Buch lesen: "La rebelión de lo cotidiano"

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LA REBELIÓN DE LO COTIDIANO

Este es un libro militante. Las reflexiones y los destinos de las mujeres que aquí se presentan no evocan ni la pasividad ni el conformismo con una sociedad que las pone en un segundo plano. Todo lo contrario.

Este libro retrata las historias de veintitrés mujeres de América Latina que interpelan el mundo e incitan a los miembros de sus comunidades a la acción a favor del bien común. Y al liderar ese proceso, ríen, lloran y se emocionan al compartir sus esfuerzos en una lucha que de antemano saben que será eterna.

Ellas son caciques wichis, maestras de escuelas, promotoras de la soberanía alimentaria, abogadas especialistas en género, defensoras ambientales, madres que buscan a sus hijas desaparecidas, defensoras de las mujeres encarceladas, creadoras de bibliotecas, educadoras en oficios, empresarias sociales, activistas feministas.

Todas representan una decisión de vida marcada por el deseo de transformar el mundo y de sobreponerse a los obstáculos que encuentran. Ellas no se resignan; ellas están dispuestas a tomar el control de sus propias vidas y hacer avanzar a sus comunidades. Sin embargo, ellas, como tantas otras cientos de miles, son invisibles para las mayorías. Por eso este libro cuenta sus historias de lucha. El compromiso con sus comunidades ilumina.

Florencia Roitstein Directora de ELLAS-Mujeres y Filantropía. Profesora de la Universidad de San Andrés, Argentina. Consultora de organismos internacionales y de empresas nacionales y multinacionales con foco –desde una perspectiva de género– en la interfase entre sustentabilidad ambiental, equidad social y desarrollo económico. Publica regularmente notas de opinión en medios nacionales e internacionales.

Andrés Thompson Coordinador de ELLAS-Mujeres y Filantropía. Fue director de programas para América Latina y el Caribe en la Fundación W.K. Kellogg de Batlle Creek, Estados Unidos (1994-2010), de streetfootballworld Brasil, coordinador de la Red de Filantropía para la Justicia Social de Brasil y director de Relaciones Institucionales de Fondo Región Colonia de Uruguay. Consultor sobre temas de filantropía y responsabilidad social.

FLORENCIA ROITSTEIN • ANDRÉS THOMPSON

LA REBELIÓN DE LO COTIDIANO

Mujeres generosas que cambian América Latina


Índice

  Cubierta

  Acerca de La rebelión de lo cotidiano

  Portada

  Dedicatoria

  Agradecemos…

  Presentación. La rebelión de lo cotidiano Un libro militante

  Las mujeres generosas

  Lucinda Mamani Choque (Bolivia): la maestra indígena que revoluciona las aulas rurales La escuela Su lugar en el mundo Su meta La escuela, el lugar elegido para aprender a vivir mejor Cambia la escuela, la radio, el medio ambiente: la mentalidad Sus raíces Trayectoria profesional

  Sonnia Estela España Quiñonez (Ecuador): la huella digital, nunca más Mujer y referente social África Mía, continente de saberes y valores femeninos Mujeres Progresistas Sin educación, no hay progreso Emprendimiento exitoso Dejarse conocer

  Rosa Vilches Valencia (Chile): hinchada como un globo La ayuda a mujeres que necesitan volar La construcción, también cosa de mujeres UFO, una agrupación de mujeres Dar el salto La cadena imparable El poder de Rosa La ídola

  Ana Gallinal (Uruguay): Ana y los libros Los libros, compañeros de vida Haciendo camino Su labor, destacada La biblioteca comunitaria Fomentando Sueños La placita, también

  Rosa Murillo Naranjo (Ecuador): no se pudo hacer la revolución Venir de la tierra La lucha Derechos ganados El buen vivir, una realidad tangible Hacer pie en Kurikancha Un año después Kurikancha, la primera experiencia de autonomía total Círculos virtuosos El buen vivir

  Araceli Salcedo Jiménez (México): raíces del dolor Su Rubí La búsqueda en fosas comunes “Todos podemos ser próximas víctimas” Concientización y solidaridad de la mano

  Georgina Orellano (Argentina): cambiando paradigmas El día a día Sindicalizada y consciente de derechos y libertades Contradicciones (ajenas) En busca de reivindicación Logros Ser puta Ser generosa

  Joseline Velásquez Morales (Guatemala): una mujer con rabia y ternura Cuando lo utópico deja de serlo El movimiento urgente El peligro de la naturalización de embarazos y maternidades tempranas Latinoamericanas, universitarias y feministas liderando la justicia social Formación de líder Alcance internacional En busca de soluciones integrales Acciones directas con niñas y estudiantes Lo que pasa en el recreo, queda en el recreo El reto es continuo Lo que importa

  Belén Itahi Bautista Quiroz (México): ideas que florecen como hongos Con los pies en la tierra Su mensaje, claro Hongos, divino tesoro Su pasión vuelta proyecto De San Esteban Atatlahuaca al mundo Trabajo en equipo El camino individual El don de Belén A futuro

  Felicita Valoes Lainez (Nicaragua): ni un paso atrás Feminista, nicaragüense y líder Paso a paso Romper con la violencia a través del conocimiento de derechos Fundecom Alerta rápida Atender señales De vida o muerte

  Hilda Nayeli Cortez (México): dulce empresa Haciendo empresa ShuegaDeli, un espacio para mujeres Crear conciencia El valor de las mujeres El valor, también económico La construcción, paso a paso Una manera de estar y ser en comunidad

  María de Lourdes Torres Puentes (México): para el bien propio, y ajeno Lourdes, una mujer necesaria Vivir sin luz ni agua, y rodeados de basura La naturaleza, también La comunidad organizada El bien propio y el ajeno

  Saskia Niño de Rivera (México): círculo vicioso entre víctimas y victimarios La lucha por delitos que a pocos importa Población invisible El sistema penitenciario, eje central de la seguridad del país Reinserta, un proyecto posible La cárcel, universidad del crimen Círculos virtuosos La generosidad tiene que ver con qué

  Teresita del Pilar Cabrera Salazar (Ecuador): puliendo la calidad de vida Alas para Teresita Sororidad, presente Detectar la violencia El espacio: Maki Fair Trade La historia de generaciones en cada producto Contribuciones al proyecto Mucho más que artesanías bien logradas Pensarse como líderes

  Ana Luisa Arocena (Uruguay): empresaria y militante La empresaria militante Una empresa de economía solidaria Buena por naturaleza Sueño cumplido

  Kendra Avilés (Guatemala): nunca con las manos vacías El activismo reactivo frente a la violencia Maestros y estudiantes, noticia de primera plana Incide Joven Llegar a los poderosos Planificación de estrategias Un buen final

  Esperanza Arias Velázquez (México): la violencia no es natural La violencia naturalizada La Red Desser La logística Obtención de recursos Femicidios, lo urgente Cómo es Esperanza

  Miriam Priotti (Argentina): ver lo bueno donde se ve lo malo La fotografía, una herramienta de expresión La propuesta nacida a puro deseo Aprender a contar a través de la fotografía Más allá de la fotografía Miradas críticas Recursos necesarios Visibilidad impensada

  Oriana López Uribe (México): existe otra manera de vivir Balance Cuatro programas abarcativos de construcción feminista Poner el cuerpo, a pesar del riesgo Herramientas necesarias Recursos locales La dimensión real de la soledad de las mujeres Porque existe otra manera de vivir

  Patricia Montes (Honduras-Estados Unidos): enfrentando a Trump Desafíos de una lucha desigual Recursos Contra el presidente Donald Trump Hacer pública una realidad dolorosa Inmigrantes empoderados

  Stefanie Michelle Campos Barahona (El Salvador): de eso no se habla Semillas de Libertad A pesar de los peligros Puras injusticias Enseñanzas para las niñas Incidencia, un concepto que Stefanie atesora Lo bonito de los sueños

  Ana Georgina Várguez Pérez (México): el teatro es un alerta El teatro como herramienta de comunicación Gestora, facilitadora y artista Su aporte a la comunidad teatral Una manera de hacer inspirada Estimulados a crear El teatro, un espejo donde mirarnos

  Mirta Meriles (Argentina): mendigos de una sociedad que les da la espalda La tarea de una cacica Parias de su propia tierra Ser cacica Logros en salud Logros en nutrición Otras urgencias El trueque, símbolo de generosidad

  Epílogo. Un llamado a la acción

  Créditos

Este libro está dedicado a las mujeres por venir.

Para que no olviden que forman parte de una larga

y poderosa tradición que es la rebelión de las mujeres latinoamericanas.

Agradecemos…

A Jenny Hodgson y Wendy Richardson, del Fondo Global de Fundaciones Comunitarias, sin cuyo entusiasta apoyo no podríamos haber plasmado esta idea.

A CEDES (Centro de Estudios de Estado y Sociedad) por ser el hogar de ELLAS-Mujeres y Filantropía.

A Fundación FUDE de Argentina por haber albergado generosamente este proyecto.

A los más de ochenta nominadoras y nominadores que con dedicación nos describieron por qué estas mujeres debían estar en este libro.

A Emilienne de León de Prospera, Paula Narváez de ONU Mujeres y Marcia Rivera por ser parte del comité evaluador, dedicando su tiempo a analizar los perfiles de estas mujeres y darnos sus opiniones.

A Jacqueline Butcher, Jorge Villalobos y a ISTR (International Society for Third Sector Research) por haber facilitado la ceremonia de entrega del premio Generosas en la conferencia de Medellín, Colombia, en julio de 2019.

A Mariana Perel, por su fino trabajo de edición de los textos.

A Pablo Marsal, por su apoyo en la investigación, la logística y las finanzas.

A Olga Lucía Toro, Luis Abregú y Cesar Buedo, por su aliento y sus generosas opiniones sobre los textos, las fotos y la dimensión del trabajo.

A Kamila Anais Rozenberg, por su sabiduría alegre y cotidiana.

A todas quienes componen este libro que con su paciencia y emociones nos contaron sus historias.

PRESENTACIÓN
La rebelión de lo cotidiano

Florencia Roitstein y Andrés Thompson

Las prácticas, las reflexiones y los caminos transitados por las mujeres que presentamos en este texto no evocan en nada la pasividad ni el conformismo con una sociedad que las pone en un segundo plano. Todo lo contrario. Este libro retrata las mujeres que interpelan el mundo e incitan a los miembros de sus comunidades a la rebelión cotidiana.

En nuestra región, las mujeres han figurado en un segundo plano, como objetos y no como sujetos de deseos, de pasiones y de acciones de transformación social. Sin embargo, en la actualidad se expresan en voz alta: cantan juntas en las calles y en las escuelas y se movilizan en cientos de miles y hasta con los pechos desnudos en las plazas públicas. El escenario ha cambiado gracias al liderazgo, a la obstinación y al compromiso de cientos de miles de mujeres. Son justamente ellas las que están transformando América Latina.

Veintitrés mujeres han sido seleccionadas para este libro por haberse animado a cambiar las reglas de sus comunidades. Más allá de su diversidad cultural –representan países, y pertenencias sociales y generaciones muy diferentes–, la convergencia entre ellas es poderosa. Sobre todo cuando a través de sus acciones ilustran que el problema político mayor de nuestra época es la inequidad de género, es decir, la falta de oportunidades que tienen las mujeres de desarrollarse en libertad y con independencia.

Los derechos son conquistas frágiles y la lucha sigue más viva que nunca: acceso gratuito a la salud sexual y reproductiva para todas, igualdad de acceso a créditos para el desarrollo económico, igualdad de salarios con la misma responsabilidad, acceso a los puestos de responsabilidad en el sector privado y público, cuotas para exigir la participación activa de las mujeres en los partidos políticos y en los consejos de administración y mucho más.

Cientos de miles de heroínas hacen avanzar cada día a sus comunidades a pesar de los riesgos y a veces el oprobio. Sin embargo, ellas parecen invisibles para las grandes mayorías. Podemos contar con los dedos de una mano a quienes reciben apoyos y recursos de fundaciones donantes y empresas para darles alcance y sustentabilidad a las iniciativas. Ellas están fuera del círculo. Por eso quisimos mostrarlas a través del premio Generosas. Y, cuando conversamos con cada una de ellas, las reconocimos enseguida: su compromiso con sus comunidades ilumina.

Por eso también este libro colectivo en el cual cada una de estas mujeres tomó la palabra y compartió sus saberes y su experiencia transformadora desde el territorio. Creemos que este trabajo es una experiencia de participación democrática nueva y única.

Un libro militante

Durante varias semanas entrevistamos –en persona, por WhatsApp, por Skype y por teléfono– a un conjunto de destacadas mujeres líderes de América Latina y latinas de Estados Unidos. Teníamos –tenemos– la hipótesis y la convicción de que son ellas quienes están a la cabeza de los más importantes cambios en las comunidades de la región. Y que lo hacen de las más variadas formas, estilos, estrategias o, más simplemente, creencias. Porque, sin duda, creen en lo que hacen.

Este trabajo es el resultado de una investigación que realizamos durante 2019 –con el apoyo del Global Fund for Community Foundations– con el propósito de mostrar y dar visibilidad al papel que cumplen las mujeres en el desarrollo de las comunidades de la región y cómo la filantropía local tiene una función relevante en el cambio social. Creemos que el “dar” fortalece a la sociedad civil y a la democracia. Para ello ideamos el premio Generosas como una herramienta para identificar, apoyar y visibilizar a las mujeres que luchan por una sociedad con otros códigos de cooperación, acción, consumo y producción. Así, buscamos modelos de acciones comunitarias lideradas por mujeres y focalizadas en el protagonismo de las mujeres y niñas en el acceso a las tecnologías, la protección del medio ambiente, la lucha por la vigencia de los derechos humanos y la prevención de la violencia contra ellas. Aún más, buscamos que estas acciones se apoyaran en la movilización de recursos locales, en la filantropía comunitaria.

Recibimos 87 nominaciones (hechas por terceras personas), de 13 países y de todas las generaciones. Se seleccionaron y entrevistaron a 23 finalistas con la colaboración de un comité de evaluación con la participación de Paula Narváez (ONU Mujeres), Emilienne de León (Prospera) y Marcia Rivera (ex-Clacso). Los premios finalistas fueron para Lucinda Choque Mamani de Bolivia (1000 dólares), Sonnia Estela España Quiñonez de Ecuador (500 dólares) y Rosa Vilches Valencia de Chile (250 dólares).

Las 23 finalistas componen este libro con sus historias y nos muestran sus actividades, sus sentidos, sus roles y sus esperanzas.

Ellas ríen. Ríen de felicidad cuando les contamos que han sido seleccionadas para un libro, cuando no ocultan que quieren ganar el premio Generosas, cuando se sienten reconocidas, cuando recuerdan anécdotas. En casi todas, la alegría las envuelve. Las más jóvenes ríen cuando sienten que hay empatía en la comunicación, cuando cuentan que se “pusieron bonitas” para la entrevista, cuando hablan de sus compañeras. Las más adultas ríen hasta cuando hablan de sus debilidades o cuando nos muestran sus manos marcadas por el trabajo.

Ellas lloran. Lloran cuando describen lo que tuvieron que recorrer para llegar a ser líderes en sus comunidades, cuando cuentan la pérdida de seres queridos, cuando registran algo que las impactó en su vida y decidieron cambiar de rumbo. Lloran cuando recuerdan los abusos sexuales y de otro tipo, cuando se emocionan contando sus logros y se preguntan a sí mismas cómo fue que llegaron hasta allí. Lloran porque les hace bien llorar, y porque lloran acompañadas. Nosotros, desde este lado, hemos llorado también en su compañía.

Ellas cuentan sus historias. Hablan de amor y de rabia. Hablan de lo difícil que es trabajar en sus comunidades donde a veces no hay agua ni electricidad. De sus enfrentamientos con los señores dirigentes, con los políticos, con los funcionarios, con los tratantes de personas, con los narcos, con los que no escuchan, con los que las hacen esperar tiempos exagerados. Cuentan cómo se protegen a sí mismas, cómo se esfuerzan por mejorar, por estudiar y capacitarse. Nos hablan del buen vivir, de su escuela, de su barrio, de sus maridos e hijos, del aborto, de los femicidios, de las autoridades, de lo que creyeron y ya no creen, de sus convicciones. Nos dicen que no se trata de ellas, sino del conjunto. Ellas sueñan con sus sueños y los de las próximas generaciones. Ellas hablan de soledades y de colectivos. Ellas hablan de los hombres que no están. Ellas hablan de no tirar la toalla. Ellas hablan de paradojas y de perplejidades. Dicen también que se ven en sus ancestralidades africanas o indígenas, en la tierra que nos da vida, y nos da hongos y frutos silvestres que nos ayudan a vivir mejores vidas.

Ellas diversas. Tan diversas como la naturaleza humana, como nuestros ecosistemas, como la vida misma. Despliegan sus talentos, sus militancias, sus creencias y convicciones en los más variados campos. Sus luchas recorren un amplio espinel: esclarecer las desapariciones forzadas de personas en manos de narcos y tratantes, generar fuentes de ingreso y autoestima a mujeres afrodescendientes y de poblaciones indígenas, crear nuevas miradas y prácticas sobre la ecología y la soberanía alimentaria, usar el arte del teatro para mostrar las inequidades de género, obtener servicios básicos para el desarrollo comunitario, rescatar identidades barriales mediante la fotografía, incidir políticamente para el avance de los derechos sexuales y reproductivos, alfabetizar mediante el fomento a la lectura, generar una nueva conciencia sobre las sexualidades en los movimientos juveniles, defender el derecho al cuerpo, a la tierra y al territorio, abrir nuevas vías para la inserción de las mujeres en la fuerza de trabajo, mejorar la situación legal de los inmigrantes latinos en Estados Unidos, proteger el medio ambiente y los recursos naturales, conservar el patrimonio biocultural de los pueblos originarios, avanzar en los derechos de trabajadoras y trabajadores sexuales, gestionar éticamente los residuos industriales, crear empresas comunitarias de mujeres, reintegrar a las exreclusas a una nueva vida, promover el comercio justo, la economía solidaria y el consumo responsable, denunciar y enfrentar la violencia de género y los femicidios.

Ellas hacen. Ellas despliegan sus alas y vuelan en muchas direcciones. Crean nuevas organizaciones donde no las hay, o donde las que están no cumplen su función, marchan y protestan en las calles, recorren los territorios generando conciencia, prestan servicios, orientan y asisten, visitan cárceles, ministerios y juzgados, suben a las montañas y cerros en busca de hongos, de frutos silvestres o de familiares desaparecidos, viajan largas distancias para estar presentes, tender una mano y escuchar, escuchan siempre y también dicen sus verdades, golpean puertas de gobiernos, organizan ferias y exposiciones para mostrar el fruto de su trabajo, crean nuevos negocios, usan la palabra, las manos, la mente y la gracia, organizan reuniones, capacitan, enseñan, escriben, crean.

Ellas son las cuidadoras primarias de los niños y los ancianos, las que acompañan a las jóvenes a decidir sobre sus embarazos y abortos, las que cuidan sus hogares y organizan la economía familiar cuando sus compañeros (cuando los hay) trabajan “allá afuera” para traer un recurso al hogar, las que pacientemente conversan con los jóvenes que han infringido la ley. Son las emprendedoras cuando se trata de imaginar nuevas formas de hacer las viejas cosas; cuando organizan una red de autocuidados contra la violencia doméstica mediante el uso de los teléfonos celulares, las que crean empresas con su mirada puesta más en el bien social que en el monetario, las que usan el arte en sus distintas formas como instrumento de inclusión social. Son las educadoras cuando enseñan cómo elaborar un dulce casero, cómo detectar la violencia machista, cómo identificar las propiedades de los frutos de la tierra y preservarlos para épocas de escasez. También son educadoras cuando arman bibliotecas en su propia casa y reclutan a los niños del barrio para leer, cuando hacen cartillas sobre salud sexual y reproductiva, cuando se ocupan de que sus hijos recorran enormes distancias para asistir a la escuela, cuando transmiten sus saberes ancestrales a las nuevas generaciones, cuando construyen y refuerzan identidades comunitarias. Ellas son trabajadoras rurales, obreras de la construcción, sociólogas, periodistas, activistas, militantes, maestras, empresarias.

Ellas generosas. Nos dicen que la generosidad es recíproca, que es lo mismo que la solidaridad, que les da timidez pensarse así. Nos hablan de la falta de recursos para hacer lo que hacen, pero que igual tarde o temprano lo consiguen porque alguien en la comunidad se suma. Piensan que sin la generosidad de mucha gente no podrían hacer lo que hacen. Hablan de dar, de entregar, de escuchar, de transmitir conocimientos, de estar atentas. Nos muestran cómo ceden sus casas para que funcione una biblioteca, o un centro comunitario, o un centro de acogida para mujeres golpeadas. Ellas saben cómo movilizar recursos en, desde y hacia la comunidad: todo vale, el tiempo, el esfuerzo, las ideas, los dineros que juntan entre todas, las horas voluntarias, los aportes de especialistas de afuera, las comidas que preparan para las reuniones, las lágrimas que guardan a escondidas en sus almohadas. No saben muy bien lo que es la filantropía comunitaria, pero la ejercen cotidianamente y a toda hora. Son generosas porque entre tantas batallas se detienen a conversar y a reflexionar con nosotros, dos perfectos desconocidos.

A todas ellas, seleccionadas y no seleccionadas, un millón de gracias. Esperamos que todas se vean reflejadas en estas páginas.

Diciembre de 2019

Altersbeschränkung:
0+
Veröffentlichungsdatum auf Litres:
15 November 2024
Umfang:
147 S. 29 Illustrationen
ISBN:
9789876918145
Rechteinhaber:
Bookwire
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