Buch lesen: "El uso del verbo y del gerundio en español"

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Alicia María Zorrilla

El uso del verbo y del gerundio en español



Zorrilla, Alicia MaríaEl uso del verbo y del gerundio en español / Alicia María Zorrilla. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Libros del Zorzal, 2022.Libro digital, EPUBArchivo Digital: descarga y onlineISBN 978-987-599-840-71. Lingüística. I. Título.CDD 465

Diseño de tapa: Osvaldo Gallese

© 2021. Libros del Zorzal

Buenos Aires, Argentina

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© 2013. Alicia María Zorrilla

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Impreso en Argentina / Printed in Argentina

Hecho el depósito que marca la ley 11723

La unidad de la lengua española sólo puede ser obra de la cultura común. Y entiendo por cultura común, más que la adoración del tesoro acumulado por los siglos, la acción viva, permanentemente creadora, de la ciencia, el pensamiento, las letras.

Ángel Rosenblat

Índice

Prólogo | 6

El verbo | 14

El verbo: punto de vista sintáctico, semántico y morfológicoEl verbo, desde el punto de vista sintáctico | 63

La consecutio temporum, concordancia o correlación de tiempos | 67

Las perífrasis verbales | 77

Normativa del verbo español | 87

El uso del verbo en el español actual | 124

El participio | 151

Paradigma de la conjugación regular | 159

El gerundio | 166

El gerundio en inglés (nominal -ing participle clauses) y su traducción al español | 210

El pronombre personal | 218

Normativa de los pronombres relativos | 226

Prólogo

De acuerdo con los etimologistas, la palabra «jornada» proviene del provenzal antiguo y denota ‘camino que se recorre en un día; trabajo que se hace en un día’. Rescatamos dos palabras clave de esa etimología: «camino» y «trabajo». Trabajar por el idioma y no detenernos significa cumplir una misión de servicio. Saber encontrar el camino, conquistarlo, y, más aún, tener fortaleza, templanza y paciencia para que los obstáculos no debiliten nunca la voluntad de seguir andando confirmarán nuestra auténtica entrega para desentrañar la belleza de las palabras, la que, en realidad, llevamos dentro como bien y verdad, pero no siempre lo sabemos. Dice con acierto Romano Guardini que «muchas mentiras proceden de [...] un defectuoso dominio del lenguaje»1. Quizá, por falta de interés o por esa inclinación tan actual a no sobrepasar los límites de la mediocridad en desorden, mucho nos cuesta hallar la armonía de lo que expresamos. En estos tiempos de presunción y de altanería, flaquea la constancia, porque pocos creen en lo que hacen o en lo que falsamente defienden, y sin constancia, no hay inteligencia que triunfe. Siete palabras de un dicho anónimo nos enseñan eso: Dijo el perro al hueso: «Si tú estás duro, yo tengo tiempo». Falta firmeza y hasta valentía para decir lo que es sin ocultaciones y, sobre todo, para decirlo correctamente, ya que en eso reside también la virtud de las palabras.

Camino y trabajo, entrenamiento paciente y disciplinado: siempre volver a empezar —semper incipe!— y derribar la fatiga de la pereza desaliñada para que vivan el respeto y la acción que deben dignificar las relaciones humanas en un mundo de valores legítimos, pero lamentablemente arrumbados.

El verbo «trabajar» todavía existe. Y en su origen —del latín vulgar *tripaliare— significó ‘torturar’, pues *tripalium2, sustantivo del que deriva3, era un instrumento de tortura, una especie de cepo hecho con tres palos o estacas cruzados, donde los reos sufrían el tormento. Los estudiosos advierten la relación entre el sustantivo y el adjetivo clásico tripalis, ‘que consta de tres maderos’. Coincidimos con Joan Corominas en que en español antiguo —y aun hoy—, el vocablo «trabajo» conserva el sentido de ‘sufrimiento, dolor, pena’. El Diccionario académico registra este significado en la novena acepción del sustantivo: ‘Penalidad, molestia, tormento o suceso infeliz’. No en vano se habla del «trabajo de parto», y Cervantes escribió los Trabajos de Persiles y Sigismunda (1617), en plural, para referirse a naufragios, raptos, separaciones, sueños, portentos que sufren ambos personajes. Tal vez, por eso, trabajar denotó, luego, ‘actuar con mucho esfuerzo, afanarse’. Todo afán implica fervor, consagración a una labor difícil. ¿Qué más difícil que convencer a nuestros prójimos de que deben hablar y escribir bien? Por cumplir con este trabajo, nos abocamos al trabajo de buscar algunos trabajos de otros para explicar el porqué de nuestra desazón ante el uso trabajoso del idioma. Lamentablemente los encontramos con facilidad y llegamos a la conclusión de que las palabras se emplean sin reflexionar, casi podríamos decir que se arrojan en el papel, en el micrófono o en el diálogo sin reparar en qué significan.

Un periodista radiofónico le pregunta a su entrevistada:

—¿Cuál es su relación con el deporte?

La entusiasta señorita contesta:

—¡Ah! Es una adrenalina que la tengo como muy incorporada.

Si supiera que la adrenalina es una hormona segregada principalmente por la masa medular de las glándulas suprarrenales, no usaría ese «como muy»; estaría convencida de que la tiene incorporada y ¡cuánto!

Leemos en un diario:

Un accidente fue protagonizado por un camión en horas de esta mañana en el paraje Los Huesos, a unos 45 kilómetros de Tandil, en el camino viejo a Azul. [...], el camión que conducía Ismael Gutiérrez, de 42 años, cargado con hacienda, volcó quedando el único ocupante atrapado en la cabina. Concurrieron hasta el lugar efectivos policiales de la Seccional Segunda conjuntamente con los del Subcomando de Patrullas y efectivos del Cuartel Central de Bomberos quienes realizaron los trabajos para poder sacar a Gutiérrez de la cabina, lo que demoró varios minutos. Posteriormente fue trasladado a la Sala de Guardia del Hospital Municipal Ramón Santamarina donde a la hora de cierre de esta edición estaba siendo atendido por los profesionales, presentando fracturas y politraumatismos de carácter reservado. La policía estaba trabajando en la parte inicial de la elaboración del sumario reuniendo datos complementarios tras lo cual el expediente será elevado al fiscal de instrucción de turno4.

Haremos cuidadosamente la disección del texto. Por esa costumbre casi literaria de personificar lo inanimado para aumentar la crudeza de la noticia, un camión protagonizó un accidente. Hasta donde sabemos, el verbo transitivo protagonizar significa ‘representar un papel en calidad de protagonista’; ‘desempeñar el papel más importante en cualquier hecho o acción’. No conformes, abrimos nuevamente el Diccionario y buscamos la palabra papel: entre otras acepciones, ‘parte de la obra dramática que ha de representar cada actor, y la cual se le da para que la estudie’; ‘personaje de la obra dramática representado por el actor’; ‘cargo o función que alguien o algo cumple en alguna situación o en la vida’. Las demás definiciones se refieren a hojas, pliegos, conjunto de resmas, impresos, periódicos diarios, documentos, conjunto de valores mobiliarios. Que un camión represente el papel de un accidente no parece muy adecuado, aunque en estas épocas novedosas en que poco se cultiva el juicio, todo puede suceder.

El sintagma en horas de esta mañana es una amplificación innecesaria de esta mañana.

La construcción cargado con hacienda, que aparece entrecomada inmediatamente después del nombre del conductor del vehículo (... Ismael Gutiérrez, de 42 años, cargado con hacienda...), no ocupa en la oración el lugar exacto y es causa de ambigüedad. La corrección será, pues: ... el camión cargado con hacienda, conducido por Ismael Gutiérrez, de 42 años, volcó... Lo peor es que volcó quedando el único ocupante atrapado en la cabina. No podía faltar el gerundio de posterioridad, efecto o consecuencia para enaltecer el verbo «volcar», ya que no es lo mismo volcó que volcó quedando. De pronto, Ismael Gutiérrez, el damnificado, desaparece de la escena y se convierte, dentro de la misma oración, en el único ocupante atrapado en la cabina. ¿Para qué se lo nombró antes si después se convertiría en un ser anónimo?; ¿acaso, el accidente destruyó su identidad?

Los efectivos policiales llegaron conjuntamente con los del Subcomando de Patrullas y efectivos del Cuartel Central de Bomberos. Para evitar la reiteración de la preposición con, debe reemplazarse conjuntamente con por juntamente con.

Por último, Gutiérrez fue trasladado al Hospital Municipal donde estaba siendo atendido por los profesionales, presentando fracturas y politraumatismos de carácter reservado. Nunca falta la construcción anglicada constituida por el verbo estar + el gerundio simple del verbo ser + el participio del verbo elegido, que, aunque no se considera incorrecta, debe reemplazarse por inelegante: ... donde fue atendido por los profesionales... ¿Quiénes son los profesionales con ese artículo que los determina tanto? ¿Abogados, arquitectos, médicos, ingenieros, actores? No lo sabemos. Además, es apoteósica la construcción de gerundio que sigue a este sustantivo: presentando fracturas y politraumatismos de carácter reservado, o sea, que estaba siendo atendido, presentando o poniendo en presencia de los profesionales sus lesiones. Sin duda, el periodista no se refiere a la primera acepción del verbo presentar, sino a la cuarta: ‘tener ciertas características o apariencias’, pero la preñez de su redacción conduce a involuntarios equívocos. Ese solemne carácter reservado solo podía haberse convertido en diagnóstico después de la revisión médica. Y demos gracias a Dios que Gutiérrez no falleció debido a las gravísimas heridas experimentadas5, como leímos en otra noticia. Debe de ser una terrible sensación «experimentar» heridas.

Finalmente, los médicos no lo atendieron por el carácter reservado que tenían sus fracturas y sus politraumatismos. La oración debió redactarse así:

... a la hora de cierre de esta edición, Gutiérrez fue atendido por algunos médicos, quienes diagnosticaron fracturas y politraumatismos de carácter reservado.

Termina la noticia con el mismo verbo que la motivó: La policía estaba trabajando en la parte inicial de la elaboración del sumario reuniendo datos... Si bien el gerundio reuniendo no es erróneo, al unirse semántica y sintácticamente con el gerundio de la perífrasis (estaba trabajando [...] reuniendo datos...), torna ambigua la expresión, pues, finalmente, no sabemos si estaba trabajando en el sumario reuniendo datos o si estaba trabajando y reuniendo datos, es decir, si este segundo gerundio es parte de otra perífrasis verbal con el verbo elíptico. Es erróneo el lugar que ocupa el sustantivo elaboración que denota ‘obtención de un producto mediante un trabajo adecuado’, pues se habla de la parte inicial de la elaboración del sumario. El periodista ha hecho gala de un estilo «elaborado» por lo artificioso, pues redacta con inconsecuencia y no advierte la falta de correlación verbal:

La policía estaba trabajando [...] reuniendo algunos datos complementarios tras lo cual el expediente será elevado...

La perífrasis verbal estaba trabajando es correcta en español, pero no en este contexto, pues parece remedar la sintaxis inglesa. El pretérito imperfecto del modo indicativo estaba no concuerda con el futuro imperfecto del indicativo será. Diremos, pues:

... la policía trabajaba en la elaboración de la primera parte del sumario reuniendo datos complementarios para elevar luego el expediente al fiscal de instrucción de turno...

De cualquier modo, es más sencilla —y evitamos la rima entre sumario/complementarios— esta redacción:

La policía reunía algunos datos complementarios para elaborar la primera parte del sumario y presentarlo luego ante el fiscal de instrucción de turno.

Del camión no se habló más. Parece que, por falta de pruebas, no corrió la misma suerte de otros congéneres, como aquel auto de Tandil que llegó a las páginas del diario. Decía el titular: «Sentencia en un juicio por un accidente fatal», y el copete: «Un automóvil embistió a un ciclista. Lo sentenciaron a prisión en suspenso y prohibición para conducir durante varios años». ¿Qué culpa tenía el pobre automóvil? ¿Le prohibieron que se condujera a sí mismo?6. Buen ejemplo de cómo lo «trágicamente» incorrecto puede también mover a risa.

En fin, lo que escribimos es, sin duda, espejo de lo que somos. Las palabras aparecen vacías, porque los tiempos en que vivimos devoran la espiritualidad del hombre y enaltecen las apariencias en pro del interés material: todo vale —hasta el error— si es sinónimo de conveniencia. Entonces, las palabras se yerguen olímpicas, pero pobres. Brillan artificialmente, porque ya no se pesan los significados. Es lo mismo un anacoluto que una oración ordenadamente construida; una preposición que otra; un tiempo verbal que otro; un gerundio que un participio; una raya que un guión; un punto y coma que una coma; es decir, es lo mismo el orden que el desorden. ¿Por qué? ¿Hay, acaso, temor a la verdad? ¿O no quieren tomarse el trabajo de llegar a ella?

Los que bregan por la anarquía lingüística se muestran muy molestos contra los adeptos a la normativa y desestiman su labor para cuidar la lengua diciendo: «No somos “normativistas”; podemos pecar de acuerdo con la segunda y tercera acepción del sustantivo pecado: ‘cosa que se aparta de lo recto y justo, o que falta a lo que es debido’; ‘exceso o defecto en cualquier línea’». Por ende, también ignoran el significado del sustantivo femenino efabilidad, ‘arte o facultad de expresar debidamente lo que se quiere’; no lo usan ni lo practican.

Hablar y escribir «debidamente» —adverbio poco promocionado en los tiempos que corren— constituyen un arduo trabajo que debe comenzar día por día, con insistencia; pero —como decía Séneca— «nada vale un trabajo hecho contra la voluntad». Debemos progresar, pues, en la voluntad y en el amor, que es agradecimiento por el bien recibido.

Como los lacedemonios gustaban mucho de los discursos breves —lo que dio origen al vocablo laconismo—, no nos extenderemos más, para que se pueda decir, como Agis II, rey de Esparta, «a ti te ha costado mucho trabajo el acabar, y a mí el escucharte». No nos queda culpa si nos atenemos a lo que afirma San Agustín: «Todo lo que tiene fin es breve».

Entonces, fin, con gran voluntad de trabajo e inmensa alegría espiritual.

Alicia María Zorrilla

El verbo

Conjugar un verbo significa decirlo en los distintos modos, tiempos, personas y números. Dice Samuel Gili Gaya que «la conjugación es, [...], la lista ordenada y clasificada de todas las modificaciones morfológicas que el verbo puede tener en cada lengua»7.

Las conjugaciones son tres:

Primera: -AR

Segunda: -ER

Tercera: -IR


El sistema verbal del español

1) Modo. Indica las distintas actitudes del hablante.

• Indicativo: expresa como real el significado del verbo.

• Subjuntivo8: expresa deseo o duda.

• Imperativo: expresa pedido, consejo, orden, invitación.

2) Tiempo. Expresa el momento en que se cumple el significado del verbo. Desde el punto de vista del hablante, en español existen tres tiempos: pasado o pretérito (anterioridad), presente (simultaneidad) y futuro (posterioridad).

3) Aspecto. Categoría gramatical que distingue formalmente en el verbo diferentes clases de acción, según se la conciba como durativa, perfecta o terminada, imperfecta, reiterativa, puntual, incoativa, etcétera. El aspecto informa acerca del proceso interno de la acción, independientemente del tiempo expresado.

• Aspecto perfectivo. Expresa una acción acabada. Corresponde a todas las formas compuestas y al pretérito perfecto simple (he leído, cantó, habían reído).

• Aspecto imperfectivo. Expresa una acción inacabada o en progreso. Corresponde a todas las formas simples, excepto el pretérito perfecto simple (oigo, mirabas, sabrán).

Si decimos:

Liliana limpiaba la biblioteca cuando entré en la sala de estudio.

La diferencia entre limpiaba y entré no es temporal, pues ambos son pasados o pretéritos, sino de aspecto. No se dice que Liliana haya dejado de limpiar, tal vez, siga limpiando aún. Frente a limpiaba, que presenta un aspecto imperfectivo, entré expresa una acción terminada, un aspecto perfectivo.

Las perífrasis verbales y otros procedimientos sintagmáticos pueden expresar variados aspectos:

Sofía comenzó a gritar sin motivo (aspecto incoativo).

La abuela preparaba la torta (aspecto durativo).

El niño se dormía (aspecto incoativo: «empezaba a dormirse»).

Deben releer el cuento antes de analizarlo (aspecto reiterativo).

4) Voz. Esta categoría verbal se manifiesta a través de medios sintácticos y semánticos. Desde el punto de vista semántico, la voz expresa la relación entre el sujeto y el proceso verbal, es decir, indica si el sujeto gramatical realiza la acción expresada por el verbo (voz activa) o la recibe (voz pasiva). Sintácticamente, la voz se manifiesta mediante un tipo particular de construcción asociado a la relación sujeto-verbo.

• Voz activa. El sujeto realiza la acción o proceso expresado por el verbo. Es, por tanto, agente.

Los europeos estiman las obras de Jorge Luis Borges.

• Voz pasiva. El sujeto es receptor de la acción expresada por el verbo. Es un sujeto paciente. La relación entre sujeto paciente y verbo se expresa en español a través de dos procedimientos:

• Pasiva propia: verbo ser + participio del verbo que corresponda

Las obras de Jorge Luis Borges son estimadas por los europeos.

El complemento agente (por los europeos) es introducido por la preposición por y, a veces —aunque hoy no es muy frecuente—, también por de. Por ejemplo, leemos en el Quijote:

... los libros que están impresos con licencia de los Reyes, [...] con gusto son leídos y celebrados de los grandes y de los chicos, de los pobres y de los ricos, de los letrados e ignorantes, de los plebeyos y caballeros...9.

Solo los verbos transitivos (admiten complemento directo) pueden pasar de la voz activa a la voz pasiva.

• Pasiva refleja: su nombre se debe al carácter pasivo de la oración y a la forma gramatical se. Se forma con el verbo en voz activa precedido de la forma se

Se alquilan tres casas.

Tres casas son alquiladas.

Dice Luis Fernández Núñez: «La forma de pasiva refleja es cada vez más usada, en detrimento de la pasiva propia, que aparece relegada a determinados lenguajes específicos (lenguajes científico y jurídico, sobre todo). Una y otra aportan un matiz de impersonalidad a la oración: la pasiva propia, porque destaca el objeto y desplaza a un segundo término al agente de la acción; la pasiva refleja, porque impide generalmente la aparición del agente»10.

5) Persona y número. Las personas del discurso son tres: yo (primera persona: señala al que habla), tú (segunda persona: señala a la persona o cosa a la que interpela la primera persona), él (tercera persona: señala a la persona o cosa que no es yo ni tú). «Las mismas distinciones hace el verbo, valiéndose de las desinencias de persona, y los señalamientos que realiza, deícticos o anafóricos, son de la misma naturaleza que los del pronombre personal»11.

En plural: nosotros (primera persona), vosotros (segunda persona), ellos (tercera persona).

Modo indicativo

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Altersbeschränkung:
0+
Veröffentlichungsdatum auf Litres:
26 März 2025
Umfang:
166 S. 44 Illustrationen
ISBN:
9789875998407
Rechteinhaber:
Bookwire
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