Buch lesen: "Tratados filosóficos y autobiográficos"

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BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 301


Asesor para la sección griega: CARLOS GARÍA GUAL .

Según las normas de la B. C. G., la traducción de este volumen ha sido revisadas por DAVID HERNÁNDEZ DE LA FUENTE .

© EDITORIAL GREDOS, S. A. U., 2008

López de Hoyos, 141, 28002 Madrid.

www.editorialgredos.com

Este trabajo ha sido elaborado en el marco del Proyecto financiado por la DGICYT Estrategias retóricas en la oratoria griega, BFF-2000-1304.

REF. GEBO384

ISBN 9788424933326.

INTRODUCCIÓN

Entre los médicos antiguos Galeno ocupa un puesto singular por varias razones: por su inmensa producción científica, por el sistema médico que propugnó y que durante siglos fue la base de la enseñanza médica y por su propensión a informar detalladamente a sus lectores acerca de su persona y de su obra. La obra de Galeno es de carácter enciclopédico. Abarca prácticamente todas las ramas de la medicina e incluye la lógica, la filosofía y la filología. Precisamente su prolijidad como escritor es uno de los factores que explican la enorme influencia que ejerció tanto en el mundo bizantino y en el Oriente árabe como en la Edad Media occidental.

En las últimas décadas el interés por Galeno ha abandonado un tanto la perspectiva médica para centrarse en aspectos menos conocidos de su doctrina, especialmente su práctica clínica, su epistemología y su concepción religiosa y filosófica. Los estudiosos tratan ahora de conocer mejor la biografía del médico de Pérgamo, a sus contemporáneos y las prácticas médicas del momento, con el fin de situarle adecuadamente en la sociedad y en el contexto histórico y cultural en el que desarrolló su actividad científica e intelectual 1 . A este renovado interés por la figura de Galeno responde la traducción de los tratados que aquí se ofrece.

El presente volumen reúne diversas obras de Galeno de carácter variopinto que tienen, sin embargo, en común el hecho de no ser escritos técnicos de medicina, sino tratados de carácter deontológico, doxográfico, biográfico y filosófico. La Exhortación a la medicina, Que el mejor médico es también filósofo y Sobre las escuelas de medicina se centran en la concepción que Galeno tenía del médico y la medicina y abogan por una estrecha conexión entre la educación, la práctica y la virtud y por la defensa de la libertad intelectual. Los tratados Sobre mis libros, Sobre el orden de mis libros y Sobre el pronóstico son de corte autobiográfico. En ellos encontramos abundantes noticias sobre acontecimientos y experiencias personales que abarcan desde la juventud de Galeno hasta su vejez y que nos permiten tanto reconstruir su vida y su carrera médica como valorar la posición y renombre que alcanzó en la sociedad de su tiempo. Los escritos Sobre mis propias opiniones y Sobre la mejor doctrina ayudan a entender el sistema filosófico de Galeno y a interpretar en una nueva dimensión su eclecticismo y sincretismo filosófico. Finalmente, Sobre los sofismas del lenguaje refleja el interés del médico de Pérgamo por la lógica, el lenguaje y la necesidad de precisión terminológica.

Que Galeno era muy proclive a dar información sobre su propia vida se deja ver claramente en los tratados traducidos en este volumen. La información que nos ofrece sobre su vida y su entorno da pie a hacer en estas páginas introductorias dos tipos de consideraciones: 1, hasta qué punto la imagen que Galeno transmite de sí corresponde a la realidad; y 2, su relación con el movimiento cultural de la Segunda Sofística.

Comenzando por el primer punto, hay que decir que Galeno se presenta a sí mismo como un médico sobresaliente en su época y muy superior a sus colegas. Pero esta imagen parece a primera vista difícilmente conciliable con la opinión que sus contemporáneos pudieron haberse formado de él, sobre todo a la luz de la escasez de referencias al médico de Pérgamo por parte de escritores de su época. Esto y el total silencio que sobre él y sus avances guardan los médicos latinos anteriores al S. V d. C. han hecho que John Scarborough pusiese en duda la reputación de Galeno en su época y en los años posteriores aduciendo que tales datos indicarían que no desempeñó un papel determinante en la mitad latina del Imperio Romano tanto como en el Oriente griego y que el triunfo de Galeno entre sus coetáneos fue reconocido sólo gradualmente y no enteramente aceptado hasta mediados del s. IV d. C., es decir, más de cien años después de su muerte 2 acaecida con seguridad después del año 204 3 . Concretamente, Oribasio es el primer autor griego que hace ‘uso’ de los escritos de Galeno, cuando ca . 360 d. C. acompañó al emperador Juliano a Galia como médico de cabecera y bibliotecario y allí compiló a instancias del emperador un epítome de las obras de Galeno en su Sinopsis médica 4 .

En vano buscamos en otras fuentes contemporáneas a Galeno una referencia a él, pero el silencio más significativo es el del emperador Marco Aurelio, que habiendo sido paciente de Galeno en ningún momento lo menciona en sus Meditaciones , una obra que contiene varios pasajes referidos a la medicina. Fuera del corpus galénico, la única mención al médico de Pérgamo es el elogio que le dedica Ateneo en el prefacio del Banquete de los eruditos I 2e, en donde se dice: «Galeno ha publicado más obras de filosofía y medicina que ninguno de sus predecesores». Pero Scarborough 5 sostiene que este encomio procedería de un interpolador bizantino, ya que el prefacio del Banquete de los eruditos es un epítome elaborado en torno al año 1000 —la época del léxico de la Suda —. También resulta llamativo que Eusebio, en su Historia eclesiástica V 28, 13-14, presente a Galeno sólo como filósofo y crítico textual y nunca como médico 6 .

Esta tesis sobre la escasa fama de Galeno entre sus contemporáneos ha sido rebatida por Vivian Nutton 7 , quien, gracias principalmente al testimonio de Alejandro de Afrodisias y de ciertos papiros ha demostrado que la alta estima en la que Galeno tenía sus logros y la imagen que nos transmite de sí mismo como un médico destacado entre sus contemporáneos y sucesores en conocimiento y lucidez no es producto del autoengaño de un ególatra o de la fantasía de escritores griegos tardíos, sino que tiene su origen en opiniones contemporáneas. Y de ellas se deduce que Galeno era un hombre enormemente reconocido en las disciplinas filosófica y médica, al menos en el mundo griego.

En cuanto a la relación de Galeno con la Segunda Sofística, hay que señalar que Galeno dedicó doce años exclusivamente a su formación médica y ello gracias a los medios económicos y materiales que su padre Nicón puso a su disposición. El acceso a la mejor educación —en diversas escuelas médicas y filosóficas y en lugares tan distantes como Roma, Alejandría o Asia Menor— es uno de los principales argumentos esgrimidos por la crítica moderna 8 para subrayar la posición singular de Galeno frente a la mayoría de sus colegas médicos y su dependencia de la tradición cultural cultivada por los representantes de la Segunda Sofística. En favor de esa dependencia intelectual cuentan otros factores como son la pertenencia a una clase privilegiada de la sociedad, los debates mantenidos con filósofos de diferentes escuelas o las demostraciones anatómicas públicas que llevó a cabo y a las que acudían representantes de la vida política e intelectual de Roma.

Es mérito de Jutta Kollesch 9 el haber intentado contextualizar las noticias que tenemos sobre la biografía de Galeno en el ámbito de la Segunda Sofística 10 . En relación con este movimiento cultural y literario se pone, por ejemplo, la actividad literaria de Galeno y sus intereses no sólo médicos, sino también filosóficos y filológicos, si bien hay que subrayar que desde el punto de vista estilístico el griego utilizado por nuestro autor buscaba ante todo la claridad de expresión (saphḗneia) y se distanciaba de las sutilezas lingüísticas propias de los sofistas y de su aticismo exagerado 11 .

Galeno comparte asimismo con los representantes de la Segunda Sofística su afán por hacer carrera. Esta ambición le llevó a Roma, ya que, aunque en Sobre la facultad de los medicamentos purgantes 2, asegura que su elección por la capital imperial se debe a que su enorme población le ofrecía un interesante campo de trabajo en medicina, allí podía conocer a personas de enorme influencia política, afirmar su posición frente a los otros médicos y ganarse un puesto apetecible y prestigioso en la sociedad 12 . En varios pasajes de Sobre el pronóstico 13 Galeno cuenta lo arduo que era para un médico hacerse un nombre en Roma. Él logró tan difícil objetivo en poco tiempo gracias a la protección que recibió de su compatriota y maestro Eudemo, el cual se puso en sus manos con motivo de una enfermedad y le ensalzó después entre todos sus conocidos. De este modo tuvo acceso a las clases más altas de la sociedad romana, cónsules, senadores y emperadores.

Con todo, la relación de Galeno con las personalidades más influyentes de su tiempo fue principalmente de tipo médico. A diferencia de los sofistas, Galeno nunca ocupó un puesto público y, aunque pertenecía a una familia de la alta sociedad de Pérgamo cuya fortuna le permitió llevar una vida desahogada y hasta proporcionar ocasionalmente ayuda a sus colegas necesitados 14 , lo cierto es que no procedía de la más rica aristocracia de Pérgamo ni hizo nunca donativos generosos a su ciudad natal, como sí era costumbre entre los sofistas.

Galeno se distancia de la Segunda Sofística sobre todo en su relación con la tradición, y en especial con Hipócrates 15 : la medicina hipocrática no desempeña para Galeno ningún papel, por ejemplo, en su concepción patológicohumoral. Por ello, la reivindicación del médico de Cos y el intento de consensuar las opiniones de aquél con las suyas propias sólo se explica por su sensibilidad hacia una tradición histórica que le enseñó a ver en Hipócrates el fundador de la medicina científica. Galeno nunca se vio a sí mismo como un innovador, sino, antes bien, como un continuador de la tradición médica hipocrática y helenística. Ello le convierte a menudo en historiador y doxógrafo de las doctrinas médicas y filosóficas y, aunque a menudo distorsiona el pensamiento de sus adversarios y lo interpreta de manera tendenciosa —especialmente el de los médicos contemporáneos, a los que nunca menciona, excepto para rebajarles, subrayar sus errores y ocasionalmente ofrecerles consejo—, su papel en la transmisión del conocimiento médico es determinante.


1 Cf. A. DEBRU , «Galen», en Le Savoir Grec: Dictionnaire critique , París, 1996 (cito por la versión inglesa de esta obra: J. BRUNSCHWIG , G. E. R. LLOYD [eds.], Greek thought. A guide to classical knowledge , Londres, 2000, págs. 618-630, en esp. 628). Hay también traducción española: El saber griego. Diccionario crítico , Madrid, 2000.

2 J. SCARBOROUGH , «The Galenic Question», Sudhoffs Archiv 65 (1981), 1-31, en esp. págs. 18-21.

3 Cf. V. NUTTON , «Galen ad multos annos», Dynamis 15 (1995), 25-39, para los argumentos en favor de esta fecha, que podría posponerse hasta el año 216.

4 Epítome que todavía estuvo a disposición del patriarca FOCIO (cf. Biblioteca , cod. 216), pero que hoy se ha perdido.

5 «The Galenic Question», cit., pág. 20.

6 La razón, según J. SCARBOROUGH , «The Galenic Question», cit ., pág. 17, está en que sus teorías sobre los humores, los elementos, las cualidades, las tres partes del alma y los pneúmata se basan ampliamente en Platón, Aristóteles y Posidonio y a que Galeno utiliza para exponerlas la terminología técnica de esos filósofos. R. WALZER , Galen on Jews and Christians , Oxford, 1944, 1949, págs. 75 sigs., recuerda que EUSEBIO , Historia eclesiástica V 28, 7 insiste en el carácter eminentemente filosófico de la obra de Galeno al responsabilizarle en parte de los orígenes de la herejía teodotiana.

7 V. NUTTON , «Galen in the eyes of his contemporaries», Bulletin of the History of Medicine 58 (1984), 315-324 (reproducido con la misma paginación en V. NUTTON [ed.], From Democedes to Harvey. Studies in the History of Medicine , Londres, 1988).

8 Desde G. W. BOWERSOCK , Greek Sophists in the Roman Empire , Oxford, 1969, en esp. págs. 59-75, hasta los más recientes trabajos de J. SCARBOROUGH , «On Ballester’s Galen: An extended review», Episteme 1 (1975), 23, n. 9, y V. NUTTON (ed.), Galeni De Praecognitione. Galen On Prognosis (Corpus Medicorum Graecorum V 8, 1), Berlín, 1979, en su comentario a Sobre el pronóstico, passim .

9 J. KOLLESCH , «Galen und die Zweite Sophistik», en V. NUTTON (ed.), Galen: Problems and Prospects. A collection of papers submitted at the 1979 Cambridge Conference , Londres, 1981, págs. 1-11.

10 Recientemente ha reexaminado el asunto H. VON STADEN , «Galen and the ‘Second Sophistic’», en R. SORABJI (ed.), Aristotle and after , Londres, 1997, págs. 33-54, cuyo punto de partida es el análisis del lenguaje técnico utilizado por Galeno para describir sus demostraciones anatómicas públicas.

11 Para el problema del aticismo en Galeno, cf. I. VON MÜLLER , «Galen als Philologe», Verhandlung der 41. Versammlung deutscher Philologen und Schulmänner, München, 1891 , Leipzig, 1892, págs. 80-91, en esp. págs. 85 sigs.; B. P. REARDON , Courants littéraires grecs des IIe et IIIe siècles après J. C. , París, 1971, págs. 62 y 88 y V. NUTTON (ed.), Galeni De Praecognitione , cit., págs. 61 sigs.

12 Cf. J. KOLLESCH , «Galen und die Zweite Sophistik», cit., pág. 6.

13 Corpus Medicorum Graecorum V 8, 1: 68, 3-72, 12; 92, 23-26.

14 Cf. M. MEYERHOF , «Autobiographische Bruchstücke Galens aus arabischen Quellen», Sudhoffs Archiv für die Geschichte der Medizin 22 (1929), 72-86, en esp. pág. 84.

15 Cf. J. KOLLESCH , «Galen und die Zweite Sophistik», cit., págs. 8-9, y sobre todo G. HARIG , J. KOLLESCH , «Galen und Hippokrates», en L. BOURGEY , J. JOUANNA (eds.), La collection hippocratique et son rôle dans la l’histoire de la médecine. Colloque de Strasbourg (23-27 octobre 1972) , Leiden, 1975, págs. 257-274.

I

EXHORTACIÓN A LA MEDICINA


INTRODUCCIÓN

Galeno se dirige en esta obra a sus jóvenes discípulos para aconsejarles y animarles a escoger alguna de las artes y oficios nobles, de entre los que destaca la medicina. El opúsculo es por tanto una loa de la medicina como la mejor de las artes y presenta las características de una obra de género protréptico 1 . En un primer momento este género esencialmente parenético tenía como objetivo explícito ganarse al estudiante para la filosofía o para la elección de una escuela filosófica particular, pero terminó por referirse a todas las artes 2 y se vio rápidamente desarrollado por la apologética cristiana 3 .

La elección del género exhortativo para la composición del tratado no es casual. Grandes oradores contemporáneos de Galeno como Luciano, Polemón o Elio Aristides lo cultivaron en una época presidida por el afán de paideía y por la corriente cultural de la Segunda Sofística. En las escuelas y en las calles era posible oír a personajes muy variados defendiendo oralmente sus teorías y los propios emperadores romanos protegían a los rétores y creaban cátedras de oratoria. Todo ello animó seguramente a Galeno a dar cabida en su producción literaria al género parenético como forma de expresión, tan distinto del tono estrictamente expositivo de sus obras médicas.

Galeno comienza su exhortación comparando al hombre con los animales (cap. I ). Admite que éstos poseen en alguna medida la facultad racional pero niega que hayan llegado a la fase mental que permite a los hombres recordar, relacionar y aprender tanto las artes propias de los animales —el arte de tejer de las arañas, el de modelar de las abejas—, como las de los dioses —el arte médica de Asclepio, el arte del arco, de la adivinación y de la música de Apolo— o las que crean ellos mismos —la geometría, la astronomía, la filosofía—. La diferencia con los animales la marca el hecho de que el hombre es capaz de practicar un arte aprendido de los dioses. Los siguientes capítulos de la exposición (caps. II -V ) contraponen a la diosa Fortuna con el dios Hermes. A la primera, que proporciona bienes mezquinos y caducos, se habían acogido muchos hombres en la época imperial, un período marcado por enormes inseguridades. Hermes, por el contrario, es el artífice de todas las artes y el patrón de las profesiones más expuestas y arriesgadas. En esta actitud de rechazo del azar y la fortuna se pone de manifiesto el carácter científico y racionalista de Galeno, que se opone a las corrientes y soluciones irracionales nacidas ya con el helenismo.

A continuación (caps. VI-IX) se enumeran los valores por los que suelen luchar los hombres —riqueza, nobleza, belleza, fuerza física— y se concluye que todos ellos son inseguros y falaces y que la persona sensata se dedicará al ejercicio de un arte. En realidad, la contraposición entre los bienes del alma, verdaderos y duraderos, y los bienes exteriores o de la fortuna es tradicional en los textos de corte exhortatorio, lo que apunta a la existencia de un género protréptico netamente codificado y con referencias obligadas a un conjunto de temas recurrentes 4 . En este punto, Galeno expone sus críticas a la actividad de los atletas (caps. X-XIV), ya que buscando alcanzar con ella fuerza física, belleza, riqueza y gloria algunos jóvenes anteponen equivocadamente el ejercicio atlético al aprendizaje de cualquier otro oficio 5 . Galeno se refiere aquí de forma pormenorizada a los hábitos insanos de los atletas, de cuyas actividades tenía buen conocimiento por haber sido él mismo médico de gladiadores 6 .

El tratado finaliza con la exhortación de que para conseguir riquezas de manera segura y digna se debe practicar algún arte que pueda conservarse toda la vida, preferentemente las artes «liberales» y «respetables», y entre ellas la mejor, la medicina. Las razones de la clasificación que propone Galeno de la medicina entre las artes liberales y nobles no aparecen expuestas en este tratado pero pueden deducirse de otras obras suyas: según A. M. Ieraci Bio 7 , la anatomía —considerada como el fundamento de su medicina— permite al médico tener una visión precisa de la estructura de los órganos y de las funciones de las partes, percibir el orden providencial y racional de la naturaleza y alcanzar el dioti de raíz aristotélica, el nivel causal. Este importante paso otorga a la medicina el acceso al plano del discurso teórico general, que se había convertido en patrimonio exclusivo de las escuelas filosóficas. Por otra parte, la idea de que el alma está estrechamente ligada al cuerpo y que las facultades anímicas dependen de los temperamentos del cuerpo —que se pueden corregir mediante la dieta, el clima y el ambiente físico 8 — permite a la medicina superar la subordinación postplatónica que la hacía depender de la filosofía y la convierte a ella y al médico en poseedores del control tanto de la salud física como de la moral.

El principal problema que presenta la transmisión de la Exhortación a la medicina se refiere a su título original y al carácter completo o incompleto de la obra. Dado que no se conservan manuscritos griegos de este tratado, la editio princeps aldina, aparecida en Venecia en 1525, cobra especial relevancia a la hora de establecer el texto. Ésta porta el epígrafe Galēnoû paraphrástou toû Mēnodótou protreptikòs lógos epì tàs téchnas , es decir, «Exhortación a las artes de Galeno, el parafrasta de Menódoto». El nombre de Menódoto se refiere con toda seguridad al fundador de la corriente empírica Menódoto de Nicomedia, ya que el propio Galeno menciona la Exhortación a la medicina en el capítulo 9 de su índice bibliográfico Sobre mis libros entre las obras dirigidas contra los empíricos.

Para Adelmo Barigazzi 9 no hay duda de que la Exhortación a la medicina que conservamos es el fragmento o primera parte de una obra más extensa en la que tras un encomio general a las artes seguía una exhortación específica a la medicina. En esta segunda parte de la obra habría muy probablemente reflexiones contrarias al punto de vista de Menódoto (quizás referentes al estudio de la anatomía y la fisiología, que para los médicos empíricos eran aspectos inútiles para el arte médica), lo que explicaría la aparición del nombre de este médico en el título de la obra. La transición entre las dos partes estaría asegurada por el pasaje final del texto, consagrado a la división entre artes liberales y artes mecánicas o manuales, y por las últimas palabras de Galeno, que se propone indicar «a continuación» los motivos por los cuales la medicina es superior al resto de las artes. A. Barigazzi cree que el opúsculo Que el mejor médico es también filósofo , u otro muy similar a éste, constituía la segunda parte de la Exhortación a la medicina , mientras P. N. Singer propone que la segunda parte del tratado podría ser la obra A Trasíbulo, sobre si la salud depende de la medicina o de la gimnástica 10 .

Lo que sí es cierto es que la pérdida de esta segunda parte de la obra, consagrada al estudio de la medicina, era ya un hecho en el s. XII , dado que un manuscrito árabe de esa época conserva una traducción de un sumario que se refiere solamente a la primera parte del tratado. En cambio, el gran médico y traductor Hunain ibn Ishaq (808-873) sí parece haber conocido el texto completo 11 .

La restitución de las palabras del título ep’ iatrikḗn , exhortación «a la medicina», en lugar de epì tàs téchnas , «a las artes», se debe al editor G. Kaibel, en su edición del texto de 1894, el cual se basó en el testimonio del propio Galeno en su ya mencionado tratado Sobre mis libros y en el de San Girolamo, alrededor de doscientos años después de Galeno, que cita al médico de Pérgamo con las palabras dicit in Exhortatione medicinae 12 . El plural epì tàs téchnas , que aparecía con seguridad en la tradición manuscrita 13 , habría surgido después de la pérdida de la segunda parte del tratado y a fin de que el título se correspondiese con el contenido de la parte conservada.

Queda, sin embargo, por explicar cómo puede admitirse que Galeno haya compuesto una ‘paráfrasis’ de un escrito de su adversario Menódoto, algo que se comprende mejor si la redacción de la Exhortación a la medicina se enmarca en la polémica contra los empíricos. Según Barigazzi, Menódoto habría escrito una exhortación al arte médica dirigida a los jóvenes y Galeno le habría respondido —éste podría ser el sentido del término ‘parafrasta’— contraponiéndole su Protréptico . Pero dado que no parece probable que Galeno se haya contentado con parafrasear, otros estudiosos han propuesto que el término paraphrástou fue añadido posteriormente para precisar la relación poco clara entre Galeno y Menódoto 14 , y hay quien, como Kaibel, opina que la palabra en cuestión procede de una corrupción y que el texto original sería 〈katà 〉 toû deîna toû Mēnodótou . En cualquier caso, el título de la obra que se lee en la edición aldina hace suponer que existió una relación de algún tipo entre el Protréptico de Galeno y un tratado de Menódoto.

En cuanto a la historia del texto 15 , ya se ha señalado que no se conservan manuscritos griegos de la Exhortación a la medicina . Tampoco existen traducciones latinas antiguas del tratado 16 . La transmisión textual se escinde en dos ramas: la primera está representada por la edición aldina de 1525 17 , la traducción latina de Erasmo 18 y los fragmentos en griego recopilados por Poliziano. Estos excerpta , transmitidos en el códice Monaquensis lat . 807 19 , fueron juzgados de extraordinaria importancia por su editor Pesenti 20 , aunque en realidad no son de ninguna ayuda para la reconstitución del texto griego, ya que Poliziano parece haber utilizado el mismo códice que sirvió de modelo para la edición aldina 21 , un manuscrito propiedad del humanista Lianoro Lianori (ca . 1425-1478) y que fue prestado a Poliziano por Girolamo Ranuzzi.

La segunda rama de la transmisión está representada principalmente por las notas manuscritas de John Caius (1510-1573) en un ejemplar de la edición de Basilea, las lecturas atribuidas al llamado codex Adelphi 22 por Theodore Goulston (1572-1632) en su edición londinense aparecida póstumamente en 1640 23 y la traducción latina de Ludovico Bellisario, un médico humanista de Módena del s. XVI , que tradujo con elegancia también las obras Sobre el órgano del olfato y Que el mejor médico es también filósofo 24 . Bellisario siguió básicamente la versión de Erasmo, pero introdujo algunas correcciones buenas al texto de la aldina que le servía de base. La fecha de la versión de Bellisario no se conoce con exactitud, pero seguramente fue elaborada para la primera edición juntina de todo Galeno en latín que se publicó en 1541-42, tres años después de la edición griega de Basilea 25 .

En cuanto a las tradiciones árabe y hebrea, éstas ofrecen ayudas puntuales para la edición del texto. Sabemos que la Exhortación a la medicina fue traducida al siríaco por Hunain ibn Ishaq y al árabe por su sobrino Hubaish ibn alHasan, pero ambas versiones se han perdido y sólo se conserva un sumario anónimo del tratado conservado en el ms. árabe de El Cairo Taymur ahlaq 290, ff. 243-247, del s. XII de nuestra era 26 . Por su parte, el médico y filósofo español del s. XIII Shem Tob Ibn Falaquera, que compuso sus obras en hebreo, tomó citas de esta obra a partir de la traducción árabe 27 .

BIBLIOGRAFÍA

Ediciones y traducciones

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1 El trabajo clásico sobre los protrépticos, que pueden adoptar la forma literaria de un diálogo, una oratio , una carta, una antología, un himno, un aforismo o una biografía, es el de P. HARTLICH , «De exhortationum a Graecis Romanisque scriptarum historia et indole», Leipziger Studien zur classischen Philologie 11 (1889), 207-336. Por su parte, M. D. JORDAN , «Ancient philosophic protreptic and the problem of persuasive genres», Rhetorica 4 (1986), 309-333, ha descrito los tratados protrépticos desde un punto de vista estructural, genérico y retórico. El más famoso de los protrépticos antiguos es el de Aristóteles (cf. I. DÜRING , Aristotle’s «Protrepticus». An Attempt at reconstruction , Göteborg, 1961).

2 El Perípato parece conocer el uso de la exhortación sobre todo a cultivar una téchnē específica. Está atestiguado, por ejemplo, un Protréptico de CAMELEONTE al estudio de la música (cf. F. WEHRLI [ed.], Die Schule des Aristoteles [vol. IX, Eudemo ], Basilea, 1957, Fragms . 3-6, y M. ISNARDI , «Techne», La Parola del Passato 16 [1961], 257-296, en esp. pág. 284, n. 31).

3 En la literatura cristiana el protréptico más conocido es el de BASILIO DE CESAREA , A los jóvenes, sobre el provecho de la literatura clásica .

4 Cf. asimismo PLATÓN , Eutidemo 281B sigs.; ARISTÓTELES , Protréptico, Fragm . 3 ROSS ; EPICTETO , III 22, 27; CICERÓN , A Hortensio, Fragms . 68-72; PSEUDO PLUTARCO , Sobre la educación de los niños 8; BOECIO , Consolación de la filosofía II 5-7 y III 3-7; JÁMBLICO , Protréptico 5 y 8.