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FABULACIONES EN PROSA


CUADERNOS DE OBRA FUNDAMENTAL

Responsable literario: Francisco Javier Expósito

Diseño y cuidado de la edición: Armero Ediciones

Conversión a libro electrónico: Criteri Digital i Multimèdia, S.L.

© Fundación Banco Santander, 2014

© De la introducción, Alberto Díaz-Díaz

© De los textos, Herederos de Gastón Baquero 2014

ISBN: 978-84-92543-56-4

Reservados todos los derechos. De conformidad con lo dispuesto en el artículo 534-bis del Código Penal vigente, podrán ser castigados con penas de multa y privación de libertad quienes reprodujeren o plagiaren, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica fijada en cualquier tipo de soporte sin la preceptiva autorización.

Í N D I C E

Alberto Díaz-Díaz

[ II ] PRÓLOGO

[ 19 ] BIBLIOGRAFÍA

[ 25 ] PROCEDENCIA DE LOS TEXTOS

Gastón Baquero

FABULACIONES EN PROSA

[ 31 ] SOBRE AUTOANTOLOGÍA O AUTOSELECCIÓN DE POEMAS

[ 33 ] COMENTARIOS LITERARIOS

[ 53 ] SYMPOSIUM SOBRE PAUL VALÉRY

[ 59 ] PARÉNTESIS PARA HABLAR DE GOETHE

[ 65 ] NOTA SOBRE LA MUERTE DE FARINELLI

[ 69 ] PALABRAS ANTE EL BUSTO DE VICTOR HUGO

[ 75 ] GEORGE BERNARD SHAW: VIAJERO AL MUNDO DE LAS SOMBRAS

[ 81 ] NOTA EN EL CENTENARIO DE GOGOL

[ 85 ] EL PROFESOR JULIÁN MARÍAS

[ 89 ] PRIMERA NOTA EN LA MUERTE DE THOMAS MANN

[ 93 ] SEGUNDA NOTA SOBRE THOMAS MANN: EL FIN DE UNA ÉPOCA

[ 97 ] EN EL CENTENARIO DE LA MUERTE DE SØREN KIERKEGAARD

[ 105 ] BARRÈS Y ESPAÑA

[ 111 ] LITERATURA Y PERIODISMO

[ 117 ] CLAUDEL, O EL RETORNO A LA GRANDEZA

[ 123 ] SAN PABLO: EL RENACIMIENTO POR EL ESPÍRITU

[ 129 ] LA TRAYECTORIA MORAL DE ALBERTO SCHWEITZER

[ 133 ] SOMERSET MAUGHAM: VOLUNTARIO DE LA SEGUNDA DIVISIÓN

[ 139 ] EL PERÚ A LA LUZ DEL INCA

[ 143 ] DON MANUEL, EN AMÉRICA

[ 145 ] MENÉNDEZ PIDAL HISTORIADOR (I)

[ 149 ] NACIMIENTO DE SIMÓN BOLÍVAR

[ 153 ] SANTA TERESA, DOCTORA DE LA HISPANIDAD

[ 157 ] NAVIDAD: ¿HIJO DEL HOMBRE O HIJO DE DIOS?

[ 161 ] LA BATALLA DE CARABOBO

[ 165 ] TRES CLÁSICOS DE AMÉRICA: BELLO, GUTIÉRREZ, CARO

[ 177 ] BAJAS EN LA CULTURA EUROPEA

[ 179 ] ¿DEBEMOS CELEBRAR EL QUINTO CENTENARIO?

[ 181 ] LO NEGRO Y LO DORADO DE LA COLONIZACIÓN DE AMÉRICA

[ 183 ] MARTÍN ALONSO PINZÓN, DESCUBRIDOR DE PUERTO RICO

[ 191 ] LA VERDADERA MANUELITA SÁENZ

[ 195 ] EL NACIMIENTO, HECHO HISTÓRICO

[ 199 ] DE SAN SALVADOR A AYACUCHO

[ 205 ] UNA CARTA DE GASTÓN BAQUERO A SIMONE LERCH

Alberto Díaz-Díaz

[ 207 ] COLOFÓN POÉTICO

A mis padres

In memoriam

Alberto Díaz-Díaz

PRÓLOGO

ANTECEDENTES

Crear un marco situacional, circunstancial para la obra de Gastón Baquero se torna una verdadera tortura psicológica. No es que detrás no subyazca un marco histórico y una intención ideológica, como ocurre con todo autor. Se trata de la consecuencia derivada de la contención, del freno internacional arrojado sobre la expresión abierta y clara de la situación de los intelectuales cubanos exiliados. Cuando se trata de iluminar un hecho real, concreto, la ambigüedad no hace sino oponerse a la inspiración. Es la venganza de las musas a la manipulación del producto; el tabú que ronda la manifestación directa del modo de pensar y de estar en el mundo. Con estos condicionamientos es muy difícil andar adelante. En ocasión del suicidio del escritor cubano-norteamericano Calvert Casey en Roma en 1969, Baquero escribió un artículo muy interesante en El Alcázar (10 de junio de 1969), titulado «En la muerte de un escritor desesperado». La síntesis del mismo es explicar la angustia que sufre el intelectual cuando no puede expresar su postura ante el mundo.

Basándonos en las premisas anteriores, sentadas por el propio autor, presentamos el testimonio de ese gran humanista que es el hombre preocupado tanto por los destinos patrios como por los destinos del género humano. Encontrándose ya Baquero en territorio de garantías a la integridad personal, el Diario de la Marina publicó su despedida el 19 de abril de 1959. Allí decía lo siguiente:

Veníamos en silencio, sin escribir, desde la aparición de la censura. Meses y meses previos al desenlace de una etapa histórica, nos vieron callados, y posiblemente interpretados por algunos frívolos o por algunos ciegos apasionados como indiferentes a un dolor patrio o como partícipes de la mentalidad y ejecutoria que producía esos dolores. A cada cual su juicio, su interpretación, su creencia, que sólo puede modificar el tiempo. Es inútil razonar contra los prejuicios.

El objetivo de la presente edición no es analizar la persona de Gastón Baquero, pero ya es tiempo de comenzar a desmitificar aquello que los prejuicios han erigido tan perjudicialmente; hacer todo lo posible por meter en juego a la razón. Las colaboraciones de Baquero en el Diario durante el año 1958 comenzaron a limitarse mucho, hasta llegar a desaparecer por completo el 29 de septiembre de aquel año. La huida de Batista y la consiguiente instauración de los revolucionarios cubanos en el poder no constituyeron un óbice para el regreso del articulista a su oficio. Siguió su silencio hasta romperlo con el escrito que citamos. Más adelante dice:

Las personas de nuestra manera de pensar nos veíamos cada día más arrojadas a un callejón sin salida. Estábamos contra el crimen y la violencia, pero no podíamos irnos con la revolución. Comprendíamos que ya la tragedia cubana avanzaba con violencia arrasadora y que no tenía nada que hacer la voz del periodista, y menos si este pertenecía a la ideología conservadora.

Vale la pena detenerse a reflexionar por qué daña tanto la confesión sincera de ser conservadores. El silencio es la respuesta del noble ante el desmantelamiento del orden que le resulta imposible detener. Callar es una forma digna de protestar. En el mismo texto, Baquero dice: «Cabe la adaptación sinuosa, o el combate. Aquella es innoble y este el absurdo». Es la postura que corresponde al hombre de principios, al partidario de la evolución pacifista y ordenada de los acontecimientos.

Baquero fue el primer intelectual cubano que tuvo que huir para salvar su vida. Era un hombre que se había forjado a sí mismo, lo que llaman en inglés un self-made man, y hoy en todos los idiomas. Erigió su destino y su fortuna de hombre desde el pozo profundo de la extrema pobreza hasta el florecimiento de la «persona realizada». Alcanzó un nivel de vida, lo que se suele llamar una «posición», de un estándar considerable. Perdió todo. Lo que más duele perder no es el desahogo económico. Pesa mucho más el nivel de consideración y estima social alcanzado, el respeto y el prestigio. Descender peldaños desde la cumbre hasta el anonimato crea, no hay que dudarlo, un trastorno de la personalidad.

Esa escisión que sufre todo hombre forzado a abandonar su entorno rigió toda la vida de Gastón Baquero, desde 1959 hasta su muerte en 1997. El hombre fuera del ajetreo social que implica una «posición» añora lo perdido. Los aplausos se reviven en la mente. Es la voz manifiesta de la esquizofrenia que sufre todo exiliado. No hay que ser necesariamente un megalómano para, al menos, intentar revitalizar en la memoria aquellas «viejas glorias» hoy ausentes. El hombre creador o creativo dispone de un gran recurso a su alcance. La imaginación puede proporcionarnos todo aquello de que carecemos en cualquier momento. Es un recurso extremadamente socorrido y verdaderamente económico.

El síntoma más acusado de esta necesidad de repoblar el universo emocional severamente afectado por sus carencias y ausencias lo encontramos en la obra poética de Baquero producida en España. Véase para confirmarlo su libro de poesía Memorial de un testigo (1966). Ahora, el mismo Baquero que desde sus inicios en la poesía trata como tema central la soledad absoluta y el desamparo existencial del ser humano, tan bien expuesto en su magistral poema «El mendigo en la noche vienesa», comienza a hacerse acompañar de una pléyade de hombres egregios. Sin entrar para nada en temas de psicoanálisis, ello representa su deseo de figurar, también, a su tiempo, en el panteón de los hombres ilustres.

Baquero es un híbrido del mestizaje entre África y España. Como producto de una fusión racial, nace ya un hombre dividido entre el mundo euro peo y el mundo africano. El resultado de toda mezcla es disidente por excelencia. La no pertenencia a un grupo definido nos separa de todos por igual y nos hace rebeldes por naturaleza. Ese fue el caso de Gastón Baquero. Y todo trauma marca la biografía de un hombre, que ya sabemos se vuelca directa o indirectamente sobre aquello que se escribe.

Las obsesiones y las carencias de Baquero son el tema de toda su producción literaria. La presente selección no constituye una excepción. Aquí concurren las figuras del mismo retablo universal que puebla su poesía y que también llena sus horas de soledad y añoranzas. Si en su crítica a Memorial de un testigo Guillermo Díaz-Plaja ve, de forma muy clara, la «aterradora soledad» que el poeta vierte sobre el fondo imaginario de sus versos, siguiendo sus escritos y comentarios en prosa podemos apreciar lo mismo.

Ante todo, Baquero necesita aferrarse a una fe. Sólo una profesión de fe puede servirle de lenitivo, de bálsamo amortiguador de sus múltiples heridas internas, arraigadas en lo profundo de su alma escindida. Siente en su cuerpo drenado por la hemorragia —léase sufrimientos— los clavos que atravesaron el cuerpo de Cristo. Esta identificación del dolor propio con los padecimientos de quien él considera el Redentor de la Humanidad le impele a justificar históricamente el Nacimiento de Cristo —al menos a intentar buscarle una condición de hecho histórico—. De ahí pasa a exaltar los valores espirituales de san Pablo o santa Teresa, y no se contenta con ello; el «prurito espiritual» le lleva a mostrar una obra filantrópica llevada a cabo por Alberto Schweitzer. Los beneficiados por esa obra son africanos. Aquí brota a la superficie, de rechazo, otro de los temas perennes del poeta: la cuestión racial.

CRONISTA UNIVERSAL, HUMANISTA Y FABULADOR

Podemos, sin temor a equivocarnos, asociar a Gastón Baquero con aquellos hombres del Renacimiento que encabezaron el humanismo. Tuvo por meta el dominio del conocimiento representado por el quehacer de lo hombres y el protagonismo de Dios. Tarea ambiciosa y plagada de fatigas que suele no encontrar recompensa a los esfuerzos invertidos por el desinterés del hombre hacia su prójimo.

En el año 1960 y bajo el título de «Saint-John Perse, cronista del universo», publicaba Baquero en la revista Índice de Madrid un brillante ensayo que muy bien puede hoy aplicarse a su obra. Nada escapó a su avidez de estudioso y a su compromiso con Dios y la Historia. Las «picardías» de Cristóbal Colón, la maternidad americana de Isabel la Católica, el Descubrimiento,la hispanidad como identidad de un mundo con espíritu y alma propia, la independencia de la América hispana como continuidad de la reafirmación y la razón de ser de España; todo adquiere dentro de su creación un tono de integridad, de asunción de la responsabilidad que permite el avance hacia formas de progreso que buscan la unidad y el desarrollo de los vínculos y nexos del hombre. Parece no querer dejar nada inconcluso, no ser indiferente ante nada que concierna al género humano y a su relación con Dios.

Este cultivador de la estética de la rosa fertilizó su formación en contacto directo con los grandes maestros de América y Europa —especialmente los de España—. Se acercó a todos los que podían enriquecer su patrimonio cultural y aplacar su sed de aprender. Con profusión hace gala de su memoria al recordar a los exiliados españoles. Nos habla de la llegada y participación cultural en La Habana de figuras como Ramón Menéndez Pidal,María Zambrano, Rafael Marquina, Juan Chabás, Pedro Salinas, o el omnipresente Juan Ramón Jiménez. Algunos de ellos concurren en el presente volumen para contribuir al homenaje a Paul Valéry.

Si los nombres anteriores iluminan sus fuentes hispanas, los que les siguen provienen de todo el mundo. Estas páginas retratan varias épocas, son una diacronía de aconteceres humanos que pasan de un siglo a otro y de un país a otro con la espontaneidad de lo que no conoce fronteras. La promiscuidad que caracteriza a un espíritu auténticamente universal reúne figuras de relieve internacional y atemporales, junto a exponentes de carácter local,pero que pusieron sus esfuerzos al servicio del desarrollo de la conciencia y del espíritu del hombre. Goethe, Bernard Shaw, Paul Claudel, Andrés Bello,Miguel Antonio Caro, Thomas Mann, Søren Kierkegaard, Victor Hugo,Farinelli, son tan sólo una muestra mínima de un interés y unas fuentes inextinguibles. ¡Qué fuerza para poetizar el encuentro con estos grandes del mundo literario! No deja fuera la labor de académicos, de historiadores, de estudiosos ni artistas; Julián Marías, Manuel Gómez Moreno, etc. Visita todos los períodos históricos con la familiaridad de un asiduo. Ello demuestra un elevado consumo de lectura que ha sido perfectamente digerido.

La otra gran virtud de este humanista e hispanista de raigambre es su capacidad para fabular. Nos presenta los hechos históricos envueltos en un halo de atractivo misterio y mágica fascinación. Es la técnica de la fábula aplicada al ensayo. De la mano de Baquero disfrutamos con igual fruición del magisterio ejercido por Caro, Bello y Gutiérrez que de la esencia de la herencia humanística legada por Farinelli, o nos deleitamos en las crónicas de los aconteceres del Descubrimiento con la figura de Cristóbal Colón gravitando en medio del rigor histórico. No digamos ya el carácter de aventura rica en descripciones y minuciosidad de detalles con que describe las batallas libradas por la independencia de América; la cronología de Bolívar o la aún más amena presentación de la figura de Manuela Sáenz.

Un estudioso en profundidad de la obra de Gastón Baquero no tarda en percatarse de que sus escritos en prosa no son otra cosa que una extensión de sus poemas. Hablamos, pues, de poetizaciones en prosa. No tenemos más que constatar cómo sus grandes temas de recurrencia: literatura, historia, religión, filosofía, música, etc., se reiteran o se recrean tanto en sus versos como en sus ensayos. Damos el título de algunos poemas representativos de las temáticas redundantes de la obra de Baquero que de modo directo o indirecto se tratan en esta recopilación: «Nacimiento de Cristo», «Brandeburgo 1526», «El galeón», «Pequeña elegía para Rafael Marquina», «Manuela Sáenz baila con Giuseppe Garibaldi el rigodón final de la existencia». Citemos ahora ejemplos de ensayos relacionados que se recogen en la presente obra: «Navidad: ¿Hijo del hombre o hijo de Dios?», «El Nacimiento, hecho histórico», «Martín Alonso Pinzón, descubridor de Puerto Rico», «Nacimiento de Simón Bolívar», «La verdadera Manuelita Sáenz». La ilustración dada basta para presentar el objetivo y contenido de este trabajo, que no es otro que ofrecer una nueva muestra de la capacidad poetizadora de Baquero. Sirva como puntual homenaje al centenario de su nacimiento.

A. D.-D.

BIBLIOGRAFÍA

POESÍA

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Gastón Baquero, la patria sonora de los frutos: antología poética, selección y prólogo de Efraín Rodríguez Santana, La Habana, Letras Cubanas, 2001.

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ENSAYO

Pro-defensa del derecho de propiedad: tres artículos y una sola idea, La Habana, 1945.

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La Enciclopedia de Cuba, coordinada por Gastón Baquero, San Juan (Puerto Rico), Enciclopedia y Clásicos Cubanos, 1973. «Tres siglos de prosa en Cuba» (tomo 2: Prosa y teatro); «La novela cubana del sigloXIX» (tomo 3: Novela. Costumbrismo); «El negro en Cuba» (tomo 6: Prosa de guerra. Sociedad. Filosofía); «La charada china: una de las magias o poetizaciones de la realidad» (tomo 8: Geografía. Folklore. Educación. Economía); «La mítica ciudad llamada La Habana» (tomo 9: Municipios: Pinar del Río, La Habana).

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De Góngora a Juan Ramón Jiménez, edición de Alberto Díaz-Díaz, Saarbrücken, Editorial Académica Española, 2013.

LIBROS PROLOGADOS POR GASTÓN BAQUERO

RUBINOS, José, Selección de cien artículos y ensayos cortos, La Habana, Úcar García Editores, 1957.

MARTÍNEZ ARIZALA, Aurelio, Un infierno rojo en el Caribe. Los crímenes monstruosos en la Cuba comunista, Madrid, Servicio Exterior del Libro Actual, 1962.

BARBA, ANTONIO, Cuba, el país que fue. Unos recuerdos, Barcelona, Maucci, 1964.

TOUS, Adriana, La poesía de Nicolás Guillén, Madrid, Ediciones de Cultura Hispánica, 1971.

La fiesta innombrable (antología), edición de Víctor Manuel Mendiola y Luis Soto, México D. F., El Tucán de Virginia, 1972.

BRULL, Mariano, La casa del silencio, Madrid, Ediciones de Cultura Hispánica, 1976.

ALDAYA, Alicia G. R., La narrativa de Hilda Perera, Madrid, Playor, 1978.

LLERANA, Edith, Las catedrales del agua, Madrid, Playor, 1981.

PÉREZ CISNEROS, Enrique, La abolición de la esclavitud en Cuba, Tibás (Costa Rica), Litografía e Imprenta LIL, 1987.

MARTÍ, José, La edad de oro, Madrid, Mondadori España, 1990.

LEZAMA LIMA, José, La Habana. JLL interpreta su ciudad, Madrid, Verbum, 1991.

ROSSARDI, Orlando, Los espacios llenos, Madrid, Verbum, 1991.

DE LA SELVA, Salomón, El soldado desconocido, Madrid, Ediciones Libertarias, 1994.

Carbonell Cortina, Néstor, Por la libertad de Cuba. Una historia inconclusa, Miami, Ediciones Universal, 1996.

Barba Jacob, Porfirio, La estrella de la tarde, edición de Ángel Luis Vigaray, Madrid, Huerga & Fierro Editores, 2002.

BIBLIOGRAFÍA COMPLEMENTARIA

DÍAZ-DÍAZ, ALBERTO, Destellos y desdén (Biografía de Gastón Baquero), Madrid, ADVICIUM, 2008.

——, Luces y tinieblas (Biografía de Gastón Baquero), Saarbrücken, Editorial Académica Española, 2012.

VV. AA., Entrevistas a Gastón Baquero, Madrid, Betania, 1998.

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