Buch lesen: "Proyecto Manhattan"

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Proyecto Manhattan

México, primera edición, diciembre de 2020

Proyecto Manhattan © Elisa Díaz Castelo 2020

D.R. © 2020

Ediciones Antílope S. de R.L. de C.V.

Alumnos 11, col. San Miguel Chapultepec,

alcaldía Miguel Hidalgo, 11850,

Ciudad de México, México

www.edicionesantilope.com

DISEÑO Y FORMACIÓN

Priscila Vanneuville

IMAGEN DE PORTADA E INTERIORES:

Toma aérea del impacto de la Prueba Trinity, 28 horas tras la primera explosión de la historia de un arma nuclear, realizada el 16 de julio de 1945 en White Sands, Nuevo México. U.S. Department of Energy, National Nuclear Security Administration, Nevada Site Office. Tomada de Wikimedia Commons.

ISBN: 978-607-8504-85-5

Impreso en México


Edición realizada con el apoyo de la Secretaría de Cultura a través del Apoyo a Instituciones Estatales de Cultura (AIEC) 2020



¿Qué más es posible? Después de nosotros, el dios salvaje. WILLIAM BUTLER YEATS



DRAMATIS PERSONAE

ROBERT OPPENHEIMER: cita versos en sánscrito. Estuvo a cargo de construir la bomba atómica.

KITTY OPPENHEIMER: esposa de Robert Oppenheimer. De niña le gustaban los caballos. Ahora tiene demasiada sed.

JEAN TATLOCK: psiquiatra, comunista, suicida. Fue la pareja de Robert durante muchos años y se siguieron viendo en secreto después del matrimonio de él, hasta la muerte de ella.

LAS MUJERES DE OAK RIDGE: un grupo de chicas muy jóvenes que contrató un empresario para trabajar en una fábrica. Sin decirles lo que estaban haciendo les enseñó a aislar el isótopo de uranio para construir la bomba atómica.

LEONA WOODS: lo suyo son los deportes, la ecología, la radioactividad. La única mujer involucrada en la construcción y el funcionamiento del reactor nuclear en Chicago. Estuvo presente cuando se logró la reacción en cadena.


I. (EN EL CONTINENTE AMERICANO. EN LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA. EN NUEVO MÉXICO. EN LO QUE ALGUNA VEZ FUE TERRITORIO MEXICANO. EN LA TIERRA QUE RECORRIERON LOS NAVAJO, DONDE HACE MILES DE AÑOS SE ASENTARON LOS CLOVIS. EN EL DESIERTO. CERCA DE LAS MONTAÑAS. EN LOS ALREDEDORES DEL PUNTO CERO. EN EL CENTRO MISMO DE LA BOMBA. ROMPIMIENTO. BAMBALINAS. EN EL LUGAR EXACTO. AQUÍ.)

(Amanece el calor: es el personaje central en primer plano. Quienes han conocido la nieve, el agua de una presa honda, lo olvidan todo ahora. Hay simetrías y materiales oblicuos. El tema de lo horizontal y la luz que lo intersecta. Figuras. Será domingo por la luz tan transparente. Lunes por la resignación que se respira. Jueves por el aire de vidrio de la espera. A lo lejos, tercer plano derecha, líneas en profusión y simetrías, en centro izquierda un horizonte cauto que se horma a los límites de nuestro humilde escenario.)

(El desierto es una habitación pintada de amarillo. Tres paredes y un hombre que al hablar hace sombra.)

Estoy harto. Siempre preguntan lo mismo. Soy

una cinta rayada que repite

ese instante limpio a la mitad del desierto.

¿Cómo decir la bomba? ¿Cómo contarles? Siempre

les invento algo nuevo, les cito al Bhagavad Gita: soy yo, les digo, el destructor de mundos, me he vuelto

la muerte y les sonrío. Les cuento: fue la lumbre

de mil soles que al mismo tiempo incendian

la madrugada negra. Y ellos me miran como niños

ávidos y envidiosos. La verdad, una sola palabra

pasó por mi mente: funcionó.

Funcionó, mientras me escaldaba la luz y el desierto

se convertía en vidrio, funcionó,

mientras hacía de las suyas el uranio,

sus isótopos y ese estallido tenso

como la inhalación de un dios, funcionó.

Mirar el exterminio y sentir

el orgullo de un padre.

(Se trata de ROBERT OPPENHEIMER , un hombre sin pies ni cabeza. Viste un traje gris y sostiene arena en sus puños cerrados. La suelta de a poco sobre el escenario y mira tras de sí el camino que deja. Se hinca y comienza a barrerla con las manos. Llueve arena, tanta que se cubre todo el piso. ROBERT se detiene en el centro, se sienta sobre su soledad y canta el himno de los Estados Unidos. Se apagan las luces poco a poco. Silencio. Se encienden de golpe, blancas, huecas. El hombre está desnudo en la misma postura. La arena se ha convertido en una plancha de vidrio verde: trinitita.)

La bomba es una boca que dice puro ruido.

Con su puño furioso, Dios golpea tres veces

mi corazón de uranio enriquecido.

Todavía sigo allí, la vida me detuvo en el instante,

soy siempre todavía el momento quieto de la bomba.

En la mitad más parca de la noche

aún veo el brillo anestesiado de ese fuego.

Prendió sangre mi fuego, tuve la vida entera

en un segundo. ¿Cuándo voy a curarme

de ese ruido?

(ROBERT viste su traje gris, su desmemoria. Empieza a recorrer el escenario y mira hacia el piso con esmero, como quien busca un objeto pequeño: una moneda, un alfiler o arete, la autoestima.)

Tengo frío. Necesito un cigarro.

La medida obstinada de sus cinco minutos

de ceniza y silencio. El permiso

de empezar desde adentro

a acabarme. Y a veces en mi boca

también el nombre de ella, encendido, Jean,

una carpa dorada, cinco escamas de lumbre,

que no dejo escapar, que nunca digo.

Era como las otras. Sin embargo,

apelada la bomba, ella era más brillante.

Andaba siempre a prisa, su voz en las afueras

de su cuerpo exacto la envolvía.

Desde la oficina aprendí a reconocer sus pasos:

alumbraban los pasillos grises de mi tedio.

Me supe pronto su boca de memoria.

(Un segundo hombre, idéntico a ROBERT, sale del flanco izquierdo al escenario y, en la misma actitud de concentrada urgencia, lo recorre mirando al piso. Sale un tercer, un cuarto, un quinto Robert, hasta que son tantos que no queda espacio vacío. Se mueven rápido, de forma azarosa, logran, aunque parezca imposible, no tocarse. Nunca se miran.)

Pero era casi idéntica a las otras:

fumaba cigarrillos a espaldas de su padre,

coleccionaba pequeñas cicatrices

y se pintaba las uñas de los pies

con el nombre de su muerte bajo el brazo.

Procuraba en el sexo jamás cerrar los ojos.

Desnudos sobre las sábanas, devueltas las voces

a sus cuerpos, hablábamos sobre la violencia ínfima

de la fisión atómica. Comíamos una manzana,

que yo dividía en dos con mis pulgares.

Todo radica, explicaba,

en golpear con fuerza suficiente la materia,

la estructura esdrújula del átomo.

En la alquimia, a fin de cuentas, más vale

fuerza que maña.

La llamaba de cariño mi radical libre. Ella

citaba a Kropotkin de memoria, en su boca

germinaba la raíz griega del anarquismo.

Más de una vez, en un arranque,

estuvimos a punto de casarnos.

Nos previno Marx y también Engels,

nuestros santos patrones. Ahora lo agradezco.

Estaba loca. En resumen, era como las otras,

pero tenía los ojos amarillos.

El precipicio sin fondo de la rutina

se abrió entre nosotros. Me buscó tanto

que su cuerpo perdió filo. En su boca

mi nombre se apagó como una vela sin aire.

No sé si me arrepiento. Es verdad, a veces

recuerdo los botones de perla de una blusa que usaba,

sus tobillos. En realidad, es igual a las otras.

La diferencia radica en que se mató una tarde

y dejó para siempre de buscarme. No hay forma

de constatar a ciencia cierta el sitio

exacto de ese lunar, la longitud

del húmero, el tono de su voz.

Ya no me queda ni un átomo

de su materia. Y yo que nunca aprendí

a pedir las cosas de buen modo.


II. (ENTRA KITTY OPPENHEIMER AL ESCENARIO VACÍO. CAMINA ZIGZAGUEANTE Y CON LA BOCA SECA. SE DESLIZA DE SU MANO UN VASO DE VIDRIO Y QUEDA SUSPENDIDO A LA MITAD DE SU CAÍDA UNOS INSTANTES. CUANDO INTENTA TOMARLO DE NUEVO, EL VASO TERMINA DE CAER Y SE HACE AÑICOS. KITTY SE INCLINA SOBRE EL PISO Y LEVANTA LOS VIDRIOS UNO A UNO. SE ENDEREZA. SOSTIENE LOS FRAGMENTOS EN SUS PALMAS ABIERTAS CON LOS BRAZOS EXTENDIDOS HACIA EL PÚBLICO. CIERRA LOS PUÑOS CON FUERZA HASTA QUE LA SANGRE ESCURRE. APENAS LE DUELE. MIRA DIRECTAMENTE HACIA EL FUTURO. HABLA SOLA. COMO TODOS.)

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€4,99
Altersbeschränkung:
0+
Veröffentlichungsdatum auf Litres:
23 Januar 2025
Umfang:
57 S. 12 Illustrationen
ISBN:
9786078504855
Rechteinhaber:
Bookwire
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