Buch lesen: "Digitalización de la guerra, lo humano, el arte y los espacios urbanos y productivos"

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Digitalización de la guerra, lo humano, el arte y los espacios urbanos y productivos


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Digitalización de la guerra, lo humano, el arte y los espacios urbanos y productivos / Sergio González López, Raúl Hernández Mar y Ryszard Rozga Luter, coordinadores. - - México : Universidad Autónoma Metropolitana, 2021

1a. edición

242 p. : ilustraciones ; 14 x 21 cm

ISBN: 978-607-28-2293-1 epub

T. 1. Sociedad de la información T. 1. Internet de las cosas

TK5105.8857 D54

Primera edición: 2021

DIGITALIZACION DE LA GUERRA, LO HUMANO, EL ARTE

Y LOS ESPACIOS URBANOS Y PRODUCTIVOS

Sergio González López, Raúl Hernández Mar y Ryszard Rozga Luter

(coordinadores)

Diseño de portada: Daniel Domínguez Michael

D.R. © 2021, Sergio González López, Raúl Hernández Mar

y Ryszard Rozga Luter (coordinadores)

D.R. © 2021, Universidad Autónoma Metropolitana

Prolongación Canal de Miramontes 3855

Ex Hacienda San Juan de Dios, Alcaldía de Tlalpan

14387, Ciudad de México

Unidad Lerma/División de Ciencias Sociales y Humanidades

Avenida de las Garzas núm. 10

Col. El Panteón, 52005, Lerma Estado de México

Consejo Editorial de la División de Ciencias Sociales y Humanidades

<cedcsh@correo.ler.uam.mx>

ISBN: 978-607-28-2293-1 epub

Esta publicación no puede ser reproducida, ni en todo ni en parte, ni registrada o transmitida, por un sistema de recuperación de información, en ninguna forma y por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electroóptico, por fotocopia o cualquier otro, sin el permiso previo y por escrito de los editores.

La presente publicación pasó por un proceso de dos dictámenes (doble ciego) de pares académicos avalados por el Consejo Editorial de la División de Ciencias Sociales y Humanidades de la UAM-Lerma, que garantizan su calidad y pertinencia académica y científica.

Impreso en México/Printed in Mexico

ÍNDICE

Introducción Sergio González-López, Raúl Hernández Mar y Ryszard Rozga Luter

PRIMERA PARTE DIGITALIZACIÓN DE LA GUERRA

La encrucijada tecnológica y el surgimiento de la inteligencia artificial: una aproximación desde el anarquismo Joaquín Rodríguez Álvarez

La nueva huida del derecho administrativo a través de la inteligencia artificial: los sistemas de armas autónomos letales Roser Martínez Quirante

SEGUNDA PARTE DIGITALIZACIÓN DE LO HUMANO Y EL ARTE

La práctica médica ético-humanista ante el transhumanismo Karen Jiménez-Arriagay Sergio González-López

La construcción social de la pandemia: ¿qué hay detrás de este virus con mucha prensa? María Alejandra Silva

El desdoblamiento del objeto sonoro en la obra electroacústica a través de la tecnología digital Manuel Rocha Iturbide

TERCERA PARTE DIGITALIZACIÓN DE LOS ESPACIOS URBANOS Y PRODUCTIVOS

La implementación de la idea de ciudad inteligente como parte de las nuevas formas urbanas y estrategias urgentes: perspectivas, condiciones, amenazas Ryszard Edward Rozga Lutery Raúl Hernández Mar

Covid-19 y espacio urbano. Apuntes sobre las políticas públicas y las tecnologías digitales en la producción de una nueva normalidad Ester Schiavoy Juan Carlos Travela

La transferencia de tecnología 4.0: complejidades, condiciones y contradicciones en el ecosistema de innovación Lorena del Carmen Álvarez-Castañón

Acerca de los autores y las autoras

INTRODUCCIÓN

Sergio González-López* Raúl Hernández Mar** Ryszard Rozga Luter***

Vivimos en un contexto donde la tecnología, sobre todo la digital, está cada vez más presente en el conjunto de nuestras actividades sociales, políticas, económicas, personales, transitando abruptamente de ser un instrumento que potencializa la fuerza y las capacidades humanas para la transformación más eficiente en muchas esferas y que facilita el quehacer humano, hacia otro donde podría estar desplazando a la humanidad e influyendo en sus decisiones y acciones. Son múltiples los casos donde grandes empresas y gobiernos aplican estas tecnologías para el reforzamiento de sus intereses particulares y donde el resto de la población acepta u ofrece sus datos para no estar marginado de esta sociedad digitalizada, sin reconocer las implicaciones sobre sus vidas actuales, pero sobre todo futuras.

Esto es particularmente relevante si consideramos estar en un entorno disruptivo o de crisis existencial donde, según algunos autores, el presente es la antesala de un futuro incierto generalizado porque estamos llegando a la confluencia de múltiples tensiones de todo orden, que abarcan, por ejemplo, cuestiones acerca de la tecnología, el empleo, la salud, la política, el cambio climático, y que podrían ser agudizadas por el poder de la digitalización de nuestras sociedades.

Por ello, es necesario el impulso de abordajes que indaguen las implicaciones de la sociedad digital en construcción, planteando sus alcances y poniendo en discusión los riesgos. El presente libro se propone analizar desde diversas posiciones críticas las estrategias tecnológicas predominantes, reconociendo sus potencialidades, pero también alertando sobre los riesgos que se estarían gestando. Tomamos como hilos conductores de esta discusión, que a su vez constituyen cada una de las tres partes de esta obra, algunos de los ámbitos donde la sociedad digital se está desarrollando con particular dinamismo, como la guerra, en donde estamos cediendo decisiones bélicas fundamentales a grupos de poder apoyados en la inteligencia artificial; la salud y el arte, que son cuestiones centrales sobre nuestro ser humanos, donde la salud se constituye en un campo de disputa económica y política, a la vez que propicia dilemas éticos ante la pretensión de trascender la condición humana, y las posibilidades creativas que abre la interrelación del arte y la tecnología; también se trata la cuestión de la digitalización de los espacios urbanos y productivos, en los primeros referidos a los planteamientos sobre las llamadas ciudades digitales y las políticas públicas de digitalización, así como las condiciones a través de las cuales se estaría dando transferencia de tecnología 4.0.

PRIMERA PARTE: DIGITALIZACIÓN DE LA GUERRA

Joaquín Rodríguez Álvarez, en su capítulo “La encrucijada tecnológica y el surgimiento de la inteligencia artificial: una aproximación desde el anarquismo”, describe cómo las décadas han venido definidas por una penetración masiva de tecnologías avanzadas en el tejido social, potenciando una serie de transformaciones, oportunidades y riesgos. Así, el surgimiento de la inteligencia artificial (IA) en combinación con tecnologías de encriptado descentralizado en el Block-chain ofrecen una nueva frontera, si bien, tal y como ha ocurrido en el pasado, no se encuentra exenta de riesgos que dibujan futuros distópicos. En su trabajo, Rodríguez ofrece una aproximación al desarrollo tecnológico actual focalizado en la IA y la subsecuente estructuración de una sociedad algorítmica desde una aproximación anarquista (ecología social), profundizando en la cristalización de las relaciones de poder y las dinámicas de opresión que se encuentran dentro del propio modelo de “progreso tecnológico” y que nos sitúa ante una encrucijada ante futuros de liberación y subyugación.

Roser Martínez Quirante en “La nueva huida del derecho administrativo a través de la inteligencia artificial: los sistemas de armas autónomos letales (SAAL)”, hace toda una disertación para alertar sobre la aparición de los SAAL con capacidad de seleccionar y eliminar objetivos sin control humano. Se analizan las nuevas amenazas que provienen de la delegación de potestades letales a estos sistemas dotados de IA supuestamente más eficaces y eficientes que los seres humanos. Estas armas obvian la dimensión racional, cooperativa, intuitiva, moral y ética de las decisiones humanas, contradicen el derecho internacional humanitario, el derecho internacional de los derechos humanos (DIDH), las leyes de la guerra e, internamente, el derecho administrativo, dado que el monopolio de la violencia legítima está en manos del Estado. Concluye que los sistemas letales de armas autónomas deberían depender de la supervisión o juicio humano en, al menos, algunas de sus fases críticas (selección de objetivos o cancelación de la orden), donde el “control humano significativo” debe estar en la base de cualquier proceso autónomo que utilice la IA, sobre todo cuando esta trate de acciones letales.

SEGUNDA PARTE: DIGITALIZACIÓN DE LO HUMANO Y EL ARTE

Karen Jiménez-Arriaga y Sergio González-López, en “La práctica médica ético-humanista ante el transhumanismo”, se proponen analizar algunos de los cambios producidos en el concepto de la práctica médica ético-humanista a lo largo de la historia y realizar una reflexión ético-humanista acerca de las intervenciones planteadas por el transhumanismo y el perfeccionamiento o mejoramiento humano. Una vez revisados los cambios transcendentales del concepto de perfeccionamiento o enhancement aplicado al humano, se concluye que en la actualidad la práctica médica desde la perspectiva del transhumanismo es de una naturaleza líquida, permanentemente en cambio. Esto plantea numerosos problemas no sólo de índole ético-humanista, sino sobre todo de carácter antropológico y filosófico en el modo de entender al hombre, y condiciona toda valoración ético-humanista acerca de las intervenciones que supuestamente mejoran la humanidad.

María Alejandra Silva, en “La construcción social de la pandemia: ¿qué hay detrás de este virus con mucha prensa?”, cuestiona que la pandemia atribuida al SARS-CoV2 que cubrió la totalidad del año 2020 y se mantiene hasta la fecha sea sólo una cuestión viral de salud pública, señala que sobre todo se trata de una pandemia de los medios de comunicación y de las redes sociales, impulsadas a través del uso político de los medios digitales, que impone predominantemente una propaganda del miedo a la muerte, el lockdown, el cierre de fronteras, el aislamiento de personas sanas y la suspensión de la producción económica. También cuestiona la solidez científica asumida por la Organización Mundial de la Salud, la cual ya ha sido sancionada luego que el doctor Wolfgang Wodarg la denunciara por declarar falsas pandemias como la gripe aviar en 2004, la gripe A en 2010. El trabajo de Silva tiene como referentes teóricos en salud a John Ioannidis y Pablo Goldschmidt y también se basa en expertos de las redes sociales. En este marco, se propone conocer los determinantes sociales de la construcción social de la enfermedad y conocer los cambios en el paradigma en salud. Para tal fin recurre a múltiples fuentes bibliográficas, estadísticas y documentos.

Manuel Rocha Iturbide, en “El desdoblamiento del objeto sonoro en la obra electroacústica a través de la tecnología digital”, realiza una revisión histórica del surgimiento del estudio del fenómeno sonoro del timbre, así como de su desarrollo a través de la tecnología digital, dentro del contexto de la música electroacústica y del arte sonoro, dos campos que se caracterizan por tener bases estéticas novedosas debido a la complejidad espectro-morfológica del sonido, y totalmente distintas de las de la música culta tradicional. El desarrollo de estas estéticas se debe a la figura del creador-investigador, así como a las prácticas transdisciplinarias entre las artes, las ciencias y las humanidades: física acústica, psico acústica, ingeniería informática, teoría de la comunicación, semiótica, filosofía (fenomenología), etc. Por otro lado, el desarrollo de una escucha abierta, fenomenológica, analítica, profunda y cuántica, ha sido también determinante para comprender el fenómeno sonoro desde lo experiencial. Concluye que la inclusión de todos los sonidos existentes en la creación artística, así como el desarrollo de las herramientas digitales para manipularlos y transformarlos, ha abierto las puertas a innumerables posibilidades de estructuración sónica, por lo cual el autor se concentra en una sola propuesta estética (sabiendo que hay muchas otras): la de la unión o relación holística entre lo micro y lo macro, entre el objeto sonoro y la estructura de la obra.

TERCERA PARTE: DIGITALIZACIÓN DE LOS ESPACIOS URBANOS Y PRODUCTIVOS

Ryszard Rozga Luter y Raúl Hernández Mar en “La implementación de la idea de ciudad inteligente como parte de las nuevas formas urbanas y estrategias urgentes: perspectivas, condiciones, amenazas”, se preguntan si la idea de ciudad inteligente (CI) es pertinente en condiciones de urgencias sanitarias y si este modelo de ciudad digitalizada podría ser el futuro de las ciudades. En este sentido, la rápida e incontrolada urbanización ha producido un número creciente de habitantes en condición de pobreza, carencias de infraestructura, servicios inadecuados y sobrecargados, como las de la recolección de residuos sólidos urbanos, los sistemas de agua y saneamiento, el transporte y los servicios públicos de salud. Sin duda, estos factores han incrementado los impactos del covid-19 en las zonas urbanas pobres y densamente pobladas, donde el hacinamiento también dificulta cumplir con las medidas de distanciamiento social y el autoconfinamiento. Concluyen que la CI es una idea que debe materializarse en colaboración con otros elementos, como la gobernanza, las políticas públicas, las capacidades institucionales de los gobiernos locales y la participación de las comunidades que integran las ciudades, y no está en duda que este paradigma parece ser cada vez más pertinente para el análisis de los problemas urbanos y las emergencias sanitarias y, además puede ser utilizado como un modelo de ciudad frente a los retos que imponen las ciudades en la actualidad.

Ester Schiavo y Juan Carlos Travela, en “Covid-19 y espacio urbano. Apuntes sobre las políticas públicas y las tecnologías digitales en la producción de una nueva normalidad”, explican que la pandemia del covid-19 dio origen a una crisis de carácter global que a su vez tiene efectos en los procesos de transformación urbana. Los primeros contagios se produjeron en la ciudad de Wuhan, China, para luego difundirse por Occidente, lo que puso de manifiesto diferencias culturales que se reflejan en las maneras de enfrentar el virus. En este trabajo se analizan las transformaciones urbanas ocurridas a consecuencia de la pandemia, en el caso argentino, con el propósito de conocer sus implicancias en los procesos de cambio de las ciudades, así como en la vida de sus ciudadanos. A tal fin y orientados por las hipótesis que sostienen que toda crisis también puede resultar una oportunidad y que es necesario fortalecer el protagonismo del Estado para enfrentar la actual, se privilegia el análisis de las políticas públicas y las tecnologías digitales; mediante lo cual se arriba a producir conocimiento en función de las particularidades culturales occidentales, contexto en el cual resulta difícil imaginar una sociedad global pospandemia o una nueva normalidad más solidaria e inclusiva que la anterior al presente flagelo.

Finalmente, Lorena del Carmen Álvarez-Castañón en su capítulo intitulado “La transferencia de tecnología 4.0: complejidades, condiciones y contradicciones en el ecosistema de innovación”, analiza las tendencias de las tecnologías 4.0 y las condiciones del ecosistema de innovación en la región del Bajío mexicano para transferirlas a sectores productivos —de baja y alta tecnología—, y mediante el enfoque de complejidad en el ecosistema, se discuten las implicaciones de esta transferencia en contextos heterogéneos y marcados por la desigualdad de competencias digitales. Los hallazgos muestran que hay condiciones básicas para transferir tecnologías 4.0 que impacten positivamente en la funcionalidad del ecosistema, siendo las de mayor potencial de transferencia las de artificial intelligence, big data, IoT y cloud computing; asimismo, que el punto de disrupción para dinamizar el ecosistema es el nivel de competencias digitales, no solamente como desarrolladores de tecnología, sino como usuarios cotidianos de ésta. Adicionalmente, la autora considera que la actual pandemia y sus consecuencias han evidenciado nuevas demandas de conocimiento y disruptivas competencias digitales en el ecosistema. Por tanto, su eficiencia dependerá de dos grandes estrategias; la primera es abatir los rezagos históricos en educación y la segunda es fortalecer las redes de colaboración socioinstitucional con plataformas de gobernanza atractivas y estimulantes a todos los actores.

* Profesor de tiempo completo del Instituto de Estudios sobre la Universidad, Universidad Autónoma del Estado de México. Correo electrónico: <gonzalezlop.sergio@gmail.com>.

** Profesor-investigador adscrito al Departamento de Procesos Sociales en al área de investigación Políticas Públicas, Economía, Sociedad y Territorio (PPESyT) de la División de Ciencias Sociales y Humanidades en la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Lerma. Correo electrónico: <r.hernandez@correo.ler.uam.mx>.

*** Profesor-investigador del Departamento de Procesos Sociales de la DCSyH, UAM-Lerma y de la Facultad de Planeación Urbana y Regional UAEM. Correo electrónico: <r.rozga@correo.ler.uam.mx>.

PRIMERA PARTE

DIGITALIZACIÓN DE LA GUERRA

LA ENCRUCIJADA TECNOLÓGICA Y EL SURGIMIENTO DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL: UNA APROXIMACIÓN DESDE EL ANARQUISMO

Joaquín Rodríguez Álvarez*

INTRODUCCIÓN

CONTEXTO: ANTE EL ABISMO

En medio de la creciente mecanización y organización tecnológica, la propaganda es simplemente el medio utilizado para evitar que estas cosas se sientan demasiado opresivas y para persuadir al hombre a someterse con buena gracia. Ellul (1973)

Vivimos inmersos en un proceso de revolución tecnológica cuyas implicaciones son difíciles de comprender en su totalidad, pero cuya profundidad se asemeja más a la revolución neolítica que a la industrial por cuanto que puede implicar una transformación profunda —radical— de la condición humana (Arendt, 2014). Una transición de lo humano que se produce en medio de un proceso de degradación ecológica sin precedentes, donde la pregunta no reside ya en si llegaremos o no al punto de no retorno, sino más bien cuándo se producirá.

Y es precisamente este caos ecológico, que hoy se configura como uno de los mayores retos, no para los Estados o la economía sino para la totalidad de la vida sobre el planeta, el que contiene en su propio seno el potencial para el surgimiento de una nueva conciencia global que tenga el potencial de aglutinar a la especie bajo un objetivo común: “la preservación de la vida”, que indefectiblemente choca de manera frontal no sólo con nuestro sistema productivo, sino también con el marco mental e ideológico que lo auspicia. Ya que tal y como lo afirmaba Bookchin:

Hablar de “límites al crecimiento” en una economía de mercado capitalista tiene tanto sentido como hablar de los límites de la guerra en una sociedad guerrera. Las piedades morales, que hoy expresan muchos ambientalistas bien intencionados son tan ingenuas, como las piedades morales de las multinacionales son manipuladoras. Ya no se puede “persuadir” al capitalismo para que limite el crecimiento, como tampoco se puede “persuadir” a un ser humano para que deje de respirar. Los intentos de capitalismo “verde”, para hacerlo “ecológico”, están condenados por la naturaleza misma del sistema, como un sistema de crecimiento sin fin (Bookchin, 1991:23).

Nos situamos así ante una crisis sin precedentes producida por la propia superestructura (ideología del sistema) (Bates, 1975; Femia, 1987; Gramsci, 1995) cuya magnitud ya no nos interpela, sino que nos obliga a reconfigurar los pilares básicos del mismo, ya que esta vez el llamado es más profundo que el de socialismo o barbarie, puesto que se trataría de ecología social o extinción. Y aunque el objetivo del capítulo no sea explorar el contexto global que alberga la crisis, sí que es necesario tener en cuenta su existencia como eje vertebrador de la teoría expuesta.

Por lo tanto, el contexto de crisis “ecosocial” (Bookchin, 1991) es básico para la comprensión del presente trabajo, ya que sería precisamente esta sociedad en crisis la que ha generado las condiciones sociotecnológicas que albergan el nacimiento, penetración y consolidación de la “inteligencia artificial” (IA), uno de nuestros mayores avances tecnológicos, cuyo futuro y aplicabilidad están en juego y cuya importancia resulta clave a la hora de imaginar y diseñar los futuros que vendrán.

Una inteligencia que, cabe destacar, debe ser reconocida como simulación (Baudrillard, 1994; Rodríguez, 2016; Rodríguez-Álvarez, 2019), en ningún caso como inteligencia real o vida sintética, ya que desvirtúa el objeto de la discusión situándonos en escenarios de ciencia ficción que no encajan con el estado del arte y de la tecnología actual, y donde la prospección de una singularidad (Bostrom, 2005; Chalmers, 2010; Barrat, 2013), al margen de ser un ejercicio teórico interesante, no se ajusta a nuestra realidad material, sino a promover agendas que potencien la “humanización” de la tecnología.

Pero es precisamente esta simulación de inteligencia, que es capaz de llevar a cabo de forma autónoma tareas que requieren de complejidad, la que está llamada a jugar un papel determinante en el desarrollo de nuestro futuro y el tipo de sociedad en la que viviremos (Rodríguez, 2016; Rodríguez-Álvarez, 2019) una vez se transite la superación de los marcos mentales (paradigmas) impuestos por la cultura capitalista, que hoy empieza a tomar la forma de incipiente sociedad algorítmica.1

La clave para la comprensión del impacto de la IA reside en la observación de delegaciones de procesos clave sobre entidades no humanas, lo que puede interpretarse también como una transferencia de responsabilidades o dejación de funciones. Es decir, por primera vez en la historia de nuestra especie compartimos nuestra existencia con entes capaces de tomar decisiones críticas sobre aspectos clave de la vida de un ser humano, así como sobre la vida misma a través de un proceso de delegación directa, donde el caso de las armas letales autónomas (Martínez-Quirante y Rodríguez-Álvarez, 2018) es quizá su materialización más aterradora, ya que implica la posibilidad de eliminar vidas humanas sin ningún tipo de control humano significativo. Es decir, estaríamos hablando de una delegación de capacidades letales sobre entes no humanos. Si bien los ejemplos de la influencia que ejerce la IA sobre el sistema actual son múltiples y también aterradores (O’Neil, 2017) desde el credit-scoring (Reserve Board, 2003) o el social-scoring (Allen, 2019) hasta procesos como el acceso a universidades, becas, reconocimiento facial (Sharkey, 2018a) y un largo etcétera que ocupa prácticamente la totalidad de capas o dimensiones del sistema que tradicionalmente ha ocupado lo humano.

Así, el surgimiento de la IA sería sólo comparable a otros hitos de la ciencia contemporánea, como puede ser la decodificación del genoma humano, en cuanto que supondría no ya el surgimiento sino el reconocimiento de una nueva geografía o dimensión de la experiencia humana, genética o digital, que indefectiblemente en el momento actual tiene afectaciones directas sobre la configuración de la realidad material (Bates, 1975), afectando así, de una forma determinante, nuestra propia condición en tanto que trasforma nuestras bases materiales de relación con el entorno.

Así, podríamos entender que la IA se erige como una pieza clave anticipando la configuración de lo poshumano en tanto que superación de los marcos mentales del humanismo tradicional antropocéntrico, referido a las ramificaciones de su representación vitrubiana y que ha sido tradicionalmente comprendido como postulado universal, pese a que esta imagen arquetípica coincide implícitamente sólo con el varón, blanco, urbanizado, hablante de un idioma estándar, heterosexual, inscrito en la unidad reproductiva base, ciudadano de pleno derecho de una comunidad política reconocida (Deleuze y Guattari, 2006). Es decir, es quizá la imagen menos representativa de la realidad contemporánea, y un claro ejemplo de cristalización del sistema de privilegios imperante (Irigaray, 2010; Braidoti, 2015), que auspicia una nueva comprensión holística del entorno a través de una tecnología con un potencial unificador sobre las diferentes dimensiones de lo humano.

El problema residiría, por tanto, no sólo en las potencialidades asociadas a la tecnología sino en el contexto en el que se inserta y se desarrolla, ya que la tecnología debe comprenderse como un amplificador de la voluntad humana que tiene la potencialidad de dar forma a la realidad (Ellul, Wilkinson y Merton, 1964; Marx, 1994, 2000; Wiener y Mohr, 1994), y por tanto no exenta de intencionalidad o ética, hecho que colisiona frontalmente con las metanarrativas estructuradas en torno a la misma y sobre las que se excusa su penetración social masiva, donde cualquier excusa es buena, incluso una pandemia, a fin de garantizar su cristalización social.2

Con esto no pretendemos, ni mucho menos, argumentar que la tecnología es “mala” o nociva per se, tal y como infieren determinadas aproximaciones de tipo anarco-primitivista (Kaczynski, 1995), sino hacer un llamado al empoderamiento social y comunitario sobre la misma, porque en su seno puede albergar las claves para un futuro ecológicamente sostenible, socialmente justo y políticamente libre.

Los nuevos marcos tecnológicos ofrecen posibilidades de dar vida a modelos institucionales descentralizados/stateless institutions (blockchain), relocalizando el ejercicio de la política en el municipio (Smart Community) a partir de redes extendidas de solidaridad y colaboración (cocreación/coproducción), al mismo tiempo que ofrece el potencial de acabar con las dinámicas del trabajo asalariado (autonomía), auspiciando de esta manera una ecología social (Bookchin, 1991) sustentada por unos avances tecnológicos orientados al bien de la comunidad, en una nueva geografía que diluye los marcos mentales binarios que tradicionalmente han contrapuesto lo rural/urbano, digital/material, natural/artificial, sin que ello comporte el establecimiento de ningún tipo de monismo, sino es para afirmar que sólo en el mantenimiento, protección y potenciación de la diversidad nuestras sociedades pueden progresar.

Si bien el advenimiento de estos potenciales futuros se ve ensombrecido o interferido por la tendencia actual de la tecnología, así como del contexto que la alberga, potenciada por la escasa atención o por las aproximaciones acríticas que determinados colectivos (llamados al cambio social) están prestando a su desarrollo y tendencia, siendo prioritario reestructurar las agendas de investigación para dar prioridad a aquellas aplicaciones orientadas a revertir los patrones de desarrollo de la presente crisis ecológica desde un prisma de la reconfiguración social, al no poder desligar la superestructura del sistema de la determinación u orientación tecnológica del mismo.

De no hacerlo, profundizaremos de una forma dramática en la tendencia actual, que parece avanzar irremediablemente hacia un horizonte donde se manifiestan los peores presagios de Baudrillard (Baudrillard, 1987, 1994). Un paisaje simbólico/ideológico en el que Huxley se encuentra con Orwell, donde el soma se materializa a través de la cultura del entretenimiento (Postman, 2006) potenciada por el rol de las redes sociales digitales (digital social-networks) y donde el control social orwelliano lo llevamos en nuestros propios bolsillos.

Se trata de un contexto en el que la humanidad está protagonizando un proceso de regresión civil y social a través, en primer lugar, de una cesión masiva de datos que fluyen no simplemente hacia el Estado, sino a grandes corporativos privados cuyas agendas, por motivos obvios, no están alineadas con las sociales. Y en segundo lugar, a través de la aceptación de una serie de metanarrativas cuyo único objetivo, podríamos decir, es de tipo propagandístico, ya que intentan edulcorar la actual tendencia opresiva de los marcos tecnológicos a fin de conseguir manufacturar su aceptación social y política.

Es por tanto de vital importancia reconocer la capacidad alienadora de la tecnología, tal y como se ha venido demostrando a través de un gran número de obras y aproximaciones, entre las que podríamos destacar los trabajos de Jacques Ellul, Jean Baudrillard, Neil Postman o Leo Marx, entre otros (Ellul, Wilkinson y Merton, 1964; Marx, 1964; Bimber, 1994; Wiener y Mohr, 1994; Baudrillard, 1995), de la misma forma que debe ser subrayado su potencial para el control y la manipulación social (Veblen, 2009, 2013; Herman y Chomsky, 2010).

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0+
Umfang:
298 S. 14 Illustrationen
ISBN:
9786072822931
Rechteinhaber:
Bookwire
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