Buch lesen: "Terrorismo yihadista"

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Cassaglia, Alejandro Gabriel

Terrorismo yihadista : una amenaza externa / Alejandro Gabriel Cassaglia. - 1a ed . -

Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Autores de Argentina, 2020.

130 p. ; 21 x 15 cm.

ISBN 978-987-87-0438-8

1. Ensayo Argentino. I. Título.

CDD A864

Editorial Autores de Argentina

www.autoresdeargentina.com

Mail: info@autoresdeargentina.com

Queda hecho el depósito que establece la LEY 11.723

Impreso en Argentina – Printed in Argentina

Índice

AGRADECIMIENTOS

Prólogo

INTRODUCCIÓN

Capítulo I. Terrorismo

I.1. Concepto de Terrorismo. Definiciones

I.2. El Terrorismo del Siglo XXI. La yihad global

I.3. Guerra al terrorismo. Guerra de 4º Generación

I.4. Terrorismo ideológico: La Radicalización. El reclutamiento

I.5. El Terrorismo suicida

I.6. Los cambios de paradigmas y los nuevos modus operandi

I.7. Argentina como blanco del Terrorismo Islamista

Conclusiones Parciales

Capítulo II. Regulación Internacional y situación en otros países

II.1. La lucha contra el terrorismo: regulación internacional

II.1.1. Francia

II.1.2. Turquía

II.1.3. Colombia

II.1.4. Estados Unidos

II.1.5. México

Conclusiones Parciales

CapÍtulo III. Legislación Nacional

III.1. Ley N° 23554/88 de Defensa Nacional

III.2. Ley de Seguridad Interior Nº 24059/91

III.3. Ley 24.948/98 “Ley de Reestructuración de las Fuerzas Armadas”

III.4. Ley 25.520/01 de Inteligencia Nacional

III.5. Decreto 727/06

III.6. Decreto 1691/2006

III.7. Decreto 683/2018. El Nuevo Rol de las Fuerzas Armadas

Conclusiones Parciales

CONCLUSIÓN

BIBLIOGRAFÍA

AGRADECIMIENTOS

A mi esposa Rosana, que fue mi apoyo en mis años de estudio y la que me impulsó a seguir siempre adelante en este fascinante mundo de los estudios de terrorismo.

A mis hijos Mariano, Valentina y Agustín, por iluminarme cada día, y ser el motor que impulsa mi vida.

Al Dr. Julio Spota por haber estado siempre dispuesto a la ayuda y por sobre todo a su amistad eterna e invalorable.

Al Dr. Mariano Bartolomé por haberme guiado en la elaboración del presente trabajo de investigación académico.

A Marcela Dándrea por su invalorable guía y asesoramiento metodológico en la realización de este trabajo.

A todos los que de una u otra manera me han ayudado y me han impulsado, que son muchos más de los que uno pueda imaginar, para la realización de esta obra.

Mi eterno agradecimiento a mi padre, Pedro, que siempre me motivó y me incentivó para que estudiara.

Prólogo

El oportuno acierto y la originalidad de la presente obra de la que es autor mi buen amigo Alejandro Cassaglia y que tengo el honor de prologar, es fruto de su dilatada experiencia académica, así como de la exitosa actividad profesional que ha desarrollado durante años en el campo de la seguridad.

Estamos frente un trabajo de análisis de una gran responsabilidad. Sumamente útil para cualquier Estado que quiera prevenir, proteger, perseguir y estar preparado para dar respuesta a los atentados cometidos por los grupos terroristas que atacan países en busca del caos y un cambio político–social a través del terror. Conocer al enemigo es básico, pero saber las capacidades de un Estado frente a los ataques terroristas es fundamental, como decía Sun Tzu en su obra El arte de la guerra: «No basta saber cómo atacar a los demás con el fuego, es necesario saber cómo impedir que los demás te ataquen a ti»; Alejandro Cassaglia ha sabido analizar y contestar de manera muy crítica y eficaz a esta cuestión.

Estudiar el fenómeno yihadista a día de hoy es una obligación ética y científica para todos los que creemos que el mundo en el que vivimos podría estar mejor de como está, pero es fundamental para los diferentes Estados que tienen bajo sus decisiones la seguridad a los ciudadanos. El autor de esta obra va más allá, no sólo analiza cómo se encuentra la situación de las fuerzas armadas de Argentina frente a un posible atentado terrorista, sino que se plantea preguntas esenciales para conocer nuestras capacidades en el ámbito de la defensa: ¿estamos preparados? ¿sabemos lo que tenemos que hacer? y quizás, una de las preguntas que más inquieta a los gobernantes, ¿pueden las Fuerzas Armadas responder eficazmente ante este nuevo terrorismo? Y, si es así, ¿deben hacerlo?

Estas y otras preguntas que se desarrollan de una manera muy ágil y de fácil comprensión gracias al trabajo y los conocimientos del autor, nos llevan a entender algo que muchas veces no tenemos en cuenta en seguridad: toda acción debe tener una reacción, y si no ha habido una prevención eficaz, esta reacción debe ser capaz de contrarrestar el ataque recibido. Para ello, es fundamental comenzar analizándose uno mismo, conocer los recursos, las capacitaciones, y, por otro lado, entender al otro para poder pensar como él y conocer si las herramientas que tenemos a nuestra disposición para frenar un posible ataque terrorista servirían para evitar sucumbir bajo su espada del terror.

Desde que tengo el honor de conocer a Alejandro no ha habido día que no haya estado informándose y preparándose para entender y conocer este nuevo fenómeno terrorista que desde hace décadas está introduciendo su peligrosa ideología por todo el mundo. Por eso, me resulta especialmente interesante la distribución de esta obra: un brillante estudio sobre la lucha del terrorismo yihadista, este cáncer del siglo XXI, desde su definición y regulación internacional hasta un aspecto más concreto como es la legislación nacional argentina sobre este asunto.

En esta primera fase, el autor nos brinda un análisis del fenómeno terrorista y su evolución a lo largo de los años, aportando muy acertadamente la dificultad que conlleva poder definirlo, para centrarse en el terrorismo yihadista, que tuvo su salto cualitativo y cuantitativo el 11 de septiembre de 2001, con 2.792 víctimas mortales, y que desde Estados Unidos se reivindicó ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) como un ataque bélico clásico, por lo que activó su derecho a la legítima defensa, hecho que marcó que este terrorismo se sitúe en los puestos más importantes de las agendas de seguridad nacional.

Otro de los problemas que nos encontramos frente a este tipo de terrorismo es la facilidad por implantar su ideología. Como sabemos, los conceptos de radicalización, radicalización violenta y terrorismo no siempre están conectados. A día de hoy, tener ideas radicales no es considerado delito ni va en contra de la ley. El problema aparece cuando estas ideas radicales conducen a comportamientos violentos. Podríamos analizarlo como que la radicalización es un proceso, el extremismo una ideología y el terrorismo es el acto. Pero el concepto radicalización merece ser acotado correctamente, ya que incluye a individuos violentos y no violentos. El hándicap con el que nos encontramos en este tipo de radicalismo yihadista no solo es la implantación de una ideología, sino que utilice un fenómeno muy difícil de desradicalizar como es la fe. El ideólogo y responsable de la sección de propaganda de Hermanos Musulmanes, Sayid Qutb apuntaba: «No se alcanzará simplemente enseñando y rezando, ya que aquellos que imponen el yugo a los cuellos de la gente y que usurpan la autoridad de Dios en la tierra no cederán en su postura a través de explicaciones y sermones».

En un segundo bloque de análisis, el autor nos presenta una descripción muy minuciosa de cómo responde la legislación de diferentes Estados frente a la Defensa Nacional contra este tipo de terrorismo, pero no Estados cualquiera, sino países que han sufrido muy de cerca el terrorismo en sus calles. Esta actividad política y militar que desarrollan los diferentes países para evitar o rechazar ataques se hace cada vez más evidente con la colaboración entre entidades nacionales y locales, coordinación necesaria en el ámbito de la prevención para poder abarcar una serie de recursos que adaptan el modelo nacional a cada comunidad.

En Europa, instituciones como la RAN (Radicalisation Awareness Network), financiada por la Comisión Europea, reúne a varios expertos internacionales que trabajan en la prevención de la radicalización. Otras entidades europeas como ICCT (International Centre for Counter–Terrorism) son el núcleo dentro de la red internacional de lucha contra el terrorismo que conecta a expertos, legisladores, actores de la sociedad civil y profesionales de diferentes campos y proporciona una plataforma para la colaboración productiva, el análisis práctico y el intercambio de experiencias y conocimientos, con el objetivo final de identificar enfoques innovadores e integrales para prevenir y combatir el terrorismo.

El autor, finalmente, analiza la legislación referida a la Defensa Nacional, Fuerzas Armadas e Inteligencia Nacional Argentina. Todo un compendio de leyes y artículos que nos acercan a unas conclusiones clave para contestar la pregunta que se plantea al inicio de esta obra: ¿Constituye el terrorismo una amenaza que puede ser respondida desde el Estado a través del empleo de las Fuerzas Armadas?

Gracias a este estudio se hace más fácil conocer para poder evitar que su Cisne Negro —ese suceso imprevisto y de gran impacto, como los denomina Nassim Taleb—, nunca llegue a cogernos por sorpresa y no tengamos que analizarlo de manera prospectiva una vez haya ocurrido. Como muy bien interpela el autor de esta tesis, invirtamos en conocer para analizar si es necesario cambiar, antes de vernos frente a una situación que se podía prevenir.

Muchas veces el miedo a no querer saber cuán eficaces pueden ser nuestras herramientas frente al terrorismo hace que en caso de conflicto tengamos más posibilidades de perder. Valiente y útil el trabajo elaborado por Alejandro Cassaglia en este estudio que, como decía Philippe–Joseph Salazar en su libro Palabras armadas: entender y combatir la propaganda terrorista: «Cedant arma togæ. Es la fórmula de muchas ilusiones pacifistas: que las armas cedan su lugar a la palabra. Pero sabemos que eso es una ilusión óptica. A las armas les gustan las palabras. Las convierten en nuevas armas».

El saber, el conocimiento, son armas de construcción masiva. Carguémoslas tanto como podamos contra esta lacra que es el terrorismo. Este libro es, sin duda, una buena manera de conseguirlo.

David Garriga Guitart

Criminólogo.

Analista terrorismo yihadista.

Presidente de CISEG

INTRODUCCIÓN

En el campo de la Seguridad Internacional se destaca, dentro de las denominadas amenazas no convencionales, el fenómeno del Terrorismo, no solo por la importancia y complejidad de la temática, sino por las graves consecuencias de su accionar, que se han incrementado y agravado en las últimas dos décadas.

El Terrorismo es una forma de violencia que ha ido mutando desde su aparición. No es un fenómeno nuevo, pero si ha ido creciendo, sobre todo en los niveles de violencia y complejidad, y en sus modus operandi.

El primer problema que plantea es el de definirlo. Si bien, el ex Secretario General de la Organización de Naciones Unidas, Kofi Annan, en un reportaje realizado por la Agencia EFE, en Madrid, en Marzo de 20151, en ocasión de su discurso de inicio de la Cumbre sobre Democracia, Terrorismo y Seguridad, dijo: “El Terrorismo es una amenaza para todos los Estados y todos los pueblos, y un ataque directo a los valores centrales de las Naciones Unidas”2. Pero podemos tomar la definición de terrorismo, del Dr. Ramiro Anzit Guerrero, en su libro “Cooperación Penal Internacional en la Era del Terrorismo”, donde dice que: “El Terrorismo es la práctica violenta ilegítima e ilegal, física (hecho consumado) o psicológica (amenaza o intimidación) contra personas u objetos, realizado para infundir miedo intenso en los que perciben el acontecimiento”3.

De todos modos, el conceptualizarlo, es muy complejo, y si bien existen muchísimas definiciones, no se ha consensuado a nivel internacional, una definición que sea aceptada por todos los Estados. Pese a los esfuerzos que se vienen realizando, en el seno de la Organización de Naciones Unidas, sobre todo desde los años 60´s, no se ha llegado a un acuerdo. Es que al ser un tema tan complejo, y tener estrechos vínculos con aspectos políticos, la forma de percibir este fenómeno, es diferente en cada país. Un ejemplo claro de ello se plantea cuando se intenta definir al Hizbollah4, el cual es un partido político en el Líbano, pero que tanto el Estado de Israel, como sus aliados, lo definen como un grupo terrorista. Algo similar ocurre con Hamás 5en la Franja de Gaza, que es un grupo Palestino, que al igual que el grupo anteriormente mencionado, surge como una entidad política de ideología islamista radical inspirada en la Hermandad Musulmana 6cuyo principal epicentro se encuentra en Egipto, pero que a su vez posee comandos que actúan en la región, contra los intereses israelíes y su población, empleando técnicas y tácticas del terrorismo. Incluso, dentro de cada uno de ellos, existen distintas posiciones al respecto. Lo que para algunos es terrorismo, para otros puede significar una lucha por la libertad, entre otros conceptos u opiniones.

Solamente, y a través del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en su resolución 1267 7del año 1999, se ha consensuado a nivel internacional, que tanto la Red Global Terrorista Al Qaida y el régimen Talibán de Afganistán, son mencionados, en dicho documento, como grupos terroristas. Esto fue luego de los atentados contra las embajadas de los Estados Unidos en Kenia y Tanzania, en el año 1998, por parte de la Red Salafista8 liderada por Osama Bin Laden. Esta resolución dio nacimiento al llamado “Comité 1267” que es el encargado de elaborar las listas de sospechosos de actividades terroristas. Luego del ataque del 9–11 en Estados Unidos, el Consejo elaboró otra resolución de suma importancia, dado que respaldaba a la antes mencionada, y que es la 1373 9 del año 2001. La misma establecía un compromiso, por parte de los Estados miembros, a congelar los fondos sospechosos de financiar actividades terroristas. Estos dos documentos son de suma importancia ya que tienen un reconocimiento universal.

Si a la complejidad, al momento de definirlo, le sumamos el hecho de que existen opiniones encontradas respecto de si es un delito complejo, o es una guerra en sí. La primera sostiene que es un tema que el Estado debe enfrentar desde la Seguridad Pública, mediante el empleo de sus Fuerzas Policiales, y con el aval de la Justicia Criminal. La otra opinión, es la que apoya el hecho de que se trata de un tema inherente a la Defensa, y por ende deberían emplearse las FF.AA. en el combate al Terrorismo.

1 Entrevista del Secretario General de O.N.U., Kofi Annan, por la Agencia EFE el 8 de Marzo de 2005. https://www.libertaddigital.com/nacional/definicion–de– terrorismo–segun– los–expertos–de–la–onu–1276246052/.

2 Kofi, A. (2005). Discurso ante el Plenario de Clausura de la Cumbre Internacional de Madrid sobre Democracia, Terrorismo Y Seguridad. Una estrategia mundial de lucha contra el terrorismo. Madrid (España), 10 de marzo de 2005. http://www.un.org/es/sg/annan_messages/2005/cumbremadrid.htm.

3 Anzit Guerrero, R. (2009). Cooperación Penal Internacional: En la era del Terrorismo. Buenos Aires: Editorial Lajouane, pág. 47.

4 Hizbollah es un vocablo compuesto que significa Partido (Hizb) de Dios (Allah). Organización terrorista chií libanesa nacida en 1982, desprendimiento de la Organización Amal y otras agrupaciones terroristas libanesas. De La Corte Ibañes, L. y Jordan, J. (2007). La Yihad Terrorista. Madrid: Síntesis, págs. 82–87.

5 Hamás, acrónimo de Harakat al–Muqawama al–Islamiya (Movimiento de resistencia islámica). Pertenece al ala sunní del Islam. Fue fundado en la Franja de Gaza (Palestina) por el Jeque Yasim en 1987 como escisión de la Hermandad Musulmana de Egipto. Levit, M. (2008).Hamás”, Barcelona: Ensayo, pág. 27.

6 Movimiento Islamista surgido en 1928, en Egipto. Su fundador fue Hasan al–Banna. Castaño Riaño, S. (2013). Los Hermanos Musulmanes. Madrid: Síntesis, pág. 196.

7 Resolución 1267/99 https://undocs.org/es/S/RES/1267%20 (1999).

8 Salafismo (Salafiyya) proveniente del vocablo árabe Salaf. Movimiento reformista del Islam Contemporáneo surgido en la segunda mitad del Siglo XIX al calor del renacimiento árabe. Sus seguidores solo consideran que el alejamiento de los preceptos del Coran han conducido a la Umma (congregación islámica) a la decadencia y el error. Este movimiento ha servido de base ideológica a todos los grupos radicales islamistas como el caso de Al Qaida. Maillo Salgado, F. (1996). Vocabulario de historia árabe e islámica. Madrid: AKAL, págs. 210–211.

9 Resolución 1373/0. Recuperado de . 2 de mayo de 2019.

Capítulo I

Terrorismo

Introducción

En el presente capítulo, se desarrollan los diferentes conceptos acerca del término Terrorismo, en base a los distintos aspectos o ámbitos desde los cuales se define, para luego analizar el nuevo paradigma del Terrorismo del Siglo XXI y el origen de la yihad global y caracterizar la Guerra de 4º Generación frente a la lucha contra este flagelo mundial y los nuevos métodos de reclutamiento frente a los métodos de radicalización empleados por Al Qaeda y modus operandis como el terrorismo suicida.

I.1. Concepto de Terrorismo. Definiciones

Si bien existen muchas definiciones sobre el concepto Terrorismo, según sus distintos aspectos, los cuales serán desarrollados a continuación, en un sentido amplio, el terrorismo es: “(…) la táctica de utilizar un acto o una amenaza de violencia contra individuos o grupos para cambiar el resultado de algún proceso político”10.

Definición gramatical11: (del latín terror) m. “Dominación por el terror.//Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror”.

Definición histórica: “(…) época durante la Revolución Francesa en que eran frecuentes las ejecuciones por motivos políticos”.

Definición jurídica12: “(…) actos de violencia en contra de personas, la libertad, la propiedad, la seguridad común, la tranquilidad pública, los poderes públicos y el orden constitucional o contra la Administración Pública”.

Definición militar: esta definición señala el Terrorismo como:

(…) serie de actos de violencia, destinados a infundir terror por medio de la eliminación de personas. Crea un estado físico y espiritual que prepara a la población para su captación y conquista y que facilita su dominación. El terrorismo tiene un objetivo aparente y sin mayor sentido en sí mismo, como es la difusión del miedo, pero su finalidad real pasada es, juzgar al pueblo, a través de la aplicación de una metodología activa y esencialmente torturante.

Definición política: para Feal Vázquez (2002) no existe una definición concreta sobre el terrorismo desde el ámbito político, puesto que los países occidentales lo incluyen dentro de determinadas figuras tipificantes de violaciones, como delitos contra las personas, la libertad, etc. Externamente, cuando deben calificarlos, lo hacen desde dos puntos de vista, a partir de determinadoas Convenios o desde a la Declaración Universal de los DDHH.

Definición criminológica: “(…) acto político cometido generalmente, por un grupo organizado que implica la muerte o amenazas de muerte para no combatientes”.

Definición psicológica: “(…) grupo de personas con problemas individuales que los trasladan a la sociedad y creen que la cura de sus dificultades es la acción violenta y la destrucción de las instituciones”.

Definición teológica: “(…) el impulso de destruir, surgido de una desesperación radical que se manifiesta en la incapacidad para hacer causa común con otros, para entender la realidad y hasta en la falta de objetivos”.

Definición Unión Europea:

(…) se consideran actos terroristas los cometidos intencionadamente, que puedan perjudicar gravemente a un Estado u organización internacional, cuando se cometan con el objetivo de intimidar a una población o de obligar a los poderes públicos o a una organización internacional, a realizar o a no realizar un determinado acto, o desestabilizar o destruir las estructuras políticas, constitucionales, económicas o sociales de un país u organización internacional.

Ante las definiciones expuestas, se puede interpretar que este concepto lleva implícita una carga subjetiva, la cual dificulta la elaboración de una definición específica, considerando al terrorismo en algunos casos como un tipo de violenta justa como respuesta a un atentado o considerar terroristas a grupos de la resistencia que colaboraron con la victoria de los vencedores durante la Segunda Guerra Mundial13. Es por ello, que se puede expresar que el terrorismo puede ser también considerado “(…) como una forma de guerra, ya que busca la obtención de objetivos políticos por otros medios”14.

I.2. El Terrorismo del Siglo XXI. La yihad global

Desde los ataques a las Torres Gemelas en E.E.U.U., el terrorismo del Siglo XXI es considerado como una lucha de importancia global, siendo de específica injerencia en la agenda de seguridad en Sistema Internacional, puesto que este fenómeno caracterizado en la actualidad como un fenómeno creciente, amenaza la Seguridad Internacional.15 Es por ello, que el mencionado país, en la agenda de dicha Seguridad, es considerado un actor muy importante, puesto que ha generado medidas a los fines de combatir el terrorismo, a escala individual o cooperativa16 y donde dichas medidas, de direccionan hacia la seguridad de la población civil teniendo en cuenta los valores democráticos constitucionalmente instituidos en cada uno de los Estados que luchan contra el terrorismo, ya sea como se expresó, de manera individual o en cooperación con otros países17. Y tal como se observa en los acontecimientos desarrollados en los últimos años, E.E.U.U., cuando decide intervenir internacionalmente en Irak y Afganistán, lleva adelante una campaña en base a un discurso dirigido a preservar los valores democráticos globales, luchando por el poder político de esos países considerados como Estado débiles.18

En base a lo expresado, se puede mencionar que durante los dos periodos presidenciales de George W. Bush, se realizó un despliegue estratégico de las capacidades militares de su país, a los fines de neutralizar directamente al enemigo, pero no se tuvo en cuenta la prolongación de la acción militar en esos dos países, no pudiendo terminar con el terrorismo, ni propagar los valores democráticos.19 Y al asumir Obama a la presidencia, se observa que la estrategia para combatir el terrorismo de manera global, no varía mucho entre ambas gestiones, prolongando una guerra que tuvo consecuencias en el continente europeo.20 De esta manera, Europa intenta generar nuevas estrategias para luchar contra los grupos terroristas yihadistas, intentando proteger a la población en la que se ha generado un rechazo social causado por la “islamofobia”.

Se observa en el Siglo XXI, que Francia, ha sido el epicentro mediático de acciones terroristas que captaron la atención global al alcance de la amenaza del EI, con los ataques perpetrados en Paris y en Niza, lo cual “(…) no han hecho sino ratificar para el mismo gobierno de Hollande un momento conflictivo, entre el Estado francés y el terrorismo yihadista que se expande desde su epicentro en el Medio Oriente hasta Europa21.

Si bien estos casos, llevan a la interpretación de la presencia de un espacio conflictivo en la lucha contra el terrorismo yihadista desde Europa occidental y parte de Medio Oriente, en Latinoamérica y específicamente en Colombia se afronta un reto de iguales proporciones por el tipo de organizaciones que se presentan en su territorio. Este país, se enfrenta a un nuevo reto de seguridad en un contexto de pos conflicto, siendo este la expansión de grupos armados organizados que poseen un carácter narcoterrorista22, donde las FARC no son ya la primera amenaza, sino la cantidad de actores que utilizan al terrorismo para beneficios económicos de carácter ilegal23.

Ante lo expuesto, en el contexto desarrollado, se pueden determinar al analizar el papel de las fuerzas de Seguridad en la lucha contra el terrorismo en el siglo XXI, aspectos tales como la amenaza global del terrorismo yihadista por parte del EI en Francia y Turquía, sobre la cual se espera una respuesta conjunta. Y si se toma en cuenta los desafíos que enfrenta Colombia, se debe tener en cuenta que las características de los grupos terroristas a los cuales se combate, no son iguales a los del terrorismo yihadista, debiendo ser diferente el despliegue estratégico de las fuerzas y cuerpos de seguridad en cada lucha dependiendo el tipo del actor terrorista que representa una amenaza para la seguridad del Estado y la población24.

Es así, que al Terrorismo del Siglo XXI, se lo puede caracterizar como un Terrorismo internacional, ya que la lucha se presenta fuera de las fronteras de un Estado, y de esta manera, se hace referencia directa a la globalización del terrorismo. Pero en este aspecto, es necesario, hacer una diferencia entre terrorismo trasnacional y terrorismo internacional.

Terrorismo transnacional es aquel que traspasa fronteras de un Estado a otro, porque quienes lo ejecutan mantienen estructuras organizativas o desarrollan actividades violentas en más de un país, incluyendo por lo común territorios sobre los cuales no tienen jurisdicción alguna las autoridades a que dirigen en última instancia sus demandas. Ello significa que estos actos, involucran a más de un país y con frecuencia a individuos de dos o más nacionalidades, tanto por lo que se refiere a los terroristas como a sus víctimas. Actualmente sería muy difícil constatar la existencia de alguna organización implicada sistemáticamente en la práctica del terrorismo que no haya transnacionalizado en mayor o menor medida sus actividades, ya sea con la finalidad de movilizar los recursos necesarios para el mantenimiento de estructuras clandestinas o con el propósito de planificar y ejecutar atentados. Es más, la mayoría de los incidentes terroristas registrados durante los últimos años en todo el mundo están relacionados con objetivos políticos que afectan directamente a dos o muy pocas más jurisdicciones estatales y tienen connotaciones transnacionales pero no adquieren un alcance propiamente internacional. Son expresiones de un terrorismo transnacionalizado pero no de un terrorismo internacional.

Por su parte, el terrorismo internacional, se basa en dos fenómenos, uno relacionado con los objetivos que se persigue mediante la práctica del terrorismo y otro referido a la extensión efectiva de las estructuras organizativas o redes que desarrollan esa violencia.

Terrorismo internacional es, en primer lugar, el que se practica con la deliberada intención de afectar la estructura y distribución del poder en regiones enteras del planeta o incluso a escala misma de la sociedad mundial. En segundo término, aquel cuyos actores individuales y colectivos hayan extendido sus actividades por un significativo número de países o áreas geopolíticas, en consonancia con el alcance de los propósitos declarados. Sin esta última premisa, la anteriormente indicada sería condición necesaria pero no suficiente para delimitar el fenómeno25.

I.3. Guerra al terrorismo.

Guerra de 4º Generación

Los movimientos terroristas se articulan en torno a pueblos desesperados a los que no queda más remedio que recurrir a una terrible violencia para hacerse escuchar26. Según esta postura, la miseria, la pobreza y la opresión son la causa verdadera del terrorismo, el cual tiene su origen histórico en la interrelación de diferentes factores, tales como el sentimiento de hiperlegitimidad derivado de un pensamiento totalitario, donde la violencia es considerada un instrumento para alcanzar fines muchas veces amorales. Ello, lleva a determinar que históricamente el terrorismo, está ligado a tres formas de pensamiento, el Nacionalismo, el Socialismo y el Islamismo, que consideran a la violencia como una manera o un método utilizado a los fines de generar expansión.

Sin embargo, en base a lo expuesto, se puede afirmar que el terrorismo no es consecuencia de la mencionada miseria u opresión, sino fruto de mentalidades que legitiman la violencia como una manera de aterrorizar a quien no tiene esos mismos pensamientos, al que se combate de manera ilegal y no convencional, como en el caso del integrismo islámico

Por regla general, los dirigentes pertenecen a las élites nacionales y no a los estratos populares, siendo su forma de vida, acomodada materialmente, siendo su mensaje ejecutado, sobre todo, por gente de clases medias o altas que ambicionan cambiar el sistema para adaptarlo a su propia utopía.

De hecho, ni Osama ben Laden ni los dirigentes terroristas de Al Qaeda conocidos hasta la fecha proceden de la miseria sino de segmentos bien acomodados. Esta circunstancia explica el planteamiento estratégico global de Al Qaeda y del terrorismo islamista, donde se observa un planteamiento que persigue expulsar a Occidente, cuya escala de valores es indeseable, de la cercanía de los países islámicos, y apoderarse de una serie de lugares que se consideran territorio de una legítima expansión islámica.

Entre esos territorios se hallan, por supuesto, Gaza y Cisjordania pero también el continente africano, secciones importantes de Asia como Filipinas e Indonesia y, por supuesto, Al–Andalus, un Al–Andalus cuyo límite norte fijan algunos ideólogos islámicos en Córdoba, Granada o incluso Toledo.

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Umfang:
161 S. 2 Illustrationen
ISBN:
9789878706498
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