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¿CÓMO SE GESTÓ EL PERONISMO?

El peronismo es protagonista central de la realidad nacional desde hace casi ochenta años. El origen del movimiento político más importante de la historia argentina se encuentra en la Revolución de 1943. Una equivocación corriente es atribuir al levantamiento militar cierta afinidad con el nazismo o el fascismo. Lejos de ser una copia de experiencias foráneas, fue producto de una combinación de causas ligadas a particularidades de la realidad argentina.

En esta obra se investiga la participación de la Iglesia, el Ejército y los sindicatos durante el proceso revolucionario iniciado en 1943. Estudiar el fenómeno desde esta triple dimensión ofrece una visión integral del asunto analizado. Gracias a este enfoque se puede apreciar, con suma profundidad, la excepcionalidad del movimiento peronista.

Damián Descalzo. Abogado (UBA), magíster en Derecho del Trabajo (Untref), maestrando en Relaciones Internacionales (Universidad de Bolonia) y especialista en Derecho Constitucional y en Derecho del Trabajo (Universidad de Salamanca). Es docente universitario en las universidades de Buenos Aires y San Isidro. En 2018 publicó Haciendo justicia juntos: origen, historia y vigencia del modelo sindical argentino.

DAMIÁN DESCALZO

¿CÓMO SE GESTÓ EL PERONISMO?

DIOS, PATRIA Y JUSTICIA SOCIAL

1943-1944


Índice

  Cubierta

  Acerca de este libro

  Portada

  Dedicatoria

  Epígrafe

 Prólogo, por Miguel Ángel Barrios

  Introducción

  Capítulo 1. Situación anterior a 1943 1. Iglesia: el resurgir católico prepara el terreno para la revolución 2. Ejército: despertar nacionalista y necesidad de intervenir en política 3. Sindicatos: cambios económicos y expansión de la clase trabajadora 4. La Argentina en 1943

  Capítulo 2. El GOU: el Ejército se organiza, planifica y realiza la revolución nacional 1. Orígenes del GOU 2. Creación del GOU 3. Noticias: la propaganda del GOU 4. Informes de situación del GOU 5. Orientación política del GOU 6. Revolución del 4 de junio de 1943: el Ejército toma el poder

  Capítulo 3. Inicios del gobierno revolucionario (junio-septiembre de 1943) 1. Primeros días de la revolución 2. La Iglesia se suma a la revolución 3. Internas del gobierno revolucionario: el ascenso del GOU

  Capítulo 4. La revolución avanza (septiembre-diciembre de 1943) 1. Internas en el gobierno y tensiones en el GOU 2. Enseñanza religiosa católica 3. Perón y el contenido social de la revolución: se inicia la era de la política social en la Argentina

  Capítulo 5. 1944: Perón, líder de la revolución nacional 1. Terremoto de San Juan 2. El GOU se diluye, Perón se afianza en el poder 3. Una carta inédita 4. Los autodenominados nacionalistas 5. Leopoldo Marechal, funcionario y poeta de la revolución 6. Perón: el gobierno revolucionario no es nazi ni fascista 7. Perón y la defensa nacional: nación en armas 8. Contenido social de la revolución: patria y justicia social 9. Perón crea el Consejo Nacional de Posguerra 10. Perón se transforma en el líder de la revolución nacional

  Capítulo 6. Perón y los principios de la revolución: Dios, patria y justicia social 1. Perón y el cristianismo 2. Perón y el patriotismo 3. Perón y la justicia social

  Capítulo 7. Perón y el recuerdo de la revolución de 1943

  Epílogo y proyecciones

  Bibliografía

  Créditos

A mi madre, Juana Estela Bertazza.

Hay quienes han puesto en duda nuestra revolución. Pero, señores, es necesario que se dé cuenta todo el mundo de que este es un pueblo en marcha detrás de una bandera: la argentina. Que este pueblo ha hecho suya nuestra inspiración y que la ha de apoyar contra todas las fuerzas que se opongan en el camino. Nuestra revolución, que está en marcha, se cohesiona detrás de cosas demasiado sagradas para sucumbir. Nuestros emblemas son Dios, la patria y la justicia social.

Juan Domingo Perón, 6 de noviembre de 1944

Se vence con inteligencia y organización.

Juan Domingo Perón, 10 de octubre de 1945

La revolución que no pertenece al pueblo no es una revolución.

Juan Domingo Perón, 10 de agosto de 1944

Y todo gobierno que se extravíe en el dédalo inextricable de una dialéctica abstrusa sin realizaciones, que prometa y no haga, que forje esperanza y produzca solo desilusiones podrá mandar, pero no dirigir, orientar ni crear. Y habrá pasado por la historia de su pueblo sin escribir una sola página en ella.

Juan Domingo Perón, 3 de mayo de 1944

Prólogo

Miguel Ángel Barrios

Doctor en Ciencias de la Educación

Doctor en Ciencia Política

El libro ¿Cómo se gestó el peronismo? Dios, patria y justicia social de Damián Descalzo aparece en un momento oportuno de la historia política argentina y latinoamericana. La covid-19, como toda pandemia en la historia, ha generado un lento cambio de “orden mundial”. Todavía no están claras sus características, pero sí, absolutamente, que el sistema mundial no volverá a ser el que existía previamente a la pandemia. En este punto queremos ser precisos: toda plaga, peste, epidemia y pandemia ha traído cambios de órdenes regionales y mundiales.

Antes de entrar a presentar en líneas generales esta importante obra, no puedo disociarla de la figura de su autor, Damián Descalzo. Es un hombre, en mi opinión, de profundas convicciones en el compromiso del destino de la patria y de su sujeto central, el pueblo. Y podríamos denominarlo, sin dudar, un militante de lo que llamamos el campo nacional y popular, al cual rescatamos como identidad de la patria, más allá de las permanentes campañas de difamación. Pero Damián Descalzo no se limita únicamente a la importantísima tarea de entender que la praxis política es herramienta de transformación de los sistemas, sino que basa ese compromiso con profundos estudios académicos de grado y posgrado en la Argentina y en el exterior en el campo de las ciencias sociales, lo que lo hace original porque combina praxis con conocimiento científico. Y por último en esta rápida conceptualización del autor del libro, no puedo dejar de reconocer sus profundas convicciones católicas en la línea de la doctrina social de la Iglesia, en un escenario local e internacional de relativismo cultural que atraviesa todos los sectores o de lo que se denomina en forma cotidiana pensamiento light. Una vez dicho esto –que para mí se torna fundamental, porque una obra no es hija única del autor pero sí lleva su dimensión genética–, conociendo el compromiso político y social de Damián Descalzo, se puede entender la importancia de esta obra.

Podríamos decir que el texto recorre todos los andariveles de las ciencias sociales y articula historia, ciencia política, pensamiento social, doctrina, economía y, en el fondo, todo ello subordinado a la búsqueda incesante de una Argentina fuerte y soberana.

La revolución del 4 de junio de 1943 tiene como originalidad que es un movimiento militar –dada por los coroneles del GOU (Grupo Obra de Unificación)–, sintetizada en la figura de Juan Domingo Perón, que tiene una doble dimensión estratégica: culmina con la década infame y abre los cauces para el 17 de octubre y el nacimiento del mayor movimiento nacional y popular de América Latina y el mundo: el peronismo.

En un momento de crisis de los ismos, sea por la implosión del comunismo y la caída del muro de Berlín en 1989 o la defunción de la fase del neoliberalismo en la globalización con la pandemia, emerge con mucha fuerza estratégica la doctrina nacional que creara Juan Domingo Perón.

Y es justamente aquí donde está la importancia fundamental de este libro porque indaga en forma minuciosa –como nadie lo había hecho antes– desde un punto de vista integral los orígenes, los actores, las tensiones, los documentos y las corrientes interpretativas de la revolución del 4 de junio de 1943 y su proyección.

Damián Descalzo destaca desde un principio la premisa del filósofo católico –de gran influencia en Perón– Jacques Maritain: los hombres en la historia actúan basados en la voluntad y la libertad humanas en las distintas circunstancias, es decir, desde el principio su comprensión de la historia se aleja del determinismo histórico para hacerla desde una concepción cristiana.

Para Damián Descalzo la revolución del 4 de junio del 43 es una revolución original, nacional, argentina, humanista y cristiana, y desde estos parámetros va analizando la figura de Perón y el nuevo proceso histórico, político, social, que se abre en la Argentina. Es muy interesante el modo que describe e interpreta desde el punto de vista estratégico el rol de la Iglesia, el Ejército y los sindicatos, y lo novedoso es que lo realiza desde antes y después de 1943. Y ello enriquece profundamente a su investigación, porque es un tema que ha sido abordado en compartimentos estancos, pero es original el enfoque unificador del autor, en el germen de lo que luego sería el peronismo.

Además, trata con nitidez –en la línea de Fermín Chávez– la constitución del GOU, sus documentos fundacionales, sus objetivos, que no eran ni más ni menos que la defensa de las instituciones y alejar todo peligro interno y externo que ocurriese en la patria. Esta parte podríamos considerarla enriquecedora y la figura de Perón se encuentra omnipresente. Asimismo, se agregan en la obra documentaciones de investigaciones recientes que son originales y que ratifican el carácter del estadista argentino.

Pero Descalzo no se agota en el GOU, sino que al navegar hunde las raíces del peronismo en el origen que es justamente aquí, e indaga en la Doctrina Social de la Iglesia en forma profunda, en las diferentes vertientes del pensamiento nacional y la concepción estratégica del GOU, con respecto a la neutralidad ante la guerra y el interés nacional. Aquí demuestra que, para la organización militar, el Estado es un regulador de la riqueza, director de la política y armonizador social, demostrando la contemporaneidad del peronismo. Asimismo, el autor deja en evidencia que el GOU se referenciaba en las figuras de José de San Martín y Manuel Belgrano, y lo mismo hace con un concepto eje muy necesario para rescatar hoy: el Ejército es el pueblo mismo en su dimensión soberana.

El autor también demuestra que el movimiento emergente tiene como aliado más importante a la Iglesia católica, por su carácter popular. Es imposible divorciar lo popular de lo católico en nuestros pueblos, y con el peronismo esto es evidente. Este hecho nos interpela hoy en este mundo de relativismo: la necesaria articulación de una doctrina justicialista con la Doctrina Social de la Iglesia, enriquecida en la figura del papa Francisco. Este tema es central para el futuro del justicialismo y Descalzo lo deja claro al demostrar su origen.

También rescata la importancia de la organización como imperativo de la época en la concepción estratégica de Perón. El siglo XXI es el siglo de las organizaciones. De ahí, por añadidura, ya se desprende la enseñanza religiosa católica en las escuelas, la política educativa, la era de lo social, la armonía de un sindicalismo que se equilibraba entre patrones y obreros, el papel de las asociaciones organizadas, la creación de la Secretaría Nacional de Cultura, la defensa nacional, el Estatuto del Peón, el Instituto Nacional de Previsión y los tribunales del fuero del trabajo.

Con esto quiero decir que la revolución del 4 de junio de 1943 no es un simple acontecimiento, sino que es el acto fundacional para la nueva Argentina y la nueva independencia en el siglo XX. Las tres banderas, la independencia política, la independencia económica y la independencia social, fueron consecuencias de una libre voluntad política imbuida de un patriotismo que hoy hace falta en nuestro sistema político.

Felicitamos doblemente a Descalzo, para que siga investigando y regalándonos obras que enriquecen a la Argentina en esta nueva fase por la independencia y que profundizan la dimensión única del peronismo y de su fundador.

Julio de 2020

Introducción

Siguiendo la huella marcada por Jacques Maritain en sus conferencias sobre filosofía de la historia,1 se puede afirmar que no existe el determinismo histórico. Enseña el pensador francés que los hombres son libres y actúan en la historia. Manifiesta que hay algunos cambios que son necesarios por sí mismos en un período dado; ciertas modificaciones se vuelven inevitables, pero esto no implica que la manera –o el modo– de esos cambios lo sea. Esas variaciones dependen de la voluntad y de la libertad humana. Las transformaciones históricas pueden producirse de diferentes modalidades y eso no depende de ninguna necesidad de la historia, sino de la manera como intervienen el hombre y los grandes líderes. La historia posee una dirección determinada, en parte, por el pasado, pero indeterminada con respecto a la orientación o el modo en que esos cambios han de producirse (Maritain, 1986: 36-38).

No hay determinismo histórico, pero no puede entenderse un proceso histórico sin analizar sus posibles causas originarias. En particular, aparece incomprensible la revolución de 1943 si no se aprecian los vastos y profundos cambios religiosos, políticos, culturales y económicos que se produjeron en la Argentina en los años anteriores.

La importancia de estudiar la revolución de 1943 radica en que marcó el inicio del peronismo, el movimiento político más importante de la historia nacional y que mantiene plena vigencia en el presente siglo. Toda vez que ocupa un rol central en la escena política nacional, se considera indispensable conocer sus orígenes y ellos deben buscarse en el proceso iniciado en junio de 1943.

Un usual error es comparar la revolución de 1943 con el golpe de Estado de 1930. Tuvieron claras diferencias. En 1930 hubo un levantamiento en contra de un gobierno legítimo que había sido votado por una amplia mayoría del pueblo argentino. En cambio, en 1943 el Ejército –institución prestigiosa y desvinculada de la infamia de la época– terminó con una era oprobiosa para la Nación, que se caracterizó por el fraude electoral, la corrupción, la entrega del patrimonio nacional y el predominio oligárquico. El año 1930 significó la restauración del poder de la oligarquía conservadora; 1943 fue el amanecer de un país más democrático y justo. Si en 1930 el Ejército fue instrumento de intereses de minorías privilegiadas, en 1943 fue el brazo armado de las genuinas aspiraciones populares.

Otra equivocación corriente es atribuir al movimiento militar de junio de 1943 cierta afinidad con el nazismo o el fascismo, a través de infundadas acusaciones. El GOU nació en oposición al liberalismo y al comunismo, pero sin adherir a ideologías nazi-fascistas. Pretenden desmerecer su vasta obra los que intentan reducirlo a mera copia de experiencias extranjeras. Lejos de acciones foráneas, el levantamiento de la oficialidad del Ejército fue producto de múltiples causas ligadas a particularidades de la realidad argentina. La revolución de 1943 fue profundamente argentina, humanista y cristiana, como también lo será la revolución peronista, su legítima heredera. El peronismo nació superando –ampliamente– los cartabones europeos de “izquierdas” y “derechas” y sus clivajes de capital/trabajo e Iglesia/Estado.

En la presente obra se investiga la participación de la Iglesia, el Ejército y los sindicatos durante el proceso revolucionario iniciado en 1943. Los tres componentes mencionados no han sido los únicos, pero sí han sido los actores más trascendentes y relevantes. Estudiar el fenómeno desde esta triple dimensión ofrece una visión integral del asunto analizado. Gracias a este enfoque se puede apreciar, con suma profundidad, la excepcionalidad del movimiento peronista. Esto es, un proyecto político de reivindicación de los intereses obreros que –lejos de adoptar los lineamientos marxistas de la lucha de clases y el internacionalismo proletario– se basó en principios cristianos de la conciliación social y se arraigó en la tradición e historia nacional.

La obra está organizada del siguiente modo. En el capítulo 1 se analiza el escenario argentino previo al levantamiento militar de junio de 1943. Específicamente, se hace un breve repaso sobre los principales acontecimientos que se produjeron y las corrientes de ideas que circulaban en los tres sectores que son el núcleo central de la presente investigación: la Iglesia, el Ejército y los sindicatos. Profundos cambios se verificaron en la década de 1930 y ejercieron fuerte influencia en lo que sucedió en los años posteriores.

El capítulo 2 versa sobre los antecedentes, la creación, los objetivos y la capacidad de planificación del GOU y el papel relevante que tuvo la organización en la toma del poder.

El capítulo 3 examina los primeros meses del gobierno revolucionario, la alianza con la Iglesia y el creciente poder del GOU dentro del gobierno revolucionario.

En el capítulo 4 se investigan las internas del gobierno revolucionario en los meses finales de 1943. Asimismo, se revisa el restablecimiento de la educación católica y los empeños de Perón para sumar a los obreros a la causa revolucionaria.

El capítulo 5 está dedicado al trascendental año de 1944. Múltiples y variados acontecimientos se sucedieron en el período que consolidó a Perón como el líder de la revolución y de los trabajadores.

En el capítulo 6 se reseñan los principios de la revolución de 1943, a través de diferentes discursos de Perón.

El capítulo 7 está consagrado a repasar la manera en que Perón rememoró la revolución de 1943 en los años posteriores.

Finalmente, en el epílogo se enuncian las conclusiones de la obra y se sugieren algunas proyecciones del hecho histórico estudiado.

1. Dictadas en la Universidad de Notre Dame, Estados Unidos, en 1955.

CAPÍTULO 1
Situación anterior a 1943

–Hablando seriamente –prosigue Adán–, el hombre no solo ha de pedir a las cosas una grosera utilidad. ¿Cómo hemos definido al hombre?

–Una criatura intelectual –dice Ramos.

–Eso es. El hombre, como ser inteligente, goza conociendo. Y ese goce de su inteligencia, ¿no es en sí una utilidad?

Leopoldo Marechal, Adán Buenosayres

1. Iglesia: el resurgir católico prepara el terreno para la revolución

En la segunda mitad del siglo XIX el catolicismo fue perdiendo gravitación política y cultural en la Argentina. Diferentes gobiernos promovieron el laicismo y abandonaron las raíces católicas del país. Esto empezó a modificarse a comienzos del siglo XX, cuando la Iglesia inició un proceso de recuperación de presencia social e institucional (Bosca, 2012: 465). Se produjeron, en aquellos años, los primeros atisbos del renacimiento intelectual del catolicismo. Luego del predominio del pensamiento positivista y muchas generaciones de argentinos formadas bajo el normalismo laico, el enciclopedismo científico y el individualismo jurídico (Parera, 1967: 47), empezó a modificarse el rumbo. En este contexto, en 1922 nacieron los Cursos de Cultura Católica, que cumplieron un papel muy importante en cuanto a la difusión del pensamiento católico.1 En la década de 1930 se registraron grandes acontecimientos para el catolicismo en la Argentina. Entre esos hechos los más destacados fueron los siguientes:

 Fundación de la Acción Católica Argentina (1931).

 Encíclicas papales: se incluyen documentos papales por la influencia que produjeron en vastos sectores del catolicismo argentino. Entre ellos, se destaca Quadragesimo anno (1931) –dedicada a la cuestión social–, donde se propone un orden que supera la falsa dicotomía entre el individualismo liberal y el colectivismo socialista. Asimismo, se publican trascendentes textos con críticas al fascismo y condenas al nazismo y al comunismo: Non abbiamo bisogno (1931), Mit brennender Sorge (1937) y Divini Redemptoris (1937).

 XXXII Congreso Eucarístico Internacional de Buenos Aires (1934).

 Designación de Santiago Luis Copello como cardenal (1935).

 Visita de Jacques Maritain a la Argentina (1936).

 Enseñanza religiosa en la provincia de Buenos Aires (1936).

 Influencia católica en el Ejército.

Altersbeschränkung:
0+
Veröffentlichungsdatum auf Litres:
15 November 2024
Umfang:
351 S. 2 Illustrationen
ISBN:
9789878140292
Rechteinhaber:
Bookwire
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