del tenis
Fase estática
Fase dinámica
Solicitaciones de las chanelas vertebrales
Solicitaciones específicas del pubis
Pubalgia en la práctica del golf
Tratamiento de la pubalgia crónica
Tratamiento quirúrgico
Tratamiento por medio de las cadenas musculares
Los tests de movilidad
Test de flexión de pie: isquiotibiales
Test de flexión de pie: cuadrado lumbar
Test de flexión sentado: cuadrado lumbar
Tests de flexión tumbado: isquiotibiales
Tests de flexión tumbado: cuadrado lumbar
Test de movilidad de los psoas
Test de los aductores
La flexibilidad
Tratamiento isométrico
Tratamiento por posturas excéntricas
Postura de la cadena posterior
Postura del psoas
Postura de los aductores
Postura de los abdominales
Tratamiento osteopático
Tests diferenciales de las lesiones sacroilíacas
Test de flexión de pie
Test de flexión sentado
Las lesiones ilíacas
Ilíacos anterior y posterior
Diagnóstico ilíaco anterior
Reducción ilíaco anterior
Variante para los sujetos laxos
Diagnóstico ilíaco posterior
Reducción ilíaco posterior
Variante para los sujetos laxos
Tests de Downing
Test de alargamiento
Test de acortamiento
Diagnóstico ilíaco en apertura o en cierre
Diagnóstico ilíaco superior
Las lesiones sacras
Test de flexión sentado
Test de rebote
Manipulaciones osteopáticas indirectas del sacro
Sacro en torsión I/I o D/D
Sacro en torsión D/I o I/D
Sacro en flexión D o I
Sacro en extensión D o I
Variante
Las lesiones pubianas
Manipulaciones osteopáticas
Pubis en superioridad
Pubis en inferioridad
Decoaptación sinfisaria
Tratamiento del terreno
La nutrición
Dietética
Oligoelementos
Vitaminas
La eliminación
Conclusión
Bibliografía
Prefacio
En el contexto futbolístico, desgraciadamente, se acostumbra a razonar a muy corto plazo. Incluso uno de los principios fundamentales consiste en decir que el partido más importante de toda una carrera es el que se disputará dentro de poco.
Vaya esto por delante para situar el aspecto aleatorio de una carrera de un jugador o de un entrenador para quien el futuro depende a veces de un solo resultado positivo o negativo, a menos que esté también en función de la opinión subjetiva de un dirigente cualquiera.
Cuando se es entrenador, a menudo es imposible mantener la prudencia, arreglárselas con lo que se dispone, efectuar un cambio. Se tienen que emplear todas las fuerzas en el terreno, sin posibilidad de calcular, a veces en detrimento del futuro. Mantener, pagar, gestionar un equipo profesional cuesta caro, muy caro. Habitualmente, los presupuestos de no importa qué club se cuentan en millones. Por tanto, es práctica y financieramente imposible pagar reservas de lujo. La rentabilidad es una palabra clave. La lesión, una plaga.
En primer lugar, para el jugador, para quien la menor inactividad puede causar un grave perjuicio. Así es como a menudo se ha visto a titulares que perdían su puesto a causa de un accidente leve y nunca han podido recuperarlo.
Después, para los directivos, a los que no les gusta pagar a un profesional en el banquillo.
Finalmente, para el entrenador, que intenta mantener a su conjunto y para quien cambio es sinónimo de debilitación.
Entre todas estas fuerzas que tiran cada una por su lado, el terapeuta no siempre tiene la papeleta fácil. No obstante, su opinión cualificada a menudo es mal interpretada por impacientes e incompetentes. Una mejor comprensión, la instauración de un diálogo entre el campo técnico y el sector médico sólo pueden mejorar la dinámica de grupo.
Entre las indisposiciones que afectan a los futbolistas, la más extendida es, sin duda, la que se denomina con la muletilla de “dolor en los aductores”.
La multiplicación de los partidos, el movimiento alternado en terrenos blandos, después secos, una recuperación insuficiente, una preparación atlética mal adaptada, todo ello conduce a una aceleración y una extensión de la lesión.
Queda muy claro que la obra que tengo el honor de prologar se dirige, en primer lugar, a especialistas. Pero, a grandes rasgos, su lectura por los entrenadores les permitirá una mayor sensibilización ante los problemas.
Aunque sólo sea por esta razón, este libro también merece un lugar en la biblioteca de los técnicos.
Jean-Michel Larqué
Periodista en “Onze” y TF1Ex capitán del Equipo de FranciaEx capitán del Saint-Etienne

Prefacio
Desde hace algunos años, los casos de pubalgia se han extendido de una manera inquietante.
La pubalgia seguramente siempre ha existido pero el remedio que se aconsejaba más a menudo era el reposo. Principalmente, dos categorías de atletas: los futbolistas y los jugadores de rugby han sido afectados por esta dolencia. El juego con los pies que tienen que practicar les hace sufrir fuertes desequilibrios a nivel de la pelvis, lo que implica contracciones musculares importantes y anormales que entrañan compensaciones nefastas.
Léo Busquet es el osteópata más solicitado por los medios deportivos franceses: en el marco del rugby, los resultados conseguidos con jugadores célebres han tenido una gran difusión.
Personalmente, en mi club, el Stade Toulousain, he asistido a curaciones eficaces y rápidas, lo cual, para el jugador y el club, tiene una importancia vital!
Además de las cualidades de su diagnóstico y del tratamiento a seguir, Léo Busquet, este notable psicólogo, sabe “comunicar” con el paciente a fin de que esté bien dispuesto a entregarse a sus cuidados.
La confianza recíproca, junto con un tratamiento adaptado, hacen que los “milagros”, cuando se producen, no se deban al azar.
Pierre Villepreux
Catedrático de Educación FísicaEntrenador del Stade ToulousainEntrenador del equipo de Rugbyde Francia

Comentarios sobre mi obra anterior...
La primera edición de este libro, con catorce años de perspectiva, la práctica cotidiana me ha confirmado el interés y la exactitud del análisis hecho en la primera edición.
- El mundo deportivo ha evolucionado en la calidad y la intensidad de sus preparaciones. El “stretching”, las cadenas musculares han adquirido un lugar importante.
- Desde hace algunos años ha aparecido una nueva “raza” de deportistas que tienen predisposición a la pubalgia: “los obsesionados por los abdominales”.
En efecto, este trabajo demasiado intenso de los abdominales provoca las peores pubalgias.
En esta edición se desarrollará este análisis así como la pubalgia de los jugadores de tenis.
En el estudio realizado en más de 800 pubalgias, destaca una que aunque poco frecuente, es de las más graves que pueden padecer los bailarines. A pesar de su gran flexibilidad, el “en dehors” hipertrofia los obturadores, provocando una pubalgia que será calificada, en el examen radiológico, como una (hernia) obturadora.
Agradezco al periódico “Equipe” que haya puesto a mi disposición sus archivos, así como a Robert Legros y “Presse-Sport” que me han proporcionado amablemente todas las fotos deportivas de esta obra.
La investigación y la realización de este libro han llegado a buen puerto gracias a la preciosa colaboración de mi compañero y amigo Bernard Quef.
Introducción
¿A quién se dirige este libro?
En primer lugar, a los deportistas y a los entrenadores, después, a los diferentes terapeutas encargados de “dirigir la salud” de sus pacientes.
Este libro tiene como objetivo demostrar que una pubalgia se puede prevenir muchos años antes de que aparezca la menor señal dolorosa.
El tratamiento es sobre todo preventivo; ante todo es competencia del entrenador o del deportista mismo a condición de que se le enseñe a conocerse bien. No deberíamos ya ver pubalgias graves en nuestras consultas; si, a pesar de todo, se producen, se trata de una negligencia de la que somos culpables.
El estudio del gesto del deportista por medio de las cadenas musculares nos permite valorar el buen funcionamiento o el agotamiento de estas cadenas musculares. Este agotamiento, siempre indoloro al principio, podrá concretarse rápidamente por contracturas, roturas musculares, deterioro articular (patologías artrósicas, de menisco, discales).
El estudio de las cadenas musculares nos permite programar una acción preventiva que en la actualidad demuestra especialmente su importancia en los diferentes institutos, estudios deportivos, centros de residentes.
El tenis, por ejemplo, deporte especialmente exigente con la cintura escapular, la columna vertebral y la pelvis, se practica cada día con más precocidad y más intensamente.
Todo error cualitativo y cuantitativo de entrenamiento puede tener repercusiones muy graves en el futuro deportivo del niño, pero también en su crecimiento y su bienestar físico.
El enfoque biomecánico ayuda a los entrenadores que se sienten muy desprotegidos para asumir estas responsabilidades.
Entre la federación o el club que pide un máximo de eficacia y el entorno médico que sólo interviene cuando aparecen los síntomas, el entrenador, a pesar de toda su competencia, no está seguro de no cometer determinados excesos o determinados errores.
Mucho más cuando los síntomas dolorosos pueden originar diagnósticos falsamente alarmistas, y otros, a la inversa, no se tendrán en cuenta cuando son la ínfima parte visible de un fenómeno mucho más importante.
Este libro sobre la pubalgia no será una exposición de estilo académico, sino más bien una invitación al lector a seguir la búsqueda constante de un experto ante los problemas planteados por sus pacientes.
En la práctica es más importante tener ingenio y disponibilidad de espíritu que recetas.
La libertad de práctica del terapeuta con relación a la teoría continúa siendo una de las claves de su eficacia.
¡Cuántas exposiciones bien presentadas entusiasman al escucharlas y qué desarmados nos sentimos cuando nos encontramos ante un paciente cuya lógica biomecánica se rebela contra las grandes teorías!
Los progresos más importantes nacen de los fracasos; también tenemos que ser modestos frente a la complejidad y la inteligencia que gobierna el cuerpo humano. Sea cual sea el valor de nuestro trabajo, sólo comprendemos, relativamente mejor, un ser que funciona desde hace miles de años sin que hayamos podido abarcarlo exhaustivamente.
Definición
La pubalgia es la expresión de síntomas localizados a nivel del pubis, con irradiaciones dolorosas hacia los aductores, los abdominales y los arcos crurales.
Estas irradiaciones no son constantes, de acuerdo con la gravedad de la pubalgia. Pero en este libro no trataremos el dolor en el pubis debido a una patología en la vejiga, la próstata, etc.

Foto 1
El diagnóstico de pubalgia sólo es una constatación, pero no proporciona ni la explicación ni la causa. Más bien debería decir: “las causas”.
En efecto, con esta etiqueta de pubalgia, en la práctica, se podrían distinguir dos categorías:
– las pubalgias traumáticas
– las pubalgias crónicas.
Como las causas son diferentes, los tratamientos se adaptarán naturalmente a las necesidades que el cuerpo manifieste, exprese, a través del dolor.
Antes de abordar la fisiopatología del pubis, repasemos su anatomía y su papel fisiológico.
Recuerdo anatómico
El pubis comprende tres partes (fíg. 1):
1. Un segmento horizontal situado por encima del agujero obturado, llamado rama horizontal o cuerpo del pubis.
2. Una lámina rectangular situada por delante del agujero obturado, cerca de la línea mediana, aplanada de delante hacia atrás, es la lámina rectangular del pubis.
3. Un segmento alargado situado por debajo y por detrás de la lámina rectangular, es la rama descendente del pubis.

Figura 1: Osteología
El borde superior de la rama horizontal del pubis y el borde inferior de la rama descendente se unen formando el ángulo del pubis.
La cara sagital del ángulo del pubis forma una superficie articular ligeramente cóncava con un gran eje oblicuo abajo y atrás.
Esta superficie articular y su homologa del pubis opuesto se articulan con las caras laterales convexas del núcleo fibroso interpubiano.
La articulación está reforzada (fig. 2):
– Por delante: el ligamento anterior muy grueso: sus fibras son transversales y se entrecruzan con las fibras oblicuas de las expansiones de los rectos del abdomen, oblicuos mayores, piramidal del abdomen, así como los músculos rectos internos, aductores medios.
– Por detrás: el ligamento posterior.
– Por encima: el ligamento superior.
– Por debajo: el ligamento inferior o ligamento arqueado subpu- biano cuyas fibras se confunden lateralmente con las expansiones terminales de los aducios medios y de los rectos internos.
Después de este repaso anatómico, podemos hacer inmediatamente la observación siguiente: el pubis es una zona especialmente bien reforzada en el plano capsuloligamental y tendinomuscular.
El pubis no parece que sea una zona de debilidad anatómica.

Figura 2: Plano capsuloligamental v tendinomuscular
Fisiología del pubis
Los movimientos fisiológicos del pubis se tienen que considerar en la unidad funcional que representa la cintura pelviana: sacro + ilíacos (fig. 3).

Figura 3: La cintura pelviana
En estática (fig. 4)
El pubis tiene un papel menor.
– Las fuerzas descendentes que se aplican sobre la pelvis se difunden desde la columna vertebral, a través del sacro, a las articulaciones sacroilíacas para llegar a las coxofemorales (caderas), terminándose una parte al nivel del pubis.
– De modo inverso, las fuerzas ascendentes provocadas por el apoyo de los pies en el suelo suben a lo largo del fémur hasta la coxo- femoral, terminándose una parte a nivel del pubis.
– El estudio de las trabéculas óseas confirma estas direcciones.
En estática, la articulación pubiana absorbe una parte de las fuerzas debidas a la gravedad. El núcleo fibroso desempeña el papel de un disco interpubiano verticalizado.
(cfi Observaciones complementarias, Tomo IV).

Figura 4: Exigencias estáticas
En dinámica
Stratcha, en 1938, demostraba, con un juego de tallos, de cursores fijados en el sacro y en el ilion, que se podían registrar los desplazamientos de la articulación sacroilíaca.
lili, del National College de Chicago, ha probado la movilidad de esta articulación durante la marcha, utilizando puntos de referencia metálicos intrarticulares cuyo movimiento seguía por radioscopia, lo cual se ha visto confirmado por métodos cinemáticos.

Figura 5: Fuerza ascendente: posterioridad ilíaca
Durante la marcha, el pie en el suelo transmite una fuerza reaccional ascendente que se aplica a nivel de la articulación coxo- femoral (fig. 5). Como la articulación sacroilíaca está atrás, ello se traduce a nivel de la cresta ilíaca por un movimiento de posteriorización.
El peso del tronco transmite una fuerza descendente sobre el disco L5-S1 que tiende a horizontalizar el sacro (fig. 6).

Figura 6: Fuerza descendente: horizontalización del sacro
Bajo el efecto de estas dos influencias ascendentes y descendentes, se registra una separación del extremo inferior del sacro que parte hacia atrás y de la tuberosidad isquiática que parte hacia delante. La abertura del ángulo isquiococcígeo revaloriza el papel de los ligamentos sacro- ciáticos mayores y menores (fíg. 7).
Estos ligamentos absorberán las fuerzas descendentes y ascendentes a fin de preservar la fisiología de la articulación sacroilíaca.
Aunque estén distantes, por la importancia de su papel, debe considerárseles como ligamentos de la articulación sacroilíaca (fig. 8). Toda estructura conjuntiva: ligamento, tendón, vaina, aponeurosis... dispone abundantemente de receptores sensitivos. Esta constatación anatómica demuestra que las estructuras fibrosas hechas para absorber fuerzas no aceptarán un estiramiento superior a la tensión máxima fisiológica.

Figura 7: Fuerzas ascendentes y descendentes absorbidas por los ligamentos sacrociáticos

Figura 8: Ligamentos sacrociáticos
Cada elemento: ligamento, aponeurosis, etc. posee su propia tensión fisiológica en función del espesor y de la densidad de sus tejidos. Más allá de este umbral de tensión, los receptores sensitivos envían informaciones de estiramiento, de dolores. Estas informaciones desencadenan inmediatamente por vía refleja una respuesta muscular. Esta respuesta muscular obedece a la ley antiálgica que rige el funcionamiento del cuerpo. El piramidal será solicitado para proteger los ligamentos sacrociáticos.
En mi próximo libro sobre “las cadenas musculares de la extremidad inferior”, desarrollaré el papel de estos elementos conjuntivos que hemos tomado la costumbre de englobar en la palabra fascia. El tejido conjuntivo denominado erróneamente “sustancia neutra” es, de hecho, el elemento más importante para asegurar la estática, en el respeto a la ley de economía, para asegurar la coordinación motora. La cualidad de los movimientos de la pelvis se debe a la calidad estructural y proproceptiva de las fascias, siendo los músculos simples peones.
Después del apoyo unipodal, estático o dinámico, las fuerzas que se aplican sobre estos ligamentos se hacen mucho más importantes, aumenta su tensión y el piramidal que se inserta en esta cápsula fibrosa, se ve implicado de manera activa por una contracción refleja.
– La intensidad de esta contracción es regulada por la tensión más o menos importante del ligamento sacrociático mayor.
– En resumen, después del apoyo unipodal, se registra del lado del apoyo en el suelo (fig. 9):

Figura 9: Apoyo unipodal
•un sacro que se horizontaliza,
•un ilíaco que se hace posterior.
Del lado del miembro inferior suspendido, el peso de este segmento repercute una fuerza descendente sobre la cresta ilíaca, a partir y alrededor de la coxofemoral. La cresta ilíaca sufre así un movimiento de anterioridad, (fig.lüj
Durante los movimientos de anterioridad y posteridad ilíaca producidos en la marcha, la zona púbica sube y baja. La zona opuesta realiza el movimiento inverso.
Más allá de los movimientos de anterioridad y posterioridad, Kapandji demuestra en su libro fue la nutación u horizontalización del sacro va acompañada del cierre de los ilíacos (fig. 11). Este cierre ilíacose forma alrededor de un eje que une la articulación sacroilíaca hacia atrás y el pubis hacia adelante.

Figura 10: Apoyo unipodal izquierdo
Después del movimiento, la cresta ilíaca se acerca a la línea media del cuerpo y la tuberosidad isquiática se separa.

Figura 11: Cierre de la pelvis
Al contrario, la contranutación o contrahorizontalización va acompañada de la abertura ilíaca (fig. 12): la cresta ilíaca, situada por encima del eje, se separa una vez que la tuberosidad isquiática, por debajo del eje, se aproxima.*

Figura 12: Abertura de la pelvis
Resumen del papel fisiológico del pubis en dinámica
– Del lado del apoyo en el suelo (fig. 13):
• la cresta ilíaca se posterioriza;
• la rama pubiana se eleva.
– Del lado en suspensión:
• la cresta ilíaca se anterioriza;
• la rama pubiana desciende.
La articulación del pubis sufre movimientos de deslizamientos superiores e inferiores (figs. 14 y 15). Pero estos movimientos de deslizamiento se parecen mucho a un cizallamiento vertical.

Figura 13: Movimientos ilíacos - pubis

Figura 14: Apoyo unipodal izquierdo

Figura 15: Apoyo unipodal derecho: cizallamiento del pubis
Esta movilidad en cizallamiento es perjudicial y deberá ser limitada; su exceso, es fuente de deterioro capsuloligamental del pubis.

Figura 16: Cierre ilíaco: pinzamiento polar superior del pubis
Durante la marcha, la parte que apoya en el suelo la coxofemeral cuando el eje tendinoso sacro-ilíaco o pubis está hacia fuera, este eje ilíaco se cierra.
Esta influencia se suma a la posterioridad ilíaca inducida por el impulso sobre la articulación coxo-femoral que está adelantada de la sacroilíaca= posterioridad+cierre.

Figura 17: Abertura ilíaca: pinzamiento polar inferior del pubis
En el lado opuesto, el miembro estaba en suspensión y el peso provoca la resultante hacia abajo. Esto implica, por las mismas razones, el descenso de la coxo-femoral:
– en relación al eje de abertura-cierre, la resultante es la apertura.
– en relación al eje de anterioridad-posterioridad, la resultante es la anterioridad.
Balance = anterioridad+apertura.
Cuando se acorta el movimiento de dos ramas púbicas, posteriori- dad+cierre o anterioridad más apertura, nos damos cuenta de que el movimiento de cizallamiento queda anulado. La rama que sube, gira hacia el centro del pubis (cierre), la rama que desciende gira también hacia el centro del pubis (apertura).
El núcleo fibroso tiene una forma convexa que responde a la fisolo- gía sinusoidal del pubis (o de un disco verticalizado).
De esta forma se preserva el equilibrio funcional del pubis.

Figura 18: Miembro inferior en apoyo, cierre ilíaco + posteriorización
Así, en la marcha o la carrera, el pubis no se cizalla.
Del correcto equilibrio de la asociación elevación cierre, descenso- abertura, dependerá la fiabilidad de la articulación pubiana
La pubalgia resultará bien del bloqueo de esta articulación con pérdida de movilidad bien del agotamiento con exceso de movilidad.
– La pérdida de movilidad total del pubis se debe a un traumatismo.
– La pérdida de movilidad parcial está relacionada con tensiones musculares cuyas causas se tienen que investigar, tanto en el plano parietal como visceral. Una colitis era la causa de una pubalgia de un parietal como visceral. Por ejemplo, una sigmoiditis era el origen de una pubalgia para un jugador del equipo de fútbol de Francia. La sigmoiditis provocaba un parámetro constante de cierre bajo el efecto de la pareja de oblicuos del adbomen (dolor abdominal) -aductores (tendinitis).

Figura 19: Miembro inferior en suspensión, abertura ilíaca + anteriorización
El exceso de movilidad del pubis puede ser consecuencia:
– de un traumatismo (o de un parto);
– de tensiones musculares.
En la práctica, tenemos que distinguir dos tipos de pubalgias:
– la pubalgia traumática
– la pubalgia crónica.
*¿Influyen estos movimientos de apertura y cierre del pubis durante la marcha?
En este movimiento, podríamos pensar que la demostración es muy complicada. Pero cuanto más simple y equilibrada sea la fisiología del pubis, más se deberá tener en cuenta esta influencia.
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