Buch lesen: "El gran libro de la iridología"

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EL GRAN LIBRO DE LA

IRIDOLOGÍA

EL GRAN LIBRO DE LA

IRIDOLOGÍA

El iris de los ojos refleja la salud

DR. JOSEP LLUÍS BERDONCES


NOTA IMPORTANTE: en ocasiones las opiniones sostenidas en «Los libros de Integral» pueden diferir de las de la medicina oficialmente aceptada. La intención es facilitar información y presentar alternativas, hoy disponibles, que ayuden al lector a valorar y decidir responsablemente sobre su propia salud, y en caso de enfermedad, a establecer un diálogo con su médico o especialista. Este libro no pretende, en ningún caso, ser un sustituto de la consulta médica personal. Aunque se considera que los consejos e informaciones son exactas y ciertas en el momento de su publicación, ni los autores ni el editor pueden aceptar ninguna responsabilidad legal por cualquier error u omisión que se haya podido producir.

© de esta edición: RBA Libros S.A., 2012.

Avda. Diagonal, 189 - 08018 Barcelona.

rbalibros.com

© Josep Lluís Berdonces

Primera edición en esta colección: noviembre de 2012

Ref.: OEBO847

ISBN: 9788416267286

Queda rigurosamente prohibida sin autorización por escrito del editor cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra, que será sometida a las sanciones establecidas por la ley. Pueden dirigirse a Cedro (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesitan fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47).

Todos los derechos reservados.

Prólogo a la presente edición

Hace más de treinta años que estudio la iridología, y aún hoy en día hay cosas que me sorprenden, porque siempre miro los ojos a todos los pacientes que acuden a mi consulta naturista de Barcelona. Hace veinte años que se publicó por primera vez este libro, que ha sido reeditado y reelaborado ya varias veces para actualizarlo a los conceptos más actuales. Sin embargo, hay una parte fundamental que sigue siendo la misma, que no cambia con el tiempo, y que solo se actualiza con la práctica diaria; estos conceptos básicos y fundamentales no han variado desde hace muchas décadas.

No dejaré nunca de insistir en que además de disponer de un texto básico de iridología, como puede ser perfectamente este libro, es necesario complementarlo con la observación de los ojos, ya que la práctica personal no puede nunca ser sustituida por las opiniones de otro, por muy didáctica que pueda ser la base teórica. Hoy en día, con una sencilla cámara digital ya se puede empezar a obtener datos de los iris, por consiguiente estimulo al lector, tanto profesional como amateur, a que se anime a adentrarse en la macrofotografía y a comprobar si lo que digo en este libro se corresponde con la realidad.

Finalmente, y la lectura de este libro creo que lo deja bien claro, quiero desmotivar a relacionar la iridología con la astrología, con las ciencias sutiles o con la mística, porque con demasiada frecuencia se ha relacionado esta ciencia con las paraciencias, con las que creo que no tiene nada que ver. La iridología ya es suficientemente subjetiva como para que la relacionemos con disciplinas que lo son mucho más. Por lo tanto, querido lector, te animo a que llegues un poco más allá en la observación de los ojos, que te adentres en esta ciencia con mirada crítica y que la apliques con prudencia.


DR. JOSEP LLUÍS BERDONCES

Girona, octubre de 2012

www.doctor.berdonces.com

Índice

CONCEPTOS GENERALES DE IRIDOLOGÍA

Breve historia de la Iridología

Anatomía del iris

Estructura del iris

Vascularización del iris

Inervación del iris

Embriología

El ojo humano

Conexiones del ojo humano y el cerebro

El homúnculo de Penfield

Bases neurológicas y embriológicas del diagnóstico por el iris

Bases embriológicas

Relaciones neurológicas del iris humano

Constituciones del iris

Constitución linfática

Constitución hematógena

Constitución mixta

Consideraciones finales

El iris y la edad del individuo

El iris infantil

El iris senil

Graduación evolutiva de los signos del iris

Normalidad

Estado agudo

Estado subagudo

Estado crónico

Estado degenerativo

Modificación de los signos irídicos con el tiempo

MAPAS Y ZONAS DEL IRIS

El mapa sectorial del iris

Sectores del iris

Sector abdominal

El mapa circular del iris

La zona pupilar

La corona del iris o corona nerviosa autónoma

La zona ciliar

Zona pupilar

El reborde pupilar

El anillo del estómago

La zona intestinal

Zona de la corona

El collarete o corona nerviosa autónoma

Zona ciliar

La zona humoral-endocrina

Zona parenquimatosa

La zona linfática

El anillo cutáneo

SIGNOS SECTORIALES DEL IRIS

Signos estructurales del iris

Aflojamientos o debilidades

Lagunas

Criptas

Signos reflejos en el iris

Pigmentos del iris

Por la forma de la pigmentación

Por el color del pigmento

Tendencia psórica y pigmentos

SIGNOS GENERALES DEL IRIS

La densidad del iris

Clasificación

Los rayos solares

Graduación de su importancia

Anillos nerviosos

Alteraciones en la transparencia de la córnea

Anillo de colesterol

Arco senil

Anemia de extremidades (arco senil en zona inferior)

El relieve de la corona del iris

Tipos de relieve

Cómo explorar el relieve

LA PUPILA

Signos de la pupila

Signos intrapupilares

Descentramiento pupilar

Deformaciones de la pupila

Alteraciones del movimiento de la pupila

ESCLEROLOGÍA

Esclerología

Recuerdo anatómico

La exploración de la esclerótica

El campo de observación

Los signos

Evaluación

Utilidad de la esclerología vascular

La esclerología desde un punto de vista iridológico

Procesos que dificultan el esclerodiagnóstico

IRIS Y CÁNCER

Iris y cáncer

Signos de cáncer

Estudios clínicos realizados

EXPLORACIÓN DEL IRIS

La exploración del iris en la práctica diaria

Aproximación al enfermo

Material óptico

Fichas iridológicas

Fotografía del iris

Conceptos básicos de macrofotografía

El iriscopio

Cómo hacer las fotografías

La fotografía digital

Los aparatos

Cómo tomar las fotografías

Función cámara de vídeo

Cómo clasificar las fotografías digitales o digitalizadas

Estudio estático-dinámico

La aplicación de ordenadores en Iridología

El programa iridológico

Conclusión

Otros conceptos de la Iridología

El método Rayid

La Escuela Francesa de Iridología Renovada

APÉNDICE

Estudios en hospitales

Estudio iridológico sobre enfermos hospitalizados con patología digestiva

Estudio iridológico sobre pacientes respiratorios hospitalizados

Bibliografía

Glosario

Presentación

Al redactar esta obra, que resume mi práctica iridológica de los últimos años junto al saber de los textos clásicos, una de las preocupaciones más importantes ha sido exponer, de forma sistemática, tanto lo que se puede como lo que no se puede conseguir con el diagnóstico por el iris. Ser consciente de las limitaciones de la Iridología es tan importante como conocer la interpretación de los signos irídicos, ya que eso nos evitará más de una decepción y nos pondrá en guardia contra los diagnósticos maravillosos y arriesgados que suelen realizar muchos diagnosticadores por el iris.

La Iridología, por sí sola, tiene poco valor si no se acompaña de una historia clínica correcta y de métodos de diagnóstico complementarios que nos confirmen las tendencias reflejadas en los iris. Hacer diagnósticos exclusivamente iridológicos, sin tener en cuenta lo que nos dice el paciente o lo que nos muestran los análisis, entra dentro del campo de la adivinación o la cábala, y no dentro de la ciencia médica. Sería además un error muy grave hacer eso dentro de la Medicina Alternativa, que intenta ver al individuo enfermo como una unidad de función y con una visión integral de los problemas que le aquejan. Si tratamos de hacer una Medicina realmente integral es absurdo que luego hagamos un diagnóstico parcial y exclusivo por el iris, por muy completo que éste sea.

En este libro aparece especialmente la visión iridológica de la escuela centroeuropea (alemana, especialmente), debido a que es la más sistemática de las existentes hasta ahora y la que más me ha convencido; pero sería un error olvidar escuelas como la norteamericana, la francesa o las tendencias de los países del Este europeo, que he tratado de incluir también en esta obra y en mi práctica personal. Quizá en eso estriba una de las novedades que puede aportar este texto a la bibliografía en castellano, ya que los libros existentes hasta hoy no han expuesto aún algunas de esas tendencias iridológicas de reconocida importancia.

Pese a lo que pueda parecer, la Iridología no es una ciencia exacta; incluso afirmaría que tampoco es una ciencia completa, ya que aún existen muchos signos cuya interpretación no ha sido aclarada todavía. La única forma de averiguar su significado es la observación sistemática del iris y la publicación posterior de los resultados, cosa que hasta ahora ha brillado por su ausencia, tanto en nuestro país como en el resto del mundo. Por ello, desde este prólogo hago un llamamiento a quienes practican la Iridología para que pongan en común sus experiencias, sus convicciones y sus dudas, de modo que podamos sacar un poco más de «agua clara» en este río revuelto que es el diagnóstico por el iris.

DR. JOSEP LLUÍS BERDONCES

Agullana, abril de 1990

Prólogo

El diagnóstico por el iris es un buen complemento de los otros sistemas de diagnóstico convencionales.

Pero no es la panacea que muchos pretenden, aunque sí puede afirmarse que hay datos de diagnóstico y pronóstico que solamente pueden obtenerse por el examen del iris, como la calidad de la constitución de los tejidos orgánicos, que nosotros clasificamos en de primera, segunda, tercera y cuarta compatibles con la vida sana (iris de primera) y más o menos patológica (iris de segunda a cuarta, pues la quinta no existe por ser incompatible con la vida misma; el iris de primera clase solamente se observa en los animales salvajes).

Digo siempre a los pacientes que me piden un tratamiento por correo, que lo primero que se requiere para empezar a hacer un buen diagnóstico es ver, oír y palpar al enfermo.

Ver para tener constancia de su anatomía, color, tipo, temperamento, examen del iris, de las líneas de la mano (quirología), y en general su porte: activo, vital, optimista o deprimido, positivo o negativo.

Oír auscultándole, percutiéndole y, sobre todo, –y esto es lo importante– oyendo el juicio que él ha formado de su propia enfermedad.

Palpar, tomándole el pulso, percutiéndole (que es oír y palpar al mismo tiempo), apreciando el calor o el frío de su piel, si hay esclerodermia o paquidermitis, comprobando si hay blandura o tensión del vientre, la existencia o no de un tumor maligno o benigno, etc.

Conocida es la historia del diagnóstico por el iris. Fue von Peczely, de Budapest, quien por primera vez observó la transmisión al iris de las condiciones patológicas. Habiendo cazado un búho vivo, el animal, en sus esfuerzos por liberarse, se rompió una pata, cuyo accidente fue causa de la aparición de una raya negra en la parte inferior del iris del ojo del mismo lado.

Después la Iridología ha sido confirmada, ampliada y sistematizada por el sueco Nils Liljequist, los alemanes Thiel y Felke, los norteamericanos Lahn y Lindlahr (este último con los cuatro tomos de su obra Nature Cure, el cuarto de los cuales es quizá el más completo de los estudios que se han hecho sobre Iridología, con espléndidas láminas en negro y en color) y otros autores como Müller, Colson, y nuestro compatriota Dr. Ángel Bidaurrázaga, de Bilbao, autor de El diagnóstico por el iris, del cual posee un ejemplar dedicado, en su nombre, por el médico naturista Dr. Casiano Ruiz Ibarra, autor del epílogo de dicha obra, que ostenta el lema «P. Neure Aiteri».

Complemento de este diagnóstico son otros procedimientos, como la quirología (estudio de las líneas de la mano), las huellas dactilares (de las que se vale la policía para identificar a los delincuentes y fichar a cada ciudadano para su documento de identidad), la radiografía, los análisis de laboratorio y el estudio de los «recargos morbosos»; pues si –como se dice con razón– «la cara es el espejo del alma», bien es verdad que todo el cuerpo es el espejo del alma, pues la actitud de una persona y aun su modo de caminar es propio e intransferible y nosotros le conocemos a distancia por su manera de andar, aunque no hayamos identificado su cara.

La radiografía es relativamente útil, ya que únicamente por luces y sombras no puede formarse juicio completo de una afección. Una radiografía de las vértebras cervicales que nos las revela perfectamente normales anatómicamente, es compatible con una artritis cervical que sólo aprecia el enfermo por sus crujidos y dolores al hacer movimientos de rotación de la cabeza.

Los análisis de laboratorio deben ser admitidos como complemento, y no más, de los otros métodos de diagnóstico, pues lo que es verdad al hacer el análisis, puede no ser cierto a las dos horas o a las dos semanas… Un disgusto puede alterar el jugo gástrico, haciendo pasar la bilis al estómago. La tensión de la sangre puede elevarse súbitamente por un susto o un acceso de cólera y originar una apoplejía fulminante, o puede descender extremadamente y originar un ataque de asistolía, como le ocurrió a Filípides en la «carrera del Maratón».

Los recargos morbosos, empíricamente descritos por Luis Kuhne, de Leipzig, son poco tenidos en cuenta por los médicos –incluso los médicos naturistas– y deben ser considerados en su verdadero valor como causa de ciertas formas patológicas, como ya he apuntado en una de mis obras.

La quirología (¡ojo!, no la «quiromancia», que es la que emplean las adivinas para echar la «buena ventura»), debe su carácter científico a los estudios del capitán d’Arpentigny, Desbarrolles, Samuel R. Wells, médico suizo, Dr. Ottinger, Isabernes, el abate Michons, P. Kircher, el genial Paracelso y muy especialmente el Dr. Paúl Cartón, que ha sido el maestro de los médicos naturistas europeos y del cual traduje su folleto «Medicina blanca y medicina negra» y al cual conocí por intermedio de su sobrina Alicia Cartón Trevilla, que vivía en Madrid y fue cliente mía.

La mano es el instrumento de la inteligencia: con ella tocamos el piano, el violín y en general todos los instrumentos, saludamos, damos la mano (o la besamos cuando nos presentan a una señora desconocida, o al sacerdote, o al Papa…), con la mano damos una bofetada o un puñetazo, nos rascamos y… no es cosa de exponer aquí «el lenguaje de los dedos» que he expuesto tantas veces en escritos y conferencias.

La astrología, si no un procedimiento de diagnóstico, sí puede serlo de «pronóstico», como lo vio bien claro el Dr. César Juarros (médico pígnico, como él decía de sí mismo), en sus artículos titulados «Lirondas» publicados en España Médica que dirigía el Dr. José de Eleicegui. Pero ¡ojo!, tampoco hay que confundir la «astrología» con la «astromancia» hoy tan en boga, que da lugar a que unos y otros, con gran desparpajo, por ejemplo, digan: «Yo soy Leo, por consiguiente me llevaré mal con Virgo y con los Sagitario»; sin pensar que para hacer una razonable interpretación astrológica hay que tener en cuenta muchos otros factores, como la herencia, los biorritmos (de la Naturaleza y del individuo) que tanto preocuparon a Goethe; la posición de los planetas cada semana en el horóscopo de cada individuo; todo lo cual es causa de que las predicciones astrológicas que se publican en diarios y semanarios solamente acierten como «el burro flautista» por casualidad. Lo tengo bien comprobado y puedo decir que los astrólogos de los diarios aciertan en un 25% de los casos.

En fin, es de apreciación (diagnóstico si se quiere) vulgar, comprobar el buen tono vital de un individuo decidido, emprendedor, valiente, «de pelo en pecho», en contraste con otro apocado, indeciso, «pendejo» en una palabra. Por esto decía el Dr. H. Lindlahr que «el pensamiento positivo (constructivo) es tan importante para conquistar la salud como la alimentación cruda y la hidroterapia fría».

El profesor Adrián Van der Putt (mal autodenominado Dr. Vander), que no fue sino jefe de enfermeros en el sanatorio de Kuhne, en Leipzig, buen practicón, que trabajó en mi clínica durante año y medio, primero en la calle Lisboa en Madrid, y después en la calle Mallorca en Barcelona, manejaba muy bien el diagnóstico por el iris, hasta el punto de diagnosticarme una contusión (que no herida ni rotura) en la rodilla derecha, que me hice siete años antes al caer sobre esa rodilla contra una roca en la Sierra del Guadarrama.

Mi padre Carlos Alfonso, ingeniero de caminos, me propuso de idea de que «todos los órganos del cuerpo tienen su proyección en el iris para que puedan tomar el sol por vía simpática».

Y para terminar, lector amigo, lee con cariño, interés y sin prejuicio este libro del queridísimo Dr. Josep Lluís Berdonces, forma tu juicio, juzga con benevolencia al prologuista y que te sea útil para encauzarte, si no lo estás, en el carril de la Medicina Naturista, y si lo estás, para afianzarte y «marchar sobre ruedas».


DR. EDUARDO ALFONSO

Presidente de Honor de la Asoc. Española de Médicos Naturistas

8 de marzo de 1990


Breve historia de la Iridología

El arte de determinar el estado de la salud a través del aspecto de los ojos se remonta a tiempos antiquísimos, ya que fue una práctica conocida entre los caldeos, quienes se basaban en principios astrológicos aún más antiguos. Salzer escribió un libro sobre Diagnóstico por el ojo y ocultismo, en el cual cita una frase de un tal Libra para quien: «Todo lo que ocurre en el cosmos, se refleja en el hombre. Este reflejo se realiza en todo el cuerpo, y el iris es la parte más adecuada para este reconocimiento». Según Libra, las enfermedades son manifestaciones que transcurren paralelas a las afecciones orgánicas, y ambas son resultado de acontecimientos cósmicos. Curiosamente, también en el Nuevo Testamento se cita un párrafo de Cristo que dice a Lucas: «El ojo es el faro de tu cuerpo, si tu ojo está sano (puro), tu cuerpo entero es luz; pero si está enfermo, tu cuerpo se halla en la oscuridad… Cuando tu cuerpo entero contiene luz (está puro), y ninguna parte de él está en la oscuridad, todo en él es claro, como cuando la luz con su claro resplandor te ilumina» (Lucas, 11, 34-36, citado por Deck). En la Edad Media apareció la obra de Phyllippus Meyens titulada Chiromantica Medica, en la que se cita este método de exploración.

En otras culturas también se han desarrollado métodos de exploración afines, de forma independiente. Chinos y japoneses ya conocían algunos campos y sectores del iris, aunque su interpretación difiere bastante de la Iridología occidental, esencialmente porque la forma de comprensión de la enfermedad también es distinta.

Por otra parte, algunos iridólogos franceses cuentan en sus obras las relaciones encontradas entre los signos del Zodíaco y el iris, aunque de una forma puramente inductiva. Para los seguidores de la Escuela Francesa de Iridología Renovada, la posición extrovertida del hombre, como en el relieve de la basílica de Vézelay, puede considerarse una imagen bastante fiel de la carta topográfica del iris que ellos recomiendan. Todo ello constituye un ejemplo de la utilización de ciertas relaciones del iris con las ciencias paramédicas, tanto hoy como en la Antigüedad.

Carta iridológica de Peczely

La primera topografía del iris que se conoce se atribuye a Ignatz von Peczely, y fue publicada en la «Hoja semanal homeopática» en 1886. Las similitudes con las cartas más modernas son numerosas: cerebro, pulmones, riñones, hígado, corazón, columna vertebral, y otras, están situadas en la misma posición que la mayoría de cartas irídicas más modernas.


La primera carta iridológica es la de Peczely, publicada en una hoja semanal homeopática en alemán.


Ignatz von Peczely.

Suele atribuirse el descubrimiento de la Iridología al médico húngaro Ignatz von Peczely, que nació en Egervar, localidad cercana a Budapest, el 26 de enero de 1826. A este conocido autor se debe la famosa historia del búho, que ciertamente no se sabe si fue realidad o no. Dijo Peczely que en su infancia entró un búho en su habitación; al tratar de atraparlo, lo cogió de una pata y el animal, asustado y tratando de escaparse, se rompió la pata. En ese mismo momento al joven Peczely le pareció que en el iris del animal aparecía una señal, como respuesta a esa fractura. No se sabe a ciencia cierta si esto fue una leyenda o sucedió en realidad, ya que numerosos iridólogos niegan esa posibilidad porque no han podido hallar signos irídicos en los animales o quizás a que han repetido el experimento con algún pobre búho.

Fue Peczely, sin embargo, quien tuvo el mérito de publicar la primera carta irídica, con una estructura similar a las que se utilizan hoy en día, y que fue publicada en 1886, por la revista Homeopatische Monatsblatter.


Nils Liljequist

Con búho o sin búho, lo cierto es que este tenaz investigador consiguió describir un sistema enigmático de diagnóstico que muchos seguirían en los años venideros.

Peczely fue el primero en reconocer que muchas veces había serias diferencias entre los signos que él veía y los hallazgos clínicos, cosa que aún sigue ocurriendo. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que Peczely sólo podía trabajar con una simple lupa de dos aumentos, y sin los medios de apoyo fotográfico y microscópico que poseemos hoy en día. Peczely se sorprendía de que en ocasiones una enfermedad no se manifestase, pese a leerse en el iris su signo, para aparecer un tiempo después. Por el contrario, ciertas enfermedades manifiestas denotaban una ausencia de signos muy defraudante. Peczely fue además el primer iridólogo que sufrió por parte de las autoridades médicas la acusación de ejercer como «falso curandero». Lo cierto es que él pudo determinar en el médico alópata que le acusaba muchas enfermedades observando simplemente sus ojos; con lo cual dejó sorprendido a su acusador, quien tuvo que retirar su denuncia de fraude. Quizá por esta razón, y para poder trabajar más tranquilamente, Peczely se puso a estudiar, a los 36 años, en la Facultad de Medicina de Viena y se licenció en 1867. Posteriormente, en 1880, publicó su primer tratado, denominado Descubrimiento en el seno de la Naturaleza y el Arte de Curación, el primer texto moderno de Iridología, que fue revisado unos años más tarde por Emil Schiegel en su tratado El Diagnóstico por el ojo según I. V. Peczely. Ambos libros son hoy en día inencontrables.

Unos quince o veinte años más tarde, y seguramente de forma paralela, el reverendo sueco Nils Liljequist observa que tras la toma de quinina que le había recetado su médico (se trataba entonces de un fármaco habitual), sus iris se tornaban de un sospechoso color rojizo. Esto le hizo interesarse por la coloración del iris entre sus conciudadanos, observando y anotando los cambios de color que se producían. En esto, Liljequist tenía un buen campo donde observar, puesto que en los países nórdicos existe una predominancia de los iris azules y las coloraciones se observan con mayor facilidad. Liljequist publica en 1893, de esta manera, un tratado sobre las hoy denominadas heterocromías del iris, titulado Om Oegendiagnosen. Cuando Peczely se enteró de la aparición de esta nueva obra, pensó que Liljequist había copiado su sistema, pero lo cierto es que los campos de investigación y las conclusiones que obtuvieron se complementaban y fueron el primer código descifrable de las señales que el iris nos ofrece. Liljequist visitó a Peczely en Budapest e introdujo algunas correcciones en su teoría sobre la Iridología.

Principales signos irídicos según Nils Liljequist

Entre las 5 y las 8 horas podemos ver dos signos que representan señales agudas y subagudas de inflamación.

(Figuras 1 y 2) Entre las 9 y las 12 horas observamos signos cerrados significativos de enfermedades subagudas (Figuras 3 a 6) Entre la 1 y las 5 horas observamos signos de enfermedades agudas en retroceso o curación (Figuras 7 a 10). Las que tienen más cantidad de signos claros nos indican además sufrimiento o dolor constante (Figuras 8 y 9).

Desde siempre, la escuela centroeuropea ha sido la que más iridólogos prestigiosos ha dado, y su literatura ahonda mucho más en los aspectos científicos y estadísticos para comprobar su validez. Entre los naturópatas alemanes destaca el Abad Felke, que no dejó obra escrita, pero que tuvo numerosos seguidores que a su muerte transcribieron sus enseñanzas, tanto de la Iridología como de otros tratamientos naturistas –entre los seguidores más notables de Felke tenemos que citar a Sebastian Kneipp–. Felke reconocía las cosas de forma intuitiva, pero realizó una gran labor en el esclarecimiento de muchos puntos del iris, todavía entonces sometidos a discusión; fue uno de los impulsores de la orientación tipológica de las constituciones en el iris, y podía valorar a la persona desde el punto de vista psicosomático. Una frase que solía decir era: «El iris nos dicta las recetas». Felke fue acusado de curanderismo con el cargo de homicidio involuntario por omisión, al haber hecho un diagnóstico equivocado en un aprendiz de panadero de 18 años. Lo cierto es que el juicio demostró su inocencia, pero le defraudó personalmente mucho. La comisión médica que lo acusó estaba convencida de que Felke poseía poderes de médium, y creía más en la telepatía que en la realidad del diagnóstico por el iris.

Iristopografía de Lindlahr


Henry Lindlahr no sólo fue el mejor iridólogo de su época en Norteamérica sino que escribió numerosas obras sobre Medicina Naturista, siguiendo la línea clásica de Centroeuropa, y aportando nuevos elementos propios de la escuela norteamericana en pleno desarrollo.


La topografía de Henry Lindlahr, de principios de este siglo, nos muestra alguna de las características de la topografía norteamericana, que se mantiene hasta nuestros días. En el área cerebral se establecen topografías para funciones cerebrales (y no tanto los órganos o tejidos) como templanza, poder intelectual, voluntad, etc.

También cabe citar a otros iridólogos algo posteriores, como la doctora Eva Flink (1868-1955), y Madeleine Madaus (1857-1925), quienes junto con otros iridólogos editaron la primera revista iridológica que se conoce, titulada Iris-Korrespondenz, y cuyos ejemplares también son hoy en día inencontrables. Esta revista apareció en los años 1920-1940, aproximadamente.

La escuela norteamericana se inicia con unos principios extraídos de las enseñanzas de pioneros como Peter Johannes Thiel (quien publicó uno de los primeros libros en inglés, traducido del original alemán) y de Henry Edward Lahn, que cambió su nombre por el más americanizado de Lane, y cuyos libros se pueden encontrar aún en los EE.UU. Lane, de origen austríaco, empezó rápidamente a trabajar como iridólogo en el Kosmos Sanitarium de Evanston, en Illinois. Sucedía a principios de siglo, hacia los años veinte, cuando en EE.UU. existían fuertes corrientes renovadoras de la Medicina, como la Medicina Ecléctica del Dr. King. Los discípulos más directos de Lane fueron Henry Lindlahr y la mayoría de las siguientes generaciones de iridólogos, como McLain, Haskell Kritzer, Collins, Hutchens, Bernard Jensen, John Arnold, Harry Wolff, etc. se han inspirado en sus teorías. Henry Lindlahr era el adalid de la «crisis curativa», y opinaba que toda enfermedad aguda es un esfuerzo de limpieza propio y natural del organismo. Lindlahr se hizo famoso en EE.UU. como médico naturista trabajando en el Nature Cure Sanitarium de Chicago, que él mismo fundó. Su primer libro se publicó en 1913 (Nature Cure, Philosophy and Practice), y su excelente libro de diagnóstico por el iris apareció en 1919. Estos autores americanos iniciaron una Iridología práctica, algo lejana del cientificismo, pero que daba excelentes resultados.

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Altersbeschränkung:
0+
Veröffentlichungsdatum auf Litres:
13 November 2024
Umfang:
475 S. 226 Illustrationen
ISBN:
9788416267286
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Bookwire
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